Nov 13 2018
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Política

Costas Lapavitsas: el socialismo empieza en casa

Michael Calderbank habla con el economista marxista griego Costas Lapavitsas, profesor de Economía en la School of Oriental and African Studies (SOAS) de la Universidad de Londres y exdiputado de Syriza, antes de la publicación de su provocador nuevo libro, The Left Case Against the EU.
El libro es obviamente una cr√≠tica a la UE tal y como es. Es una evaluaci√≥n del punto en el que se encuentra la Uni√≥n, en qu√© se ha convertido esta y los caminos que tomar√° en un futuro. Es tambi√©n un intento por argumentar que la izquierda no deber√≠a tener nada que ver con la defensa de este conjunto de instituciones y que, en cambio, deber√≠a asumir una posici√≥n cr√≠tica, de rechazo a las mismas. En √©l, afirm√≥ que esta es la √ļnica manera en la que se pueden desarrollar pol√≠ticas radicales en Europa, una econom√≠a radical e internacionalista y un programa social. La respuesta m√°s obvia ser√≠a que las fuerzas que amenazan con destruir la UE ‚Äďlos populistas en Italia, o la AfD en Alemania‚Äď son partidos que se posicionan contra la inmigraci√≥n, de derechas, y sostienen que si la UE se desintegrara, ser√° la derecha la que se beneficie. ¬ŅC√≥mo responder√≠as a esto?Resultado de imagen para The Left Case Against the EU Perm√≠teme decir primero que, por supuesto, no tenemos nada que hacer con estas fuerzas reaccionarias y racistas. Debemos oponernos a ellos en todos los √°mbitos. Pero para entender por qu√© se han hecho tan poderosas, y entender tambi√©n qu√© debemos hacer, tenemos que comenzar mirando a la UE en s√≠ misma. La emergencia de estas fuerzas no es accidental: tiene que ver con en qu√© se ha convertido la UE, y s√≥lo partiendo de esta perspectiva podemos entender lo que debe hacer la izquierda.

Entonces, ¬Ņpor qu√© la extrema derecha es tan poderosa y la UE se encuentra en este estado? Lo primero que hay que remarcar es que la UE se enfrenta a una crisis existencial sin precedentes, que va al coraz√≥n de lo que es, lo que hace y los intereses a los que sirve. Es una crisis que ha resultado de la profunda transformaci√≥n experimentada por la Uni√≥n desde la firma de Maastricht.

En este sentido, Maastricht fue un momento clave. Lo que ha ocurrido despu√©s es que la UE ha emergido como una intransigente defensora del capital contra el trabajo, una promotora del neoliberalismo, con un conjunto enormemente r√≠gido de mecanismos que fagocitan cualquier tipo de oposici√≥n. Esta no se concreta como una alianza de naciones, como una asociaci√≥n de pueblos o cualquier otra de las palabras elegantes que sigue utilizando la izquierda brit√°nica, a menudo remont√°ndose a finales de los a√Īos 80, a Jacques Delors y cosas del estilo. La UE de hoy tiene una conexi√≥n muy d√©bil con aquellos d√≠as, y ha vaciado la democracia en Europa. Ha borrado la soberan√≠a popular, ha alienado a los pobres y a la clase obrera en un pa√≠s tras otro. El resultado pol√≠tico de esto es lo que podemos contemplar actualmente: una reacci√≥n visceral, desde abajo, que vira a la derecha porque la izquierda no ofrece una perspectiva alternativa.

¬ŅTe sorprende como se est√°n desarrollando los debates en la izquierda brit√°nica? Los sindicatos apuntan, por ejemplo, a la base al menos vestigial de protecciones sociales, econ√≥micas o ambientales que acompa√Īan a la UE. Argumentan que, incluso aunque hayan sido atacados por ella, todav√≠a tienen un margen de acci√≥n amplio respecto al experimento ultra-neoliberal encarnado por la era de Trump y los Angl√≥filos; y que mantener alg√ļn tipo de relaci√≥n con Europa ‚Äďincluso aunque se limite a una uni√≥n aduanera o al mercado √ļnico‚Äď es necesario para proteger los trabajos. ¬ŅC√≥mo responder√≠as a esto?

