Oct 5 2007
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Econom铆a

Cuarto Mundo: – IDEALISMO CONTRA LA MISERIA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Se dir铆a que no faltan soldados para acabar la extrema pobreza. Veinte a帽os despu茅s, del llamado del cura Joseph Wresinski , se intenta marcar un momento crucial en la lucha contra la miseria. Una llave para llevarlo a cabo es el encuentro y el di谩logo duradero entre los que viven la miseria y la exclusi贸n y los dem谩s.

Los resultados concretos de estas acciones son cuando menos dudosas; la miseria no se convierte en mera pobreza, estrechez 鈥搉i mucho menos en sobrio bienestar鈥 por el deseo de algunos, no importa su n煤mero. Los misearbles no lo son por elecci贸n ni por falta de capacidades innatas. La pobreza sin horizontes existe por razones pol铆ticas que dicen relaci贸n con la organizaci贸n de las sociedades y el ordenamiento 鈥搊 desorden鈥 de sus econom铆as.

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De cualquier modo ATD Cuarto Mundo (www.atd-quartmonde.org) lanzo, con numerosos socios, una campa帽a titulada Acabar con la pobreza extrema: un camino para alcanzar la paz, cuyo el punto culminante ser谩 el 17 de octubre de 2007. En ella se intenta valorizar la corriente de los que quieren eliminar las separaciones levantadas por la ignorancia y la exclusi贸n. Se trata de mostrar que que no es una corriente marginal.

La idea es, al descubrirse numerosos, armarse de coraje para sumar m谩s buenas voluntades y entre todos impulsar a los responsables de las decisiones pol铆ticas para acabar con la miseria.

Eugene Brand, delegado general del Movimiento internacional ATD Cuarto Mundo explica por qu茅 el Movimiento inici贸 esta campa帽a. Se帽ala que los estragos causados por la miseria y la exclusi贸n son cada vez m谩s violentos y destructores, pero que, sin embargo, el progreso de la t茅cnica y el aumento de las riquezas proporcionan a los hombres, hoy m谩s que nunca, los medios para hacerles frente.

Brand advierte que actuar s贸lo en el plano econ贸mico no basta. Es evidente que un mundo dirigido 煤nicamente por los poderes econ贸micos aumenta el abismo entre los que tienen mucho de todo y los que no tienen absolutamente nada. 隆Tenemos que compartir m谩s!, dice.

Actuar sobre el terreno de los derechos humanos es imprescindible, porque mientras haya personas condenadas a vivir en la pobreza extrema, sus derechos est谩n siendo despreciados. 隆Necesitamos m谩s justicia!

Es lo que claman quienes salen a las calles de las ciudades de Am茅rica Latina 鈥搊 de Mynamar o de Francia鈥, sin ser o铆dos y, al contrario, habitualmente v铆ctimas de la represi贸n, cuyos largos bastones no los dirigen, precisamente, los pobres.

Seg煤n el pensamiento generoso de Cuarto Mundo la solidaridad y la justicia no lograr谩n sus objetivos si las acciones que se emprenden no est谩n basadas en el encuentro duradero entre los que viven la miseria y la exclusi贸n y los que quieren actuar con ellos. No podemos 鈥揳segura Eugene Brand鈥 emprender acciones 鈥減ara ellos鈥, hay que actuar 鈥渃on ellos鈥, y para eso es necesario el encuentro.

Muchos hombres, mujeres, j贸venes y ni帽os, pobres o no, ya lo han comprendido y se han puesto en marcha, afirman. Forman una corriente de personas que se unen para reflexionar y actuar juntos y para apoyarse. All铆 donde estos encuentros perduran, dan lugar a una nueva inteligencia, capaz de aportar luz a la lucha por un mundo sin miseria, capaz de cuestionar nuestros ideales y fortalecer las responsabilidades de cada uno, capaz de suscitar nuevos compromisos en un mundo en profundo cambio. Estos encuentros crean algo nuevo.

Tenemos 鈥揳firman鈥 la oportunidad de aprovechar todas estas nuevas experiencias e ideas para transformar nuestras sociedades y contribuir al 鈥渁dvenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias鈥, como lo estipula la Declaraci贸n universal de los derechos del hombre.

Cabe preguntarse 驴cu谩l podr铆a ser el resultado de esta campa帽a en los campamentos de Palestina, en las favelas de R铆o de Janeiro, en Oaxaca, entre los agobiados chilenos de Santiago, en los cerros de Caracas, entre las mujeres golpeadas, forzadas a prostituirse, entre los ni帽os explotados de mil maneras…?

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Un hecho ense帽a la historia de los movimientos sociales: ninguna mejor铆a de las condiciones objetivas de la calidad de vida de los pobres se ha obtenido por la buena voluntad de los poderosos y de quienes administran la brutal extracci贸n de la plusval铆a del trabajo; cada m铆nimo progreso en el terreno social, pol铆tico, econ贸mico o cultural lo encontramos al final de un sendero jalonado de mujeres, hombres y ni帽os muertos.

Es muy triste anotarlo, pero campa帽as como la de Cuarto Mundo si bien pueden concienciar al que tiene no le har谩 meterse la mano en el bolsillo a los que acaparan y m谩s bien funcionan como elemento distractivo sobre la masa que sufre y pena. Lo cierto es que el Crucificado no nos salva dentro de Su creaci贸n 鈥搒e dir铆a que nos obliga a seguirlo a la cruz鈥, pero no todo est谩 perdido: tenemos cerebro y manos. Y las mujeres 鈥搒e lo ve m谩s claro que entre los hombres鈥 hijos por los que luchar. Y debemos hacerlo confiando s贸lo en nuestra propia fuerza.

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