Ago 14 2013
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CulturaSociedad

Colombia: Los libros en la hoguera

 

Quemar libros en forma premeditada indica el grado de barbarie a que puede llegar una sociedad, como se evidenci贸 en diferentes momentos del siglo XX, algunos de los cuales son evocados en este art铆culo. Es importante rememorar los pormenores de este crimen cultural ahora que se han cumplido 80 a帽os de la masiva combusti贸n de obras escritas en la Alemania nazi y 35 a帽os de la quema de libros en Bucaramanga por parte de un furibundo inquisidor cat贸lico que ahora ocupa una alta posici贸n en el Estado colombiano.

鈥淸鈥 el fuego destruye todo, libros incluidos, pero nunca puede destruir los sentimientos, el saber y la Memoria鈥.聽Mempo Giardinelli

Alemania: bibliocausto nazi

El 30 de enero de 1933 Adolf Hitler fue proclamado como Canciller de Alemania y pronto se vieron las consecuencias 鈥渃ulturales鈥 de esta designaci贸n. El 4 de febrero se dict贸 una ley para la Protecci贸n del Pueblo Alem谩n que restringi贸 la libertad de prensa y precis贸 las normas que permitir铆an requisar el material impreso que fuera considerado como peligroso. El 5 de febrero fueron atacadas las sedes del partido comunista en varias ciudades de Alemania y se destruyeron sus bibliotecas. El 27 de ese mismo mes fue incendiado el Parlamento, El Reichstag y se quemaron todos sus archivos.

Uno de los principales lugartenientes de Hitler era Josef G贸bbels, designado el 1 de abril de 1933 como ministro de Propaganda, quien se dio a la tarea de 鈥減urificar鈥 la educaci贸n y la cultura alemana. Como parte de esa 鈥渓impieza cultural鈥, el 8 de abril dirigi贸 un memor谩ndum a las organizaciones estudiantiles de los nazis en donde remarcaba la urgencia de destruir los libros peligrosos, que se encontraran depositados en las bibliotecas. A finales de marzo se inici贸 la quema de libros, lo cual prosigui贸 durante todo el mes de abril en algunos lugares del pa铆s, aunque estos hechos todav铆a eran algo aislados

El verdadero bibliocausto empez贸 el 5 de mayo, cuando en la ciudad de Colonia los estudiantes de la Universidad ocuparon la biblioteca y seleccionaron los libros de autores jud铆os y comunistas y luego los incendiaron. Esto anticipaba lo que vendr铆a inmediatamente despu茅s, puesto que el d铆a 10 de mayo se program贸 una multitudinaria reuni贸n con el objetivo de efectuar una quema p煤blica de libros. En la ciudad de Berl铆n, los estudiantes de la Universidad Wilhelm Von Humboldt recogieron unos 25 mil libros prohibidos y les prendieron fuego en la Plaza de la Opera, gritando consignas 鈥渃ontra la clase materialista y utilitaria鈥 y 鈥減or una comunidad de Pueblo y una forma ideal de vida鈥. Joseph Goebbels en persona presid铆a el macabro evento y para darle relieve al acontecimiento pronunci贸 un discurso en el que anunciaba los motivos de la 鈥渉eroica acci贸n鈥 contra los libros. Sin rodeos sostuvo que 鈥渓a 茅poca extremista del intelectualismo jud铆o ha llegado a su fin y la revoluci贸n de Alemania ha abierto las puertas nuevamente para un modo de vida que permita llegar a la verdadera esencia del ser alem谩n鈥. Se帽al贸 que 鈥渄urante los pasados catorce a帽os Uds., estudiantes, sufrieron en silencio vergonzoso la humillaci贸n de la Rep煤blica de Noviembre, y sus bibliotecas fueron inundadas con la basura y la corrupci贸n del asfalto literario de los jud铆os鈥. Seg煤n 茅l, esa situaci贸n se torn贸 intolerante y por eso 鈥渓a juventud alemana ha reestablecido ahora nuevas condiciones en nuestro sistema legal y ha devuelto la normalidad a nuestra vida […] Uds. est谩n haciendo lo correcto cuando Uds., a esta hora de medianoche, entregan a las llamas el esp铆ritu diab贸lico del pasado […] El anterior pasado perece en las llamas; los nuevos tiempos renacen de esas llamas que se queman en nuestros corazones […]鈥漣.
Se quer铆a borrar el pasado y la memoria, para construir sobre sus ruinas el Tercer Reich, que se pretend铆a iba a durar mil a帽os. Por ello, en la hoguera se encontraban las obras de grandes pensadores que hab铆an enaltecido al arte, la ciencia, la pol铆tica y el conocimiento. All铆 ardieron libros de Carlos Marx, de Sigmund Freud, Heinrich Mann, Emil Ludwig, Eric Marie Remarque, Heinrich Heine, Bertolt Brecht, Stefan Zweig, Emilio Zola, H.G. Wells, de un total obras que correspond铆an a unos 5.500 autores de Alemania y otros pa铆ses del mundo. Al un铆sono, en otras 22 ciudades de Alemania se quemaban libros y durante ese tr谩gico mes de mayo millones de libros fueron devorados por el fuego, en medio de la celebraci贸n hist茅rica de una juventud enceguecida por el odio sectario contra toda obra escrita que fuera considerada como jud铆a, comunista o antialemana.

