Nov 16 2021
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Pol铆tica

Cr贸nica de una derrota inevitable. Avance del voto neoliberal en la Argentina

Son las 23 y 30 del domingo electoral argentino. Las pantallas televisivas muestran los festejos en los bunker partidarios del liberal-radicalismo de Juntos por el Cambio; pasan al discurso del 茅xito que celebra en el Luna Park de la ciudad de Buenos Aires el fen贸meno de 鈥渞ebeld铆a鈥 bizarra, ultraliberalismo y protofascismo de un tal Javier Milei y, tambi茅n, posan sus c谩maras en el estallido triunfal del Frente de Todos oficialista de Alberto Fern谩ndez聽 y Cristina Fern谩ndez.

驴Es posible ese paneo en el que 鈥渘adie pierde鈥 y todos ganan? Aunque los 24.381.370 votantes que concurrieron a las urnas (71,7% de los 34.413.82 habilitados), se fueron a dormir con la 鈥渧ictoria鈥 que a cada uno le 鈥渃orrespondi贸鈥, la realidad de los 2.001.756 de ventaja que obtuvieron los herederos del ex presidente Mauricio Macri (equivalentes a una diferencia nacional del 9,6%) se帽alan con claridad a un espacio triunfante y una explosi贸n del 鈥渧oto liberal鈥 expl铆cito, cercano a los 11 millones de sufragios.

Sin embargo, hay otra forma de analizar la fotograf铆a e intentar convertirla en una pel铆cula que aventure causas y proyecte horizontes. Ante todo se debe se帽alar que los comicios de medio t茅rmino en la Argentina son legislativos y, por lo tanto, ejercen menos 鈥減resi贸n鈥 sobre quienes votan y permiten 鈥渓ibertades鈥 que se reducir谩n dentro de dos a帽os, a la hora de definir gobernantes.

Hacia adelante, el fen贸meno m谩s destacado fue la recuperaci贸n de votos del gobierno bonaerense de Axel Kicillof que, en dos meses, redujo a 1,27% la brecha de 4,15% que lo separaba de Juntos por el Cambio en las elecciones primarias de septiembre. No evit贸 la derrota (por escasos 112.000 votos, sobre 9.133.235 de votantes en un padr贸n de 12.762.724 de electores, el 37% del total nacional) pero s铆 logr贸 esquivar una cat谩strofe de efectos inciertos sobre la coalici贸n gubernamental.

En s铆ntesis, la movilizaci贸n de las autoridades municipales, la militancia de los movimientos populares y de los sindicatos contribuy贸 a que 600.000 habitantes de los sectores m谩s humildes que no votaron en la interna lo hiciesen en la general, mayoritariamente en favor del peronismo. Casi un mill贸n m谩s mantuvieron su prescindencia; la cifra explica por qu茅 no ganaron, tambi茅n muestra que, en ese nicho, tienen un espacio inmenso de crecimiento.

El t铆tulo de esta nota afirma dos cosas; por un lado que la derrota del oficialismo nacional era imposible de evitar y, tambi茅n que creci贸 el 鈥渧oto liberal鈥 que no necesariamente quiere decir 鈥渆l鈥 liberalismo o el neoliberalismo en un pa铆s con una poblaci贸n que reclama presencia del Estado, en general poco simpatizante de las pol铆ticas impuestas por Estados Unidos y los organismos multilaterales que controla.

Entre los deberes que deben realizar los l铆deres de cada sector en los pr贸ximos meses figura el an谩lisis acerca de la direcci贸n del voto del domingo 14 para determinar si fue contra el gobierno nacional o si constituye un apoyo a las pol铆ticas neoliberales que, en la Argentina, tienen la experiencia reciente de los cuatro a帽os (2015/2019) de gesti贸n encabezada por el gerente general de uno de los m谩s importantes grupos concentrados de la econom铆a, con sus colegas de otras corporaciones convertidos en 鈥渕inistros de la Naci贸n鈥.

