Oct 21 2006
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Política

Corea y la bomba: – VERDADES PARA REFLEXIONAR

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La resolución del C.S. señala que la prueba nuclear coreana es “una clara amenaza a la paz y la seguridad internacional” y prohíbe la importación y exportación por parte de ese país de cualquier material que pudiera utilizarse en la fabricación de armas nucleares o misiles balísticos. Además, ordena a todos los demás Estados a congelar los activos (dinero) norcoreanos y prohíbe los viajes de cualquier persona vinculada con el apoyo a los programas armamentísticos norcoreanos a los países miembros de la ONU.

Quedó fuera de la resolución el embargo de material militar convencional. No obstante estableció la prohibición de comerciar –con Corea– carros de combate, buques de guerra, aviones de combate y cohetes. Lo más peligroso, sin embargo, es que la resolución emplaza a todos los países a inspeccionar las mercancías que entren o salgan de Corea del Norte, a los efectos de evitar cualquier tráfico ilegal de armas de destrucción masiva o de misiles balísticos.

Puntos de vista

Se dice que aquella fue una de las cuestiones más problemáticas y discutidas de la resolución. Y, a pesar de que fue aprobada, el representante chino, Wang Guangya, expresó el desacuerdo de su país con ese aspecto, pues “la idea de la intercepción de barcos podría llevar fácilmente a una guerra de provocaciones que tendría serias implicaciones en la región”.

“China –apuntó Wang– no aprueba la inspección de cargas y, en consecuencia, tenemos reservas ante las disposiciones de la resolución. China insta seriamente a los países implicados a que adopten una actitud responsable y prudente sobre este asunto y se abstengan de tomar pasos provocadores que aumenten la tensión”.

El embajador ruso Vitaly Churkin dijo a su turno que su gobierno tenía la esperanza de “que Pyongyang entenderá la respuesta” del Consejo de Seguridad, y recordó que “todas las sanciones deben ser revocadas en cuanto el gobierno norcoereano cumpla con la resolución”.

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Por su parte, el representante de Corea del Norte, Pak Kil Yon (izq.), rechazó en nombre de su gobierno la resolución y acusó al Consejo de Seguridad de “ceder a las presiones de Estados Unidos, dejarse manipular y perder toda su imparcialidad”. El embajador alegó el derecho de Corea del Norte a la defensa propia y anunció que su gobierno considerará una declaración de guerra cualquier incremento de la presión de Estados Unidos contra su país.

Creo que es oportuno recordar que, desde 1953, fecha en que terminó la Guerra de Corea, es decir, hace 53 años, Corea del Norte vive oficialmente en guerra con Estados Unidos y Corea del Sur, pues lo que se firmó en Panmungyong fue un armisticio. Los sucesivos gobiernos norteamericanos se han negado sistemáticamente a firmar una paz verdadera o han impuesto condiciones inaceptables para la parte norcoreana.

Un hecho interesante es que el gobierno surcoreano se negó a apoyar cualquier medida del Consejo de Seguridad de la ONU que implicara el uso de la fuerza, lo que, de cierta forma, lo distancia de la posición estadounidense y lo acerca a la china.

Los no-alineados

Apenas 24 horas antes, el Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados con sede en Nueva York, había emitido una declaración en la que expresa su “preocupación” al tiempo que reconoce las complejidades derivadas de la prueba nuclear en la Península de Corea, lo que “subraya la necesidad de trabajar aún más vigorosamente para lograr los objetivos de desarme del Movimiento, incluida la eliminación de las armas nucleares. El Movimiento exhorta a las partes implicadas a que ejerzan moderación, lo que contribuye a la seguridad regional…”

Más adelante, el Movimiento expresa su deseo de que se lleve a cabo la desnuclearización de la Península de Corea y apoya la reanudación de las Conversaciones a seis partes (Estados Unidos, China, la ONU, Japón y las dos Coreas) lo antes posible, pues cree firmemente “que la diplomacia y el diálogo a través de medios pacíficos debe continuar con vistas al logro de una solución a largo plazo a la cuestión nuclear coreana”.

