Mar 20 2009
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Sociedad

Colombia: vencer la impunidad y el militarismo después de 4.428 días de lucha

Dick Emanuelsson*

Imponer el olvido con la prepotencia del silencio que otorga la impunidad no es buena receta. Hace 25 años desapareció Luis Fernando Lalinde, hijo de Fabiola, en manos del ejército colombiano. Pero los asesinos no lograron doblegar a la mujer que, con ayuda de sus otros hijos, al final logró recuperar los restos. Un ejemplo para pusilánimes que acrecienta la vergüenza de los cobardes.

Hace 25 años fue detenido, torturado y desaparecido por el ejército el hijo de Fabiola, Luis Fernando Lalinde. Pero por la constante lucha y con una terquedad extraordinaria, logró superar y vencer al Estado, que tiene como primera tarea encubrir sus crímenes. Fabiola Lalinde recibió los restos del joven muchacho, militante del Partido Comunista de Colombia, PCC-ML, a quien le faltaban pocos meses para graduarse como sociólogo en la universidad en Medellín en el momento de ser desaparecido…

Luís Fernando fue uno de decenas de miles de casos ilustrativos de cómo el Estado terrorista intenta erradicar físicamente la oposición y de un pueblo luchador que ante esa perspectiva ha tenido que elegir entre ser asesinado o encontrar otras formas de lucha para terminar con el infierno en que la oligarquía colombiana ha convertido este bello país.

Ayer fue desaparecido Fernando, hoy son miles de jóvenes como él que desaparecen y son fusilados por el ejército en lo que llaman “falsos positivos” –solamente el nombre es nuevo, la práctica muy vieja, desde antes de que se pusiera en práctica la Doctrina de Seguridad Nacional en 1962.

Fabiola Lalinde también es un ejemplo de aquellas mujeres y madres que con la Biblia en la mano, pero sobre todo con una valentía y coraje inimaginable, han podido enfrentarse a esos “Rambos” que poseen armas, aviones y tanques de guerra de último modelo entregados por el amo del Norte, y han terminado ganándoles la “guerra” política y el corazón del mundo entero se ha entregado a ellas.

Un día fueron entregados en una caja de cartón 69 huesos recuperados y plenamente identificados que eran los restos de su Luis Fernando. Para Fabiola y su familia “representan más que oro o los 18 millones de pesos de la supuesta reparación individual vía administrativa. Quedó demostrado que hubo una manifiesta voluntad de hacer daño que no se cubre con ningún dinero”, como dice en la siguiente y extensa entrevista de "un caso" de una Colombia que alguna tendrá justicia plena, en donde los responsables, con o sin uniforme, tendrán que pagar por los crímenes de lesa humanidad.

–¿Cuando se formó y de dónde son las raíces de su familia?

–Yo nací en una finca de la zona cafetera cerca a Belalcázar, Departamento de Caldas, un 4 de enero, hace un buen rato; ya pasé por esa etapa de la vida que los gerontólogos han dado en llamar la “Tercera edad” y a la cual no le hallé ningún sentido, así que me instalé en el balcón de la existencia porque desde allí se domina todo el panorama de las etapas ya vividas y de las experiencias adquiridas, además, se ven con claridad todos los acontecimientos que de una u otra manera influyeron en nuestras vidas para bien o para mal.

"Fui la menor de cinco hijos –cuatro mujeres y un hombre– y llegué cuando, considero, ya no contaban conmigo, razón por la cual fui sobreprotegida y consentida. Hija de dos personas totalmente diferentes: Mi papá un liberal de tiempo completo, finquero, independiente, estratega, inteligente, autodidacta, solo hizo la primaria porque se fue de su casa después de la muerte de su padre, siendo aún un adolescente. Yo fui la niña de sus ojos.

"Mi mamá era conservadora extrema, profundamente religiosa, había estudiado magisterio, el máximo nivel de educación de las mujeres de su época, muy serena, de gran sentido social y antes del matrimonio había sido maestra en una escuela rural. Todos los hijos aprendimos a leer con ella desde muy temprana edad. Muy lectora y con una letra bellísima que es la que utilizan hoy en día para marcar diplomas y las lápidas en los cementerios y criptas.

