Oct 20 2016
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Sociedad

Con vida las/nos queremos: las mujeres pararon contra el feminicidio

 

Bajo una lluvia torrencial y reclamando: ¬°Ni una menos, con vida las queremos!, transcurrieron las hist√≥ricas y multitudinarias marchas de mujeres, acompa√Īadas por organismos humanitarios, movimientos sociales y pol√≠ticos, en Buenos Aires, en las ciudades provinciales y en Mar del Plata, despu√©s del Paro Nacional de Mujeres, que abandonaron durante una hora sus lugares de trabajo en protesta por el incremento de femicidios en Argentina y la violencia machista.

Solo en los √ļltimos 10 d√≠as, fueron asesinadas 12 mujeres elevando a 226 los casos en 2016. Cada 24 horas una mujer es asesinada por violencia de g√©nero en Argentina y cada segundo otra llama para solicitar ayuda, que lamentablemente siempre llega tarde a pesar de la lucha de a√Īos recientes, mediante la cual se incorpor√≥ al c√≥digo penal el delito de feminicidio.

En el llamado mi√©rcoles negro miles de mujeres participaron en m√°s de 130 lugares en el pa√≠s y el mundo, y agradecieron con emoci√≥n: La convocatoria, que empez√≥ en Argentina, en menos de una semana se multiplic√≥ en Latinoam√©rica y en el mundo: tuvo eco en Chile, Bolivia, M√©xico, Estados Unidos, Uruguay, Honduras, Paraguay, Ecuador, Colombia, Costa Rica, El Salvador y Guatemala, as√≠ como en tres ciudades de Espa√Īa ‚ÄďAlicante, Barcelona y Madrid‚Äď y en Francia.

Poco después del mediodía, miles de mujeres, la mayoría vestidas de negro, dejaron su escritorio, su lugar de trabajo (incluso las redacciones de los diarios, los noticiarios de televisión y la radio) para cumplir el paro nacional de una hora, el primero en la historia de Argentina y el mundo en rechazo a la violencia de género.

El brutal asesinato de una joven de 16 a√Īos en Mar del Plata, v√≠ctima de violaci√≥n y empalamiento, fue la gota que desbord√≥ un vaso cargado de horrores. El crimen se perpetr√≥ cuando se realizaba en la ciudad de Rosario, Santa Fe, el Encuentro de Mujeres, que culmin√≥ con una manifestaci√≥n en la que participaron m√°s de cien mil asistentes y fue duramente reprimida por la polic√≠a.

¬ŅSeguimos con la lista o paramos de una vez?, se preguntaban en la convocatoria. Y la respuesta fue: Nosotras paramos, para dejar claro que el machismo mata, pero la inacci√≥n del Estado tambi√©n. Si somos suficientes las que alzamos la voz, podemos persuadir al presidente, el derechista Mauricio Macri, que habilite inmediatamente el presupuesto espec√≠fico para poner en marcha el sistema de alerta de protecci√≥n a mujeres en riesgo.

En las calles se escucharon centenas de testimonios de v√≠ctimas de violencia de g√©nero y tambi√©n lo que sucede en el plano econ√≥mico, con salarios m√°s bajos que los hombres y otros temas que marcan la enorme desigualdad que existe en la sociedad y en el tratamiento que polic√≠as y jueces dan a las v√≠ctimas de este tipo de violencia. Se denunci√≥ tambi√©n que los autores de esos cr√≠menes no pierden la patria potestad y muchos ni√Īos son entregados a los asesinos de sus madres cuando salen libres.

ar-ni-una-2En este contexto se conoció una reforma propuesta por el gobierno de Macri al Congreso, que desaparece la Unidad Fiscal Especializada en Violencia de Género, entre otras similares. La violencia de género se expresa en la persecución política, y en la marcha de ayer miles de fotos de la dirigente social Milagro Salas, presa política de este gobierno desde enero pasado en la provincia de Salta, fueron el símbolo de la situación.

La noticia del asesinato de la adolescente Luc√≠a P√©rez en Argentina lleg√≥ a M√©xico y encendi√≥ una mecha que quiz√° nunca se apague. Aqu√≠ desde hace 23 a√Īos se habla de feminicidio, en los tres lustros recientes han matado a m√°s de 26 mil mujeres, seg√ļn cifras oficiales. Se han realizado marchas, protestas y plantones, y los cr√≠menes no disminuyen ni se castigan. Ahora las f√©minas realizaron una huelga.

El mi√©rcoles, ¬†las que pudieron y supieron de esta acci√≥n suspendieron sus actividades para exigir alto a la violencia contra ellas, contra otras. La mayor√≠a de quienes se unieron al paro acudieron a plazas p√ļblicas o monumentos para expresar su enojo e indignaci√≥n. Grupos feministas se manifestaron en la Ciudad de M√©xico y en las capitales de Chiapas, Oaxaca, Morelos y Aguascalientes, entre otros estados.ar-ni-una-1

DOCUMENTO COMPLETO LEIDO EN PLAZA DE MAYO POR EL COLECTIVO #NIUNAMENOS

Nosotras paramos.

