Mar 16 2008
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Opini贸n

Colombia. – URIBE Y LAS GUERRAS PREVENTIVAS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La crisis desatada entre Colombia y Ecuador 鈥搎ue parece haber llegado a una tregua luego de la cumbre del Grupo R铆o, realizada en Santo Domingo鈥 fue una r谩pida vuelta atr谩s de una vieja pel铆cula de la Guerra Fr铆a.

Para quienes aceptaron acr铆ticamente la f谩bula posmoderna del fin de los Estados y de los conflictos que marcaron el siglo pasado la sorpresa fue tan grande como para aquellos que pensaban que el gobierno de George W. Bush, empantanado en Irak y Afganist谩n, no estaba en el d铆a a d铆a de su antiguo 芦patio trasero禄.

La violaci贸n del territorio ecuatoriano por una patrulla colombiana nos record贸 de inmediato la impunidad con la que, mediante el Plan C贸ndor, las dictaduras del Cono Sur realizaban secuestros, robos y asesinatos, pasando de un pa铆s a otro, sin mayor problema. Hay una extensa literatura sobre el tema y sobre la manera en que fueron educados estos 芦grupos de tareas禄 por la CIA y la Escuela de las Am茅ricas.

Todos 芦protocolos禄, la pr谩ctica de los cuales consiste en violaciones aberrantes de los derechos humanos y en cr铆menes de lesa humanidad, fueron actualizados con el uso de modernas tecnolog铆as por la actual administraci贸n norteamericana, tras el 11 de septiembre de 2001. Bush acaba de vetar una ley que prohib铆a la aplicaci贸n de tormentos a prisioneros (supuestos terroristas), una iniciativa legislativa que votaron dem贸cratas y republicanos y hasta tuvo el apoyo de algunos funcionarios de la CIA.

En el caso de Am茅rica Latina la justificaci贸n de estas acciones de 芦guerra infinita禄 o 芦guerra preventiva禄 viene de lejos, mucho m谩s lejos que los tiempos de la amenaza comunista de la Guerra Fr铆a. Jos茅 Luis Fiori, nos ha recordado, desde estas columnas (la revista Sin Permiso), el origen y el curso que fueron tomando las relaciones de Estados Unidos con la regi贸n desde la formulaci贸n de la Doctrina Monroe, los cimientos de la posterior estrategia geopol铆tica de Washington.

Las acciones de 脕lvaro Uribe constituyen una puesta al d铆a de esos m茅todos y hasta de la ret贸rica del Departamento de Estado.

Seg煤n fuentes ecuatorianas oficiales para detectar y eliminar a Ra煤l Reyes se us贸 un misil que sigue por se帽al satelital la frecuencia del tel茅fono celular. Una tecnolog铆a estadounidense que se traspas贸 a Israel para ejecutar sin juicio previo a quien les venga en gana calificar como terrorista o indeseable. Al mismo tiempo, aviones colombianos y helic贸pteros artillados bombardean, de noche, en el territorio de otro pa铆s a un supuesto campamento de terroristas, a los que se mata cuando dorm铆an. Entre quienes se encontraba Reyes, pero tambi茅n estudiantes de otros pa铆ses, de los que no hay pruebas que revistaran en las FARC; y as铆 numerosos ejemplos. Todos corroborados por las 煤nicas autoridades leg铆timas, las ecuatorianas, en la jurisdicci贸n donde ocurrieron los hechos, y que se pueden rotular como acciones ilegales, violatorias del derecho internacional y de los derechos humanos.

驴Cu谩l es el argumento de Uribe? Actuamos 芦en leg铆tima defensa禄. Las mismas palabras, 芦actuamos en leg铆tima defensa禄, que usaba Ronald Reagan para justificar la financiaci贸n y cobertura dada por Estados Unidos a la formaci贸n de un ej茅rcito clandestino para atacar a Nicaragua en los a帽os ochentas. Reagan llamaba a los 芦contras禄 鈥搎ue fueron financiados a costa de violar las propias leyes norteamericanas traficando con armas y drogas鈥 芦luchadores por la libertad禄.

芦Los Estados Unidos tienen el derecho de operar clandestinamente en cualquier parte del mundo y de espiar en pa铆ses amigos禄, afirm贸 William Colby, director de la CIA, en 1976, ante parlamentarios de la oposici贸n y organismos de Derechos Humanos que investigaban el golpe militar en Chile.

Es decir, la lucha contra el 芦imperio del mal禄 no es una frase de Bush; es una vieja consigna de la Nueva derecha norteamericana, es parte de su historia. Basta repasar por un momento los documentos p煤blicos de la Heritage Fundation o del Centro de Estudios Estrat茅gicos e Internacionales de la Universidad de Georgetown en W谩shington, entre otras instituciones promotoras de los conservadores norteamericanos.

