Ene 28 2005
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Cultura

Cosas de la vida que la ciencia no explica

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

¬ŅQu√© es la vida?

Esta pregunta, b√°sica, parece simple de responder, despu√©s de todo es muy sencillo reconocer un organismo vivo cuando lo vemos. Pero una definici√≥n completa y precisa no es tan f√°cil de formular. Muchas veces la b√ļsqueda de la respuesta se ha orientado mostrando qu√© es lo que los seres vivos hacen -‘toman nutrientes del medio y eliminan desperdicios’, como los autos- o -‘Se replican y participan en procesos evolutivos’, como muchos programas de computaci√≥n.

Bi√≥logos y fil√≥sofos han tratado de llegar a un acuerdo sobre un criterio universal para definir que es la vida y todav√≠a no lo han logrado. Quiz√°s, la definici√≥n m√°s popular sea la propuesta diez a√Īos atr√°s por Gerald Joyce (Scripps Research Institute, California). Joyce describe la vida como ‘un sistema qu√≠mico auto sustentable capaz de evolucionar a trav√©s de un proceso de selecci√≥n natural darwiniana’. Las mayores cr√≠ticas que esta definici√≥n ha recibido es que quiz√°s no sea suficientemente amplia como para incluir fen√≥menos vitales mas all√° de la Tierra.

Una de las mayores dificultades que debemos afrontar para responder esta pregunta es que toda la vida en nuestro planeta proviene de un ancestro com√ļn. Debido a esto, no es sencillo puntualizar cu√°les son los componentes fundamentales e imprescindibles (membranas, prote√≠nas, √°cidos nucleicos) y cu√°les accidentes de la historia de la vida en nuestro planeta. Definir la vida en estas condiciones es como pretender definir lo que es un mam√≠fero habiendo observado tan solo una cebra. Pero es que s√≥lo tenemos nuestra propia evidencia terr√°quea para hacer una generalizaci√≥n. Necesitar√≠amos de un alien para poder ampliar nuestra visi√≥n.

¬ŅC√≥mo empez√≥ la vida?

En la antig√ľedad se pensaba que la vida pod√≠a surgir por generaci√≥n espont√°nea a partir de la combinaci√≥n de los cuatro elementos que se consideraban esenciales: aire, fuego, agua, y tierra. Arist√≥teles, por ejemplo, propuso que gusanos, insectos y peces proven√≠an de sustancias como el sudor o el roc√≠o, como producto de la interacci√≥n de la materia ‘no viva’ con ‘fuerzas capaces de dar vida’.

Fue reci√©n en el siglo XVII que estas ideas comenzaron a dar lugar a nuevas explicaciones. Francisco Reddi, inicialmente, y Luis Pasteur, m√°s adelante, dise√Īaron sencillos experimentos que contribuyeron en gran medida a entender porqu√© no era la generaci√≥n espont√°nea lo que hac√≠a aparecer moscas en la carne o microorganismos en los caldos de cultivo.

En el a√Īo 1920 Alexandr Oparin y John Haldane plantearon la teor√≠a de la ‘evoluci√≥n prebi√≥tica’. Estos bioqu√≠micos propusieron que previamente a la formaci√≥n del primer ser vivo hubo un largo per√≠odo de evoluci√≥n qu√≠mica en el que se formaron las mol√©culas b√°sicas que luego dieron origen a los primeros seres vivos.

La teoría fue experimentada con validez por Stanley Miller en 1953, quién consiguió obtener compuestos orgánicos complejos después de reproducir las condiciones primitivas del planeta en un aparato de laboratorio. Miller creó un dispositivo, en el cual sometió una mezcla de gases similar a la que podría haber existido en la atmósfera primitiva a la acción de descargas eléctricas. Esto ocurría dentro de un circuito cerrado en el que hervía y condensaba agua repetidas veces.

Este experimento constituye una clara evidencia a favor de la teor√≠a de la evoluci√≥n prebi√≥tica para explicar el origen de la vida, m√°xime si pensamos que la naturaleza dispuso de todo el planeta Tierra como laboratorio para hacer los experimentos y millones de a√Īos para obtener los resultados.

¬ŅHay vida en otros planetas?

Vaya pregunta. Para empezar, deber√≠amos saber qu√© es lo que estamos buscando -nuestra primer pregunta- y responderla, sin duda, podr√≠a contribuir en gran manera a resolver la segunda -¬ŅC√≥mo comenz√≥ todo?-. Pero es muy poco lo que en los √ļltimos 20 a√Īos se ha avanzado en el campo cient√≠fico para resolver esta cuesti√≥n. Dado lo vasto del universo y la diversidad de entornos que existen en los distintos planetas es dif√≠cil imaginar que no exista vida fuera de la Tierra. Sin embargo no se han encontrado evidencias cient√≠ficas contundentes que apoyen esto m√°s all√° de la teor√≠a de probabilidades.

