Nov 25 2020
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CulturaSociedad

Colapso de tristeza general en Argentina: muri贸 el 10, Diego Armando Maradona

Argentina vive un colapso de tristeza general. De repente olvid贸 la pandemia, la crisis econ贸mica y social para sumergirse en un duelo colectivo por la muerte de Diego Maradona, un n煤mero 10 hecho pa铆s, una reivindicaci贸n popular en pantalones cortos y cara de chiquil铆n sin maestra. Silencio hospital en su pa铆s, conmoci贸n en todo el mundo.

鈥淒e una patada fui de Villa Fiorito a la cima del mundo y ah铆 me las tuve que arreglar solo鈥, sol铆a decir. Y, una semana despu茅s de su cumplea帽os 60, Diego fue operado con 茅xito de un edema cerebral, tras una descompensaci贸n, luego de que su salud se viera deteriorada por su adicci贸n al alcohol y la dependencia a los psicof谩rmacos, lo que deriv贸 en un cuadro quir煤rgico por un hematoma subdural en su cabeza.

Y el pa铆s celebr贸 la 煤ltima gambeta de su h茅roe dram谩tico. 鈥淓s evidente que tengo l铆nea directa con el Barba鈥, dijo en 1997, en referencia a Dios, despu茅s de una de sus habituales resurrecciones. Ya no habr谩 m谩s.

El 11 de noviembre hab铆a recibido el alta cl铆nica (pero no el alta m茅dica) en el sanatorio de Olivos, donde fue operado el 3 de noviembre, para continuar con un tratamiento ambulatorio en una casa ubicada en un barrio cerrado de Nordelta.

Dicen que la vida se cobra los excesos, descuidos y conflictos emocionales. La 煤ltima vez que entr贸 a una cancha, como t茅cnico de Gimnasia y Esgrima de La Plata, parec铆a llevar encima el f铆sico y los pesares de un hombre maltrecho de 80 a帽os, ayudado por dos auxiliares incluso para caminar,

Fue cuando su historial cl铆nico volvi贸 a la memoria de todos: desde su vieja adicci贸n a la coca铆na, la obesidad que lo golpe贸 a inicios del 2000 y el posterior bypass g谩strico, un coraz贸n que hac铆a muchos a帽os trabajaba al 30 por ciento, los sangrados estomacales cada vez m谩s habituales, problemas severos con el alcohol, las sucesivas operaciones en sus rodillas y los miles de golpes brutales que recibi贸 como jugador, incluida la fractura de un tobillo.

Era un salto al vac铆o sin paraca铆das, una monta帽a rusa constante con subidas empinadas y ca铆das abruptas. Y muri贸 el mismo 25 de noviembre, cuatro a帽os despu茅s que su admirado Fidel Castro.

Para los 鈥渆studiosos鈥澛 el f煤tbol ser谩 un simulacro de guerra, pero los estadios constituyeron para Maradona su 煤nico remanso de paz, una infancia eterna. La vida afuera de los campos de juego siempre le pes贸. Ser Maradona y tener un solo cuerpo fue una pelea desigual, como 茅l mismo dijo,

Una historia sin igual

Villa Fiorito, en el postergado sur del cono urbano de Buenos Aires, fue el punto de partida de una vida televisada desde aquel primer mensaje a c谩mara en un potrero en el que un nene dec铆a so帽ar con jugar en la Selecci贸n..

Diego Maradona y Fidel Castro, una amistad a trav茅s del tiempo. - 26/11/2016 - Ol茅Quiz谩 su mayor coherencia haya sido la de ser aut茅ntico en sus contradicciones. La de no dejar de ser Maradona ni cuando ni siquiera 茅l pod铆a aguantarse. La de abrir su vida de par en par y en esa caja de sorpresas ir desnudando gran parte de la idiosincrasia argentina. Maradona es los dos espejos nunca pudo ocultar ninguno): aquel en el que resulta placentero mirarnos y el otro, el que nos averg眉enza, se帽ala el diario Clar铆n.

Es el que se va ba帽ado de gloria del estadio Azteca y el que sale de la mano de una enfermera en Estados Unidos. Es el que arenga, el que agita, el que levanta, el que motiva. El que tomaba un avi贸n desde cualquier punto del mundo para venir a jugar con la camiseta de la Selecci贸n.