Acuerdos, promesas y “fojas cero”

En este punto, me parece oportuno aclarar que la RPDC no es renuente a esas conversaciones, siempre y cuando no se le impongan pasos que contribuyan a su debilitamiento militar, sin recibir nada cambio, salvo promesas que, dada la experiencia de otras naciones, luego no son cumplidas. El ejemplo más convincente son los acuerdos de 1994 entre Estados Unidos y Corea del Norte, mediante el cual Estados Unidos se comprometió a construir en ese país dos reactores de agua ligera –que no producen plutonio–, entregar 500 mil toneladas de petróleo anuales y 150 mil toneladas de alimentos.

En la práctica, el gobierno de William Clinton cumplió parcialmente con esos acuerdos, pues no fue hasta el año 2000 que inició la construcción de las bases para los reactores de agua ligera y, después, abandonó el proyecto y suspendió el envío de petróleo, lo que obligó a la RPDC, en medio de un invierno particularmente crudo, echar a andar nuevamente sus plantas nucleares de agua pesada, para proveer de electricidad y calefacción a su población.

De eso no se habla y, cuando los medios norteamericanos dicen algo sobre el particular, señalan que Corea del Norte incumplió los acuerdos.

En otra parte, para mi la más importante desde el punto de vista de la actual situación que vive el mundo, el Movimiento “reafirma su posición de principio con respecto al desarme nuclear, que sigue siendo su máxima prioridad, y sobre las cuestiones conexas de la no proliferación nuclear en todos sus aspectos, y destaca su preocupación ante la amenaza que supone para la humanidad la existencia permanente de las armas nucleares y su posible uso o amenaza de uso”.

¿Y el desarme

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Asimismo, el Movimiento reitera “su profunda preocupación por el lento avance hacia el desarme nuclear y la falta de progreso por parte de los Estados poseedores de armas nucleares”. Y destaca “la necesidad de que los Estados poseedores de armas nucleares cumplan el compromiso que contrajeron en el 2000 en lo tocante a conseguir la eliminación total de las armas nucleares y, en ese sentido, subraya la necesidad acuciante de comenzar las negociaciones sin dilación”.

Hasta aquí, los aspectos más importantes de la declaración del Movimiento de Países No Alineados. En mi opinión, pone sobre el tapete un elemento del que nunca se habla a la hora de aplicar las sanciones por el incumplimiento del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP): la obligación de los que poseen esas armas nucleares de eliminarlas de sus arsenales.

Casi ningún medio de prensa se toma el trabajo de mencionar este aspecto del TNP, mientras que en los últimos tiempos hemos asistido a las amenazas de Estados Unidos de utilizarlas en cargas pequeñas (minibombas nucleares) contra objetivos enemigos como parte de su famosa “guerra contra el terrorismo”, al tiempo que desarrolla nuevos tipos de armas atómicas. Hasta el presidente francés, Jacques Chirac, dijo hace pocos meses (en mayo de 2006) que su ejército utilizaría el arma nuclear en caso de ser atacado y considerarlo necesario y, aunque después suavizó su discurso, ya el mundo quedaba avisado de la posición francesa.

El problema que subyace detrás de la prueba nuclear norcoreana es, pues, mucho más complicado, aunque los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, todos potencias nucleares, no lo tuvieran en cuenta. Tampoco los otros 10 miembros no permanentes. Para nadie es un secreto que desde hace años los gobiernos estadounidenses han mantenido una actitud agresiva contra Corea del Norte y se han negado a firmar un acuerdo de paz estable y duradera, a pesar de las constantes propuestas de la parte coreana y los buenos oficios de otros Estados.

Hace apenas unos días el gobierno de Pyongyang volvió a proponer a la Casa Blanca sentarse a negociar bilateralmente, lo que fue rechazado por la secretaria de Estado Condoleezza Rice y el propio presidente Bush. ¿Por qué? ¿Es acaso una “humillación” para el poderío estadounidense?

Algunas verdades que no se mencionan

En las últimas semanas la Casa Blanca ha tomado una serie de medidas económicas contra Pyongyang, que van más allá de las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad, luego de que el ejército norcoreano realizara varias pruebas de lanzamiento de misiles. Semanas antes de esas pruebas, Rusia, India y Pakistán habían experimentado con nuevos cohetes portadores, sin que nadie los sancionara. ¿Por qué unos pueden y otros no?

Entre las medidas unilaterales tomadas por la Administración de W. Bush se encuentra la persecución sistemática de todas las operaciones financieras norcoreanas, tal y como hacen con Cuba.

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La República Popular Democrática de Corea violó dos aspectos del TNP, del cual se separó en el año 2003:
Se dotó del arma nuclear y realizó una prueba.

