Ene 2 2013
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Opini贸nPol铆tica

Cuba, 54 a帽os de lucha

La Revoluci贸n Cubana cumple 54 a帽os. No reiteraremos aqu铆 lo dicho infinidad de veces acerca de las grandes conquistas hist贸ricas, materiales y espirituales de la revoluci贸n. Su supervivencia pese a la permanente agresi贸n del imperialismo, al bloqueo y a una implacable hostilidad de la cual fueron y son c贸mplices las burgues铆as latinoamericanas y europeas, as铆 como sus partidos y gobiernos, basta y sobra para demostrar la tremenda fortaleza de la Revoluci贸n Cubana.

Fortaleza que s贸lo es posible cuando la revoluci贸n se encuentra profundamente arraigada en las entra帽as mismas de la sociedad, expresando la continuidad de un proceso emancipatorio que se inici贸 en 1868, madur贸 bajo la inspiraci贸n de Jos茅 Mart铆 en 1898 y que comenz贸 a transitar por su etapa definitiva con el asalto al Moncada el 26 de julio de 1953 hasta culminar el 1潞 de enero de 1959 con el triunfo de la revoluci贸n.

Como un peque帽o homenaje a la gesta revolucionaria cubana incluimos a continuaci贸n unos pocos fragmentos del discurso que el comandante Fidel Castro Ruz pronunciara el 4 de febrero de 1962, dando lectura a la 鈥淪egunda Declaraci贸n de La Habana鈥, un documento magistral de la filosof铆a pol铆tica y social del siglo XX que analiza las ra铆ces hist贸ricas de la revoluci贸n y, por a帽adidura, los fundamentos de las futuras revoluciones latinoamericanas.

Fue pronunciado por Fidel en la Plaza de la Revoluci贸n y aprobado por aclamaci贸n por la multitud all铆 reunida para repudiar las agresiones perpetradas 鈥揳tentados, incendios de ca帽averales, sabotajes varios鈥 por los Estados Unidos en Cuba y la expulsi贸n de la OEA que sufriera este pa铆s en la Conferencia de Punta del Este, en agosto de 1961, luego de la cual todos los pa铆ses del hemisferio, con la honrosa excepci贸n de M茅xico, rompieron relaciones con Cuba revolucionaria.

Cuba duele de manera especial a los imperialistas. 驴Qu茅 es lo que se esconde tras el odio yanqui a la Revoluci贸n Cubana?

驴Qu茅 explica racionalmente la conjura que re煤ne en el mismo prop贸sito agresivo a la potencia imperialista m谩s rica y poderosa del mundo contempor谩neo y a las oligarqu铆as de todo un continente, que juntos suponen representar una poblaci贸n de trescientos cincuenta millones de seres humanos, contra un peque帽o pueblo de s贸lo siete millones de habitantes, econ贸micamente subdesarrollado, sin recursos financieros ni militares para amenazar ni la seguridad ni la econom铆a de ning煤n pa铆s…?

Los une y los concita el miedo. Lo explica el miedo. No el miedo a la Revoluci贸n Cubana; el miedo a la revoluci贸n latinoamericana. No el miedo a los obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales y sectores progresistas de las capas medias que han tomado revolucionariamente el poder en Cuba, sino el miedo a que los obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales y sectores progresistas de las capas medias tomen revolucionariamente el poder en los pueblos oprimidos, hambrientos y explotados por los monopolios yanquis y la oligarqu铆a reaccionaria de Am茅rica…

En los propios Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia ha cuna che fidelorganizado escuelas especiales para entrenar agentes latinoamericanos en las m谩s sutiles formas de asesinato; y es pol铆tica acordada por los servicios militares yanquis la liquidaci贸n f铆sica de los dirigentes antiimperialistas…

Ahora, esta masa an贸nima, esta Am茅rica de color, sombr铆a, taciturna, que canta en todo el continente con una misma tristeza y desenga帽o, ahora esta masa es la que empieza a entrar definitivamente en su propia historia, la empieza a escribir con su sangre, la empieza a sufrir y a morir…

Ahora s铆 la historia tendr谩 que contar con los pobres de Am茅rica, con los explotados y vilipendiados de Am茅rica latina, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia. Ya se les ve por los caminos un d铆a y otro, a pie, en marchas sin t茅rmino de cientos de kil贸metros, para llegar hasta los 鈥渙limpos鈥 gobernantes a recabar sus derechos. Ya se les ve, armados de piedras, de palos, de machetes, de un lado y otro, cada d铆a, ocupando las tierras, fincando sus garfios en la tierra que les pertenece y defendi茅ndola con su vida…

Y esa ola de estremecido rencor, de justicia reclamada, de derecho pisoteado que se empieza a levantar por entre las tierras de Latinoam茅rica, esa ola ya no parar谩 m谩s. Esa ola ir谩 creciendo cada d铆a que pase… Porque esta gran humanidad ha dicho 鈥溌asta!鈥 y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendr谩 hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto m谩s de una vez in煤tilmente. Ahora, en todo caso, los que mueran, morir谩n como los de Cuba, los de Playa Gir贸n, morir谩n por su 煤nica, verdadera, irrenunciable independencia.

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