Jul 7 2008
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Cultura

Cuba- EEUU. Asuntos de prensa, censura y manejos de la información

surysur
El sociólogo estadounidense Peter Phillips, director del Proyecto Censurado de la Universidad Sonoma State, de California, dictó dos conferencias durante una visita de cinco días a La Habana –del 11 al 15 de mayo 2008–, invitado por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) y el Instituto Internacional de Periodismo José Martí (IIPJM).

 

Phillips participó en los actos de homenaje al corresponsal ecuatoriano Carlos Bastidas Argüello –el último periodista asesinado en Cuba–, en ocasión del cincuentenario de su muerte, acaecida el 13 de mayo de 1958.

El académico explicó en qué consiste el Proyecto Censurado en dos encuentros realizados en el IIPJM. El lunes 12 de mayo disertó en un Coloquio por el Día Internacional de la Libertad de Prensa y el miércoles 14 tuvo un encuentro con periodistas, académicos, estudiantes de periodismo y otras personas interesadas en el estado actual del periodismo, como Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba.

El texto que sigue es una versión editada por el IIPJM de las conferencias y diálogos de Phillips (derecha, abajo), según la traducción simultánea del periodista Juan Jacomino, de la Agencia Cubana de Noticias (ACN):

Coloquio por el Día Internacional de la Libertad de Prensa, Instituto Internacional de Periodismo José Martí.
Presentación del periodista Ernesto Carmona.

En ocasión del Día Mundial de la Libertad de Expresión instituido por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), celebramos este simposio bajo el lema “Por el respeto a la vida de los periodistas” y principalmente para honrar la memoria de nuestro colega ecuatoriano Carlos Bastidas Arguëllo, corresponsal en viaje y reportero en terreno, asesinado en La Habana el 13 de mayo de 1958. Es decir, mañana se cumplen 50 años del último asesinato de un periodista en este país.

El primer derecho de un ser humano, obviamente, es el derecho a la vida. Y este derecho también nos atañe a los periodistas, que necesitamos conservar nuestra vida para honrar la verdad, ejercer un periodismo veraz y entregar información oportuna a los ciudadanos de nuestros respectivos países.

Sin embargo, tenemos cifras bastante horrorosas respecto al escaso valor de la vida de los periodistas hoy en América Latina. En el año 2007 fueron asesinados 27 periodistas en la región América Latina y el Caribe.

En la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) estimamos que en las últimas 4 décadas han muerto asesinados cerca de un millar de periodistas en nuestros países. Sólo este año, entre el primero de enero y el 30 se abril, en cuatro meses, han sido asesinados 15 periodistas.

Si 4 meses es la tercera parte del año, la proyección de esta cifra para los 12 meses de 2008 resulta monstruosa, mayor que la de 2007, en que hubo 27 periodistas asesinados. En estos 4 meses la mayor cantidad de victimas corresponde a México, 5 periodistas. En todo 2007 en México fueron asesinados 9 periodistas. La proyección de la tasa de asesinatos de periodistas en los primeros cuatro meses de este año amenaza con un total anual muy superior al de 2007, o sea, 45 homicidios.

En el reporte de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP) de la FELAP, que preside el colega chileno Hernán Uribe, e integramos el periodista cubano José Dosantos, como director ejecutivo, y yo, secretario ejecutivo, las víctimas corresponden a Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Guatemala, Panamá y República Dominicana. En 2007 fueron asesinados 9 periodistas en México y los países fueron casi los mismos: Brasil, Colombia, Salvador, Haití, Honduras, Paraguay y Venezuela.

¿Quiénes son los periodistas blanco de asesinatos? ¿Dónde trabajan? Generalmente son reporteros de pequeños medios y de radioemisoras del interior de los países que tuvieron el valor de enfrentar a los poderes locales generalmente asociados a mafias del narcotráfico, el tráfico de personas y la corrupción política y administrativa a nivel municipal, provincial o estadal, delitos que suelen estar íntimamente asociados. Los asesinatos afectan menos a quienes trabajan en grandes medios corporativos.

En realidad, nuestros colegas víctimados consideraban al periodismo como un arma de lucha para mejorar la sociedad en que vivían, la localidad donde residían y alentar las reivindicaciones de la gente pobre de su entorno…

Nuestros fundadores y próceres históricos –como José Martí, Simón Bolívar, José Miguel Carrera y otros– también fundaron diarios como arma política para fortalecer ideológicamente su lucha contra el imperio español, y este concepto de periodismo ideologizado básicamente no ha cambiado hasta nuestros tiempos, más allá de cuál sea hoy el nombre del imperio. Es en este contexto que los periodistas pierden la vida como le ocurrió a Carlos Bastidas Argüello y a muchos otros colegas.

