Nov 22 2014
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Pol铆tica

Colombia: Zancadillas a la paz

La captura de un alto mando militar en Colombia por parte de las FARC fue la excusa perfecta para que el gobierno Santos suspendiera los di谩logos de La Habana. No es la primera vez que se busca estropear este proceso hist贸rico, y la sociedad colombiana sali贸 con fuerza a defenderlo.

Desde hace dos a帽os, la agenda pol铆tica colombiana est谩 marcada por el comienzo de las negociaciones de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia 鈥 Ej茅rcito del Pueblo (FARC-EP). En septiembre de 2012 el mandatario colombiano anunci贸 el comienzo de los di谩logos de paz que se desarrollan en La Habana desde octubre de ese a帽o, prometiendo una soluci贸n final al conflicto armado que lleva m谩s de medio siglo, 鈥渆n pocos meses鈥.

Su predicci贸n no se cumpli贸, pero el apoyo generalizado al proceso no se ha dejado desanimar por la duraci贸n del di谩logo. 鈥50 a帽os de guerra no se resuelven en dos鈥, ha escrito recientemente la ex senadora y defensora de los Derechos Humanos, Piedad C贸rdoba, sobre esta dilataci贸n. Y la opini贸n p煤blica colombiana parecer铆a estar de acuerdo y aguardar con paciencia. Jam谩s en la historia de Colombia se hab铆a llegado tan cerca a una paz efectiva y duradera.

En estos dos a帽os el proceso de paz ha resistido varios embates. Ya desde el comienzo, y de la mano del propio Santos, que se niega tozudamente a aceptar un alto al fuego bilateral para facilitar las negociaciones, a pesar de que las FARC-EP hayan declarado ya el parate de sus operaciones militares. Luego con la dura campa帽a del ex presidente 脕lvaro Uribe V茅lez y su candidato a la presidencia, Oscar Iv谩n Zuluaga, que en plena campa帽a para las elecciones legislativas y presidenciales que se desarrollaron en el primer semestre de 2014 atacaron repetidas veces el proceso, proponiendo la vuelta a la pol铆tica militar del aniquilamiento de las fuerzas insurgentes.

Varios funcionarios colombianos han hecho lo imposible tambi茅n para ensuciar el contexto. El todopoderoso procurador de la Rep煤blica, Alejandro Ordo帽茅z, quien supo destituir al alcalde de Bogot谩, el progresista y ex guerrillero Gustavo Petro, e inhabilit贸 a la misma C贸rdoba, se pronunci贸 en m谩s de una ocasi贸n contra los di谩logos de paz, minando de entrada el post-acuerdo ya que tiene la posibilidad de impedir el acceso a la vida pol铆tica civil de los que se desmovilicen.

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinz贸n, intent贸 atisbar a煤n m谩s los 谩nimos semanas atr谩s, tratando de demostrar que el m谩ximo comandante de las FARC, alias Timochenko, hab铆a viajado a escondidas a La Habana. Y a eso se le suman las escuchas e interceptaciones realizadas sobre los tel茅fonos y cuentas de correo electr贸nico de representantes de ambos equipos negociadores, o las denuncias de sabotaje al proceso de paz a煤n bajo investigaci贸n.

Pero as铆 y todo, los di谩logos siguieron y cuentan con el apoyo de la mayor铆a de la poblaci贸n, esa misma que le permiti贸 a Santos contar con un mandato m谩s con tal de que llevara a buen puerto el proceso. Hasta ahora.

La primer gran crisis de este proceso se dio el pasado domingo, cuando el gobierno recibi贸 la noticia del secuestro del general del Ej茅rcito Rub茅n Dar铆o Alzate, el cabo Jorge Rodr铆guez y la abogada Gloria Urrego en el Choc贸, la regi贸n m谩s pobre del pa铆s y una de las zonas m谩s calientes del conflicto colombiano.