"Los nombres nuestros estaban relacionados con sus lecturas con énfasis en las novelas históricas y especialmente relacionadas con las primeras comunidades cristianas. Mi nombre Fabiola, es fruto de una de sus lecturas sobre las persecuciones a los primeros cristianos y de alguna manera tiene su relación. Mamá murió de cáncer cuando yo tenía 15 años y casi nos vamos juntas. Como era la menor y fui muy cercana a ella alcanzó a dejar sembrados en mi mente y en mi corazón una serie de principios, elementos y comportamientos definitivos para enfrentar, de la mejor manera posible y con dignidad la adversidad que se me esperaba a futuro.

"De mi papá heredé algo de su manera de ser, desde joven admiraba sus estrategias, su independencia, a no tragar entero, su interés por las noticias, lector de periódicos, su franqueza, el amor por el campo, por la naturaleza. Vivió y murió como quiso.

"Estudié siempre con las hermanas de La Presentación hasta 6º de Bachillerato. El liderazgo en la educación, en esa época lo tenían las comunidades religiosas y la educación era de calidad.

"Cuando terminé la secundaria inicié Trabajo Social, pero a los seis meses me retiré para casarme con un primo; el matrimonio fracasó, quedé con cuatro hijos, el menor de un mes. Nunca había trabajado ni pasado trabajos económicos. En su momento fue la experiencia más traumática de mi vida pero la superé y cuando estábamos en el mejor momento de nuestras vidas, todos estudiando y trabajando se viene encima la más insuperable de todas las tragedias: la desaparición de Luis Fernando y todo lo que conlleva para la familia una experiencia jamás imaginada en un país como Colombia.

"Por fortuna tenía un acumulado y unas reservas muy valiosas y positivas adquiridas en la infancia que en el momento de enfrentar dificultades y adversidades que nunca imaginé salieron a flote y a pesar de haber sido sobreprotegida he logrado resistir con dignidad.”

Detienen y desparecen a Luis Fernando

–¿Cuáles fueron los obstáculos en su búsqueda por su hijo, cuáles fueron los personajes e instituciones del estado o del departamento que no querían un esclarecimiento del caso de su hijo y, contrariamente, quiénes le dieron la mano?

–Luis Fernando, mi hijo mayor, fue detenido, torturado y desaparecido por la Patrulla de Infantería Nº 22 del Ejército, en la zona rural del Municipio de Jardín, Antioquia, Colombia, el 3 de octubre de 1984, en el marco del Proceso de Paz del Presidente Belisario Betancur con varios grupos al margen de la Ley, entre ellos el EPL, brazo armado del PC (M-L). Al momento de su detención-desaparición Luis Fernando militaba en la Juventud Revolucionaria Marxista-Leninista y en el mes de diciembre se graduaba como sociólogo y todo indica que iba a tener un papel importante en el proceso de reinserción.

“Luis Fernando fue detenido-desaparecido por razones políticas y a este tipo de desaparecidos solamente los busca la familia y llegar a la verdad de la suerte corrida por ellos es toda una proeza por la sencilla razón de que si las fuerzas armadas o demás organismo del Estado los desaparecen, es lógico que no van a colaborar en su búsqueda, con el agravante de que nadie sabe de ellos, nunca los han visto ni los conocen “búsquelo en otro lado, o se iría con la novia, o seguro estará en la guerrilla” era la respuesta en las unidades militares y, la pregunta de rutina: “¿en qué estaba su hijo?” Lo cual es una constante en todos los casos con el ánimo de evitar a toda costa que se conozca el paradero de los detenidos y crear esa cruel incertidumbre de cada día sin saber si están vivos o muertos pues no se tiene la evidencia de su existencia ni la certeza de su muerte. El desaparecido queda como suspendido entre la vida y la muerte.