Colombia, desde luego, viene como anillo al dedo para el dise帽o de estas pol铆ticas. Un territorio que vive desde hace m谩s de medio siglo en un clima de violencia que se retroalimenta, a la vez que, para la geopol铆tica del Departamento de Estado, forma parte de su mar interior, junto a Venezuela y los pa铆ses del Caribe.

Al seguir en detalle todas las tentativas de paz durante todos esos a帽os, se observa sin demasiado esfuerzo que la clase dirigente colombiana est谩 consustanciada con la guerra. Vive con y de la guerra. Pas贸 todas las crisis y recesiones, que hicieron temblar al continente, sin grandes sobresaltos. El narcotr谩fico y la 芦asistencia禄 militar constituyen buenos flotadores o alimentadores de burbujas financieras y especulativas.

La Asociaci贸n Nacional de Instituciones Financieras en su informe anual auguraba un buen a帽o econ贸mico para 2001. Admit铆a, sin embargo, que se hab铆an registrado, en el a帽o anterior, 26.540 homicidios y 3.306 secuestros, la mayor tasa de muertos por violencia del mundo. No fue un problema para que haya sido Colombia uno de los mayores receptores de inversiones directas norteamericanas, entonces y todos los a帽os siguientes.

Ciertamente, nadie puede acostumbrarse a vivir eternamente entre estos escombros, y de all铆 el hartazgo de la sociedad colombiana frente a la violencia. Aunque, curiosamente, algunos sondeos muestran que el belicismo ayuda a la imagen de Uribe, al mismo tiempo pierde en las elecciones municipales frente a la izquierda.

Desde el comienzo de las negociaciones para la liberaci贸n de los rehenes, a fin de 2007, Uribe y la clase dirigente colombiana advirtieron que ese no era un buen camino para ellos. Tampoco al gobierno de los Estados Unidos le gusta el protagonismo de Hugo Ch谩vez y del resto de los mandatarios 芦populistas禄 en un futuro proceso de pacificaci贸n de Colombia.

Las acusaciones de los familiares de los rehenes y de la diplomacia francesa a Uribe son contundentes. Aseguran que boicotea las acciones humanitarias. Pesan m谩s los US$ 600 millones (declarados) de asistencia militar norteamericana, los intereses corporativos del ej茅rcito mejor pertrechado de Am茅rica Latina, los diversos grupos parapoliciales y paramilitares, los narcotraficantes y las FARC, todos actores de una l贸gica de guerra.

La historia de Colombia de las 煤ltimas d茅cadas est谩 atravesada por numerosas pantomimas de alto el fuego y de proyectos de pacificaci贸n que terminaron en verdaderas masacres. No s贸lo para quienes hab铆an dejado las armas, sino para miles y miles de dirigentes y luchadores sociales. Hay millones de 芦desplazados禄, todos v铆ctimas de esta guerra civil latente.

Ahora bien; m谩s all谩 de las disculpas de Uribe al Grupo de R铆o, todo indica que persistir谩 en la resoluci贸n militar, bien respaldado por pol铆ticos y empresarios colombianos, la mayor铆a prebendarios del narcotr谩fico o del narcolavado, que a veces son diferentes operadores. Los segundos se consideran los m谩s limpitos del negocio.

Por el contrario, el camino de la paz tendr铆a que ser el objetivo fundamental de los gobiernos progresistas de Am茅rica Latina, en causa com煤n con el pueblo colombiano.

A los halcones de todos los tiempos vale lo que recordaba Alejandro Nadal a prop贸sito de los 40 a帽os de la ofensiva del Tet. Y no s贸lo en Vietnam, tambi茅n en Argelia cre铆an en una soluci贸n militar, y cuando en los gabinetes militares daban la guerra por ganada para el ej茅rcito colonial franc茅s, todo se les derrumb贸. Se帽ores: es la pol铆tica, mejor dicho, es la econom铆a pol铆tica, en el sentido cl谩sico.

Bismarck tuvo una brillante ocurrencia a prop贸sito de 芦una guerra preventiva禄. Dijo que era como el suicidio, que se comente con el 煤nico fin de prevenir la muerte.

Esas palabras iban dirigidas a la clase dominante alemana de la 茅poca, que como m谩s tarde lo demostrar铆a Guillermo II, el emperador de Alemania, se hab铆a entusiasmado en los albores del siglo XX con la idea de una guerra preventiva. Una clase dirigente que no escuch贸 el buen consejo y se fue al basurero de la historia.

Una lecci贸n oportuna tambi茅n para Uribe y para sus amigos de Washington y Londres, que van ganando la guerra preventiva en Irak y en Afganist谩n.

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* Del Consejo de Redacci贸n de www.sinpermiso.info.

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