Hay que atender a una serie de cuestiones. Una tiene que ver con los derechos y las condiciones laborales, y la otra con la habilidad para negociar con Europa. Obviamente, el mercado √ļnico tiene algo que ver con ambas. Pero, primero, d√©jeme decir que las reacciones de la izquierda y los sindicatos en Gran Breta√Īa me sorprenden. Es como si el movimiento sindical se hubiera quedado anclado a finales de los 80, cuando Jacques Delors se dirigi√≥ a la conferencia del Trade Union Congress (TUC) y les cont√≥ todas aquellas cosas buenas que iban a ocurrir en Europa. Esto no tiene nada que ver con la UE actual.

Resultado de imagen para Costas LapavitsasLa l√≥gica de la UE desde Maastricht ha sido la l√≥gica del mercado √ļnico. El mercado √ļnico es, b√°sicamente, un mecanismo de homogeneizaci√≥n que busca acomodar el neoliberalismo. Se trata de un conjunto de acuerdos y principios que sistem√°ticamente promueven el neoliberalismo a trav√©s de la b√ļsqueda de estrategias que fortalezcan el capital cada vez que surge un problema. El mercado √ļnico es un mecanismo muy poderoso, y uno de los motores que lo hace funcionar es el Tribunal de Justicia de la Uni√≥n Europa (TJUE).

La gente no entiende la importancia del Tribunal de Justicia. Para que los mercados funcionen tiene que existir un marco legal adecuado, y el marco legal europeo se ha creado, sin pausa, durante las √ļltimas d√©cadas. Ha sido creado por el Consejo de Ministros, que presenta la mayor√≠a de las leyes, y por el Tribunal de Justicia, que las interpreta y que tambi√©n tiene capacidad para crear jurisprudencia. Este mecanismo es neoliberal de principio a fin. No hay intereses populares expresados en esta configuraci√≥n. Los sistemas legales nacionales individuales, espec√≠ficos de cada pa√≠s, est√°n obligados a cumplir con el acervo comunitario, la ley europea, que ahora se ha convertido en un vasto sistema legal. Mientras sea as√≠, la izquierda puede olvidarse de los desaf√≠os radicales a las relaciones entre el capital y el trabajo. Tan pronto como la izquierda acepte el mercado √ļnico, todo esto est√° acabado, debe ser olvidado.

Si un gobierno de Corbyn fuera elegido partiendo de premisas como la anterior, ¬Ņde qu√© manera podr√≠a enfrentarse a las restricciones de la membres√≠a en el mercado √ļnico?

A trav√©s de una variedad de formas que emanan del marco legal as√≠ como de las pr√°cticas que rodean al mercado √ļnico. Recientemente he realizado algunos trabajos sobre las subvenciones y las contrataciones estatales. Un gobierno de izquierdas, un gobierno radical como el que Reino Unido necesita, debe usar las subvenciones y las contrataciones con criterio, con el fin de apoyar a la industria, crear puestos de trabajo e infraestructuras industriales. El marco del mercado √ļnico actual est√° dise√Īado de tal manera que detiene la intervenci√≥n decisiva en estos campos por parte de un hipot√©tico gobierno de izquierda radical. Es posible otorgar ayudas estatales y utilizar la contrataci√≥n p√ļblica, pero dentro de l√≠mites estrechos. Estos l√≠mites ser√≠an demasiado restrictivos para un gobierno radical como el que Jeremy Corbyn quiere instalar.

¬ŅCu√°les podr√≠an ser las consecuencias si el comercio revirtiera las normas de la OMC? ¬ŅSer√≠a tan malo como algunos proyectan?Resultado de imagen para Costas Lapavitsas

Perm√≠tame decir dos cosas sobre esto. En primer lugar, para un pa√≠s capitalista tan poderoso como Gran Breta√Īa, con semejante trayectoria hist√≥rica, terminar con un gobierno conservador como el que tiene ahora ‚Äďque es obviamente incapaz de administrar los asuntos elementales del Estado‚Äď es sorprendente. Estas personas son incapaces de negociar o gestionar nada. As√≠ que no debemos tomar los √ļltimos dos a√Īos de este gobierno como un ejemplo de c√≥mo un gobierno de izquierda ‚Äďuno con los pies en la tierra y respaldado por el movimiento popular‚Äď habr√≠a lidiado con el Brexit.

Sin embargo, cuando se analiza la situaci√≥n de manera m√°s general, aparecen dos cuestiones que son muy importantes. Una es qu√© tipo de acuerdo comercial necesita el pa√≠s con la UE y qu√© significa abandonar el mercado √ļnico distinto de los aranceles, etc.