Heinrich Heine, un poeta decimon贸nico de Alemania, cuyas obras tambi茅n fueron consumidas por el fuego nazi, hab铆a dicho en 1821 que all铆 鈥渄onde los libros son quemados, al final tambi茅n son quemados los hombres鈥. Esta predicci贸n result贸 terriblemente cierta porque antes de que, literalmente, empezaran a ser asados los seres humanos, primero se fundieron los libros que fueron 鈥渆l conejillo de indias鈥 de los hornos crematorios que vendr铆an despu茅s. Primero se calcinaron los papeles en las hogueras p煤blicas y luego los cuerpos de hombres y mujeres en los campos de concentraci贸n. ale quema nazi delibros1

La 鈥渓ecci贸n alemana鈥 de Hitler, que tendr铆a un gran alcance durante todo el siglo XX, se basaba en el presupuesto que la 鈥減urificaci贸n鈥 de un pa铆s deber铆a comenzar por la eliminaci贸n f铆sica de los productos culturales que se defin铆an como inmorales y 鈥渃orruptores鈥 del esp铆ritu de un pueblo. Algunos autores hab铆an entendido claramente el impacto que traer铆a el nazismo sobre los libros, tal y como lo anticip贸 el escritor Joseph Roth, quien desde antes del ascenso de Hitler hab铆a anunciado: 芦Van a quemar nuestros libros禄. Y en efecto sus obras tambi茅n fueron destruidas y el autor se vio obligado a huir y exiliarse en Par铆s en donde morir铆a en 1939.

Chile, 1973: pinochetazo a los libros

La lecci贸n alemana de Hitler ser铆a replicada en Am茅rica Latina en la d茅cada de 1970 y el primer pa铆s donde se puso en pr谩ctica fue en Chile. Luego del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 contra el gobierno de Salvador Allende, la dictadura asesina de Augusto Pinochet aparte de masacrar, torturar y perseguir con sa帽a a quienes hab铆an apoyado a la Unidad Popular, inici贸 un proyecto de 鈥渞econstrucci贸n cultural鈥, que ten铆a como misi贸n principal 鈥渆xtirpar鈥 las ideas revolucionarias del alma de los chilenos, especialmente de los j贸venes. La dictadura se declar贸 antimarxista y persigui贸 todo lo que considerara relacionado con el marxismo, en donde se inclu铆an libros, revistas y peri贸dicos.

