Ago 30 2020
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Pol铆ticaSociedad

Cierre de burdeles en Espa帽a: 60.000 mujeres a la calle sin alternativas

El problema no es que cierren los clubes, sino que lo hagan sin ofrecer alternativas tras el desastre de gesti贸n ocurrido durante el confinamiento y la exclusi贸n deliberada de las trabajadoras sexuales del escudo social.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, envi贸 el pasado viernes una carta dirigida a las Comunidades Aut贸nomas anim谩ndolas a cerrar los clubes de alterne, que pronto aplicaron Castilla la Mancha y Catalu帽a. Aunque el cierre de los burdeles se fundamenta en razones sanitarias, la ministra ha querido vendernos que esta es una medida motivada por un Ministerio comprometido con la lucha contra la explotaci贸n sexual. Parad贸jicamente, este mismo partido pol铆tico, junto al PSOE, paraliz贸 la creaci贸n de una comisi贸n para estudiar los abusos a menores bajo tutela p煤blica en centros de acogida de Baleares y Valencia.Manifestaci贸n Feminista del #8M por los derechos laborales de los trabajadores sexuales

Con todo, la decisi贸n de cerrar los burdeles, aunque comprensible dado el contexto social de emergencia sanitaria que atravesamos, nos resulta alarmante. El problema no es que cierren los clubes, sino que lo hagan sin ofrecer alternativas al ejercicio, tras el desastre de gesti贸n ocurrido durante el confinamiento y la exclusi贸n deliberada de las trabajadoras sexuales del escudo social.

De haberse tratado de otro sector laboral, probablemente el titular ser铆a 鈥淓l Ministerio de Igualdad deja a 60.000 mujeres en la calle鈥. En la calle, literalmente, porque en los clubes usualmente las mujeres no solo trabajan, sino que adem谩s residen, muchas de ellas, en situaci贸n administrativa irregular. Para acabar con la prostituci贸n, por lo visto, solo hace falta acabar con las prostitutas. Muerto el perro, se acab贸 la rabia.

Durante el confinamiento, ante la ausencia de cualquier tipo de ingreso y el silencio sepulcral de los poderes p煤blicos, las trabajadoras sexuales se organizaron y armaron cajas de resistencia mientras los empresarios de los clubes pudieron acogerse a los ERTE del Gobierno.

Durante el confinamiento, ante la ausencia de cualquier tipo de ingreso y el silencio sepulcral de los poderes p煤blicos, las trabajadoras sexuales se organizaron desde sus respectivos colectivos y armaron cajas de resistencia con las que hacer frente a los m煤ltiples casos de mujeres que llamaban a las asociaciones pidiendo auxilio. Mujeres trans en situaci贸n de calle, madres solteras migrantes sin redes de apoyo, deudas de alojamiento increment谩ndose. Mientras, los empresarios de los mismos clubes que hoy denuncia con tanta vehemencia la ministra pudieron acogerse a los ERTE del Gobierno.

Puticlub en el portal | Blog Mujeres | EL PA脥SEsa 鈥渋ndustria proxeneta鈥 a la que nadie le pone el foco, seg煤n Montero, no solo se encuentra legalizada como patronal desde el 2003, bendecida por el Tribunal Supremo, sino tambi茅n por la jurisprudencia social, que considera que el alquiler de habitaciones para el ejercicio de la prostituci贸n no es proxenetismo. De ah铆 que los partidos de izquierda, como el PSOE, que hoy vociferan en pro de la abolici贸n les hayan concedido licencias desde sus Ayuntamientos a lo largo y ancho del territorio nacional.

Todos los derechos y el reconocimiento laboral se encuentran monopolizados por la parte fuerte de la relaci贸n laboral, por el empresariado, mientras que, al otro lado, las mujeres carecen de cualquier herramienta con la que hacer frente a los continuos abusos y situaciones de explotaci贸n de toda 铆ndole que sufren.