Obviamente el mercado √ļnico desborda la cuesti√≥n de los aranceles y las condiciones de compra y venta. Para que cualquier mercado funcione necesita un marco de normas, reglamentos, medidas, est√°ndares, pr√°cticas, enfoques comunes, pr√°cticas √≥ptimas en una gran variedad de campos, y Gran Breta√Īa necesita claramente un acuerdo con la UE en lo que se refiere a estas cosas. Necesitamos hacer operar los aeropuertos y los puertos, tener unos est√°ndares pr√°cticos en com√ļn para que los doctores puedan moverse y todo lo dem√°s. No hay nada que diga que un gobierno de izquierda no pueda gestionar esto despu√©s de salir del mercado √ļnico. Gran Breta√Īa seguir√° apegada a Europa; es un pa√≠s europeo. Tendremos que negociar todo eso con la UE y es cuesti√≥n de sentarse y elaborar el mejor acuerdo posible.

El segundo tema tiene que ver con los aranceles y con una serie de condiciones vinculadas a cualquier acuerdo comercial. En este punto, el ogro que ha aparecido es la OMC: la salida del mercado √ļnico se resuelve, aparentemente, para aceptar las condiciones de mercado de la OMC, lo que se ofrece como un horizonte horrible. Pero, ¬Ņpor qu√©?

En primer lugar, la izquierda no est√° a favor del libre comercio. No somos librecambistas. Creemos en los controles. En segundo lugar, cuando se mira el marco dentro del cual se ejercer√°n estos controles y se practicar√° el comercio, la OMC, este se aparece, en muchos sentidos, mucho m√°s permisivo que la UE, incluso en relaci√≥n con las cuestiones de subvenci√≥n y contrataci√≥n estatales mencionadas anteriormente. Esto es algo que un gobierno de Corbyn podr√≠a aprovechar. Por tanto, incluso si Gran Breta√Īa tuviera que recurrir a las reglas de la OMC en ciertas √°reas, esto en realidad crear√≠a un margen m√°s amplio de acci√≥n para un gobierno radical.

– El argumento utilizado por compa√Ī√≠as como Airbus ‚Äďque, en parte, es propiedad de los gobiernos de la UE‚Äď es que gran parte de sus cadenas de suministro se basan en la l√≥gica just-in-time para procesar la importaci√≥n de partes extremadamente r√°pido, y no tienen otra opci√≥n que reubicar su fabricaci√≥n fuera de Gran Breta√Īa. ¬ŅEs esto solo una amenaza?

No hay ninguna duda de que es una amenaza. Las grandes empresas brit√°nicas no quieren, claramente, un cambio en el statu quo. Est√° claro que la columna vertebral del capital brit√°nico quiere permanecer en la UE y luchar√° por ello, porque la UE es un entorno neoliberal √≥ptimo para las grandes empresas. En ella pueden obtener los beneficios que buscan, pueden operar de la manera que ellos aprueben. No quieren ning√ļn cambio, incluida la City de Londres. La City est√° muy, muy interesada en que las condiciones actuales no cambien.

Entonces, durante estos √ļltimos meses, hemos presenciado una campa√Īa sostenida por las grandes empresas, que auguraba terribles designios si cambiaban las condiciones actuales. Pero no, ese no es el caso. Debemos mantener la calma, la serenidad. Gran Breta√Īa puede sobrevivir, puede vivir, fuera de las condiciones actuales, siempre y cuando tenga un gobierno que sepa de qu√© manera modelar la pol√≠tica econ√≥mica. No hay ninguna raz√≥n por la que no podamos imponer acuerdos sobre la regulaci√≥n de los mercados y permitir que las cadenas de valor contin√ļen y los bienes se muevan alrededor del mundo. Hay cadenas de valor en todas partes, desde China a los EU, Jap√≥n, Alemania, etc. Y no necesitan un mercado √ļnico a su alrededor para funcionar.

Volviendo al asunto de las negociaciones, ¬Ņes un peligro que la UE quiera cobrarle a Gran Breta√Īa un precio como elemento disuasivo, para que el resto de Europa no cuestione su autoridad?

No tenemos que ser hipot√©ticos sobre esto. Podemos ver c√≥mo se ha comportado la UE hacia Gran Breta√Īa en los √ļltimos dos a√Īos. Su postura ha sido hostil, no ha ofrecido ning√ļn tipo de ayuda, creando problemas a izquierda, derecha y centro. No ha dado ning√ļn margen de maniobra en absoluto. Por supuesto, la izquierda debe estar preparada para la oposici√≥n que venga de la UE y de su alianza con las grandes empresas brit√°nicas. Debe esperar un esfuerzo concertado para socavar el posible gobierno de Corbyn.

