May 12 2016
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Pol铆tica

Chile: Corrupci贸n en las fuerzas armadas

La historia muestra que los poderes econ贸micos y pol铆ticos, en cada 茅poca, han buscado corromper a las fuerzas armadas de muchas maneras. Y ello nos ha llevado a grandes tragedias: sangrientas guerras civiles en el siglo XIX, cruentos golpes de Estado en el siglo XX, desfalcos millonarios de las arcas fiscales, connivencias vergonzantes con potencias extranjeras, dictaduras opresivas, cr铆menes de lesa humanidad, masacres indiscriminadas. Se trata de una larga cadena de hechos vergonzosos e indesmentibles.

Tambi茅n sabemos que tras esos hechos hay responsables, partiendo por generales y almirantes arrastrados por su codicia, ambici贸n y af谩n de poder. Pero sobre todo por la acci贸n de agentes corruptores desde el campo civil: financistas, especuladores, latifundistas, embajadores de las grandes potencias, traficantes de armas, pol铆ticos golpistas y medios de comunicaci贸n que manipularon la informaci贸n y avalaron esas tropel铆as.

Durante una parte del siglo XX, especialmente entre 1932 y 1973, las FF.AA. chilenas fueron logrando una progresiva legitimidad. La ciudadan铆a las fue percibiendo poco a poco como instituciones republicanas, que sin ser perfectas, reflejaban los valores de una sociedad austera, trabajadora, sencilla, volcada hacia objetivos de desarrollo nacional. Esta percepci贸n se reflej贸 incluso durante el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, y explica por qu茅 una parte de la Izquierda no pod铆a creer en la tesis de un golpe de Estado, porque se confiaba en sus soldados. Recordaban la rectitud del general Ren茅 Schneider, asesinado por la derecha, y percib铆an el compromiso con la causa de la patria del general Carlos Prats, del almirante Ra煤l Montero y del general director de Carabineros, Jos茅 Mar铆a Sep煤lveda, presente esa ma帽ana en La Moneda junto al presidente Allende. Como ellos, una pl茅yade de militares, marinos, aviadores, carabineros, detectives y gendarmes concitaban el respeto de una ciudadan铆a que aprendi贸 a verlos como profesionales eficaces, desinteresados, patriotas, incorruptibles. Una larga lista de ellos vivieron en carne propia la muerte, la tortura, el exilio, y la degradaci贸n humillante de mano de sus ex compa帽eros de armas.

Ra铆ces de la corrupci贸n

Lamentablemente no todos los militares mantuvieron la misma entereza. Persuadidos por la derecha sediciosa, envalentonados por la prensa golpista y sobornados por el dinero f谩cil de la CIA y otras agencias norteamericanas, un grupo de generales y almirantes rastreros puso precio vil a su insubordinaci贸n. En el momento del golpe no s贸lo traicionaron a la patria con su deslealtad a la institucionalidad democr谩tica. En ese instante tambi茅n inocularon en las FF.AA. el germen de una corrupci贸n estructural y end茅mica de la que no han podido salir.ch pinochet y soldados

Rota la lealtad al mando civil, Pinochet y sus c贸mplices se sintieron libres para modificar la legislaci贸n a su antojo, sin m谩s control que su propia voluntad. Esto es lo que permiti贸 que saquearan ininterrumpidamente el pa铆sdurante diecisiete a帽os. No satisfechos con ello, idearon un entramado jur铆dico para prolongar el saqueo en el futuro, de modo estructural y permanente. Una pieza clave en ese plan fue el Decreto Ley 984 de 1975 que reform贸 la Ley Reservada del Cobre, de forma que oblig贸 a hacer entrega del 10% de los ingresos brutos de Codelco a las FF.AA., garantizando un piso m铆nimo de 180millones de d贸lares anuales, los que no necesitan ser incluidos en la contabilidad general de la naci贸n. Como se se帽ala en su art. 2潞: 鈥淟as entregas de fondos que deben realizarse en cumplimiento a lo establecido en el presente decreto ley, se har谩n en forma reservada; se mantendr谩n en cuentas secretas, se contabilizar谩n en forma reservada y su inversi贸n, ya sea en compras de contado o en operaciones a cr茅dito, pago de cuotas al contado o servicio de los cr茅ditos, se dispondr谩 mediante decretos supremos reservados exentos de toma de raz贸n y refrendaci贸n鈥.

Con semejante opacidad se crearon las condiciones ideales para que los altos oficiales y las estructuras administrativas de las FF.AA. pudieran disponer de impunidad en sus operaciones. Vale recordar que el dictador Pinochet gan贸 鈥渓egalmente鈥 un mill贸n 427 mil d贸lares, de acuerdo a sus salarios oficiales entre 1973 y 2003. Pero el caso Riggs demostr贸 que su patrimonio superaba los 21 millones de d贸lares con recursos que varios generales de suconfianza robaban de los gastos reservados para traspasarlos a los cuentas secretas del tirano. Ello es s贸lo lo que se ha probado judicialmente hasta este momento, sin tomar en cuenta las 135 propiedades inmuebles traspasadas a Cema Chile, y que permanecen en su poder, incluyendo plazas p煤blicas y pa帽os de terrenos municipales.