Desde un primer momento procedi贸 a destruir las editoriales de izquierda, con lo cual eliminaba uno de los proyectos centrales del gobierno de Allende, que hab铆a fundado en 1971 la Editorial Quimant煤 (una palabra ind铆gena que significa Sol del Saber). Esta empresa produc铆a libros a bajo precio y durante sus dos a帽os de existencia public贸 250 t铆tulos, que en total sobrepasaron los diez millones de ejemplares, y lleg贸 a editar 500 mil libros al mes. Fue un proyecto encaminado a llevar la literatura y el pensamiento a los m谩s pobres de Chile, como lo recordaba a帽os despu茅s Joaqu铆n Guti茅rrez, su director: 鈥淟a gente andaba con sus libritos en la mano para leer en los buses. Era muy lindo el cari帽o que se despert贸 en los trabajadores por la cultura […] Logramos cambiar socialmente el panorama del libro, porque hasta ese momento era privilegio de una elite鈥漣i.

En el momento del golpe se encontraban en las bodegas de Quimant煤 miles de ejemplares y otros tantos estaban en proceso de elaboraci贸n. La jaur铆a militar allan贸 la sede de la editorial y guillotin贸 las obras completas del Che Guevara, junto con miles de libros de muchos autores, y no solamente marxistas. Como para mostrar el sentido que ten铆a este crimen cultural, la televisi贸n lo transmiti贸 a todo Chile, con el sentido de aterrorizar a escritores, intelectuales, estudiantes y pensadores que fueran de izquierda y tuvieran alguna relaci贸n con el gobierno de la Unidad Popular. La destrucci贸n de libros no fue un exceso de las primeras horas del cruento golpe de Estado, sino una acci贸n planificada porque cuando fueron allanadas las sedes de los partidos de izquierda se prendi贸 fuego a los materiales bibliogr谩ficos que all铆 se encontraban. Eso sucedi贸 con las oficinas del Partido Socialista que fueron derrumbadas a ca帽onazos y quemados los impresos que all铆 se encontraban. A su vez, desde las ventanas del cuarto piso de la sede del MAPU, los militares lanzaban a la calle miles de libros.chile quema de libro

La destrucci贸n de libros prosigui贸 durante las primeras semanas del golpe. Por ejemplo, el 23 de septiembre fue ocupada la Remodelaci贸n San Borja, un conjunto habitacional que hab铆a sido construido hacia poco tiempo. El allanamiento dur贸 14 horas y durante ese tiempo se atiz贸 una hoguera con libros y panfletos pol铆ticos. All铆 se quemaron miles de libros de filosof铆a, pol铆tica, sociolog铆a, historia, literatura, de autores de Am茅rica Latina y del resto del mundo. Todo lo que se considerara como marxista o cercano terminaba en la hoguera.

El historiador uruguayo Carlos Rama, quien presenci贸 en forma directa estos viles acontecimientos, relat贸 que los allanamientos se repitieron miles de veces a lo largo de todo Chile: 鈥淟os soldados allanan las casas, examinan la documentaci贸n de sus habitantes y revisan por si tienen armas y libros. Si los tienen, y eso es normal en un pa铆s como Chile, toman todos los que digan en la tapa Marx o Lenin (aunque sea para refutarlos…), las revistas y diarios favorables al gobierno de Allende (aunque no sean marxistas) y todo cuanto se hab铆a impreso sobre el fascismo, y lo queman鈥.

En estas condiciones, el solo hecho de tener libros se convirti贸 en un delito a los ojos de los 鈥渃ultos鈥 militares que aniquilaban el tejido democr谩tico de la sociedad chilena. Esto gener贸 como mecanismo de sobrevivencia la autocensura, porque profesores, estudiantes, profesionales, empleados y obreros se vieron obligados a destruir sus propias bibliotecas, con lo cual se consumaba el genocidio bibliogr谩fico que hizo retroceder a Chile en materia cultural varias d茅cadas con respecto a los avances logrados durante la Unidad Popular, porque como lo dec铆a el mencionado historiador: 鈥淓l peque帽o avance conseguido en los 煤ltimos tres a帽os en materia de cultura de masas, libros populares, bibliotecas al alcance de los obreros y los j贸venes. Todo eso est谩 perdido鈥.