“Yo recibí apoyo de las ONG de Derechos Humanos de la época, tanto internacionales como nacionales, especialmente del doctor Héctor Abad Gómez, Presidente del Comité de Permanente de D. Humanos de Antioquia; de la Justicia Ordinaria en la persona del Juez 13, de Instrucción Criminal, Bernardo Jaramillo Uribe, quien se desplazó al lugar de su detención –la vereda Verdún– a varios kilómetros de Medellín, e interrogó a los campesino testigos de los hechos y, transcurridos seis meses, agotado el recurso interno sin ninguna respuesta, el doctor Abad Gómez acudió a La Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH de la (OEA) y denunció la detención-desaparición de Luis Fernando Lalinde.”


¿Y donde esta la atención, señor Santos, por los desaparecidos?

–Los medios de comunicación y la élite política y económica siempre hacen campañas por los secuestrados o los prisioneros de guerra en poder de la guerrilla. Pero muy raras veces se habla desde aquellos sectores sobre los desaparecidos. ¿Qué apoyo le dio la Fundación País Libre a usted?

–En primer lugar, en 1984 año de la detención-desaparición de Luis Fernando, no existía la Fundación País Libre, esta Fundación surgió en agosto de 1991 a raíz del secuestro del actual vicepresidente, doctor Francisco Santos.

“En segundo lugar, hasta donde entiendo, la organización está orientada exclusivamente a los secuestrados pero da la impresión de que no los incluye a todos, pues solamente se habla de los policías y políticos en poder de las FARC, considerados canjeables. Poco se habla de los secuestrados por otros grupos.

El número de personas secuestradas es muy alto, creo que pasan de 3.000 y se da el caso de familias que nunca han recibido pruebas de supervivencia, son secuestrados “olvidados” pertenecientes, en su mayoría, a familias de clase media: profesionales, comerciantes, ganaderos, finqueros, entre otros y de quienes pocas veces se da cuenta en los medios de comunicación.

Los falsos positivos –ejecuciones extrajudiciales

“En cuanto a los desaparecidos por razones políticas, son los ignorados del conflicto, solo ahora con el escándalo de los desaparecidos de Soacha hallados en fosas comunes y los 27 militares comprometidos en los crímenes, se está hablando del tema, aunque estos casos se enmarcan, parece, en los llamados falsos positivos con el objetivo de mostrar resultados por la presión a que están sometidos por parte del gobierno, pero la práctica de origen nazi (Noche y Niebla) se viene dando en Colombia desde 1977 con la detención-desaparición de Omaira Montoya, bacterióloga, durante el gobierno de Julio César Turbay Ayala y su famoso Estatuto de Seguridad, conocido hoy con el nombre de Seguridad Democrática.

"Este delito de lesa humanidad se ha ido incrementando en cada gobierno y es más, el número exacto de personas desaparecidas hasta el presente, no se conoce con exactitud, se habla de 30.000 desaparecidos, sumadas las numerosas fosas comunes halladas en lo que va corrido del año. Tal como ocurrió durante la dictadura Argentina, teniendo en cuenta que Colombia es considerada la democracia más antigua y estable de América Latina.

“En término generales, los medios solamente dan a conocer la versión oficial y los gobiernos y fuerzas militares no aceptan que haya desaparecidos, y cuando el hecho es muy evidente se habla de casos aislados y dejan vencer los términos de los militares implicados. Los mecanismos de impunidad son numerosos. Ejemplos recientes: Los desaparecidos del Palacio de Justicia. Los generales responsables quedaron en libertad por vencimiento de términos la semana pasada".

–¿Cuál es su posición ahora sobre los sobornos que entregó Uribe al guerrillero que entregó uno de los congresistas mientras la misma recompensa no se da a militares o policías que pueden dar testimonio en donde pueden ser ubicados los colombianos que han desaparecido en manos de los uniformados del estado colombiano?

–Para empezar le comento que en este país la semántica y los eufemismos juegan un papel muy importante según el desarrollo de los acontecimientos; por ejemplo lo que usted llama soborno, en casos como el del guerrillero que usted anota, aquí se llama recompensa por colaborar con la justicia. Pero otras supuestas recompensas de “colaboración” con la justicia están generando una serie de hechos sumamente graves, pues gente sin escrúpulos, por ganarse un dinero fácil realiza montajes con drogas, armas, propaganda subversiva o señala a personas inocentes como miembros o enlaces de las de las FARC o de otros grupos.