Es una alianza de intereses potencialmente vigorosa. Entonces, ¬Ņc√≥mo los desafiamos?

¬ŅAcaso creemos en nuestra propia fuerza o no? ¬ŅCreemos en la fuerza de los trabajadores, en el poder de la clase trabajadora y las capas m√°s pobres de la sociedad brit√°nica? Si no lo hacemos, podemos empacar e irnos a casa cuanto antes. Si la magnitud de la tarea nos asusta, no tiene sentido hablar de socialismo y de lo que debe hacer la izquierda. Podemos enfrentar a estas personas y vencerlas, por supuesto que podemos. Podemos oponernos a la UE y a las grandes empresas y podemos derrotarlos. Debemos confiar en la fuerza de la clase trabajadora y su hostilidad hacia el actual r√©gimen en Gran Breta√Īa y el estado de los asuntos sociales, que es muy profunda

Y podemos confiar en el anhelo de soberan√≠a popular por parte de la gente com√ļn.

Las personas quieren sentirse al mando del lugar en el que viven, de lo que hacen, de su futuro y el futuro de sus hijos. Podemos confiar en eso, y podemos apoyarlo con un programa radical. Hay mucha fuerza econ√≥mica y de otro tipo en Gran Breta√Īa, y podemos movilizarla. No tengo ninguna duda. Un gobierno radical con un programa de nacionalizaci√≥n de los recursos b√°sicos, que se haga cargo de ciertos bancos y regule el sistema bancario, y una pol√≠tica industrial que cambie el equilibrio de los sectores en Gran Breta√Īa, tendr√° un gran margen de √©xito. Eso es contra lo que luchar√≠a la UE: una Gran Breta√Īa radical y de izquierdas que muestre que hay otra manera de hacer las cosas. Ellos no quieren eso.

Dado que la filiaci√≥n sindical est√° muy por debajo de lo que era en la d√©cada de los 70, la capacidad del capital para volar por todo el mundo, el poder de la City londinense y del capital financiero sobre el resto de la econom√≠a, ¬Ņestamos realmente en una posici√≥n estrat√©gica lo suficientemente fuerte como para librar ese grado de guerra total contra la clase dominante? Sus cr√≠ticos dir√≠an que es una fantas√≠a agradable, pero no tiene en cuenta la debilidad relativa del poder obrero.

Seamos claros acerca de una serie de cosas. El programa del Partido Laborista de hace dos a√Īos es b√°sicamente una democracia social radical y nada m√°s. Gran Breta√Īa necesita ahora un programa mucho m√°s radical, pero que a√ļn se incluya dentro de la amplia r√ļbrica del keynesianismo radical con algunos fundamentos marxistas. No estamos hablando de una revolResultado de imagen para no a la troikauci√≥n bolchevique. No nos asustemos por el cambio antes de que comience. Estamos hablando de confrontar el statu quo con un conjunto de pol√≠ticas que se han implementado en muchos lugares diferentes, solo que esta vez de forma m√°s radical.

¬ŅCrees que la izquierda brit√°nica tendr√≠a que confiar en sus propios recursos en esa lucha? ¬ŅQu√© papel prev√© para la solidaridad internacional paneuropea?

La izquierda siempre ha sido internacionalista. Este no es el internacionalismo del gran capital, que se traduce en una movilidad absoluta del mismo, en el que los productos básicos pueden viajar a donde gusten y la mano de obra puede trasladarse a cualquier lugar del mundo, siempre que el capital lo requiera. La izquierda es internacional en el sentido profundo en que Karl Marx determinó la idea hace muchas lunas, cuando básicamente dijo que la clase obrera de un país debe devenir nación. La clase obrera de un país es internacional. No tiene un país, pero debe convertirse en la nación. En otras palabras, debe convertirse en la clase dominante y dar su propia perspectiva a la nación, desbancando a la perspectiva capitalista.