El saqueo se hace estrructural

Han pasado m谩s de cuarenta a帽os del golpe y m谩s de veinticinco desde el fin de la dictadura, pero la legitimidad de las FF.AA. no se ha vuelto arecuperar. No es culpa de la memoria obstinada de quienes no olvidamos los cr铆menes del pasado. Si se revisa la agenda noticiosa de estas semanas encontraremos una ola de esc谩ndalos que remecen la estructura misma de los institutos armados:

鈥 Las acusaciones al ex comandante en jefe del ej茅rcito, general (r) Juan Miguel Fuente-Alba, cuestionado por su abultado patrimonio que ascender铆a a unos tres mil millones de pesos, imposibles de justificar de acuerdo a su salario nominal.

鈥 El involucramiento de personal activo del ej茅rcito en la captaci贸n de fondos para AC Inversions, una estafa piramidal que ha defraudado m谩s de 50 mil millones de pesos.

ch milicos16鈥 Las denuncias por contratos irregulares y entrega de pasaportes diplom谩ticos a los hijos del actual comandante en jefe del ej茅rcito, general Humberto Oviedo, durante su paso como jefe de la Misi贸n Militar en Estados Unidos en 2010.

聽鈥 El caso 鈥淢ilicogate鈥, destapado por el periodista Mauricio Weibel y que apunta a un fraude millonario ocurrido entre enero de 2010 y marzo de 2014, que oper贸 mediante el pago decientos de facturas falsas, al amparo de la opacidad de la ley reservada del cobre.

Esta serie de esc谩ndalos simult谩neos ha puesto al descubierto la verdadera naturaleza de las FF.AA. que nominalmente se instituyeron durante la dictadura como protectores del modelo neoliberal. Y explica la crisis de legitimidad de los cuerpos armados ante la ciudadan铆a.

S贸lo el pueblo puede regenerar a las FF.AA.

M谩s all谩 de este saqueo, que beneficia a los altos mandos, la poblaci贸n percibe un cuerpo militar escindido de la realidad nacional, que cuenta con beneficios sociales extraordinarios: becas generosas, establecimientos escolares especiales para sus hijos, pensiones dignas que incluyen a las viudas y herederas solteras, un 贸ptimo sistema de salud, vivienda accesible, clubes recreativos, seguridad garantizada, etc. Mientas la inmensa mayor铆a de los chilenos vive en la precariedad econ贸mica y la inseguridad social.

聽A la vez, la Constituci贸n encarga a las FF.AA. actuar como 鈥済arantes鈥 de este sistema pol铆tico y econ贸mico, partidizando de forma estructural su identidad. El resultado es previsible: exceptuando a las elites econ贸micas, la sociedad percibe a sus militares como un cuerpo ajeno, amenazante, que constituye una carga financiera injusta y un l铆mite en el ejercicio de su soberan铆a popular.chavez pueblo11

Es evidente que para el sector m谩s profesionalizado de las FF.AA. esta situaci贸n no da para m谩s. Quienes han asumido su carrera militar bajo criterios 茅ticos, sentido del deber y sincero patriotismo, el escenario actual constituye una deshonra, que empa帽a a todos por igual, sin importar su verdadera responsabilidad.

Se trata de una traba estructural que impide que las institucionesmilitares puedan cumplir a cabalidad su misi贸n. No hay mayor amenaza a la seguridad nacional que unas fuerzas armadas corruptas, que se dejen conducir de acuerdo a los caprichos y veleidades de un corruptor. Como dice Maquiavelo,cuando eso ocurre ya no se trata de un ej茅rcito sino de una banda de mercenarios, ingratos, volubles, que simulan lo que no son, huyen del peligro, y est谩n 谩vidos de ganancia(1).

La definici贸n tradicional sostiene que las fuerzas armadas ejercen el 鈥渕onopolio del uso leg铆timo de la violencia del Estado鈥(2). La idea de la legitimidad no es un mero adorno o un detalle. En ella descansa la raz贸n de su existencia y su eficacia. Si la legitimidad se disuelve o se ve cuestionada lo que queda es el monopolio de una violencia irracional, injusta o criminal. La mera fuerza sigue operando, pero se ve desprovista de su potencia estrat茅gica y de su reconocimiento c铆vico, por lo que m谩s temprano que tarde se vuelve impotente y est茅ril.

La 煤nica salida pasa porque este sector del mundo castrense alce su voz y demande una reforma democr谩tica profunda a sus instituciones, pidiendo un quiebre definitivo con las ra铆ces podridas del pinochetismo, y un nuevo punto de inicio, transparente, de cara al pueblo y junto al pueblo, luchando por una verdadera democracia y un proyecto nacional de desarrollo econ贸mico y social.

Notas

(1) Maquiavelo, Nicol谩s: El pr铆ncipe. Alianza, Madrid, 2010, p. 116.

(2) Weber, Max: 鈥淟a pol铆tica como vocaci贸n鈥 en El pol铆tico y el cient铆fico. Alianza, Madrid, 1998.

*Editorial de 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 851, 13 de MAYO 2016.

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