Carlos Rama conclu铆a su dolorosa cr贸nica sobre la quema de libros en Chile afirmando que si hasta el golpe de Pinochet 鈥渘o conoc铆amos el caso de la persecuci贸n a los libros y la quema de bibliotecas, era por la raz贸n muy obvia que no ten铆amos muchos libros para destruir, y reci茅n ahora comenzamos a tenerlos, y por tanto algunos a temerlos. 驴Estaremos condenados a otros cien a帽os de barbarie analfabeta?鈥漣ii.

En Chile, por lo visto en los 煤ltimos 40 a帽os de retroceso educativo, escaza producci贸n literaria y poca reflexi贸n intelectual cr铆tica, se puede decir que se impuso esa barbarie analfabeta propia del capitalismo neoliberal, en realidad uno de los objetivos perseguidos por Pinochet, y sus secuaces militares y civiles.

Argentina 1976: golpe a los libros

La dictadura que se instaur贸 en Argentina en marzo de 1976 alcanz贸 unos impresionantes niveles de brutalidad. No s贸lo masacr贸 y desapareci贸 a miles de j贸venes, sino que adem谩s emprendi贸 una 鈥渞econstrucci贸n cultural鈥 de la naci贸n. Como parte de dicho proyecto se prohibi贸 la lectura de una amplia gama de autores, los que fueran considerados como subversivos, comunistas o peronistas. Los militares-inquisidores ense帽aban a los padres la forma c贸mo deb铆an vigilar lo que le铆an sus hijos, para detectar la infiltraci贸n marxista en las escuelas, como se registraba a comienzos de 1977 en un art铆culo con instrucciones precisas para captar dicha infiltraci贸n: 芦Lo primero que se puede detectar es la utilizaci贸n de un determinado vocabulario, que aunque no parezca muy trascendente, tiene mucha importancia para realizar ese transbordo ideol贸gico (sic) que nos preocupa. Aparecer谩n frecuentemente los vocablos: di谩logo, burgues铆a, proletariado, Am茅rica Latina, explotaci贸n, cambio de estructuras, compromiso, etc.鈥. Tambi茅n indicaba que la subversi贸n educativa utilizaba 鈥渙tro sistema sutil鈥, que consist铆a en 鈥渜ue los alumnos comenten en clase recortes pol铆ticos, sociales o religiosos, aparecidos en diarios y revistas, y que nada tienen que ver con la escuela鈥. De la misma forma, 鈥渆l trabajo grupal que ha sustituido a la responsabilidad personal puede ser f谩cilmente utilizado para despersonalizar al chico. Estas son las t谩cticas utilizadas por los agentes izquierdistas para abordar la escuela y apuntalar desde la base su semillero de futuros combatientes禄. Por supuesto, al final del art铆culo se suger铆a a los padres que deb铆an 鈥渧igilar, participar y presentar las quejas que estimen convenientes禄iv.

Como parte del proceso de reconstrucci贸n de la naci贸n argentina en que se embarc贸 la junta militar no s贸lo se transformaron los programas educativos, sino que se censuraron autores y libros, catalogados como subversivos, y se procedi贸, como en Alemania y Chile, a quemar los libros y, cuando pudieron, a encarcelar, matar, exiliar o desaparecer a sus autores. El 29 de abril, un mes despu茅s del golpe, se quemaron los primeros libros en la ciudad de C贸rdoba, donde los militares hicieron una fogata con obras de Gabriel Garc铆a M谩rquez, Eduardo Galeano, Julio Cort谩zar, Pablo Neruda, entre otros. Luciano Benjam铆n Men茅ndez, el milico que dirig铆a tan 鈥渧alerosa鈥 acci贸n de armas, pretend铆a que no quedara nada 鈥渄e estos libros, folletos, revistas [鈥 para que con este material no se siga enga帽ando a nuestros hijos鈥. Y en forma perentoria se帽al贸: 鈥淒e la misma manera que destruimos por el fuego la documentaci贸n perniciosa que afecta al intelecto y nuestra manera de ser cristiana, ser谩n destruidos los enemigos del alma argentina鈥漹. Este siniestro personaje no dec铆a nada original, porque simplemente reproduc铆a lo mismo que hab铆an afirmado G贸bbels, Pinochet y otros inquisidores del siglo XX, a la hora de justificar la destrucci贸n f铆sica de los libros.arg quema de libros