 

Contra los que nos quieren parar. Mientras transcurr√≠a el 31 Encuentro Nacional de Mujeres, violaban y asesinaban a Luc√≠a en Mar del Plata. Un a√Īo antes, hab√≠amos sido reprimidas en esa ciudad, como este a√Īo en Rosario.

 

Nosotras paramos.

 

Para que no nos paren con su pedagogía criminal. Para hacer pedagogía nosotras, porque juntas vamos a construir una sociedad sin machismo. Porque libertad implica desmontar definitivamente el patriarcado.

 

Nosotras paramos. Porque nos duele y nos indigna que en este mes de octubre ya se cuenten 19 muertas. Paramos porque para detener a la violencia femicida necesitamos plantarnos desde la autonomía de nuestras decisiones y esto no es posible mientras el aborto no sea legal, seguro y gratuito para todas. Mientras las variables económicas sigan reproduciendo la violencia machista: porque nuestras jornadas laborales son dos horas más largas que las de los varones, porque las tareas de cuidado y reproductivas caen sobre nuestras espaldas y no tienen valor en el mercado de trabajo.

 

Porque la desocupaci√≥n crece dos puntos cuando se habla de mujeres, porque la brecha salarial es, en promedio, de un 27 por ciento. Es decir, que a igual trabajo, las mujeres ganamos mucho menos que nuestros compa√Īeros.

 

En un contexto de ajuste, de tarifazos, de incremento de la pobreza y achicamiento del Estado como el que propone el gobierno de la Alianza Cambiemos, nosotras nos llevamos la peor parte: la pobreza tiene rostro femenino y nos coarta la libertad de decir no cuando estamos dentro del círculo de violencia.

 

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Nosotras paramos.

 

Paramos contras las balas que intentan detener nuestra fuerza. Una fuerza que crece en encuentros, movilizaciones, debates. Fuerza feminista, fuerza de mujeres.

 

Paramos contra el disciplinamiento para todas que implica que Milagro Sala esté presa por mujer, por indígena, por haberse organizado, por reclamar no sólo los derechos básicos sino también el derecho de todos y todas a la recreación y la fiesta. Contra la detención y el procedimiento judicial irregular que mantiene como rehén a Reina Maraz, migrante quechuahablante a quien los resortes de una justicia misógina y colonial han condenado injustamente a cadena perpetua. Contra las condiciones que una y otra vez hacen de las cárceles de mujeres espacios donde se amplifican las jerarquías clasistas y racistas. Contra las formas en que en barrios como el Bajo Flores las adolescentes son asediadas y desaparecidas durante días, después de ser amenazadas y chantajeadas, pero también contra el modo en que esos barrios se vuelven cada vez más asfixiantes, tomados por tramas de economías ilegales que habilitan nuevas y más duras formas de violencia.

 

Contra la política retrógrada que inaugura un centro de detención para migrantes, en un claro retroceso respecto de la legislación vigente.

 

Paramos tomando la iniciativa. Mostrando capacidad de reacción frente a una guerra contra las mujeres que se escribe día a día.

 

Nos movilizamos y nos auto-defendemos. Cuando tocan a una, respondemos todas. Por eso, hoy 19 de octubre de 2016 #Nosotras paramos.

 

Somos las amas de casa, las trabajadoras de la econom√≠a formal e informal, las maestras, las cooperativistas, las acad√©micas, las obreras, las desocupadas, las periodistas, las militantes, las artistas, las madres y las hijas, las empleadas dom√©sticas, las que te cruz√°s por la calle, las que salen de la casa, las que est√°n en el barrio, las que fueron a una fiesta, las que tienen una reuni√≥n, las que andan solas o acompa√Īadas, las que decidimos abortar, las que no, las que decidimos sobre c√≥mo y con quien vivir nuestra sexualidad. Somos mujeres, trans, travestis, lesbianas. Somos muchas y del miedo que nos quieren imponer, y la furia que nos sacan a fuerza de violencias, hacemos sonido, movilizaci√≥n, grito com√ļn: ¬°Ni Una Menos! ¬°Vivas nos queremos!

 

III

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Nosotras paramos.

 

Paramos contra los femicidios, que son el punto más alto de una trama de violencias, que anuda explotación, crueldades y odio a las formas más diversas de autonomía y vitalidad femeninas, que piensa nuestros cuerpos como cosas a usar y descartar, a romper y saquear.

