Ene 17 2012
1726 lecturas

OpiniónPolítica

Colonialismo, democracia e izquierdas

Las divisiones hist√≥ricas entre las izquierdas fueron justificadas por una imponente construcci√≥n ideol√≥gica pero, en realidad, su sostenibilidad pr√°ctica ‚Äďes decir, la credibilidad de las propuestas pol√≠ticas que les permitieron atraer seguidores‚Äď se bas√≥ en tres factores: el colonialismo, que permiti√≥ el desplazamiento de la acumulaci√≥n primitiva del capital (a trav√©s del despojo violento, con incontable sacrificio humano, muchas veces ilegal y siempre impune) hacia fuera de los pa√≠ses capitalistas centrales donde se libraban las luchas sociales consideradas decisivas; la emergencia de capitalismos nacionales con caracter√≠sticas tan diferentes (capitalismo de Estado, corporativo, liberal, socialdemocr√°tico) que daban verosimilitud a la idea de que habr√≠a alternativas para superar el capitalismo; y, finalmente, las transformaciones que las luchas sociales fueron produciendo en la democracia liberal, permitiendo alguna redistribuci√≥n social y separando, hasta cierto punto, el mercado de las mercanc√≠as (los valores que tienen precio y se compran y venden) del mercado de las convicciones (las opciones y los valores pol√≠ticos que, al no tener precio, no se compran ni se venden). Si para algunas izquierdas esa separaci√≥n era un hecho nuevo, para otras era un enga√Īo peligroso. |BOAVENTURA DE SOUSA SANTOS

Los √ļltimos a√Īos alteraron tan profundamente cualquiera de esos factores que nada ser√° como antes para las izquierdas tal como las conocimos. En lo que respecta al colonialismo, los cambios radicales son de dos tipos. Por un lado, la acumulaci√≥n de capital a trav√©s del despojo violento volvi√≥ a las ex metr√≥polis (hurto de salarios y pensiones, transferencias ilegales de fondos colectivos para rescatar bancos privados, total impunidad de la mafia financiera), por lo que una lucha de tipo anticolonial ahora deber√° librarse tambi√©n en las metr√≥polis, una lucha que, como sabemos, nunca fue pautada por las cortes√≠as parlamentarias. Por otro lado, pese a que el neocolonialismo (la continuaci√≥n de las relaciones de tipo colonial entre las ex colonias y las ex metr√≥polis o sus sustitutos, el caso de los EE.UU.) ha permitido que la acumulaci√≥n a trav√©s del despojo haya proseguido en el antiguo mundo colonial hasta hoy, parte de ese mundo est√° asumiendo un nuevo protagonismo (India, Brasil, Sud√°frica y el caso especial de China, humillada por el imperialismo occidental durante el siglo XIX), hasta tal punto que no sabemos si en el futuro habr√° nuevas metr√≥polis y, por ende, si habr√° nuevas colonias. Las izquierdas del Norte global (y, con excepciones, tambi√©n las de Am√©rica latina) empezaron por ser colonialistas y m√°s tarde aceptaron acr√≠ticamente que la independencia de la colonias terminaba con el colonialismo, desvalorizando la emergencia del neocolonialismo y del colonialismo interno. ¬ŅSer√°n capaces de imaginarse como izquierdas colonizadas y de prepararse para luchas anticoloniales de nuevo tipo?

En cuanto a los capitalismos nacionales, su final parece marcado por la m√°quina trituradora del neoliberalismo. Es cierto que en Am√©rica latina y en China parecen emerger nuevas versiones de dominaci√≥n capitalista, pero curiosamente todas ellas se aprovechan de las oportunidades que el neoliberalismo les confiere. El 2011 demostr√≥ que la izquierda y el neoliberalismo son incompatibles. Basta ver c√≥mo las cotizaciones burs√°tiles suben en la exacta medida en que aumenta la desigualdad social y se destruye la seguridad social. ¬ŅCu√°nto tiempo les llevar√° a las izquierdas extraer las consecuencias?

Finalmente, la democracia liberal agoniza bajo el peso de los poderes f√°cticos (las mafias, la masoner√≠a, el Opus Dei, las empresas transnacionales, el FMI, el Banco Mundial), la impunidad de la corrupci√≥n, el abuso de poder y el tr√°fico de influencias. El resultado es una creciente fusi√≥n entre el mercado pol√≠tico de las ideas y el mercado econ√≥mico de los intereses. Todo est√° en venta y s√≥lo no se vende m√°s porque no hay quien compre. En los √ļltimos cincuenta a√Īos, las izquierdas (todas) hicieron una contribuci√≥n fundamental para que la democracia liberal tuviese alguna credibilidad entre las clases populares y para que los conflictos sociales pudiesen resolverse en paz. Como la derecha s√≥lo se preocupa por la democracia en la medida en que √©sta sirve a sus intereses, hoy las izquierdas son la gran garant√≠a de salvaci√≥n para la democracia. ¬ŅEstar√°n a la altura de la tarea? ¬ŅTendr√°n el coraje de refundar la democracia m√°s all√° del liberalismo? ¬ŅUna democracia robusta que enfrente a la antidemocracia y que combine democracia representativa con democracia participativa y democracia directa? ¬ŅUna democracia anticapitalista ante un capitalismo cada vez m√°s antidemocr√°tico?

* Doctor en Sociología del Derecho.El texto corresponde a la Cuarta carta a las izquierdas del autor.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Citando a Boaventura de Sousa | C√°lamoCurrente.net
      25 febrero 2012 2:38

      […] SurySur: Colonialismo, democracia e izquierdas. […]