La propiedad mediática

La gran prensa tiene su propio escudo protector basado en el entramado de poder que sustenta la propiedad de los grandes medios, que en EEUU controlan aproximadamente 10 grandes grupos como Time Warner (CNN), Walt Disney y otros. Esos mega grupos controlan toda la comunicación audiovisual, televisión, prensa escrita, revistas, campos deportivos, clubes deportivos, libros, producción de cine, contenidos de televisión, etc.

La concentración de la propiedad de los medios en nuestra región tiene a su mejor exponente en la Sociedad Interamericana de Prensa, que debiera denominarse más bien Sociedad Imperial de Prensa, para no perder la sigla SIP. En realidad, el único latinoamericano que está en su cúpula es un colombiano de la familia Santos, propietaria del diario El Tiempo de Bogotá, que participa en el gobierno de Alvaro Uribe con el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y el vicepresidente, Francisco Santos.

Desde hace 32 años, el Proyecto Censurado de la facultad de sociología de la Universidad Sonoma State, de California, estudia la trama oculta de poderes que sustentan a la gran prensa corporativa de EEUU, cuya influencia y control ideológico también se extiende hacia toda América Latina y el Caribe y, en definitiva, a todas las regiones del planeta. Esta investigación anual es una tarea titánica, que fue iniciada por el académico Carl Jensen y que actualmente está a cargo del sociólogo Peter Phillips.

El Proyecto Censurado publica una vez al año su informe sobre las 25 noticias más censuradas por la gran prensa de EEUU, entre ellos muchos temas que atañen a nuestros países (para mayor información al respecto, en inglés, ver www.projectcensored.org; y, en castellano, www.argenpress.info).

La lectura anual de las 500 páginas de este libro, que además contiene estudios sobre los dueños y las tendencias de la gran prensa estadounidense y mundial, permite conocer el lado más oscuro de EEUU, en una suerte de radiografía de lo más tenebroso de ese país bajo cualquier gobierno –sea demócrata o republicano– y conocer de cerca los designios más crueles del imperio.

En este trabajo anual se desnuda el poder oculto tras los medios. El propio Phillips, con su visión de sociólogo, investigó al grupo dominante de Estados Unidos, o sea, la cúpula del poder, las personas que manejan la Casa Blanca, el Pentágono, la industria de guerra, los grandes medios de comunicación y las grandes corporaciones trasnacionales. Los miembros de ese grupo dominante no son más que unas 200 personas que comparten asientos en la jefatura de todas esas organizaciones.

Entre los temas del libro Proyecto Censurado 2008 adicionales a las 25 noticias más censuradas por la gran prensa, existe un capitulo con un estudio de contenido del académico Jeffrey Huling titulado “La demonización de los grandes medios sobre el caso de los Cinco Cubanos presos en EEUU”. Esa noticia ha salido poco en la prensa de EEUU, pero lo escasamente publicado tergiversa la verdad y presenta a los Cinco como unos malvados espías en vez de luchadores contra el terrorismo. Los cinco héroes cubanos han sido satanizados y estigmatizados por los únicos dos grandes diarios que se han referido a su injusta prisión, el Washington Post y el New York Times. Proyecto Censurado los reivindicó.

Muchas gracias.

Juana Carrasco (moderadora):
Agradecemos a Carmona, muchísimas gracias, y damos la bienvenida y agradecemos su presencia aquí, al presidente de nuestro Parlamento, el compañero Ricardo Alarcón de Quesada, precisamente muy seguidor de la búsqueda de la verdad. Damos entonces la palabra a Peter Phillips, nuestro invitado especial hoy, y por supuesto vamos a agradecer la ayuda de otro prestigioso periodista nuestro, Juan Jacomino, que en este caso se desempeñará como traductor.

Peter Phillips:
Muchas gracias. El Proyecto Censurado se tomó demasiado tiempo realmente en exponer el tema de los Cinco. Es importante honrar a Carlos Bastidas al cabo de 50 años y contrastar la seguridad de que disfrutan los periodistas en Cuba con los peligros que enfrentan en el resto del mundo.

