Ago 3 2006
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Opinión

CUANDO DIOS DUERME

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Una recomendación básica para todo aquel que se aventure a comentar un hecho contingente en un artículo, es mantener la serenidad. En otras palabras, no se puede escribir con toda la indignación vigente, so riesgo de subjetivar demasiado el escrito. Digámoslo en buen chileno, en buen argentino, en buen peruano, en buen latinoamericano: no es conveniente escribir con la mierda hirviendo.

Pero tampoco se puede permanecer imp√°vido ante la barbarie pues, como dijera Unamuno, hay veces en la cuales callar es mentir. Aqu√≠ va, entonces, una reflexi√≥n quiz√°s un poco visceral sobre un nuevo acto deleznable cometido por los actuales hitlerianos de la Tierra: la masacre horrorosa de mujeres y ni√Īos perpetrada ayer en la ciudad libanesa de Qaba a manos de los que la Biblia llama ¬ęlas huestes de Israel¬Ľ es decir, seg√ļn la misma Biblia, las huestes de Dios.

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Hace alg√ļn tiempo, a prop√≥sito del renacer del nazismo en el mundo, dec√≠amos que el da√Īo m√°s grande que hizo la Alemania nazi sobre el pueblo jud√≠o no fueron los millones de muertos ‚Äďni√Īos, mujeres, ancianos masacrados de la forma m√°s horrorosa ideada por el hitlerismo‚Äď, sino traspasar al alma de ese pueblo el concepto totalitario de la supremac√≠a racial, aquel que justifica los genocidios, la violaci√≥n de los derechos humanos y todos los cr√≠menes de lesa humanidad.

Dec√≠amos tambi√©n ah√≠ que, seg√ļn lo ha demostrado la historia, la principal lecci√≥n aprendida por el pueblo jud√≠o de su maestro Adolf Hitler fue el uso de la metodolog√≠a fascista, aquella de aplicar la superioridad divina de la raza a sangre y fuego, aplastando bajo las orugas de los tanques, y hoy bajo la moderna coheter√≠a pagada por el oro sionista del mundo, a pueblos mal armados, tan indefensos como lo fueron los millones de seres humanos conducidos a la hoguera de la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, no obstante la evidencia palmaria, objetiva, de lo que ahí dijimos demostrada por estás masacres ya cotidianas con las que Israel estremece al mundo, el verdadero origen de la mentalidad fascista del judaísmo sobrepasa largamente la aparición nefasta, pero circunstancial del nazismo alemán. Hay que buscarla en las raíces mismas del pueblo hebreo, aquel pueblo que se inventa una religión a la medida como una forma de defensa ante la diáspora a la que es impulsado por los imperialismos predecesores a Cristo y que se expresa como declaración de principios principalmente en el Antiguo Testamento de la Biblia.

fotoDios toma partido

En la actualidad el alejamiento ‚Äďcada vez m√°s masivo‚Äď de la humanidad de la religi√≥n practicante, ha relegado a un lejano segundo plano la lectura y, m√°s a√ļn, la comprensi√≥n profunda de los escritos b√≠blicos. Pocos entre la masa de creyentes cat√≥licos y protestantes, y menos aun entre los agn√≥sticos, conocen a cabalidad el sentido y los objetivos sociopol√≠ticos que encierra el llamado libro de todos los libros: la Biblia. Eso ocurre con la pr√°ctica religiosa en occidente.

En cambio para los jud√≠os el Antiguo Testamento, reconocido por ellos como la √ļnica parte v√°lida de la Biblia, constituye la declaraci√≥n ideol√≥gica que consagra al pueblo hebreo como el pueblo de Dios, el elegido, aquel que ser√° alzado hasta el cielo a reinar junto al Padre cuando Jehov√° decida poner fin a este mundo. Se justifica as√≠, refrendada por la palabra divina incuestionable, la legitimidad de Israel de usar cualquier m√©todo, incluido el genocidio perpetrado contra otros pueblos, para que se cumpla la palabra de los profetas b√≠blicos. Es la justificaci√≥n ideol√≥gica de las masacres, asesinatos y todo tipo de tropel√≠as cometidas por el ¬ępueblo de Jehov√°¬Ľ en contra de esos otros seres a los que Jes√ļs, en el Nuevo Testamento, tuvo la osad√≠a de llamar tambi√©n ¬ęhijos de Dios¬Ľ.