Es el novio de Claudia y es tambi茅n el hombre acusado de violencia de g茅nero. Es el adicto en constante lucha. El que canta un tango y baila cumbia. El que se planta ante la FIFA o le dice al Papa que venda el oro del Vaticano. El que fue reconociendo hijos como quien trata de emparchar agujeros de su vida.

El neoliberalismo noventoso lo quiso convertir en un 铆cono, pero el se tatu贸 la cara del Che en el brazo y se subi贸 a un tren para ponerse cara a cara contra George Bush y ser bandera del progresismo latinoamericano, al grito de 隆ALCA-rajo!, junto a Hugo Ch谩vez y Evo Morales.

Es Diego, el hombre que abraza a la Copa del Mundo, el que maldice cuando los italianos insultan el himno de su pa铆s y el que le saca una sonrisa a los h茅roes de Malvinas con un partido digno de una ficci贸n, una pieza de literatura, una obra de arte.Diego Maradona y Evo Morales | Lendas do futebol, Lendas, Futebol

En esos cuatro minutos que transcurrieron entre los dos goles que hizo el 22 de junio de 1986 contra los ingleses en el estadio Azteca, le dijo al mundo qui茅n es Maradona. El tramposo y el m谩gico, el que es capaz de enga帽ar a todos y sacar una mano p铆cara y el que enseguida se supera con el mejor gol 鈥搎uiz谩s- de todos los tiempos.

En 2005 se entrevist贸 a s铆 mismo. El Diego de saco le pregunt贸 al de remera de qu茅 se arrepent铆a. 鈥淒e no haber disfrutado del crecimiento de las nenas, de haber faltado a fiestas de las nenas鈥 Me arrepiento de haber hecho sufrir a mi vieja, mi viejo, mis hermanos, a los que me quieren. No haber podido dar el 100 por ciento en el f煤tbol porque yo con la coca铆na daba ventajas. Yo no saqu茅 ventaja, yo di ventaja鈥, se contest贸.

Dicen que en el 煤ltimo tiempo ya no quer铆a ser Maradona y ya no pod铆a ser un hombre normal;聽 nada lo motivaba, ya no serv铆a el paliativo de los antidepresivos ni las pastillas para dormir.

En la autoentrevista de 2005, el Diego de traje le propuso al de remera que deje unas palabras para cuando a Diego le llegue el d铆a de su muerte. 鈥淯hh, 驴qu茅 le dir铆a?鈥, piensa. Y define: 鈥淕racias por haber jugado al f煤tbol, gracias por haber jugado al f煤tbol, porque es el deporte que me dio m谩s alegr铆a, m谩s libertad, es como tocar el cielo con las manos. Gracias a la pelota. S铆, pondr铆a una l谩pida que diga: gracias a la pelota鈥.

Lo llora Villa Fiorito, escenograf铆a inicial de esta historia de pel铆cula y pieza fundacional para comprender al personaje. Lo llora toda la Argentina y tambi茅n N谩poles, donde con una pelota cambi贸 la vida de una ciudad para siempre.

芦Diego Armando Maradona fue adorado no s贸lo por sus prodigiosos malabarismos sino tambi茅n porque era un dios sucio, pecador, el m谩s humano de los dioses. Cualquiera pod铆a reconocer en 茅l una s铆ntesis ambulante de las debilidades humanas, o al menos masculinas: mujeriego, trag贸n, borrach铆n, tramposo, mentiroso, fanfarr贸n, irresponsable. Pero los dioses no se jubilan, por muy humanos que sean. 脡l nunca pudo regresar a la an贸nima multitud de donde ven铆a. La fama, que lo hab铆a salvado de la miseria, lo hizo prisionero禄, se帽alaba Eduardo Galeano en el libro p贸stumo ‘Cerrado por f煤tbol’, publicado en 2017.

En ese texto el escritor oriental agregaba: 芦Maradona fue condenado a creerse Maradona y obligado a ser la estrella de cada fiesta, el beb茅 de cada bautismo, el muerto de cada velorio. M谩s devastadora que la coca铆na es la ‘exito铆na’. Los an谩lisis, de orina o de sangre, no delatan esta droga禄, 芦Gracias por ense帽arme a leer el f煤tbol禄, coment贸 Diego tras enterarse de su fallecimiento en 2015.

 

* Periodista asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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