Dic 3 2004
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Opinión

Consumismo cultural o la cultura del consumo

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Sorprendente resulta, por decir lo menos, que el señor ministro de Cultura, José Weinstein, aparezca diciendo al país que la cultura se consume y que se están haciendo encuestas para medir su consumo, con el fin de crear mejores políticas culturales. ( El Mercurio, Artes y letras, 28 nov. 04).

Con este lenguaje e iniciativas para medir “el gasto de consumo cultural” entramos de lleno en la lógica del mercado, donde todo se consume, incluso las intangibles e intransables expresiones del espíritu. Con este predicado mañana para ser artistas los chilenos deberemos fijarnos en la demanda del mercado.

Y todo esto se presenta como un gran logro. Incluso hay quienes lo aplauden. Se dice que la intención de estas encuestas es la de estimular el “consumo de cultura”.
¿ A dónde nos lleva esto señor ministro? ¿Se da cuenta de lo que dice y postula con sus palabras?

¿Eso es la cultura para usted?

Nadie se opone a que se incentive la creación y difusión de la Cultura. Y es cierto que hace falta pero, ¿ a qué precio? Hubiese preferido que usted hablara de los hábitos culturales o de las preferencias culturales de los chilenos. Ese sería mejor lenguaje para un ministro de la Cultura. Lo otro da temor. Desconcierta.

Porque parece increíble que usted quiera convertirnos en meros “consumidores culturales”.

Mire que el hecho de consumir significa por sí solo gastar, destruir. Y la cultura debiera quedar atesorada en cada uno, convertirse en un bien permanente y permitir a los chilenos crecer como personas. Todo lo contrario del consumo, que es por esencia efímero, pasajero.

Con este tipo de lenguaje y predicado el Consejo de la Cultura y su ministro corren el riesgo de reprobar en la consecución de esta tarea de difusión y motivación cultural y debieran recapacitar profundamente sobre sus fines y destino.

Esto es una prueba de que la cultura en Chile vive en el más profundo desamparo y desintegración, en éste, nuestro nuevo país progresista. ¡Perdón! debí decir: consumista.

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* En:www.escritores.cl/base.php?f1=varios/editorial/edito_dic04.htm

 

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