La presentaci√≥n estructural de la Biblia nos muestra dos divisiones claramente diferenciadas. Por una parte el Antiguo Testamento, escrito por jud√≠os para jud√≠os, que relata las vicisitudes del pueblo hebreo, tanto sus sufrimientos como sus victoria militares que le permitieron esclavizar a otros pueblos, conducidos por grandes reyes guerreros como Sa√ļl, David y Salom√≥n, y por la otra el Nuevo Testamento, escrito tambi√©n por jud√≠os, pero esta vez para todos los hombres de la tierra, donde se predica, por el contrario, la humildad, el respeto y el amor entre los seres humanos del planeta sin exclusi√≥n.

Ambos libros tienen entre s√≠ diferencias tan profundas que los hacen dos manifiestos ideol√≥gico-religiosos diametralmente opuestos en todos los sentidos, incluyendo el dogma teol√≥gico. ¬ŅQu√© los une entonces? ¬ŅPor qu√© conviven en un mismo tratado llamado la Biblia?

El √ļnico nexo que enlaza a estos documentos filos√≥ficos de dos religiones tan diferentes es la nacionalidad de Cristo, que surge de una de las tribus de Israel profesando en un comienzo la religi√≥n de sus padres, aunque m√°s tarde culmina rompiendo con los principios b√°sicos de esa religi√≥n, la jud√≠a, de corte netamente racista y facistoide, rebeli√≥n que, por lo dem√°s, le va a costar la vida a manos de sus connacionales.

fotoLas proyecciones modernas del Antiguo Testamento

El concepto profundamente racista que encierra la religión judía, aquella que eleva su raza a la categoría de divina traspasándola a una política de Estado, tuvo su origen en el Hazkalá del siglo XVIII, que no nació como un chovinismo nacionalista, sino como un sentimiento, por lo demás legítimo, destinado a obtener una fisonomía propia, aunando cultura, lengua y educación propia para un pueblo que se encontraba disperso por el mundo. Si bien el Hazkalá, la Ilustración, tenía un objetivo esencialmente sociocultural, va a servir sin proponérselo como base al nacimiento del sionismo que, a fines del siglo XIX, surge derivando el concepto nacionalista hacia la imposición por la fuerza de un estado judío poderoso, capaz de barrer militarmente con cualquier adversario que se oponga a su creación y que se oponga, por lo tanto, a los designio de Jehová.

La materializaci√≥n del sue√Īo sionista se concreta en 1948, cuando el mundo, impactado por los sufrimientos del holocausto cuyos detalles comienzan a ser develados, conviene a trav√©s de Naciones Unidas, en entregar al pueblo hebreo una patria f√≠sica origin√°ndose as√≠ Estado de Israel. Luego de algunas desavenencias en los comienzos del flamante pa√≠s, los sionistas congenian finalmente en una estrategia de poder destinada a revestir al nuevo estado con un blindaje militar formidable, prepar√°ndolo para una pol√≠tica expansionista de recuperaci√≥n de territorios supuestamente consagrados a Israel por voluntad divina. Requieren para ello forzosamente de la ayuda internacional, cuya manipulaci√≥n queda a cargo de los jud√≠os dispersos en el mundo que cuentan con una poderosa base econ√≥mica y una fuerte influencia pol√≠tica en la mayor√≠a de los pa√≠ses del orbe.

Se impone entonces la pol√≠tica de reconocer la calidad jud√≠a, es decir el status del ius sanguinis, a cualquier hebreo sin necesidad de vivir en Israel ni abjurar de la nacionalidad obtenida durante la di√°spora. Esto encierra un elemento de vital importancia para los planes totalitarios del sionismo gobernante en Israel. Al enlazar a todos los jud√≠os del mundo al destino de Israel como naci√≥n sin la obligaci√≥n de establecerse en el pa√≠s, es decir sin la ¬ęaliy√°¬Ľ que alguna vez propici√≥ Ben Guri√≥n, se aseguran un apoyo incondicional de sus hermanos de sangre y religi√≥n ubicados en puestos claves de la econom√≠a y la pol√≠tica mundial.

Para √©stos en √ļltimo t√©rmino primar√° siempre el inter√©s sionista sobre los intereses de cada pa√≠s por separado o los intereses de la comunidad internacional. Son, por decirlo m√°s claramente, la quintacolumna del sionismo que presta un apoyo formidable a los planes de Tel Avid y explican el √©xito armamentista y la soberbia del gobierno jud√≠o para despreciar las condenas de la ONU y de los seres dignos de este planeta.

