Jun 3 2018
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Opini贸nPol铆tica

Colombia: La gran responsabilidad de quienes no son los responsables y la irresponsabilidad de los que s铆 lo son

 

 

El domingo 17 de Junio tendr谩 lugar en Colombia la segunda vuelta para elegir presidente para el pr贸ximo per铆odo de gobierno. La paz se plebiscita una vez m谩s, pero no s贸lo ella. Est谩 en juego el modelo de pa铆s y la posici贸n que adopte Colombia en sus relaciones internacionales.

La primera vuelta no arroj贸 mayor铆as absolutas, colocando en el primer lugar de la votaci贸n a Iv谩n Duque, senador del Centro Democr谩tico, la agrupaci贸n derechista de 脕lvaro Uribe V茅lez.

Aunque a distancia de los 39 puntos porcentuales de Duque, el resultado constituy贸 un gran triunfo para Gustavo Petro, quien con un 25% pas贸 a segunda vuelta, siendo 茅sta la primera vez en muchos a帽os que un candidato progresista, a la izquierda de la tradicional partidocracia, lo logra.

Por muy poco, con casi un 24% qued贸 fuera de la contienda Sergio Fajardo, candidato de la Coalici贸n Colombia, apoyada por el Polo Democr谩tico 鈥 al que anteriormente pertenec铆a Petro -, Los Verdes y Compromiso Ciudadano por Colombia. Con ello fall贸 el intento de perfilar para la segunda vuelta a un candidato m谩s centrista, que pudiera eventualmente capturar un voto m谩s descomprometido.

El a煤n vicepresidente Vargas Lleras, neto representante del santismo saliente, cosech贸 un magro 7%, pese a contar con resortes del Estado y maquinaria clientelar. Esto sella el veredicto negativo del pueblo sobre el gobierno de Juan Manuel Santos. Humberto de la Calle, figura central en el logro de los Acuerdos de Paz con las FARC en La Habana, fue votado por el 2%, quiz谩s porque el voto progresista y pro-paz se volc贸 a otras candidaturas. Los restantes candidatos no llegaron al 1% de los votos v谩lidos.

La participaci贸n fue del 53%, superando en algo la cr贸nica abstenci贸n en Colombia, cuyo promedio de participaci贸n electoral ha sido de un 46% entre 1978 y 2010, seg煤n datos de la Registradur铆a Nacional. En relaci贸n a las elecciones de 2014, acudieron en primera vuelta a las urnas casi seis millones y medio m谩s de votantes, sobre todo j贸venes y mujeres.

驴Qu茅 representa cada candidato?

Decir Iv谩n Duque es decir 脕lvaro Uribe V茅lez. Y decir Uribe V茅lez es decir EU y Plan Colombia. Es hablar de 鈥渇alsos positivos鈥, chuzadas a opositores, mano dura y militarizaci贸n.

Si gana Duque, ganar谩n los grupos econ贸micos corporativos, los conglomerados financieros, los medios hegem贸nicos, los terratenientes, ganar谩n los megaproyectos. Ganar谩 un amplio arco de violencias, el paramilitarismo rural, el imperialismo y la guerra. Perder谩n los campesinos desheredados, los l铆deres sociales, las comunidades rurales, los ex combatientes de la insurgencia. Perder谩n los pobres, los desocupados, el equilibrio medioambiental y se alejar谩 la posibilidad de una Am茅rica Latina libre e integrada.

Si gana Petro, ganar谩 la posibilidad de una Colombia algo m谩s democr谩tica y pac铆fica, una Colombia algo m谩s humana. Ganar谩n los sectores empobrecidos de las periferias. Ganar谩 la historia truncada con la muerte de Eli茅cer Gait谩n.