Lo que dec铆a este militar revelaba la magnitud del proyecto 鈥渋ntelectual鈥 y 鈥渃ultural鈥 de los militares argentinos, dentro del cual hab铆a que incluir la destrucci贸n de libros, un crimen cultural que se intensific贸 en los siguientes a帽os. As铆, el 27 de febrero de 1977 fueron echados al fuego unos 90 mil libros de la Editorial Universitaria de Buenos Aires (EUDEBA), uno de los m谩s prestigiosos sellos de todo el continente y un objetivo apetecido por la dictadura y la extrema derecha de Argentina, debido a su rica y variada producci贸n intelectual y acad茅mica. Antes del golpe de 1976, grupos de la extrema derecha ya hab铆an procedido contra la editorial. El hecho m谩s notorio se present贸 en julio de 1974, cuando uno de estos grupos atrac贸 a mano armada la imprenta donde se imprim铆an los libros de EUDEBA y al grito 鈥溌縟贸nde est谩 El marxismo de Lefebvre?鈥 procedi贸 a prenderle fuego a una parte del material bibliogr谩fico que all铆 se encontrabavi.

La quema m谩s emblem谩tica se efectu贸 el 26 de junio de 1980, cuando se lanz贸 a las llamas un mill贸n y medio de libros del Centro Editor de Am茅rica Latina, un sello fundado y dirigido por Boris Spivacow, un matem谩tico hijo de emigrados rusos y que antes hab铆a sido gerente de EUDEBA. El escritor Mempo Giardenelli recuerda ese tr谩gico hecho: 鈥淒铆a fr铆o y gris, pero no llueve. La acci贸n en Sarand铆, partido de Avellaneda, provincia de Buenos Aires. [鈥 entran y salen camiones cargados de libros. Son veinticuatro toneladas de libros. En silencio, suboficiales, soldados y polic铆as vac铆an lentamente el dep贸sito bajo las escrutadoras severas miradas de oficiales del Ej茅rcito Argentino, algunos muy j贸venes鈥. En el hecho estuvo presente el propio Spivacow, quien vio c贸mo, en pocas horas, el fuego deshizo su labor editorial de muchos a帽os de esfuerzo y dedicaci贸n. De esta manera se quemaban 鈥渁帽os de saber, de cultura, de investigaciones, de sue帽os y ficciones y poes铆as. Y se quem贸 una parte esencial de la Argentina m谩s hermosa, incinerada por la Argentina m谩s horrenda y criminal鈥漹ii.

Como tener cierto tipo de libros ya era considerado un delito, una de las consecuencias m谩s perversas de la censura y de la quema de literatura por la dictadura consisti贸 en que la gente se ve铆a obligada a deshacerse de sus libros y documentos personales, en muchos casos tambi茅n por medio del fuego. Algo similar hicieron los editores que empezaron a quemar por su propia voluntad vol煤menes que figuraban como peligrosos en la lista roja de los militares, con lo cual se impuso la autocensura y la autodestrucci贸n bibliogr谩fica. Desaparecieron editoriales cr铆ticas, independientes y de tradici贸n de izquierda, y otras fueron diezmadas o transformadas a la fuerza. Como otro efecto de larga duraci贸n, las personas dejaron de leer en el transporte p煤blico, porque los militares consideraban que esa era una conducta t铆pica de los j贸venes subversivos.

Colombia, 1978: un cruzado medieval redivivo

En el mismo momento en que las tenebrosas dictaduras de Seguridad Nacional quemaban libros en Chile y Argentina, en Colombia acontec铆a un hecho similar en el a帽o de 1978. El 13 de mayo en la ciudad de Bucaramanga fueron calcinados en plaza p煤blica libros y revistas, que eran catalogados por los organizadores de la acci贸n inquisitorial como un desagravio a la 鈥渟iempre virgen Mar铆a鈥. La fecha escogida no era casual, porque ese es el 鈥渄铆a de la Virgen鈥, y quienes convocaban a la hoguera bibliogr谩fica se presentaban a s铆 mismos como cruzados medievales que con las llamas, atizadas con los libros, iban a purificar los esp铆ritus de la poblaci贸n bumanguesa.