Hay mucho que ha cambiado en EEUU. Cuando hace 20 años Noan Chomsky y Edward S. Herman publicaron su libro “Fabricando el consenso” (Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media), dijeron que la propiedad privada colocaba una especie de filtro a los medios y que estos esencialmente buscaban obtener ganancias, proteger al mercado del capitalismo, evitar cualquier ofensa a los poderosos y levantar una fuerte oposición a cualquier idea alternativa.

Respecto a lo expuesto por estos autores hace 20 años, hoy tenemos un panorama en que los 20 grandes grupos dueños de los medios de entonces, se han reducido ahora a 10 grandes grupos. Prácticamente todos los directores de medios podrían caber en un salón como éste, en total 180 individuos que inter-actúan con toda la gama de los medios de EEUU.

Los directivos y los dueños tienen su identidad compartida con los poderosos. Su concepto de lo que debe ser noticia está influido por su trasfondo cultural y, para ellos, existe una noción común respecto a qué debe ser noticia y aquello que no debe ser noticia.

Los periodistas quieren que sus artículos se publiquen, salgan al aire, se vean en televisión, etc., pero si sus puntos de vistas no están de acuerdo con esa noción común de sus patrones, sus trabajos no van a salir publicados y ellos mismos no van a poder trabajar en los medios, en los grandes medios de Estados Unidos. Esos medios son ahora negocio de entretenimiento. Quienes están todo el tiempo en los grandes medios son figuras como Britney Spears, Brad Pitt…

Concentración = más desempleo

Desde que se aprobó la reforma a la Ley de Telecomunicaciones, en 1996, se abolieron muchas normas que regulaban a los dueños de la gran prensa corporativa desde 1920, permitiéndose ahora una mayor concentración de esos medios en menos manos. Hoy existen organizaciones como Clear Channel Communications Inc., que tiene 1.200 emisoras de radio en distintos lugares a través del país. Y, como sucede a diario en los medios que pertenecen a grandes cadenas, allí no se hace periodismo ni se emplea a periodistas. Sencillamente [a los periodistas], se les reemplaza con cables de Associated Press (AP) y despachos de otras agencias cablegráficas. No hay trabajo para periodistas.

ABC, MicroSoft-NBC, CNN y otros grandes medios tienen una relación directa con el gobierno, poseen oficinas en el Pentágono y en distintas “fuentes” gubernamentales de propaganda más que de “noticias”. Los llamados “periodistas incrustados” en las Fuerzas Armadas trabajan directamente con el Pentágono. Y si hubiera un reportero que presentara una historia con un recuento real de lo que pasó, de una barbarie o de una matanza, esa historia sería cambiada a su llegada a EEUU. Ya sucedió que al inicio de la invasión a Iraq, hace 5 años, hubo periodistas y reporteros que quisieron decir la verdad pero terminaron siendo expulsados de sus empleos, como le ocurrió a Peter Arnett (Nota: el periodista que se hizo famoso internacionalmente por sus despachos desde la Guerra del Golfo, en 1991).

A partir del 11 de septiembre de 2001 se consolidó, además, el rol de las empresas de relaciones públicas. Hoy existen tres grandes firmas, Omnicom Group, el grupo WPP y el Grupo de Compañías Interpublic, que emplean a 160 mil personas en 170 países. En todo el mundo están interconectados con los niveles de toma de decisiones de los gobiernos e instituciones más relevantes.

Noticias “producidas”

La WPP, con sede en el Reino Unido, tiene subsidiarias y asociadas como Raymond Rubicam, Burson-Marsteller, Gilby, Welwright y Hill and Knowlton. Esta última empresa fue la que entrenó a Nayirah, la muchacha de 15 años que en la primera guerra del golfo declaró ante el Senado y ante el Congreso de EEUU que vio a los soldados iraquíes ingresar armados al hospital al-Adan de Ciudad Kuwait y presenció cómo rompían con sus rifles la sala de incubadoras, abandonando a 15 bebés recién nacidos tirados en el piso.

Nayirah relató esta historia llorando ante las cámaras de televisión de todo el mundo, pero nadie supo que era la hija del embajador de Kuwait en EEUU, Saud Nasir al-Sabah. Lo único real de su cuento era su nombre, Nayirah. Este fue un show coreografiado por la Casa Blanca y coordinado por esta empresa de relaciones publicas, Hill and Knowlton.