Duque es un neoliberal a ultranza. Previo a su primer y 煤nico per铆odo senatorial trabaj贸 durante doce a帽os como funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), fue asesor del ministerio de Hacienda en el gobierno conservador de Pastrana y tambi茅n por un breve per铆odo consultor de CAF-Banco de Desarrollo de Am茅rica Latina. Es predecible que apunte a construir megaproyectos de infraestructura, sobre todo en aquellas zonas anteriormente controladas por la guerrilla, favoreciendo al sector desarrollista y agroexportador, lo cual impedir谩 el retorno de la poblaci贸n desplazada por la guerra, acentuando adem谩s el 茅xodo forzado del campesinado a las ciudades.

Ha sido el perfil elegido por el ex presidente Uribe con la idea de proponer una imagen p煤blica m谩s joven y en apariencia alejada de la degradada pol铆tica tradicional, aunque claramente dependiente por completo de ella.

Petro propugna un capitalismo menos descarnado, con propuestas de mayor inclusi贸n, movilidad social ascendente y un menor impacto ambiental. Ha convocado a unirse en lo fundamental 鈥 defender los acuerdos de paz y su implementaci贸n, la educaci贸n p煤blica, los derechos humanos, la tolerancia pol铆tica, la separaci贸n de poderes – y dejar de lado las particularidades para conformar un gobierno de alianzas.

Otra de las luchas centrales en esta elecci贸n es entre una justicia ama帽ada por el poder o un progresivo – aunque seguramente lento – avance de derechos para la tan vapuleada poblaci贸n colombiana. Entre la impunidad y la posibilidad de verdad y justicia para los millones de v铆ctimas del conflicto armado.

Lo que tambi茅n est谩 en juego, al igual que en otros lugares de la regi贸n, son los derechos a la diversidad, la no discriminaci贸n y libre elecci贸n sexoafectiva. Si bien el candidato pentecostalista Trujillo sac贸 en primera vuelta apenas un 0,4%, esta tendencia fue una de las que ayud贸 a volcar el resultado del plebiscito de Octubre 2016 por el No, por lo que sin duda estuvo y est谩 representada en la candidatura de Iv谩n Duque.

La irresponsabilidad de los que son responsables

驴Qui茅nes son los responsables de que Colombia sea uno de los pa铆ses m谩s desiguales del mundo? O de la concentraci贸n extrema de tierras f茅rtiles en pocas manos, que es pr谩cticamente decir lo mismo. 驴Qui茅nes han hecho de la democracia en este pa铆s un tablero de corrupci贸n partidocr谩tica? 驴Qui茅nes fueron los causantes de la guerra que asol贸 a la naci贸n durante m谩s de cinco d茅cadas? 驴Qui茅nes hicieron de Colombia el mayor productor de coca铆na del mundo?

Los responsables estructurales son los mismos que hoy se agrupan bajo el ala de la candidatura de Iv谩n Duque y de su mentor-gestor Uribe V茅lez. Es una reedici贸n apenas barnizada de aquel Frente Nacional a trav茅s del que, entre 1958 y 1974, conservadores y liberales se alternaron en el gobierno para frenar cualquier viso de transformaci贸n social. Es la continuidad del patriciado plutocr谩tico de unas pocas familias que manejan pol铆tica y justicia en este pa铆s desde su misma independencia nacional. No por nada se repiten una y otra vez los mismos apellidos en la pol铆tica colombiana conformando un tinglado impermeable al pueblo de a pie.

Esta irresponsabilidad social de la derecha es acompa帽ada hoy por la irresponsabilidad pol铆tica e hist贸rica de algunos dirigentes, aparentemente disidentes, pero finalmente funcionales a que todo siga igual.

El voto en blanco proclamado por alguno de ellos, es en esta oportunidad una opci贸n mezquina, que s贸lo se explica por especulaciones de posicionamiento o por el deseo de continuar siendo potables para el establishment, aunque no es de descartar que alguno de estos dirigentes haya recibido presiones en ese sentido.