La lex talionis, el ojo por ojo b√≠blico: un peligroso b√ļmeran

fotoEn el delicado asunto que trata de este art√≠culo, que dec√≠amos al principio que estaba presidido por la indignaci√≥n que sacude, por lo dem√°s, a todo el mundo por la reciente masacre de Qaba, se hace necesario precisar muy bien sus puntos. Al contrario de la actitud obstinada de los grupos m√°s radicalizados del mundo √°rabe, en especial en Palestina, creemos que la legitimidad moral, civilizada, moderna, de la existencia del Estado de Israel, es incuestionable, as√≠ como jam√°s se cuestionar√° la existencia de Estados Unidos como naci√≥n a pesar del car√°cter imperialista de su gobierno. Tampoco estamos de acuerdo con aquellos que, obnubilados por la ira ‚Äďcomprensible ante los actos repudiables de Israel‚Äď llevan su cr√≠tica al punto de replantearse si acaso los pogromos y, sobre todo, el holocausto nazi del pueblo jud√≠o, fueron en realidad injustos. Ni a√ļn en los momentos m√°s execrables de la infame pol√≠tica agresiva del sionismo se puede confundir una cosa con la otra, so peligro de quitar legitimidad a la indignaci√≥n.

Sin embargo, no se puede dejar de notar una paradoja preocupante que rige cada vez con m√°s fuerza la lucha desatada entre naciones poderosas ‚Äďdotadas del m√°s sofisticado armamento‚Äď y los grupos que, en paup√©rrimas condiciones econ√≥micas y log√≠sticas, combaten defendiendo su propia tierra y sus derechos aplastados por potencias b√©licas como Estados Unidos, Israel o Inglaterra. Cerrada toda posibilidad de defensa ante tama√Īo poder√≠o, recurren a los ataque suicidas, estigmatizados mundialmente como terroristas, teniendo como blanco el coraz√≥n de las ciudades del agresor que no pueden acorazarse como el aparataje militar que poseen sus ej√©rcitos.

Los ataques del 11 de septiembre a las ¬ętorres gemelas¬Ľ en Nueva York, a los trenes subterr√°neos en Madrid (en ese entonces con tropas desplegadas en Irak por el gobierno derechista de Aznar) y en Inglaterra, socio de tropel√≠as de Bush y Ehud Olmert, son condenados un√°nimemente por la comunidad internacional por una sola raz√≥n: en ellos mueren civiles, ni√Īos, mujeres ancianos, que pagan con su vida las felon√≠as de sus gobiernos. Cabe entonces, preguntarse: ¬Ņcu√°l es la diferencia de las masacres que perpetra Israel en Palestina y en el L√≠bano, y Estados Unidos e Inglaterra en Iraq asesinando tambi√©n a los mismos sectores inocentes de la sociedad?

Y he aqu√≠ la pregunta que nadie quisiera formularse, a menos que se concuerde con la Biblia del juda√≠smo y su ley del Tali√≥n: ¬Ņc√≥mo vamos a calificar la futura e inevitable respuesta que Hezbollah o cualquier otro grupo de resistentes, har√° al asesinato fr√≠o realizado por las tropas jud√≠as contra sus pueblos?

fotoEl embajador israel√≠ en Santiago de Chile, preguntado por un periodista cu√°l era la justificaci√≥n de la masacre de Qaba, respondi√≥ con una expresi√≥n en el rostro que no se lograba definir como la de un descarado desparpajo, o la del t√≠pico convencimiento del fascista que se rige por las leyes de la muerte: ¬ęEs que los guerrilleros de Hezbol√°h se esconden entre la poblaci√≥n civil. Nosotros somos los buenos y ellos los malos¬Ľ.

In√ļtilmente esperamos la contra pregunta l√≥gica que el periodista no hizo: ¬Ņvan ustedes a matar entonces a toda la poblaci√≥n civil para eliminar a Hezboll√°h como Herodes hizo con los ni√Īos de Bel√©n para eliminar a Jesucristo?

La respuesta del se√Īor embajador es el sonido de las bombas que, a la hora que esto escribo, contin√ļan cayendo sin misericordia sobre las ciudades libanesas, mientras la sangre de los ni√Īos, no importa su nacionalidad, sigue corriendo simplemente como sangre de ni√Īos.

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* Escritor y científico.

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