Hay otra agencia de relaciones públicas llamada The Rendom Group, que se especializa en el tema de las guerras. Estas agencias de relaciones públicas ayudaron a los norteamericanos a desarrollar un sentimiento contra Manuel Antonio Noriega en Panamá, coadyuvaron activamente con Wáshington en la primera Guerra del Golfo y crearon el primer Congreso Nacional iraquí que eligió a dedo a Ahmed Chalabi.

The Rendom Group produjo la historia de Jessica Lynch, la soldado estadounidense supuestamente capturada y después rescatada por fuerzas estadounidenses, una historia falsa que se ganó los titulares el mismo día en que los tanques de EEUU entraban a Bagdad y cañoneaban el hotel Palestina, donde estaban hospedados los periodistas. Y en el momento en que derribaban la estatua de Saddam Hussein colocaron a muchas personas de ese Congreso Nacional iraquí frente al hotel Palestina, donde estaba la prensa. Todo eso fue una noticia fabricada.

En su último año, Clinton gastó 30 millones de dólares en agencias de relaciones públicas. En sólo 18 meses, en un período entre 2003 y 2005, la administración Bush gastó 1.600 millones de dólares en relaciones públicas y de ellos, 1.000 millones corresponden a contratos del departamento de Defensa con las agencias de relaciones públicas.

Hace dos años y medio, la Unión para las Libertades Cívicas de EEUU (American Civil Liberty Union) obtuvo 42 informes de autopsias de civiles que murieron a manos de los estadounidenses durante su cautiverio en Iraq. 23 de esas autopsias –realizadas por médicos estadounidenses– concluyeron que la causa de muerte fue homicidio o asesinato, y el resto, mayormente murió de ataques cardiacos sufridos mientras eran torturados, golpeados y se les infligían daños. Éstas eran realmente las personas que morían.

Entonces, la Unión para las Libertades Cívicas emitió en noviembre del 2006 un informe demostrando que EEUU tortura a la gente hasta la muerte. El informe se remitió a toda la prensa de EEUU: 1.700 periódicos diarios y 5.000 programas de radio, pero sólo 12 periódicos publicaron la noticia. El resto la ignoró y en esos 12 que la publicaron, nunca más se volvió a hablar de la noticia.

Por tanto, uno empieza a comprender que los medios hoy tienen miedo a decir la verdad respeto a qué está haciendo en nuestro nombre el gobierno de EEUU. La verdad respecto a cómo fueron cambiados en minutos 10 millones de votos en las últimas elecciones en EEUU; o la verdad sobre los 1.2 millones de iraquíes que murieron por encima del índice normal de defunciones que existía en Iraq cuando gobernaba Saddam Hussein. Y la verdad sobre lo que realmente ocurrió el 11 de septiembre.

Tienen un problema: el tercer edificio que colapsó, el llamado Edificio Nº 7… Estaban las torres 1 y 2, que colapsaron, pero hay un tercer edificio, que también se vino abajo a las 5:20 de esa tarde: 47 pisos de estructura de acero que colapsaron en 16 segundos y todo lo que hubo en ese edificio fueron fuegos aislados.

Entonces, ¿fallaron simultáneamente los 26 pilares de acero? Esto es imposible en una estructura de acero. La única explicación plausible es una demolición por detonaciones controladas en todo el edificio. Pero si usted habla de eso… En los medios corporativos hay miedo a hablar de esto, te llaman “teórico de la conspiración” y si eres periodista de un medio corporativo y tratas de escribir sobre esto, sales por la puerta…

El grupo dominante global

Yo escribí sobre el grupo dominante global dentro de EEUU, que son los contratistas de defensa, Lockheed Martin, General Dynamics, Halliburton y el grupo Carlyle. Si usted analiza a todos estos grupos y observa cómo se interconectan con los consejeros del poder, el Instituto Hoover, la Fundación Heritage, la Junta de Política de Defensa, el Comité para la Liberación de Iraq, el Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí, usted notará que quienes dirigen estas organizaciones tienen vasos comunicantes con los directivos de los medios y los contratistas de Defensa. Cuando usted los estudia obtiene los parámetros del núcleo del grupo de dominio global dentro del poder de EEUU.

Cuando expulsaron a Paul Wolfowitz como presidente del Banco Mundial se convirtió en presidente Robert Zoellick, el número 237. Y cuando Rumsfeld abandonó el Pentágono, Robert Gates, el número 87, se hizo jefe del ministerio de Defensa. O sea, [estos personajes] forman parte de grupos de asesoría para el poder que trabajan de manera interconectada.