Alzate es uno de los oficiales del Ej茅rcito colombiano m谩s experimentado en situaciones de combate contra los insurgentes. Actualmente es comandante de la denominada Fuerza de Tarea Conjunta Tit谩n, un cuerpo antiguerrillero activo desde principios de este a帽o en esa misma zona. Fue oficial de operaciones de la Brigada M贸vil n掳 5, denunciada en reiteradas ocasiones entre 2010 y 2012 por violaciones a los derechos humanos de campesinos, ind铆genas y combatientes. Un militar muy experimentado, que seg煤n la reconstrucci贸n de los hechos se larg贸 de civil y desarmado, rompiendo todos los protocolos castrenses, en una zona donde se encuentra activo el Frente 34 de las FARC, uno de los grupos al que 茅l mismo est谩 llamado a combatir.

El primero en conocer y difundir la noticia del secuestro fue el ex presidente Uribe, que public贸 un mensaje en evidente c贸digo militar a trav茅s de las redes sociales. Solamente dos horas despu茅s, el gobierno confirm贸 la noticia con la publicaci贸n del mismo texto. De inmediato, el presidente Santos orden贸 a los representantes del gobierno en la mesa de paz, que se aprestaban a partir rumbo a La Habana, de suspender de inmediato el viaje, levantando de hecho y por primera vez, los di谩logos con las FARC.

En las 煤ltimas horas, los representantes de Cuba y Noruega, garantes de los di谩logos en La Habana, dieron a conocer un comunicado en el cual se explicitan los pormenores de la liberaci贸n de las tres personas en manos del 鈥淏loque Iv谩n R铆os鈥, que a trav茅s de un comunicado oficial expres贸 el pasado lunes que hab铆a capturado a 鈥減ersonal militar enemigo que se mueve en ejercicio de sus funciones en 谩rea de operaciones de guerra鈥. Se espera que en las pr贸ximas horas las tres personas capturadas sean liberadas en pos de la reanudaci贸n de la mesa.col farc en la habana}

Desde que se conoci贸 la decisi贸n gubernamental de suspender los di谩logos, miles de personas en todo el pa铆s tomaron las calles para exigir al gobierno que los reanude de inmediato. Efectivamente, con esta decisi贸n Santos incumpli贸 el Acuerdo General que suscribi贸 con las FARC en agosto de 2012 y que dio el marco general dentro del cual se desarrollan las negociaciones. All铆 se estipul贸 que ning煤n acontecimiento en Colombia deb铆a interrumpir el proceso en Cuba. El mismo Santos, pocos d铆as antes de anunciar la suspensi贸n, hab铆a asegurado que en 2015 se llegar铆a a un acuerdo para poner fin a la guerra que desde 1958 ha causado m谩s de 220 mil v铆ctimas fatales y cinco millones de personas afectadas directamente por desplazamiento, destrucci贸n de hogares o heridas permanentes.

Es en este marco que hoy las organizaciones sociales, los Foros de V铆ctimas -incluidos en los di谩logos a trav茅s de la la 鈥淐omisi贸n Hist贸rica del Conflicto y sus V铆ctimas鈥- reclaman el cese bilateral del fuego. A partir del alto al fuego unilateral decretado por las FARC, las hostilidades se han reducido en m谩s de un 52% en el 煤ltimo a帽o seg煤n la Fundaci贸n Paz y Reconciliaci贸n. Sin embargo, el Estado a煤n se niega a hacer lo mismo. Por esto la guerrilla, a trav茅s de un comunicado oficial asegur贸 que 鈥渘o es admisible que quien declara la guerra sin cuartel, en medio de ella pretenda que no se le toquen a sus soldados y generales鈥.

A煤n entre vaivenes y zancadillas interesadas, el apoyo a la paz en Colombia sigue siendo alt铆simo entre la poblaci贸n. Se trata sin embargo de un proceso delicado, dif铆cil de asimilar y comprender hasta por sus propios protagonistas y, evidentemente, quienes se ven desfavorecidos por la posibilidad de su triunfo, siguen poniendo bastones entre las ruedas.

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