Israel, India y Pakistán –que nunca firmaron el TNP– hicieron lo mismo. Israel nunca fue objeto sanciones, porque Estados Unidos lo impidió, mientras que la India y Pakistán sufrieron sanciones mínimas en comparación con las que ahora se aplican a Corea del Norte. ¿Por qué unos pueden y otros no? Incluso, el presidente W. Bush rubricó a comienzos del presente año un acuerdo de desarrollo nuclear con la India, a pesar de que ese país no ha firmado el TNP, cosa que está prohibida por el mencionado acuerdo.

Como vemos, el asunto es mucho más complejo. Se trata del doble rasero con que se ventilan los problemas mundiales. Corea del Norte fue colocada junto a Iraq e Irán en el famoso “eje del mal” del presidente W. Bush. Iraq fue agredido y hoy sufre las consecuencias de la ocupación y de una guerra civil provocada en buena medida por los propios ocupantes. Irán, firmante del TNP, está siendo sometida a todo tipo de presiones y amenazas de sanciones por negarse a dejar de enriquecer el uranio para sus plantas nucleares, algo que el TNP considera un derecho de todos sus miembros y de que no existen pruebas de que el gobierno iraní pretenda dotarse del arma nuclear.

Existen informaciones, cada vez más numerosas, de que el gobierno estadounidense concentra fuerzas navales y aéreas en el Golfo Arábigo-Pérsico y en el Mediterráneo Oriental con vistas a una agresión contra la nación persa. La pregunta que cabe hacerse es si Corea del Norte tiene el derecho a defenderse cuando se toman medidas cada vez más drásticas contra su economía y se conoce de la existencia de fuerzas norteamericanas y de armas nucleares en Corea del Sur y en otros países cercanos. Cuando veas las bardas de tu vecino arder…

Sinuoso y complicado

Sin esperar a la resolución del Consejo de Seguridad, el gobierno japonés adoptó una serie de medidas de castigo contra Pyongyang, entre ellas la prohibición de que buques norcoreanos entren a puertos japoneses. Japón, como todos conocen, está en un proceso de remilitarización, lento, pero permanente, y algunos de los “halcones-gallinas” que hoy gobiernan Estados Unidos consideran que debe dotarse de armas nucleares. ¿Para que? ¿Para servir de contención a China? ¿Para convertirse en el gendarme de la región?

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Hay otro elemento de suma importancia que no es posible dejar de destacar: poseer armas nucleares implica una enorme seguridad en este mundo convulso, en el que la principal potencia mantiene una política agresiva y se otorga el derecho de agredir preventivamente a quien estime conveniente, previa preparación de la opinión pública a base de mentiras, como en el caso de Iraq y ahora de Irán.

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad son los principales poseedores de armas nucleares, con la excepción de Israel, que tiene entre 200 y 300 según medios de prensa. Hasta el presente, propaganda aparte, ninguno de ellos ha planteado honestamente desarmarse y, pueden estar seguros, de que no lo harán. Ninguno de ellos ha cumplido con la promesa de destruir sus capacidades nucleares, porque poseerla les da un extraordinario poder sobre el resto de las naciones.

Y mientras eso sea así, mientras muchos países se sientan amenazados por la política agresiva de la actual administración norteamericana, será imposible evitar que traten de armarse de dispositivos atómicos, capaces de disuadir cualquier agresión, por aquello de que “si me das, te doy”, riesgo que la Casa Blanca nunca ha aceptado.

Volviendo a la resolución 1718 del Consejo de Seguridad, pienso que es un triunfo parcial de las posiciones estadounidenses, limitado por las posiciones de China, Rusia y Corea del Sur, pues no autoriza el uso de la fuerza militar. Pero deja una puerta abierta a la agresión: el registro de los barcos y aviones que entren y salgan de Corea del Norte.

¿Aceptará la República Popular Democrática de Corea –que no va a renunciar a lo que considera su derecho a defenderse, que vive orgullosa de su independencia y soberanía– que sus barcos y aviones sean registrados por naves norteamericanas, japonesas o de otros países? Creo que esta parte de la resolución deja abierta la puerta, como planteaba la representación China, a cualquier provocación, y estoy casi seguro de que, en su momento, el gobierno belicista de Estados Unidos no la desaprovechará.

El tiempo dirá.

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Periodista y analista internacional.
En Progreso semanal (www.progresosemanal.com).

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