“En este preciso momento hay un escándalo con los llamados falsos positivos del ejército con el ánimo de mostrar resultados. En este caso según el Jefe del Estado Mayor no se llaman recompensas sino incentivos o mecanismos, según noticia publicada en El Espectador: ”El jefe del Estado Mayor Conjunto, Almirante David Moreno, dijo este viernes que el programa de incentivos de las fuerzas armadas no contempla el pago de recompensas, sino mecanismos para mejorar el bienestar de los soldados que participan en operaciones exitosas.

Condecorados y ascendidos los verdugos de Luis Fernando

“A los militares de la patrulla Nº 22 más comprometidos en la detención, torturas y desaparición de Luis Fernando, cinco fueron condecorados y ascendidos; cuatro fueron enviados al exterior y otros trasladados a diferentes unidades militares del país.

“Los pocos soldados que se han atrevido a denunciar o dar testimonio, en casos concretos de desaparecidos, han muerto en circunstancias extrañas; otros han sido declarados dementes o los han desaparecido, como por ejemplo en el caso de Trujillo Valle (donde fueron asesinados por el ejercito en alianza con narcotraficantes más de 100 personas, entre ellos el sacerdote de la zona, nota del D.E.).

“El tema es bien difícil y todo depende de la víctima y el victimario y, como le anoté inicialmente, del papel que juega la semántica según el caso del supuesto “colaborador” con la justicia.”

–Cuéntenos como ha sido el proceso judicial y de indemnización en el caso de su hijo y cuál fue la sentencia que dio la Comisión Interamericana de derechos humanos.

“La pregunta contiene tres elementos, que son:

1. El Proceso Judicial.
2. La Resolución 24/87 Caso 9620 (Colombia) de la Comisión Interamericana de Derechos humanos de la OEA, ratificada el 16 de septiembre de 1988.
3. La indemnización.

“Cada uno de los puntos amerita su explicación y resumirlos no es fácil para mí, teniendo en cuenta que no soy abogada, sumado a ello lo delicado del tema por el hecho de estar implicada, directamente, en el caso, una patrulla militar del ejército quienes, inicialmente, siempre negaron todo, absolutamente todo lo relacionado con la detención-desaparición de Luis Fernando Lalinde e inclusive el caso había sido archivado en lo Penal Militar a los seis meses de su detención.

El Proceso Judicial

“Aparte de aspectos ya relatados (El expediente en la actualidad pesa 25 Kilos y se halla en el Consejo de Estado) trataré de hacerle un resumen sobre lo que nosotros trabajamos directamente para que se forme una idea de los numerosos obstáculos que tuvimos que sortear hasta llegar a la verdad, únicamente a la verdad, sobre la suerte corrida por Luis Fernando, en lo cual tardamos 4.428 días ininterrumpidos (octubre 1984-noviembre 1996) hasta rescatar de la Octava Brigada del Ejército una caja de cartón que contenía 69 restos, con Acta de inventario de los huesos entregados, incluido el cráneo (indispensable para la identificación) hallado en otra exhumación diferente.
(¡Qué experiencia! Sin palabras…)

“Como ya le comenté, a los detenidos-desaparecidos los tiene que buscar la familia porque el Estado, sin una denuncia internacional ante organismos gubernamentales de derechos humanos, como la ONU y La CIDH (OEA) nunca lo hará. Ante semejante incertidumbre y falta de información, mis hijos y yo formamos un equipo de búsqueda y denuncia; cada uno realizó su trabajo de acuerdo a su tiempo y actividad.

"Sospechábamos que pudiese estar detenido por su militancia política y el proceso de paz que estaban adelantando los movimientos de izquierda y sus brazos armados con el gobierno del presidente Belisario Betancur; y los consabidos hostigamientos que se venían dando de parte de los militares, los cuales –estos hostigamientos– han sido una constante en todos los procesos de paz que se han adelantado durante 50 años (1958-2008) desde el famoso Frente Nacional hasta nuestros días.