Pobreza y pandemia

El 10 de diciembre de 2019, cuando los Fern谩ndez accedieron a las botoneras de la gesti贸n nacional, la econom铆a estaba destruida, la multiplicaci贸n de la pobreza, la indigencia y la desocupaci贸n eran consecuencia de los cuatro a帽os de gobierno de los grupos econ贸micos y el FMI. Tres meses despu茅s aterriz贸 (literalmente) el coronavirus.

La pandemia que desencaden贸 lo cambi贸 todo, desde las conductas sexuales hasta las funerarias, las costumbres sociales, las pr谩cticas laborales y educativas.

El f煤tbol, 鈥減asi贸n de multitudes鈥 argentinas si las hay, se convirti贸 en un deporte en soledad, televisivo, donde el silencio de las gradas permit铆a hasta hace pocas semanas escuchar la m铆nima queja de los jugadores y los susurros de los t茅cnicos.

El gobierno logr贸 capear el temporal sanitario. En las peores condiciones, evit贸 el colapso hospitalario y funerario; rearticul贸 un sistema destruido, consigui贸 insumos en cada lugar en los que pudo, contribuy贸 a la producci贸n de los mismos en el pa铆s y, lo principal, gener贸 una pol铆tica de acceso a las vacunas anticovid sin prejuicios y en todos los mercados que lo permitieron.

El distanciamiento y la disminuci贸n de la movilidad de todos los que no fuesen 鈥渆senciales鈥, junto con la inversi贸n estatal, fueron las herramientas centrales de esa pelea contra la muerte.

Los efectos de la suspensi贸n productiva se hicieron sentir. En el plano econ贸mico recargaron los problemas existentes, en especial el empobrecimiento de las familias, la escalada de la desocupaci贸n, el aumento de las dificultades diarias en los barrios carenciados.

Aislamiento y pobreza fueron el sedimento de una coyuntura social en la que campea el malhumor, la incomodidad, miedo al 鈥渁sesino invisible鈥, la tristeza por quienes enferman, por quienes murieron. Fue como vivir en un mundo diferente, 鈥渞aro鈥, un sentimiento de 鈥渆xtra帽amiento鈥… un ser aquello聽 que no se es.

Tras las primarias de septiembre, esta misma columna plante贸 la importancia de la pandemia en el comportamiento electoral, potenciada por el aumento ininterrumpido de los precios de los productos de consumo b谩sico[1].

El proceso de construcci贸n del voto es complejo, determinado por variables objetivas y subjetivas, m谩s a煤n en el contexto actual, en el que el decurso personal, familiar y social del impacto del virus juega un papel crucial sobre la 鈥減ercepci贸n鈥 de los hechos, incluso por encima de virtudes o defectos concretos de la buena o mala 鈥済esti贸n鈥 de los problemas.

La situaci贸n (la 鈥渞eal realidad鈥) y la percepci贸n de la misma son cosas diferentes y en eso juegan un papel determinante 鈥渓os medios鈥 que, en la realidad argentina, no son un instrumento de comunicaci贸n sino, y desde hace tiempo, constituyen una 鈥淐adena de Propaganda Privada de las Corporaciones Econ贸micas鈥. Se integran en un aparato que act煤a sin l铆mites, opera como un actor partidario, controla buena parte de la agenda, construye sentido y maneja c贸digos inconscientes.

En el concreto que nos ocupa, sus mensajes lograron negar el desarrollo del dispositivo sanitario, impidieron vivir la vacunaci贸n como una conquista que salv贸 miles de vidas y desplazaron la responsabilidad de la situaci贸n econ贸mica desde los causantes hacia los que debieron manejar sus consecuencias.

El sost茅n estatal de todos los escalones de la producci贸n, desde los informales de la econom铆a popular, hasta las grandes empresas y el trabajo de prevenci贸n sanitaria y respuesta a la pandemia no se 鈥渞eflej贸鈥 en t茅rminos de mayor铆as electorales.

Los votos de septiembre y noviembre y, en especial, la ausencia en las urnas, opinaron sobre cuarentenas, vacunas, errores, aciertos y, tambi茅n, acerca de los costos a los que se enfrentan las personas cada vez que van a hacer sus compras. Contra la suba de precios no hay vacuna y la mayor铆a de los 鈥渁cuerdos鈥 sectoriales jam谩s llegaron a los mostradores o las g贸ndolas.