Si bien bien existen muchas expectativas de encontrar evidencias de que haya existido vida en Marte, no podr√° descartarse que √©stas provengan de la Tierra, ya que existe entre ambos planetas un intercambio de fragmentos de rocas a trav√©s del espacio. Quiz√°s uno de los mayores obst√°culos en la tarea de encontrar vida fuera de la Tierra sea que el concepto de vida es bastante difuso. ¬ŅEsperamos encontrar sistemas basados en la qu√≠mica del carbono como ocurre en la Tierra?

Así es que por ahora no hay más respuestas a esta pregunta.

¬ŅCu√°ntas especies hay en la Tierra?

En los 250 a√Īos transcurridos desde que Carl Linnaeus desarroll√≥ el sistema para nombrar y clasificar los seres vivos los cient√≠ficos han descrito alrededor de 1,7 millones de especies. Actualmente nadie sabe cual es el n√ļmero total de especies que existen en la Tierra, m√°s a√ļn, ni siquiera cuantas especies han sido ya clasificadas. Todos acuerdan en la existencia de un gran n√ļmero de especies no descubiertas, pero el n√ļmero de ellas podr√≠a estar entre 5 y 100 millones.

Hace alrededor de 20 a√Īos, el entom√≥logo Terry Erwin fumig√≥ 19 especies de √°rboles de la selva tropical paname√Īa y cont√≥ el n√ļmero de especies de insectos que ca√≠an de ellos. En base a esto estim√≥ que el n√ļmero total de especies de insectos ser√≠a alrededor de 30 millones. Sin embargo, fue criticado porque muchas especies de insectos pueden habitar en distintas especies de √°rboles y las nuevas estimaciones suponen la existencia de alrededor de 5 millones de especies de insectos por descubrir.

Es probable que el mundo microbiano sea el que ponga en evidencia la magnitud de nuestra ignorancia. Basándose en métodos microscópicos se han descrito apenas unas 2.000 especies de bacterias, pero métodos basados en la secuenciación de los genes presentes en muestras de tierra permitieron estimar que en tan sólo un gramo de suelo habría entre 6.400 y 38.000 especies.

De todas maneras, es claro que no es el n√ļmero en s√≠ lo que interesa sino la informaci√≥n que surja de relacionar las caracter√≠sticas de cada especie con su h√°bitat, lo que ayudar√≠a a comprender m√°s acerca de ecolog√≠a y biolog√≠a evolutiva. Por otra parte, el conocimiento en profundidad de la biodiversidad y las capacidades biol√≥gicas y qu√≠micas de los organismos de nuestra biosfera presentar√° nuevas soluciones a viejos problemas.

¬ŅPara qu√© el sexo?

El origen de esta estrategia reproductiva puede haberse dado hace alrededor de 1.500 millones de a√Īos, cuando un grupo de organismos unicelulares, conocidos hoy como protistas (amebas, paramecios, etc.) habr√≠a fagocitado otro organismo sin digerir su presa totalmente. De esta manera se dio lugar a que los n√ļcleos de predador y presa se fusionaran, creando un nuevo n√ļcleo (podr√≠amos llamarlo doble) que fue transmitido a la siguiente generaci√≥n. Este fen√≥meno pudo ser el estadio ancestral del proceso de fertilizaci√≥n.

El aporte m√°s importante de la sexualidad como estrategia reproductiva es sin duda el de generar diversidad gen√©tica. En la reproducci√≥n asexual, la √ļnica fuente de variabilidad son las mutaciones (cambios aleatorios y hereditarios del material gen√©tico), sin embargo, en la reproducci√≥n sexual se suma la recombinaci√≥n de los materiales hereditarios de los progenitores. Si bien no hay dudas de esta ventaja no est√° en absoluto claro c√≥mo surgieron los primeros organismos que se reprodujeron sexualmente y c√≥mo la sexualidad ha evolucionado en el tiempo.

Pero si analizamos ‘c√≥mo lo hacen’ las especies multicelulares veremos que el 99.9 % se reproducen sexualmente, alguna ventaja debe de tener, o, quiz√°s, el sexo sea s√≥lo algo muy dif√≠cil de abandonar.

Por supuesto que las preguntas fundamentales son m√°s, y por tanto, m√°s las respuestas incompletas. Pero mas all√° de la incertidumbre que puede dejarnos una pregunta sin respuesta, es alentador saber que podemos seguir buscando, y, quiz√°s, cuando hallemos todas las respuestas habr√°n cambiado todas las preguntas.

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* www.argenpress.info

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