“Un sábado de mediados de agosto, Luis Fernando me invitó a dar una vuelta por el oriente antioqueño, él me notaba preocupada y le manifesté sobre los peligros que se cernían sobre ellos, por el conocimiento, que desde mi experiencia, tenía sobre estos procesos de paz; pero el creía en el proceso y que naturalmente se corrían riesgos.

"Yo abrigaba mis dudas y le solicité, encarecidamente, que siempre que saliera fuera de Medellín me informara y así lo venía haciendo, pero ese día 3 de octubre, solo dijo a sus hermanos que si no regresaba esa noche lo haría al día siguiente, en la mañana. Al no regresar el día indicado, presentí algo grave.

“Es así como al transcurrir 20 días sin noticia alguna Jorge, el segundo de mis hijos, realizó un recorrido de una semana por varios municipios de los departamentos de Antioquia y Caldas visitando unidades militares y centros de detención en búsqueda de su hermano sin ningún resultado concreto, solo rumores que lo llevaban de un lado a otro, regresando el 2 de noviembre en la noche.

"De otro lado Mauricio, que estudiaba Derecho, se encargó de lo relacionado con la denuncia ante diferentes organismos, y mi hija y yo estábamos pendientes de los noticieros y las llamadas. Aún no había regresado Jorge de su recorrido y el doctor Abad Gómez, quien además, participaba activamente en el mencionado proceso, me informó que estaba circulando la noticia sobre la detención de un joven con las características de Luis Fernando en una vereda del municipio de Jardín, Antioquia.

"Cuando Jorge regresó de su recorrido, al día siguiente, 3 de noviembre, y a primera hora, salió rumbo a Jardín, a varios kilómetros de Medellín, para verificar la información sobre la posibilidad de que Luis Fernando hubiese sido detenido en ese municipio.

“El no conocía el lugar pero al llegar a dicho municipio, le indicaron donde quedaba la vereda y con una foto de su hermano en la mano –como las madres argentinas– logró llegar al sitio preciso en donde había ocurrido la detención por miembros de la patrulla militar, y allí fue informado por quienes presenciaron todo lo sucedido a su hermano desde las 5 y 30 de la mañana del 3 de octubre cuando salía a tomar el bus de regreso a Medellín hasta las 6 de la tarde cuando fue sacado en el camión militar con rumbo desconocido.”

Torturado y atado a un árbol

“Según los testigos, durante ese día estuvo sometido, primero, a toda clase de tratos crueles inhumanos y degradantes en una pesebrera y luego pasado frente a la concentración escolar y atado a un árbol en donde continuaron los malos tratos e insultos en presencia de los niños de la escuela hasta la salida en el camión del ejército, agonizante, despojado de sus documentos de identidad, con las manos atadas atrás y con rumbo desconocido. Estos campesinos de la vereda Verdún fueron las últimas personas que vieron con vida a Luis Fernando. Además, le comentaron a Jorge que no era necesaria la foto por el gran parecido físico que tenía con su hermano.

“Una vez confirmada la noticia de su detención en la vereda de Verdún, inmediatamente solicité una licencia por 20 días en la empresa en donde laboraba para viajar a Bogotá a localizar y conocer los miembros del Partido Comunista (Marxista-Leninista) y conocer sobre la situación de Luis Fernando y conseguir a través de ellos las entrevistas necesarias para denunciar lo sucedido con mi hijo.”

La desmovilización de EPL

–Su hijo era militante del PCC-ML, partido y movimiento que tenía un brazo armado, EPL (Ejército Popular de Liberación), cuya mayoría se desmovilizó en 1990-91. Varios de sus dirigentes se aliaron con los paramilitares y el ejército en Urabá y otros fueron y son asesores políticos de Uribe y Francisco Santos (Carlos Franco, en la vicepresidencia). ¿Algunos de ellos le ha dado alguna mano a Ud. en su lucha por su hijo?