驴Errores? no forzados

Como en toda pel铆cula, ni los buenos lo son tanto, ni los malos (que lo son) son los 煤nicos que los conducen hacia los peores caminos. La construcci贸n del Frente de Todos (y de Todas) y la candidatura presidencial de Alberto Fern谩ndez, nacieron聽 de la inteligencia de Cristina Kirchner, la principal figura pol铆tica del pa铆s, 鈥渟in la que no se pod铆a ganar las elecciones, pero con la que sola no alcanzaba鈥 (Fern谩ndez y Felipe Sol谩 dixit).

  • Esa alianza electoral, la m谩s amplia lograda en el pa铆s a lo largo de su historia contempor谩nea, salt贸 de manera mec谩nica al gobierno; sus 谩reas se 鈥渞epartieron鈥 en funci贸n de los pesos sectoriales, en un mecanismo al que denominan con el desagradable concepto de 鈥渓oteo鈥. Una herramienta fraccionadora que se repiti贸 al interior de muchos de los ministerios.
  • La consecuencia l贸gica del m茅todo, fue la falta de coordinaci贸n; enfrentamientos entre jurisdicciones (incre铆bles las protagonizadas por el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, que sobrevive a pesar de desautorizar a dos colegas nacionales y al mism铆simo Presidente de la Naci贸n); carencia de propuestas productivas sectoriales; falta de gesti贸n de distintas carteras, con una ausencia central como es la de un ministro de Econom铆a que no se limite a ser Secretario de Estado para la Negociaci贸n de la Deuda Externa, ni viva bajo la lupa diferenciadora del 谩rea de Producci贸n.
  • Fuera del formato y, tal vez, como pecado original, aparece la evidente falta de un plan estrat茅gico, abarcativo de todas las 谩reas y que incluya planes, programas y proyectos concretos, que propongan acciones. Por ejemplo, las de diferentes protagonistas del Frente que aluden, por ejemplo, al modelo energ茅tico, prioridades productivas; pol铆ticas de crecimiento e inclusi贸n en base a sistemas tributarios y fiscales m谩s justos e inclusivos, con cargas a las grandes fortunas y a las corporaciones concentradas, a la renta potencial de las tierras improductivas y con regulaci贸n de las operaciones del comercio exterior; generaci贸n de circuitos cortos de comercializaci贸n y de 谩mbitos de venta directa de productor a consumidor; mejora para los eslabones m谩s d茅biles de las cadenas agroalimentarias, con ley de acceso a la tierra para cooperativas, familias, micro y peque帽os productores agrarios; redistribuci贸n de la renta; generaci贸n de empleo genuino; combate de los efectos negativos del cambio clim谩tico; Ingreso B谩sico Universal; control de la cadena de valor de los productos, en especial, de consumo b谩sico…

Cada uno de esos temas exige la conformaci贸n de equipos que analicen, desarrollen, comparen, presupuesten, descarten y, al fin, entreguen los frutos de su trabajo a un Presidente que, palabra m谩s, palabra menos, lleg贸 a la Casa Rosada gracias a la certeza popular de que se caminar铆a en esa direcci贸n. Al pensamiento, discusi贸n y elaboraci贸n de propuestas no debiera haber virus que los detenga.

Existe una 鈥淪ecretar铆a de Asuntos Estrat茅gicos de la Presidencia de la Naci贸n Argentina鈥, tal vez hubiese podido impulsar ese camino. O la propia Secretar铆a General de la Presidencia, cuyo nuevo ocupante, llegado de la c谩lida provincia de Tucum谩n, debe haber comprobado, r谩pidamente que, en la cima de la administraci贸n nacional, 鈥渘o por mucho madrugar amanece m谩s temprano鈥.

  • Tras la derrota en las primarias el Presidente pareci贸 decidido a aferrarse a su equipo inicial de gesti贸n y a mantener su agenda. Como si el chubasco no mojase no reuni贸 a su gabinete el mismo lunes del velorio, ni convoc贸 a los miembros de la alianza. Pareci贸 que navegar铆a hasta noviembre con el mismo barco y en las mismas aguas encrespadas del humor social. Cristina Fern谩ndez decidi贸 expresar su malestar p煤blicamente; los ministros que le respond铆an pusieron la renuncia a disposici贸n (algo que todo funcionario debe hacer ante una derrota). Forz贸 cambios, la imagen presidencial qued贸 deteriorada y la sensaci贸n de 鈥渄oble comando鈥, que disgusta a la poblaci贸n y los medios fogonean, tuvo su m谩xima expresi贸n.