Para invitar al inquisitorial evento se difundieron volantes, que fueron pegados en sitios estrat茅gicos de la ciudad, que portaban la firma de la Sociedad de San Pio X, entidad que estaba conectada con la tenebrosa Tradici贸n, Familia y Propiedad. Uno de esos volantes dec铆a en forma textual:

鈥淟a Sociedad de San Pio X y su 贸rgano informativo EL LEGIONARIO INVITAN AL ACTO DE FE, en donde se quemaran revistas pornogr谩ficas y publicaciones corruptoras. Estos actos se realizaron el 13 de mayo, a las 8 de la noche en el parque de San Pio X, en desagravio a Nuestra Se帽ora, la siempre VIRGEN MARIA, madre de Dios y madre nuestra. NOTA: Lleve Ud. peri贸dicos, revistas o libros pornogr谩ficos para quemar鈥漹iii.quema de libros

La noche indicada se reunieron unos cuantos fan谩ticos cat贸licos que procedieron a incinerar libros de Carlos Marx, Ren茅 Descartes, Friedrich Nietzsche, V铆ctor Hugo, Marcel Proust, Jos茅 Mar铆a Vargas-Villa, Thomas Mann, de Gabriel Garc铆a M谩rquez, algunas revistas de educaci贸n sexual y una biblia protestante.

A diferencia de los casos antes mencionados en este art铆culo, lo de Bucaramanga no era un acto oficial, promovido por el Estado, sino un evento organizado por particulares. El asunto hubiera sido una an茅cdota tr谩gica, que devela el sectarismo de ciertos sectores de la extrema derecha, si no es porque uno de los individuos que carboniz贸 libros con su propia mano en aquel s谩bado de mayo de 1978 se desempe帽a en la actualidad como Procurador General de la Naci贸n. Ese personaje particip贸 en ese crimen cultural, que estuvo acompa帽ado del robo de textos de la biblioteca p煤blica Gabriel Turbay. En una foto publicada en Vanguardia Liberal de Bucaramanga se observa, en primer plano, al citado individuo con un meg谩fono y tirando papeles a una hoguera.

A partir de este hecho, t铆pico de la inquisici贸n medieval, no sorprende que hoy la Procuradur铆a General de la Naci贸n persiga y censure a todos aquellos que piensan distinto o disientan con las concepciones clericales del jefe del Ministerio P煤blico. No es extra帽o que desde all铆 se respire el tenebroso aire confesional que tanto da帽o le ha hecho a este pa铆s y que fue el pan cotidiano de los colombianos durante la larga hegemon铆a conservadora (1886-1930) y durante los gobiernos de Laureano G贸mez y Gustavo Rojas Pinilla (1950-1957) y que en estos momentos est茅 en marcha una campa帽a oficial contra las relaciones homosexuales y al aborto, al tiempo que se exonera, aplaude y premia a reconocidos criminales, algunos de los cuales han ocupado altos cargos burocr谩ticos en el Parlamento y en otras instancias administrativas.

Que un individuo gris y mediocre haya pasado de quemar libros a ocupar uno de los m谩s altos cargos del Estado indica en gran medida c贸mo es la Colombia actual, en la que no se necesita ninguna preparaci贸n intelectual, sino simplemente ser un inquisidor o un censor, con el mismo nivel de brutalidad y cinismo que caracteriza a los grandes medios de comunicaci贸n y que a diario someten al linchamiento p煤blico a todo aquel que no comulga con el orden establecido y/o piensa distinto. Esto es muy costoso en un pa铆s en guerra, como lo estamos, porque no sobra recordar que destruir libros genera p谩nico, ya que es un acto encaminado a intimidar y confundir a la gente. Por esta raz贸n, quienes destruyen los libros saben el impacto que produce su miserable acci贸n, porque c贸mo lo dice el venezolano Fernando B谩ez: 鈥淟os biblioclastas saben que, sin la destrucci贸n de los libros y documentos, la guerra est谩 incompleta, porque no basta con la muerte f铆sica del adversario. Tambi茅n hay que desmoralizarlo. Sin destruir los libros no se termina de ganar la guerra. Y una t谩ctica frecuente consiste en suprimir los principales elementos de identidad cultural, que suelen ser los que m谩s valor proporcionan para asumir la resistencia o la defensa鈥漣x.