 

La violación y femicidio de Lucía Pérez muestran una línea sostenida contra la autonomía y capacidad de decisión, acción y elección y deseo de las mujeres. Lucía fue considerada una cosa a la que hay que darle hasta que aguante y dejada en una sala de emergencias para hacer creer que había muerto de una sobredosis, intentó tapar la verdad. No fueron las drogas, fueron los machos. La violaron y mataron en Mar del Plata horas antes de la represión en la marcha del final del Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario. La reunión más transversal y creativa que moviliza identidades y sensibilidades diversas bajo formas de organización también diversas: colectivos políticos, artísticos, barriales, sindicales, etc. Todas sumamente políticas: porque la política es la lucha insistente por la invención de libertades, por la construcción comunitaria y por la ampliación de derechos.

 

Como todos los femicidios, el de Lucía también apunta al disciplinamiento de las mujeres y de todas las personas que se rebelan contra los roles que esta sociedad defiende a capa y espada: serás lo que supuestamente es normal o no serás nada. Y no podrás decir NO porque el costo de decir NO será, en el extremo, la muerte.

 

De un cautiverio a otro. De un tipo de explotaci√≥n a otras m√°s cruentas. Entre las mujeres menores de 30 a√Īos, el desempleo es del 22 por ciento. Precariedad de nuestras vidas. Mujeres convertidas en putas o encarceladas. Trans y travestis reprimidas a diario en las calles mientras no se les asegura su derecho a incorporarse en la vida laboral y se les sigue imponiendo la prostituci√≥n como √ļnico destino. Mujeres asesinadas por sus parejas o por un empleado. Abusadas por sus padres o golpeadas por la polic√≠a. Estamos viviendo una temporada de caza. Y el neoliberalismo prueba sus fuerzas sobre nuestros cuerpos. En cada ciudad y en cada rinc√≥n del mundo. No estamos a salvo.

 

IV

 

Nosotras paramos.

 

Porque todas las variables econ√≥micas dan cuenta de la violencia machista. Los femicidios son el resultado de una serie de violencias econ√≥micas y sociales, de pedagog√≠as de la crueldad, de una cultura del ‚Äúpor algo ser√°‚ÄĚ, el ‚Äúalgo habr√°n hecho‚ÄĚ que los permite, los justifica y los avala. No son un problema de seguridad o inseguridad. Luchar contra esas violencias exige una respuesta m√ļltiple. Nos implica a todos y a todas, pero sabemos que a los poderes del Estado y a todas sus instancias (nacional, provincial, municipal), s√≥lo se los hace actuar bajo presi√≥n social, impulsada desde abajo. Por eso estamos aqu√≠ hoy, en todo el pa√≠s y en varios pa√≠ses a la vez, diciendo #NiUnaMenos, #VivasNosQueremos.

 

¬ŅC√≥mo creamos otro mundo posible si las medidas tendientes a esa transformaci√≥n como el Programa de Educaci√≥n Sexual Integral es desmantelado de a poco o directamente no se aplica en varias provincias?

 

¬ŅC√≥mo se atreven a comparar las pintadas sobre una pared con el asesinato y tortura a una ni√Īa?

 

¬ŅC√≥mo nos piden paciencia cuando ganamos un 27 por ciento menos que los hombres por el mismo trabajo?

 

¬ŅC√≥mo quieren que nos cuidemos si al mismo tiempo desde los medios de comunicaci√≥n nos dicen que las que nos vamos solas y amanecemos muertas tenemos la culpa? ¬ŅC√≥mo quieren que tengamos paciencia si nos sacan la jubilaci√≥n por amas de casa y no toman en serio el trabajo que significa cuidar a la familia? S√≠, trabajo. El 76 por ciento de los trabajos no remunerados los hacemos nosotras. ¬ŅC√≥mo se atreven a decirnos que nada de esto es tan grave cuando quitan la capacidad de autonom√≠a econ√≥mica a miles de mujeres cuando las echan de sus trabajos, cuando nos bajan los sueldos, cuando nos amenazan con paritarias cada vez m√°s bajas? ¬ŅC√≥mo quieren que esperemos cuando nos morimos por abortos mal hechos y nos encarcelan si vamos al hospital con un aborto espont√°neo? Y as√≠ podr√≠amos seguir. Nadie quiere hacerse cargo de estas preguntas. Y menos quieren pensar respuestas que nos incluyan no s√≥lo como v√≠ctimas, muertas, cosas sino como protagonistas con voz propia. Nosotras s√≠ queremos insistir, exigir, preguntar, responder, porque no queremos m√°s v√≠ctimas de ning√ļn tipo. Por eso, #NosotrasParamos.

 

Y este pedido se vuelve regional: Bolivia, Chile, M√©xico, Per√ļ, Uruguay, Costa Rica, Guatemala, ElSalvador. En Am√©rica Latina nos acompa√Īamos entre todas.

 

Ni Una Menos. Vivas nos queremos

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