De la misma forma, un miembro del Grupo Carlyle, William E. Kennard, también tiene un asiento en la junta directiva del New York Times. Douglas Warner III, de Bechtel, está en la junta directiva de General Electric, propietaria de NBC televisión. John Bryson, de la Boeing, y Alwyn Lewis, de Halliburton, pertenecen también a la junta de NBC. Douglas McCorkindale, de la Lockheed Martin, está en Gannett Company Inc., el grupo que más periódicos posee en EEUU.

Tenemos tal interpenetración del complejo militar industrial con los medios de EEUU que concluimos que el pueblo de nuestra nación ignora los niveles de tortura que utilizan los militares de su país, ni conoce la nueva línea de mando establecida para África bajo la denominación “Africom” [Comando África], en el nuevo concepto de que todas las bases militares de EEUU tendrán un mando central único en cada región. En primer lugar, se trata de frenar la influencia china en el este de África en función de controlar el petróleo.

El pueblo de EEUU conoce muy poco sobre cómo privatizamos la guerra, ni la forma en que empresas como Blackwater tienen ahora más empleados en Iraq que soldados tiene EEUU y cuando los veteranos de Iraq regresan a testificar, como lo hicieron en marzo de 2008 decenas de veteranos de Iraq y Afganistán, relatan brutalidades, muertes de civiles, describen la profanación de cadáveres y la detención de civiles sin pruebas. Ninguna de estas noticias recibe cobertura en los medios corporativos de EEUU.

The New York Times mencionó algunos de estos temas en algún momento, y por una sola vez, pero en la sección metropolitana, en las páginas interiores. La gente de EEUU no sabe que sucedieron esas cosas, ignora que Cuba es el país número uno en cultivos con abonos orgánicos en el mundo, no conoce el caso de los Cinco Cubanos, tampoco sabe que por cada israelí que muere, 30 palestinos reciben la muerte en esa parte del mundo.

Incluso, algunos medios liberales, o de tendencia de izquierda, como la revista The Nation, son muy buenos en variados temas, pero se les escapó el tema de los Cinco Cubanos, incluso después de que nosotros lo reportamos. No cubren tampoco Palestina, no informan del 11 de septiembre, la mayoría no aborda el tema de las torturas infligidas por EEUU.

En EEUU tenemos tal concentración de la propiedad de los medios en tan pocas manos que no se divulgan las noticias que afectan a los poderosos. La gente ignora que existe una llamada Asociación para la Prosperidad y la Seguridad, que se propone establecer una fuerza militarizada para todo el norte del continente.

No sabemos que la ayuda militar a los países de América del Sur se ha incrementado en 300 por ciento. Lo que fue la Escuela de las América se descentralizó y desde entonces, los fondos ahora se destinan a El Salvador y al Perú para entrenar a la policía en técnicas antiterrorismo.

En EEUU existen muchos medios independientes con bastante presencia en Internet. Por lo tanto, hay artículos y hay noticias que sí aparecen. Pero los jóvenes en EEUU no leen los periódicos. Ellos miran lo que hay en Internet y se mantienen al tanto de algunas noticias, pero ya no ven lo que aparece en la televisión ni lo que publican los periódicos.

Entonces, surgió lo que llamamos Movimiento por la Verdad en EEUU. Gente que quiere conocer la verdad y que quiere saber qué pasó realmente el 11 de septiembre, qué pasa con la droga, qué pasa con los círculos del poder, con el sector militar, mientras los grandes medios sencillamente se quedan callados y se van de compras…

Sin embargo, hay gente que dice “no nos vamos a callar” y “no nos vamos a ir de compras”…
Gracias.

14 de mayo 2008: Encuentro para todo público con Peter Phillips,
Instituto Internacional de Periodismo José Martí

Peter Phillips:
Muchas gracias por invitarme hoy. Me encuentro aquí desde el domingo en jornadas de reuniones con periodistas que han sido intensas, participando en 4 o 5 programas de emisoras de radio, asistiendo a la ceremonia en honor a Carlos Bastidas, reuniéndome con jóvenes, con académicos y viendo La Habana, de hecho con mis propios ojos. Ojalá que fueran muchos –cientos de miles– los norteamericanos que pudieran disfrutar de esta experiencia.