La enorme responsabilidad de los que no son los responsables

El pueblo siempre es el que sufre las consecuencias, a pesar de estar com煤nmente alejado de las decisiones. Salvo quiz谩s en esta ocasi贸n, una oportunidad de oro para intentar algo distinto. La responsabilidad recae esta vez sobre la ciudadan铆a, en desaf铆o al facilismo, la inercia y la irresponsabilidad dirigencial.

Frente a lo que parece una alianza inc贸lume del centro a la derecha, los sectores del electorado que podr铆an balancear y cambiar las cosas son dos: Por un lado, los que votaron por Fajardo o La Calle, alrededor de cinco millones de electores o 13,6% del padr贸n. Por el otro, los que no concurrieron a votar, m谩s de diecisiete millones de colombianos y colombianas que representan el 47% del total.

El primer sector, aunque dividido, tender谩 mayoritariamente hacia la candidatura de Petro, votando los restantes en general en blanco o absteni茅ndose, sin que un n煤mero significativo vuelque su apoyo a Duque. Estos votos en blanco se har谩n eco de los temores difundidos por la propaganda difamatoria sobre un posible gobierno de Petro, ser谩n v铆ctimas de la manipulaci贸n por las redes y los medios o de sus propias aspiraciones de continuar siendo el furg贸n de cola de un sistema armado para pocos. La fiesta a la que no ser谩n invitados, como se dijo 鈥 acertadamente – en la campa帽a previa al gobierno de Macri en Argentina.

Fajardo y De la Calle

En cuanto a los que no participaron en primera vuelta, ellos y ellas son los que tienen la 煤ltima palabra. Las elecciones polarizadas suelen tener una mayor afluencia de votantes en el balotaje cuando no est谩n decididas, es decir cuando ir a votar puede representar la diferencia. La pregunta es cu谩ntos ser谩n y qu茅 los movilizar谩.

A la gran proporci贸n poblacional que grita silenciosamente con su abstenci贸n, se le endilga falta de conciencia c铆vica. Desde los par谩metros de la democracia regida por el capital, dicha conducta es considerada en p煤blico como negativa, aunque se la favorece degradando a la pol铆tica en general. As铆 queda la v铆a libre para que el gran capital se sirva de los aparatos enquistados en el Estado para aumentar sus beneficios. Si as铆 no lo hicieren, les espera a estos funcionarios una condena medi谩tica o incluso penal. Ese es el n煤cleo de la corrupci贸n real: la dependencia del poder pol铆tico formal del poder real, en manos de las corporaciones de negocios.

驴Acaso esa abstenci贸n no es entonces un signo inequ铆voco de protesta y resistencia a ese funcionamiento? 驴Acaso no es una constataci贸n de que, finalmente, votar no sirve? 驴Acaso no es una acusaci贸n flagrante a la falta de coherencia que exhiben los candidatos traicionando al votante y a sus mejores esperanzas? Claro que lo es.

Sin embargo, el sistema se las ha arreglado para acallar y anular esta queja. El mecanismo es expedito y sencillo. Los 煤nicos votos v谩lidos son aquellos que se emiten prolijamente por alguna de las alternativas en liza. Por ello, la abstenci贸n se ha convertido en opci贸n in煤til, perdiendo toda efectividad.

En esta segunda vuelta, el voto en blanco no representa rebeli贸n sino sumisi贸n. Significa facilitar los negociados, la profundizaci贸n de las desigualdades, el aumento de la delincuencia y un regreso a un pasado doloroso.

驴Qui茅n ganar谩 la elecci贸n?

Ojal谩 el pueblo, el campesinado y la mayor铆a ciudadana logren sobreponerse al fraude, a la compra de votos, a la extorsi贸n, a la manipulaci贸n de las grandes cadenas de radio y televisi贸n, a la presi贸n extranjera, la farsa publicitaria y optar con mayor libertad interna entre dos opciones esta vez distintas.

Si eso ocurre 鈥 y no es en absoluto f谩cil que suceda 鈥 ganar谩 el pueblo, acaso por primera vez desde hace d茅cadas.

 

*Investigador del Centro Humanista de C贸rdoba, investigador asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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