Cuarenta d铆as despu茅s de decretarse el estado de alarma, el Ministerio de Igualdad public贸 un documento en el que ampliaba las medidas de protecci贸n dirigido a v铆ctimas de trata y de violencia de g茅nero, pero tambi茅n para 鈥渕ujeres en contextos de prostituci贸n鈥. Prometieron acceso al IMV, con independencia de la situaci贸n legal en Espa帽a, y alternativas habitacionales. El 1掳 de junio, la redacci贸n final del BOE exclu铆a a las mujeres que ejercen la prostituci贸n de formar parte de esos grupos de excepci贸n.

Por parte del Ministerio solo se obtuvo silencio: ya hab铆an copado los titulares, ya nadie estaba mirando. Mientras, las entidades Burdeles de placa y pistola | Espa帽a | EL PA脥Sdenunciaban el fraude y difund铆an diversos casos dram谩ticos agudizados por la falta de recursos y una precariedad alarmante. El pasado 29 de julio, Cruz Roja denunciaba las dificultades de las v铆ctimas de trata para acceder sin pasaporte o permiso de residencia. Ni derechos laborales, ni acceso al IMV. Ni trabajadoras ni v铆ctimas, invisibles, al menos, hasta que se trate de ara帽ar votos o continuar la batalla contra el PSOE por el liderazgo de la agenda feminista.

Irene Montero habla repetidas veces de 鈥渆xperiencia acumulada鈥 y de 鈥済arantizar derechos鈥. 驴Qu茅 derechos? Es de p煤blico conocimiento que las mujeres se han quedado en la calle mientras que los empresarios han podido solicitar los subsidios del Gobierno, como el caso del Club Paradise; otras han permanecido dentro de los clubes acumulando deudas; otras se han quedado sin agua ni electricidad ni comida, como las trabajadoras del Club Olimpo de Guadalajara.

Junto a algunas ONG, desde el Colectivo de Prostitutas de Sevilla hemos podido constatar que muchos pisos de acogida se encuentran colapsados y sin plazas en multitud de zonas de Espa帽a. El Ayuntamiento de Sevilla ha sido denunciado ante el Defensor del Pueblo por los malos tratos y condiciones infrahumanas de trabajo e higiene, intentos de asesinato, suicidio e, incluso, trata de personas ocurridos en sus albergues. As铆 que tal vez por 鈥渆xperiencia acumulada鈥 la ministra se refiera al abandono, la indiferencia y la desidia.

La Jonquera, el gran burdel franc茅s en suelo espa帽ol: una prostituta por cada 10 habitantes

Si no han sido capaces de asistir integralmente durante estos cinco meses, 驴lo har谩n ahora, en el mismo momento que muchas entidades se encuentran cerradas por vacaciones? 驴realmente cuentan con recursos suficientes para atender a todas las mujeres? 驴o les entregar谩n material de prevenci贸n sanitaria y gu铆as de recursos nacionales e internacionales para facilitar el retorno a sus pa铆ses de origen?

Si en varias d茅cadas de abolicionismo institucional, con un pa铆s poblado de entidades que asisten a las mujeres que ejercen la prostituci贸n, las alternativas laborales no han logrado su cometido, 驴lo conseguir谩n ahora?, 驴qu茅 alternativas les va a ofrecer?, 驴ser谩n distintas a los habituales cursos que se les ofrecen orientados hacia el trabajo dom茅stico, el cuidado de ancianos y camareras de pisos?, 驴dentro de la 鈥渆xperiencia acumulada鈥 de la ministra se encuentra la baja tasa de contrataci贸n tras la realizaci贸n de estos cursos? Estas alternativas no solo son feminizadas y precarias, sino que se dirigen a los mismos nichos laborales de donde proced铆an muchas mujeres que hoy ejercen y frente a los cuales optaron por la prostituci贸n.