Esto significa, para m√≠, que cuando pensemos en la transformaci√≥n social y en las pol√≠ticas econ√≥micas que necesitamos, el primer puerto de escala es la fuerza dom√©stica ‚Äďla fuerza al mando de las palancas del poder en el lugar donde vivimos, donde estamos empleados, donde estamos activos‚Äď. Ah√≠ es donde comienza, y no buscando fuerza en Par√≠s, Lisboa, Roma o en cualquier otro lugar. Primero lo encontraremos en Londres, en Glasgow, en Newcastle, y as√≠ sucesivamente. De ah√≠ proviene nuestra verdadera fuerza, pero siempre con una perspectiva internacional.

Nuestra fortaleza estar√° garantizada mediante el restablecimiento de la soberan√≠a popular. El pueblo brit√°nico quiere la soberan√≠a popular. Quieren sentir que est√°n al mando, en lugar de que sucedan cosas sobre las que no tienen ning√ļn tipo de control. Esa es la forma en que comenzamos a obtener el apoyo que necesitamos a nivel nacional. Una vez que hayamos hecho eso y hayamos adquirido las bases suficientes para lo que intentamos hacer en el lugar donde vivimos, entonces, al mismo tiempo, buscaremos apoyo internacional. Ser√≠a un arma adicional para nosotros si los trabajadores alemanes y espa√Īoles vieran lo que estamos haciendo y nos apoyaran. Queremos eso, intentaremos promocionarlo y desarrollar un movimiento en toda Europa. Tenemos todas las posibilidades de √©xito, y esa es la raz√≥n por la que la UE est√° tan asustada con la posibilidad de que gane Corbyn. Saben que si funciona, ser√≠a un modelo para otros pa√≠ses. El internacionalismo comienza en casa, no comienza en el espacio indeterminado donde las grandes ideas flotan.

Hay algunas personas en la izquierda, incluso en la izquierda griega, que dir√≠an que la marea de eventos a nivel mundial se est√° moviendo m√°s all√° de las fronteras nacionales ‚Äďel mundo en el que vivimos se est√° internacionalizando cada vez m√°s‚Äď y la √ļnica forma de obtener una compra democr√°tica sobre las fuerzas internacionales del mercado son los estados nacionales trabajando en colaboraci√≥n para ejercer cierto grado de autoridad supranacional. Por lo tanto, en lugar de verlo como una especie de retorno a la soberan√≠a del Estado-naci√≥n, ven que el paso necesario es construir autoridades internacionales que tengan cierto grado de soberan√≠a popular. Est√°n hablando sobre el intento de trabajar en el interior y reformar radicalmente instituciones como la UE, en lugar de separarse de ellas.

Dir√≠a, desde un primer momento, que este argumento ‚Äďque por supuesto se escucha de forma recurrente en la izquierda‚Äď resume muy bien la profunda enfermedad que ha afectado a la izquierda europea. Es una visi√≥n caracter√≠sticamente europea que el Estado-naci√≥n ha sido trascendido, que las fronteras son insignificantes y debemos mirar el espacio m√°s grande que desborda el marco nacional, que en cualquier caso es venenoso, destructivo, la causa de la guerra.

_80691216_80691215En t√©rminos te√≥ricos, esta idea es un disparate sin sentido. No es as√≠ como el mundo se est√° desarrollando. Es verdad, claro, que el capital se ha internacionalizado. Y, por supuesto, tenemos cadenas de valor en todo el mundo. Hoy tenemos lo que se llama globalizaci√≥n, lo que significa, en otras palabras, la expansi√≥n del comercio a partes del mundo que no hab√≠an sido afectadas todav√≠a por el capitalismo. Por supuesto que tenemos capital productivo que establece la producci√≥n en otros lugares. Por supuesto que tenemos capital monetario que se mueve en varias √°reas del mundo y establece lo que a menudo se denomina ‚Äúfinanciarizaci√≥n‚ÄĚ. Todos estos son fen√≥menos que observamos.

Pero la noción de que esto va con la eliminación, o marginación, del Estado-nación, es una tontería. En realidad, la dirección de los movimientos en la economía global está determinada por vastos mecanismos estatales. China nunca hubiera hecho lo que ha hecho sin la máquina estatal detrás de ella, y sin el Partido Comunista que, por supuesto, no es un verdadero partido comunista, sino una máquina paraestatal integrado por 80 o 90 millones de personas. Los Estados Unidos nunca habrían llegado a ser lo que son sin un gobierno que los respaldara. Lo vimos en la crisis de 2007-2009, cuando todos los profetas de la globalización se vieron al límite y pidieron intervención para salvar sus pieles.

