May 6 2005
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Política

Costa Rica, mujer a la espera del rally presidencial

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

“La discriminación racial es ejercida por todas aquellas personas e instituciones que se colocan desde la perspectiva del grupo racial dominante (…) para perpetuar la supremacía blanca. Una supremacía que se fundamenta en el poder del hombre blanco, por lo cual la discriminación racial parte del menosprecio de lo no blanco junto con el de lo no masculino.

“La discriminación racial pasa entonces desde las bromas “bien intencionadas” hasta por las políticas socioeconómicas que colocan a las personas de determinado grupo racial y étnico en una condición de marginación política y de pobreza, sin los canales correspondientes para que de manera colectiva puedan salir de esa condición”.

En 2002 a Epsy Campbell Barr, costarricense, economista, feminista, música y dirigenta social devenida en conductora política la reconocieron como la más diligente diputada del año. ¿Quién es Epsy Campell?

Es una diputada negra, joven, bien parecida, inteligente, audaz y –una metáfora– de armas tomar. Pertenece a un partido integrado por fuerzas dispares y heterógeneas, desde la vieja izquierda hasta iglesias protestantes. Se podría decir cercano a lo que se conoce como social-democracia. Una organización de centro izquierda.

EL FUTURO SE CONSTRUYE DE A POCO

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Lejos de Costa Rica, casi en las antípodas, en Chile, dos mujeres –ambas precandidatas a la presidencia de su país, situación que se resolverá a fines de julio próximo en elecciones internas nacionales– reúnen según los sondeos de opinión alrededor del 70 por ciento de la intención de voto. Las elecciones presidenciales tenrán lugar en diciembre de este 2005.

En el país centroamericano una encuesta encargada por el diario La Nación indicó que el 56 por ciento de la población –en especial los menores de 30 años y las mujeres– estaría a favor de que una mujer fuera presidenta de la República. Epsy Campbell, resultó la personalidad política mejor evaluada, con un 71 por ciento de las preferencias.

En la Argentina no es un misterio el peso político de la abogada Cristina Fernández (izq.), cónyuge del presidente Néstor Kirchner, probablemente la próxima mayor votación nacional las eleccciones para renovar el Congreso.

Muchos fueron los rumores, si sólo fueron rumores, respecto de la ambición política de Marta Sahagún de Fox, el amor muchos años escondido del primer mandatario mexicano. Y los peruanos todavía recuerdan la sorda lucha que se entabló entre Alberto Fujimori y su entonces cónyuge por espacios de poder político.

Los casos abundan en el escenario internacional. Desde las luchas de las feministas y sufragistas en Europa y las que pusieron bienes, honra y vidas para la causa independientista en América Latina durante el siglo XIX, hasta las grandes revolucionarias del XX, como La Pasionaria Dolores en España o la asesinada Luxemburgo, en Alemania.

Las mujeres ya no brillan como satélites de sus compañeros, tienen luz propia. No es Aspasia ni Cleopatra el modelo; no pronuncian oraciones ni piden venganza por la muerte de padres, hermanos o maridos.

Tampoco, al modo de las ultrafeministas de hace medio siglo, rechazan la vida heterosexual; no van por la conquista de la auodeterminación: actúan. Se ponen al frente. Al cuerpo marcado –o no– por la maternidad suman las marcas que deja la lucha social cotidiana.

El futuro que las mujeres comenzaron a construir para sí mismas –y para la sociedad– en los últimos 200 años, desembarcó en el hoy y en el ahora.

EL ESCRITOR RACISTAfoto

La diputada Campell, al revés de muchos políticos, suele ser clara y tajante. Lo es en su rechazo al TLC entre Costa Rica y Estados Unidos tanto como en su denuncia del racismo y el machismo y consecuente bregar por la igualdad de opotunidades para las minorías.

Como ocurre en el Cono Sur americano con la nación mapuche, sistemáticamente reducida en número e ifluencia por los guarismos oficiales, en Costa Rica lo oficial es que la población de ascendencia africana –afroamericanos, que el término no es válido únicamente para los negros estadounidenses– no llegue al tres por ciento del total nacional; ella afirma que roza el diez.

Epsy Campbell conoce en carne propia la lucha por ser reconocida, respetados sus derechos. Proviene de una familia vinculada al arte: una de su hermanas es bailarina y la otra escritora. Creció como la mayor parte de los latinoamericanos, asediada por las limitaciones. Y como la mayoría de las mujeres de este continente, parió joven, a los dieciocho, a su hija mayor, Epsy Tahisha, que estudia medicina. .

La actual diputada –a la que los costarricenses no verían mal en la presidencia de la república– ama la música: saxo y flauta traversa, que tocaba en la Orquesta Sinfónica Juvenil.

Una de su luchas más sobresalientes fue la acusación de racista que arrojó sobre el ya fallecido escritor Joaquín Gutiérrez, por el contenido de uno de sus relatos, Cocorí. historia de un niño negro que se enamora de una chica blanca. Cocorí es descrito como parecido a un mono.

En rigor quienes sostuvieron la demanda de racismo contra el cuento –y el escritor– fueron su hija mayor, Epsy Tahisha Campbell, y un compañerito de escuela. Pero sin duda fue la actual diputada la que coordinó y dirigió a los padres y al movimiento que logró –pese a que en 1996 los tribunales fallaron que no existían elementos racistas en el texto de marras– que Cocorí fuera quitado de la lista de libros que recomienda el ministerio de Educación.

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Gutiérrez, que murió en 2000, hizo algunas correcciones al texto del relato, las que probarían a sus detractores la existencia de elementos racistas. De cualquier modo la polémica se arrastra desde antes del recurso de Tahisha y su condiscípulo. Gutiérrez –también editor y amante de los gatos, que residió algunos años en Chile– (der.) siempre negó esos contenidos.

Recién legada a la política de balcón –resulta elegida en febrero de 2002–, la cuarta entre las mujeres afroamericanas que ocupa un asinto en el congreso de su país, no parece dejarse ablandar –algunos dirían domesticar– por el oropel de su investidura ni la cuantía de la dieta.

Pronto el Partido Acción Ciudadana debrá efectuar un balance y fijar posiciones y estrategias: seguir hasta el final o intentar frenar al torbellino Epsy, que le permitió nada menos que tomper con el bipartidismo de décadas en el país.

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Fuentes:

Agenda de las Mujeres
(http://agendadelasmujeres.com.ar)

Televisión de Costa Rica
(www.teletica.com)

Mujeres Hoy
(www.mujereshoy.com)

Banca Mundial de Mujeres, sección Chile
(www.finam.cl)

Portal CIMAC de información femenina
(www.cimacnoticias.com)

Informe desde San José.

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