–En los primeros meses Oscar William Calvo (asesinado, al parecer por efectivos de la Policía Nacional, en las calles de Bogotá el 20 de noviembre de 1985), dirigente del PCC (M-L) y los más cercanos a Luis Fernando colaboraron con las gestiones ante el Gobierno en Bogotá, pues según me lo manifestó el propio Oscar William Calvo cuando viajé a Bogotá en noviembre del año 84, el Movimiento y su brazo armado, el EPL, estaban en proceso de paz y de cese al fuego para una futura desmovilización en el gobierno de Belisario Betancur, pero el ejército había violado esos acuerdos con el EPL y, precisamente a causa de una operación de cerco y aniquilamiento de tropas del Batallón Ayacucho de Manizales contra EPL, una columna de dicho grupo fue emboscada por el ejército en la zona límite entre los municipios de Jardín y Riosucio a finales de septiembre.

"Luis Fernando había sido enviado a Jardín a rescatar un guerrillero herido y cuando al amanecer del 3 de octubre, una vez sacado el herido del lugar, iba a tomar el bus de regreso a Medellín fue detenido por la patrulla militar Nº 22 de ejército en la ya mencionada vereda de Verdún. A raíz de la desaparición de Luis Fernando y de los continuos cercos tendidos a varias columnas el partido se retiró de la mesa directiva del Diálogo Nacional. No volví a tener contacto con ellos durante varios años.

"Después de su desmovilización en el año 91 sí me enteré de que varios de sus militantes habían ingresado al partido liberal y a otros movimientos. Las paradojas de la vida: en un acto de derechos humanos en Bogotá, precisamente sobre los desaparecidos, me encontré con uno de sus amigos más cercanos quien estuvo unas semanas en mi casa y me comentó que Luis Fernando lo había refugiado allí huyendo de un cerco militar, porque su compañera había sido asesinada. Hoy en día tiene la misión de defender al gobierno ante la CIDH (OEA).

“Es de recordar que el caso Nº 12.362, Colombia. Familiares de Luis Fernando Lalinde fue presentado a la OEA el 9 febrero de 2001 por denegación de justicia y se halla en período de admisibilidad. El más fiel de sus amigos y de su misma edad, quien me colaboró mucho en la búsqueda inicial de Luis Fernando, murió de un infarto cuando estaban en el proceso de desmovilización en el año 91.”

–Dice usted en su testimonio ante la Audiencia del MOVICE (Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado) que es apolítica por completo. ¿Es posible serlo después de los 24 años de una intensa labor para saber el destino de su hijo y cuáles fueron los verdugos de él? Le hago la pregunta, porque las madres de la Plaza de Mayo en Buenos Aires siempre subrayan que van en los caminos de sus hijos cuyos ideales políticos fueron enfrentados con la muerte y desaparición.

–Yo no me considero apolítica, lo que pasa es que no estoy encasillada en un partido político y como lo digo en la Audiencia, yo soy demócrata, que ya es una posición política, en el mejor sentido de la palabra, que significa poder del pueblo, así en Colombia no se de una democracia real y nos manipulen y utilicen con el término. Además, el demócrata respeta las ideas de los demás aunque no se compartan, por lo menos esa fue la idea que me infundieron desde muy joven; motivo por el cual he buscado y denunciado durante 24 años lo sucedido a mi hijo marxista (Luis Fernando).

“Otro aspecto discutible, con alguna excepción, son las divisiones y hasta subdivisiones en los partidos, lo cual facilita la segunda reelección del actual mandatario, así más de la mitad de los colombianos en capacidad de votar estén en contra de la reelección y aquí, en este punto, es en donde encaja el hecho de que no milite en ningún grupo político, porque aquí se tiene sentido de partido pero se carece de sentido de país, si realmente importara el futuro de la patria se unirían todos los opositores a la reelección y elegirían un candidato único, y seguro que ganaría, pero desafortunadamente los intereses partidistas priman en este caso y súmele, además, el clientelismo y la corrupción.

"Por lo menos esa es mi manera de ver, desde el balcón de mi existencia, la situación política de este país.