Cuando las cosas est谩n mal… todo resta.

Otras yerbas

  • Ya se se帽al贸 la importancia electoral que tuvo la imposibilidad (tal vez incapacidad) de controlar los precios de los productos de la canasta b谩sica; los controles brillaron por su ausencia y no se analizaron las cadenas de valor de las diferentes producciones. Tampoco se mapearon los m谩rgenes de ganancias (siderales a煤n en pandemia) de supermercados, agroexportadores, productores y distribuidores de servicios energ茅ticos, alimentarias, laboratorios farmac茅uticos, para, finalmente, fijar reglas que beneficien al conjunto y no solo a quienes se aprovechan de posiciones dominantes en el mercado. Cuando se intent贸 un avance en esa direcci贸n, era tarde, ante todo para el hambre de millones de personas y, en segundo lugar, para mejorar la imagen electoral.
  • Una vez m谩s la coalici贸n oficialista 鈥渟e priv贸鈥 de disfrutar de sus propias elecciones internas, las 鈥淧rimarias, Abiertas, Simult谩neas y Obligatorias鈥 (PASO). No hubo motivos para participar, ni espacios que disputar, pol铆ticas que discutir o votos que 鈥渕ilitar鈥. Qued贸 comprobado en el aumento de concurrencia a las urnas en las elecciones en las generales; cuando los jefes territoriales decidieron salir a la cancha, todo fue mejor.
  • En plena cuarentena, una de las medidas m谩s ponderadas por la poblaci贸n fue la disponibilidad de un 鈥淚ngreso Familiar de Emergencia鈥 (IFE), que en su primer pago abarc贸 a casi 9 millones de personas, desesperadas y sin recursos, que acudieron a ese beneficio en medio del parate provocado por la pandemia. Lo suspendieron cuando la recuperaci贸n de la econom铆a, tan real como rotundo, todav铆a no dinamizaba la econom铆a familiar y barrial.
  • En ese camino empedrado, hay aspectos menos materiales, pero muy importantes. Ya se mencion贸 la influencia de la 鈥淐adena de Propaganda Privada de las Corporaciones Econ贸micas鈥 que construyen discursos sobre irrealidades, apoyadas en el desparpajo de quienes fueron oficialismo hasta hace dos a帽os y les reclaman a quienes los sucedieron lo que ellos no hicieron o, peor, los acusan hasta de las deudas que tomaron y fugaron.
  • Sin ignorar esas realidad, cabe se帽alar que el Gobierno no supo construir una buena comunicaci贸n, un buen relato, una expresi贸n clara, seria, sencilla, comprensible de su propia gesti贸n, que tiene muchos aspectos positivos y publicables. Durante meses se gast贸 en la unicidad de la voz presidencial. Durante meses se diluy贸 en explicaciones dispersas o en el silencio cerrado de funcionarios poco convincentes.
  • Juntos por el Cambio propuso una discusi贸n 鈥渕odelo vs modelo鈥, el Presidente acept贸 la cancha, reinstal贸 a Macri en el escenario y perdi贸 de presentar su agenda propositiva. Los herederos del ex mandatario empresarial esquivaron la imagen destruida de quien pas贸 a ser su 鈥渆x鈥 jefe y blanquearon las propias: Horacio Rodr铆guez Larreta (jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires), Mar铆a Julia Vidal (ex gobernadora bonaerense) y Diego Santilli (ex segundo de la Ciudad), se desconectaron de los destrozos causados por el gobierno constitucional que hizo m谩s da帽o en menos tiempo en el pa铆s y se presentaron sin prontuario ante el electorado.