El Estado nunca se ha ido, es fundamental para el capitalismo. Es fundamental para su desarrollo, y lo que hace es intervenir para promover la globalización y la financiarización. Esto tampoco sería posible sin el papel activo de poderosos mecanismos estatales.

Europa es una variedad de estados, algunos de tama√Īo considerable seg√ļn los est√°ndares globales, algunos medianos y otros muy peque√Īos. La direcci√≥n de la unidad pol√≠tica en Europa desde la II Guerra Mundial se caracteriz√≥, en primer lugar, por la guerra misma; luego por la intervenci√≥n de los Estados Unidos y lo que quer√≠a crear contra la URSS; y despu√©s por la creaci√≥n del mercado √ļnico y el dominio del capital. Todos estos factores han dado forma a la perspectiva actual de la UE. Esta perspectiva es completamente neoliberal, pero no es solo eso. Cuando lo miras desde la perspectiva de los estados, lo que ves no se parece en nada al cuento de hadas internacionalista al que algunos se suscriben. Lo que ves es una jerarqu√≠a de estados tan implacable como cualquier jerarqu√≠a que hayamos visto antes.Alemania y Francia piden a la UE un mensaje fuerte a Rusia tras el ataque al exesp√≠a

Esta jerarqu√≠a se caracteriza por un n√ļcleo s√≥lido dominado por Alemania, Francia y algunos otros pa√≠ses, en el que se integra parcialmente Italia, y varias periferias. La periferia sur ‚ÄďGrecia, Espa√Īa, Portugal‚Äď est√° formada por econom√≠as d√©biles con una d√©bil base industrial y un gran sector p√ļblico. La periferia de Europa central incluye Polonia, la Rep√ļblica Checa, Eslovaquia, Eslovenia y varios otros pa√≠ses que est√°n b√°sicamente adheridos a la estructura industrial alemana. La periferia del B√°ltico, por su parte, es harina de otro costal.

En pocas palabras, lo que en realidad vemos en Europa es jerarqu√≠a y divergencia entre los diferentes estados. En la parte superior se encuentra Alemania: Berl√≠n es el centro del poder, donde se toman las decisiones reales. Y Francia realmente ha perdido esa batalla, no importa lo que piense Emmanuel Macron. Esa es la realidad de Europa. En la parte inferior se encuentran varios pa√≠ses perif√©ricos, pa√≠ses d√©biles que est√°n dominados por el n√ļcleo.

Tenemos relaciones de dominaci√≥n, nuevas formas en las que se manifiesta el imperialismo. Esa es la realidad de Europa, no los cuentos de hadas que versan sobre una alianza de naciones que supera las fronteras nacionales, convirti√©ndose en una gran familia feliz. Estas cosas s√≥lo pueden existir en los sue√Īos de las personas o en los lemas pol√≠ticos de las personas que apoyan a la UE, pero esa no es la realidad. En este contexto, las ideas de soberan√≠a popular y nacional son temas reales. Esa es la forma en que el mundo se mover√° y deber√≠a moverse en el futuro.

Ahora bien, si esa es la situaci√≥n, ¬Ņqu√© ocurre con la idea de que podemos aliarnos como izquierda, en el espacio indeterminado que existe m√°s all√° del Estado-naci√≥n, e intentar cambiar la UE? Podemos burlarnos de esta idea en la teor√≠a, o analizando las instituciones reales de la UE, pero ni siquiera tenemos que hacerlo. Tenemos la evidencia hist√≥rica, y esa evidencia hist√≥rica se llama Syriza.

Resultado de imagen para syrizaSyriza estaba dominada por la idea de que podía ganar elecciones, ganar legitimidad y luego ir a los foros de Europa. Allí argumentaría su caso, obtendría apoyo de otras partes de la izquierda europea y otros países, y luego lograría cambiar el equilibrio de fuerzas y la verdadera bondad de Europa emergería y todo sería encantador. Nada de esto se acercó a la realización. La UE que Syriza enfrentó fue esta fuerza hostil y arrogante que básicamente le dijo a Syriza qué hacer y chantajeaba al gobierno de izquierda sin piedad.

Esto es exactamente a lo que se enfrentaría cualquier tipo de iniciativa internacionalista que cuente con un mal análisis. No es una política realista. La política realista comienza en casa. Comience en casa, comience con cosas que pueda ordenar y cosas que pueda cambiar. El internacionalismo se basa en eso.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/costas-lapavitsas-el-socialismo-empieza-en-casa-entrevista
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