Jun 26 2018
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Econom铆aPol铆ticaSociedad

Contra el FMI, el hambre, el desempleo (y el gobierno) par贸 toda Argentina

El paro general del 25 de junio contra el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el ajuste, los despidos, la pobreza, los tarifazos, la inflaci贸n, el intento de reforma laboral y para exigir la apertura de negociaciones salariales libres, convocado por las tres centrales sindicales con el apoyo gremios independientes y las peque帽as y medianas empresas que cerraron sus puertas, fue contundente en toda Argentina.

Los sindicatos y movimientos sociales y pol铆ticos bloquearon los accesos a la ciudad y marcharon luego hacia el Obelisco, en el centro de la capital, rodeados de un megaoperativo de fuerzas de seguridad. El paro, el tercero desde que Mauricio Macri subi贸 al poder en diciembre de 2015, fue imponente. Las principales ciudades mostraron un alto acatamiento y como tal sus calles se vieron vac铆as y con negocios cerrados.

No hubo trenes ni autobuses, ni aviones, ni subte (metro). Las calles estaban vac铆as y hubo un alt铆simo nivel de acatamiento en todo el pa铆s, pese a la escasa credibilidad de la dirigencia gremial y el bombardeo de los medios oficiales y hegem贸nicos. El paro general significa el fracaso del di谩logo social y tambi茅n el fracaso de la pol铆tica, dijo Juan Carlos Schmid, dirigente de la Central General del Trabajo, (CGT).

鈥淓l malestar en la sociedad desbord贸 el encuadramiento sindical y la gente se manifest贸 en contra del desorden econ贸mico que provoc贸 el gobierno (鈥) 驴Saben por qu茅 paramos? Paramos para poder seguir trabajando鈥, expres贸.

El gobierno eligi贸 manifestarse en forma despectiva sobre la medida: 鈥淟os paros no contribuyen a nada, no suman鈥, asegur贸 Macri durante una visita a Tandil junto a la gobernadora bonaerense, Mar铆a Eugenia Vidal. Y el mismo gui贸n fue repetido por el ministro del Interior Rogelio Frigerio, el de Trabajo Jorge Triaca, el de Hacienda Nicol谩s Dujovne y los dos socios pol铆ticos principales del macrismo, Elisa Carri贸 y el radicalismo.

Macri se lo quiso tomar en broma y subi贸 en un breve video a las redes sociales ingresando a la Casa Rosada en el que dice 鈥渁c谩 se trabaja鈥 y desde la prensa hegem贸nica se insist铆a sobre lo que el paro costaba al pa铆s y sobre qu茅 cambiar铆a al d铆a siguiente. Los sindicalistas contestaron calmamente: en el 煤ltimo mes se han perdido 11 mil millones de d贸lares sin ning煤n paro y es el gobierno el que tiene que corregir su programa econ贸mico.

H茅ctor Daer, dirigente de la Sanidad, record贸 que desde diciembre de 2015 se acumula una inflaci贸n de 95 por ciento. Fueron favorecidos impositivamente los sectores que m谩s ganan y m谩s tienen: el agropecuario y las mineras, y nosotros seguimos siempre tributando desde nuestro salario, desde el IVA, desde el impuesto a las ganancias. El gobierno no tiene la voluntad pol铆tica de proteger a los trabajadores, dijo.

El paro general tuvo un alto acatamiento en las principales ciudades del pa铆s, que se expres贸 con calles vac铆as y negocios cerrados.Con mayor firmeza hablaron los dirigentes de las Centrales de los Trabajadores Argentinos (CTA), como Hugo Yasky, para quien el paro fue una se帽al de rechazo absoluto al FMI y advirti贸: garantizamos que no vamos a abandonar la calle ni un instante. Pablo Micheli, asegur贸 que los trabajadores 鈥渢ienen conciencia de que hay que frenar este modelo econ贸mico que nos lleva a la destrucci贸n de Argentina鈥.

La Iglesia cat贸lica record贸 que el paro es un derecho cuando no hay respuestas de los gobernantes. Jorge Lugones, presidente de la Comisi贸n Episcopal, se帽al贸: cuando vemos que en una democracia hay excluidos, hay pobres, hay quienes pasan hambre viviendo en condiciones infrahumanas, sin trabajo, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que no est谩 funcionando bien. Consider贸 que una democracia sana supone la participaci贸n de todo el pueblo: la inclusi贸n, la integraci贸n que implica dar oportunidad, ser corresponsable.

Agreg贸 el obispo jesuita que cuando en una naci贸n como Argentina, en la que hay tierra suficiente para que todos sean propietarios, riqueza suficiente para que todos tengan una vida digna, alimentos para un n煤mero de personas varias veces mayor que el n煤mero de sus habitantes, y sin embargo, hay muchos argentinos que no tienen techo ni tierra, ni trabajo, que comen menos de lo necesario y donde hay una grave desnutrici贸n infantil, es obligaci贸n llamar fuertemente la atenci贸n de los gobernantes y de todos los sectores de la sociedad, porque por alg煤n motivo la democracia y la sociedad est谩n fallando.

El paro general tuvo un alto acatamiento en las principales ciudades del pa铆s, que se expres贸 con calles vac铆as y negocios cerrados.Macri dispone de poco margen para hacer pol铆tica econ贸mica con las manos atadas al acuerdo con el FMI por un pu帽ado de d贸lares. La consecuencia no ser谩 la pasividad social que proponen Macri y su equipo de empresarios. Seguir谩n los motivos para protestar, se acrecentar谩 el n煤mero de damnificados por el programa econ贸mico: m谩s desocupados, subocupados, desempleados disimulados, alzas de precios de alimentos, tarifas, medicamentos, que agravar谩n las penurias de los m谩s humildes y tambi茅n de la clase media.

El clima de protesta y malhumor crece semana tras semana. No naci贸 el 25 de junio de un repollo: viene germinando en el hambre que se extiende, en la desocupaci贸n y subocupaci贸n que crece, en la p茅rdida de soberan铆a y de derechos laborales y previsionales, en la represi贸n, en el crecimiento de la pobreza y la ca铆da de la clase media. Y crece en las sucesivas movilizaciones populares que jalonan todo este a帽o.

Hace mal Macri en ser despectivo con los trabajadores y sus reclamos. En 2001, el entonces presidente Fernando de la R煤a debi贸 huir en un helic贸ptero ante el estallido social provocado por la aguda crisis.

*Periodista econ贸mico argentino, analista asociado a al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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