Dos a帽os son m谩s que dos meses

Sesenta d铆as no constituyen el tiempo necesario para hacerlo todo, pero, como sucedi贸, alcanzaron para que el peronismo y sus acompa帽antes, mostraran que mantienen sus m煤sculos vivos; tambi茅n para mantenerse como primera minor铆a en Diputados y bloquear la intentona desestabilizante de los halcones opositores que pretend铆an incrustarse en la l铆nea sucesoria de un cargo (el de Presidente/a) para el que no fueron elegidos en 2019, y para lograr un empate en el Senado que la mu帽eca 鈥渇ederal鈥 de los Fern谩ndez podr谩 (o no) inclinar en favor de sus propuestas.

Del mismo modo, las elecciones dieron visibilidad al cansancio de millones de personas, a sus silencios, a sus opciones electorales y a un mapa con la 鈥渘ovedad鈥 de la aparici贸n legislativa de caras ultraliberales. La bajada al t铆tulo de esta 鈥淐r贸nica鈥 incluye una suerte de trampa, tal vez de 鈥渄uda鈥, al decir que lo que avanz贸 el 鈥渧oto neoliberal鈥 en la Argentina y no 鈥渆l liberalismo鈥. Eso se ver谩 a lo largo de los pr贸ximos a帽os.

Al d铆a de hoy, son dos candidatos que corrieron por derecha a la expresi贸n neoliberal macrista, le arrebataron votos a ese espacio y generaron expectativas particulares. Uno de ellos, encabezado por Javier Milei, un autodenominado 鈥渓ibertario鈥 que, en realidad, luce una postura 鈥渓ibertarista鈥 como expresi贸n de un individualismo ac茅rrimo y libremercadista extremo, contrario a los cuidados contra la pandemia y disfrazado de una 鈥渞ebeld铆a鈥 con la que logr贸 instalarse en un sector de la poblaci贸n de la Ciudad de Buenos Aires, compuesto por desencantados de los partidos mayoritarios y por j贸venes entusiasmados por el discurso agresivo, exultante y 鈥渁ntipol铆tico鈥.

Incluso por encima de sus ideas, permiten describir su perfil el trabajo que realiz贸 como asesor de Antonio Bussi, genocida acusado de m谩s de 800 secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones en la provincia de Tucum谩n, y las posturas de sus colaboradores m谩s cercanos, negacionistas de las violaci贸n sistem谩tica de los derechos humanos durante la 煤ltima dictadura c铆vico militar. El intento de un miembro de su equipo de utilizar un arma contra uno de sus seguidores, en pleno festejo electoral, completan la descripci贸n del espacio.

Los pr贸ximos meses permitir谩n ver si estos sectores ser谩n fagocitados por el neo macrismo de Larreta y Vidal, si perduran o se lic煤an en el fragor de la pelea de fondo. Del mismo modo, el paso del tiempo y la cercan铆a de la definici贸n de las candidaturas permitir谩 ver si 鈥淛untos鈥 logra mantenerse en esa situaci贸n o los intentos del deste帽ido aliado Radical por reinstalarse resquebrajan la alianza ante los estrat茅gicos comicios de 2023 cuando, adem谩s de presidente y vicepresidente, se elegir谩n, 130 diputados, 24 senadores nacionales y centenares de intendentes en todo el pa铆s.

En el territorio de 鈥淭odos y Todas鈥 tal vez comprendan que, al margen de cualquier campa帽a electoral, para un gobierno no hay mejor carta de presentaci贸n que el dise帽o de buenas pol铆ticas y el ejercicio de una buena gesti贸n. En dos a帽os se pueden articular planes, acciones y alcanzar logros, sobre todo si enfrente est谩 el mismo monstruo que destruy贸 los avances logrados en m谩s de una d茅cada y hundi贸 al pa铆s en una situaci贸n cuyas consecuencias sin comerla ni beberla y estando vacunado… termin贸 pagando en las urnas el propio sector que sac贸 semejante peso de las espaldas de argentinas y argentinos.

Notas

[1] Carlos A. VILLALBA; ARGENTINA: C脫MO PERDER UNA ELECCI脫N CON BARBIJO (https://estrategia.la/2021/09/13/argentina-como-perder-la-eleccion-del-barbijo)

 

* 聽Periodista argentino. Investigador asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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