En conclusi贸n, la guerra contra los libros forma parte de un proyecto retrogrado que pretende impedir que la gente piense, analice y reflexione sobre los problemas de su propia sociedad y del mundo, algo en lo cual la palabra escrita es fundamental. Ese ataque aleve a las obras escritas pretende tambi茅n borrar la memoria de los pueblos y aniquilar sus experiencias de lucha, porque como lo dec铆a el periodista argentino Rodolfo Walsh: 芦Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan h茅roes y m谩rtires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia parece as铆 como propiedad privada cuyos due帽os son los due帽os de todas las otras cosas禄. Adem谩s, la quema de libros es un intento por silenciar a aquellos autores incomodos, mediante el escarnio p煤blico, con la pretensi贸n vana de que as铆 se bloquea la circulaci贸n de las ideas 鈥減eligrosas鈥 y se evita la 鈥渃ontaminaci贸n鈥 de una sociedad, como lo ha hecho el atrabiliario personaje que hoy ocupa la Procuradur铆a General de la Naci贸n en Colombia. Ojala que la revista en la que publicamos este art铆culo, no sea el pr贸ximo blanco de los Torquemadas criollos y no se le someta a la ardiente cr铆tica de una crepitante hoguera alimentada de papel impreso, y atizada por el fuego del odio y la intolerancia de los cruzados medievales que nos acechan a diario.

 

 
(*) Art铆culo publicado en papel en la Revista Cepa No. 17 que empieza a circular en Colombia.

 

Notas:

i. Citado en Fernando B谩ez, El bibliocausto nazi, en http://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero22/biblioca.html

ii. Joaqu铆n Guti茅rrez: 芦Hicimos la revoluci贸n del libro禄禄. La Tercera, diciembre 28 de 1999, disponible en http://www.meliwaren.cl/articulo.php?id_articulo=88.

iii. Carlos Rama, La quema de libros en Chile, febrero de 1974, disponible en http://www.magicasruinas.com.ar/revistero/aquello/revaquello071.htm

iv. http://cronicasdelahistoria.blogspot.com/2007/10/vigilar-participar-denunciar.html

v. La Opini贸n, 30 de abril de 1976, citado en Dia de la Verg眉enza del libro argentino en la Casa por la Memoria, en http://comisionporlamemoria.chaco.gov.ar/sitio/?p=1122

vi. Marcelo Mazzarino, La hoguera del miedo, en http://www.voltairenet.org/article136818.html

vii. Mempo Giardinelli, 鈥24 toneladas de fuego y memoria鈥, Pagina 12, junio 26 del 2013.

viii. Citado en 鈥淓l triste aniversario de la quema de libros鈥, en http://www.semana.com/nacion/articulo/el-triste-aniversario-quema-libros/342756-3

ix. Fernando B谩ez, 鈥淪in destruir los libros no se gana la guerra鈥, en La Naci贸n, abril 10 de 2005.

 

*Historiador, profesor titular de la Universidad Pedag贸gica Nacional, de Bogot谩, Colombia. Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 vol煤menes), Editorial Pensamiento Cr铆tico, Bogot谩, 1998-1999; Gente muy Rebelde, (4 vol煤menes), Editorial Pensamiento Cr铆tico, Bogot谩, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; entre otros. Premio Libertador, Venezuela, 2008. Su 煤ltimo libro publicado es Capitalismo y Despojo.

 

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. ana milena
      22 octubre 2014 22:59

      Estamos en el a帽o 2014 y todavia la iglesia censura libros.