Vallecas exige cerrar los 14 burdeles que ofrecen prostituci贸n y drogasDentro de la 鈥渆xperiencia acumulada鈥 parece que no se encuentra el an谩lisis de las consecuencias a las que conducen este tipo de medidas. Basta mirar hacia lo ocurrido en Argentina para abducir los efectos que el cierre de prost铆bulos previsiblemente producir谩. La desesperaci贸n econ贸mica empujar谩 a muchas mujeres hacia otros espacios clandestinos regentados por terceros, como los pisos donde gobierna el sistema de trabajo a porcentaje.

Es decir, parad贸jicamente, la medida adoptada por el Ministerio, lejos de luchar contra la explotaci贸n sexual, la incrementar谩. 驴Podr谩n rastrear mejor en estos espacios los brotes que en aquellos otros que contaban con licencia y a los que tienen acceso la polic铆a y las entidades? A su vez, las mujeres bajar谩n las tarifas de los servicios, incrementar谩n la jornada laboral y aumentar谩n las pr谩cticas de riesgo. Las medidas prohibicionistas como esta no disuelven la explotaci贸n, tan solo la ocultan confin谩ndolas en espacios m谩s opacos donde ser谩 mucho m谩s dif铆cil ya no solo controlar los brotes, sino detectar los abusos y las diferentes violencias.

Llama la atenci贸n, adem谩s, que en la lucha contra la explotaci贸n sexual de la ministra y la garant铆a de derechos de las trabajadoras no entre la derogaci贸n urgente de todas las normativas, como las ordenanzas municipales y la Ley mordaza, que las sancionan en el espacio p煤blico, criminalizan su actividad y las endeudan progresivamente. Dentro de su lucha contra la explotaci贸n sexual no entran las normativas que ponen en peligro su derecho a la unidad familiar y la guarda y custodia de sus hijos e hijas porque no las consideran lo suficientemente capacitadas para ser madres. Tampoco, claro est谩, todas las pol铆ticas que las deportan de manera rutinaria tras las redadas o que las encierran en CIES, centrales, para un colectivo donde el 90% es migrante.Mujeres esclavizadas en el auge del turismo de burdel en Espa帽a | Emol.com

La justificaci贸n sanitaria de esta medida nos trae conocidos ecos del pasado. Desde el siglo XIX, primero, con la expansi贸n de la s铆filis y un siglo m谩s tarde con la pandemia del VIH, las trabajadoras sexuales han sido repetidamente conceptualizadas por el paradigma higienista como focos de transmisi贸n de enfermedades. Todo ello, a pesar de que conformen un colectivo especialmente concienciado en la prevenci贸n de ITS y VIH, para el que los testeos y el uso de material preventivo forman parte de su rutina. Convertirlas en chivos expiatorios de la transmisi贸n del Covid-19 solo consigue incrementar el estigma a帽adi茅ndole una capa m谩s a la pecadora, mala mujer, v铆ctima, ahora tambi茅n tildada de proxeneta: contagiosa.

Un Ministerio de Igualdad que le hiciera gala a su nombre reconocer铆a a las putas como sujetos, como iguales, y se valdr铆a de la aut茅ntica experiencia acumulada de quienes ponen el cuerpo cada d铆a en este trabajo para consultarles las medidas que les repercuten. Sin embargo, una vez m谩s las trabajadoras sexuales se convierten en esa cuerda para el tira y afloja de las pujas pol铆ticas y a los pol铆ticos les es indiferente cu谩nto tiren de sus vidas si, en medio de esta lucha por una medalla, sus vidas se rompen. Ciertamente, el de la prostituci贸n es un debate que divide a las feministas. En 茅l existen dos posiciones: quienes desean, al precio que sea, que no exista y quienes luchan por mejorar la vida de quienes ejercen la prostituci贸n. En la segunda posici贸n nos encontramos.

*Kenia Garc铆a es trabajadora sexual migrante, activista del Colectivo de Prostitutas de Sevilla y portavoz de la campa帽a Regularizaci贸n Ya. Paula S谩nchez Perera es investigadora especializada en prostituci贸n y activista del Colectivo de Prostitutas de Sevilla. Publicado en sinpermiso.info

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