“En cuanto a las madres de la Plaza de Mayo en Buenos Aires, las admiro profundamente, he participado con algunas de ellas en eventos sobre los desaparecidos y de ellas hemos aprendido su insistencia, persistencia y denuncia permanente en la búsqueda de sus hijos. En mi modesto concepto se da una gran diferencia y es su nivel cultural, ellas pertenecen en general a la clase media, y buen número de sus desaparecidos eran estudiantes universitarios. Las madres de Plaza de Mayo han obtenido muchos logros en cuanto a la identificación y rescate de sus nietos, hijos de desaparecidos, logros en educación, culturales y otros más. Son muy solidarias con todos los movimientos de desaparecidos en América Latina.

“En Colombia el problema es bastante complejo, diferencias culturales muy profundas, teniendo en cuenta que este es un país de regiones, y aquí nos dividimos hasta para buscar un desaparecido.”

De la bodega de la octava brigada del ejército

–Ha dicho Usted que “sin justicia no hay una verdadera reparación”. ¿Cómo, en el caso de su hijo, podrá haber reparación sin castigo a los responsables del crimen?

–En cuanto a la reparación, partamos de la base de que la desaparición forzada es un crimen catalogado universalmente como de lesa humanidad que ofende la conciencia general de la humanidad por sus efectos destructivos, sumados agravantes como el de despojarlo de su identidad para convertirlo en un NN alias “Jacinto”, esconder su cadáver en la raíz de un árbol en una montaña con el propósito manifiesto de que nunca fuera encontrado y sumirnos en esa eterna incertidumbre, como suspendido entre la vida y la muerte: no se tiene ninguna prueba de supervivencia, ni menos aún la certeza de su muerte.

“Alcanzar la verdad sobre la suerte corrida por Luis Fernando, lograr la exhumación de parte de los restos de NN “Jacinto”, identificarlos plenamente y luego rescatarlos de la bodega de la octava brigada, tardó 4.428 días venciendo dificultades, atropellos y hostigamientos jamás imaginados. Teniendo en cuenta que sus victimarios no fueron delincuentes comunes, ni grupos armados al margen de la ley sino miembros de una patrulla militar del ejército –quienes deben de velar por la vida, honra y bienes de los ciudadanos.

“Como lo he expresado en otros espacios: la reparación para el Estado está representada en pagar indemnizaciones mínimas, por perjuicios morales, sin reparar los daños a la dignidad, la estabilidad de la familia, los proyectos de vida truncados, los daños a la salud física y sicológica; a la hora de la verdad se convierte, dicha reparación, en una ofensa, una falta de respeto y un atropello más a causa de todos los trámites que conlleva una demanda administrativa: certificados, referencias, fotocopias, pasajes, los avivatos, siempre listos a estafar a las víctimas ingenuas; sumado a todo ello que ni siquiera el principio de la buena fe opera en estos casos. “

“Teniendo en cuenta lo que representa para una familia la búsqueda de un detenido-desaparecido por unidades militares o cualquier organismo de seguridad del Estado, los atropellos padecidos, la plena identificación y entrega de los restos en una caja de cartón cuando ya habían agotado todos los mecanismos posibles de impunidad para evitar encontrarlo, significó una forma de reparación que aunque no está contemplada como tal en la legislación, por lo menos tuvimos la certeza de su muerte y de darle cristiana sepultura.

"Frente a la incertidumbre y la impotencia que se padece en una experiencia tan dramática, esa caja de cartón con los 69 huesos recuperados y plenamente identificados representa más para la familia y la sociedad que los gramos oro o los 18 millones de pesos de hoy de la supuesta reparación individual vía administrativa. Quedó demostrado que hubo una manifiesta voluntad de hacer daño que no se cubre con ningún dinero. Aún está pendiente la justicia y no hemos renunciado a ella, por tal motivo se halla nuevamente en la CIDH (OEA) por denegación de justicia, radicado como Caso Nº 12.362, Colombia.”

* Corresponsal y reportero en América Latina desde 1980 del diario sueco Flamman.
 

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