El informe que publica Proyecto Censurado, que venimos haciendo hace ya 32 años, consiste en analizar los temas de noticias más importantes no cubiertos por la gran prensa corporativa en EEUU. Son historias noticiosas que tienen que ver con la participación imperial de EEUU en América Latina. El caso de los cinco patriotas cubanos ha sido un tema de interés que nosotros estudiamos como un caso de prejuicio o de tratamiento parcializado por parte de la prensa corporativa en EEUU. He estado pensando cómo la prensa cubana y la prensa de izquierda y progresista en EEUU pudieran establecer algún tipo de asociación, una vinculación más estrecha, más fuerte, para el mejoramiento humano en el mundo.

Los proyectos médicos cubanos, los miles de estudiantes que se educan aquí y que después parten hacia sus comunidades, a prestar su contribución en distintos lugares del mundo, encaja bien dentro de los ideales de la prensa progresista y radical a través de todo EEUU. Por tanto, [requerimos] construir este tipo de relación, un entendimiento mayor, más fuerte. Aquí han estado [el lingüista] Noam Chomsky y [el historiador] Howard Zinn… Pero todos estos importantes programas que ustedes realizan aquí no se difunden, no se comunican y, de hecho, lo que recibimos es una gran distorsión negativa.

Específicamente la semana pasada, la revista Harper’s Magazine publicó un articulo de cinco mil palabras sobre la oposición [cubana], las damas de blanco y la cantidad de personas que quieren un cambio de gobierno en Cuba y, a la vez, poniendo énfasis en el tema de los 75 prisioneros, entre quienes habría supuestos periodistas. Wáshington no permitiría, obviamente, que la embajada de Irán pagara a periodistas estadounidenses para que escriban artículos críticos sobre EEUU y, de la misma manera, Cuba tampoco permitiría que EEUU financie periodistas para que escriban artículos que socaven la Revolución.

Hay una posibilidad de asociación a través de la que algunas personas –como Amy Goodman, Greg Palast, Tom Hartmann, Dennis Bernstein y otras– podrían abordar, de manera más amplia y más efectiva, algunos de estos temas que se originan en Cuba. O sea, enfocando historias noticiosas y temas informativos que no produzcan la impresión de que son materiales emitidos por el gobierno; artículos de actualidad que se puedan publicar en los medios más progresistas de EEUU, como las notas que he leído esta semana contra la homofobia, la importancia integral de los derechos humanos a nivel de toda la sociedad, el apoyo a la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas… Pienso que podemos construir este tipo de relación.

Los medios corporativos de EEUU son mera propaganda, de arriba abajo, y se niegan a investigar incluso las mayores hipocresías que ocurren en nuestro país, como el fraude electoral del 2004, el millón 200 mil iraquíes que han recibido la muerte después de la ocupación, los incrementos de 300% en las ganancias obtenidas después de la guerra por empresas como Lockheed Martin Corporation, entre otras, y las jugosas utilidades que obtienen Halliburton y otras corporaciones del negocio que EEUU hace de la guerra.

En EEUU, por tanto, hay mucha gente que estaría dispuesta a trabajar sobre estos temas, a enfocar estos temas. Existe el deseo de que un movimiento en favor de la verdad investigue los últimos 10 años de la política norteamericana, en el contexto de 100 años de imperialismo.

Les agradezco a ustedes… Vamos a continuar haciendo este tipo de investigación que realizamos. Vamos a continuar trabajando. Les agradezco también por este movimiento para el mejoramiento humano que ustedes están haciendo por el mundo, pensando en el mundo. Creo que es suficiente hasta aquí…

Preguntas del público

Raúl Garcés (académico de la Facultad de Periodismo, Universidad de La Habana):

– ¿Cómo pueden determinar las noticias censuradas, cómo obtiene un análisis científico de las noticias que no se ven?

– ¿Cómo pudiéramos acceder a las publicaciones del Proyecto Censurado para que los estudiantes puedan conocerlas en la biblioteca?

– ¿Qué otros temas concernientes a Cuba, además de los Cinco, analizan en sus informes?

Peter Phillips:
Nosotros le prestamos atención a historias y materiales noticiosos que han sido publicados en medios de información de cualquier parte del mundo, pero que han sido ignorados por los medios corporativos de EEUU.

Para escribir el libro –pues hay que escribirlo– hay miles y miles de horas de investigación de los estudiantes y trabajo de los alumnos sobre cada historia y de comprobación de cada tema por parte de los profesores de la Facultad. Y luego hay que reducir esos varios cientos de historia a las 25 que consideramos más importantes. Por tanto, hacemos una investigación y profundizamos más allá de la mera investigación periodística.

Por ejemplo, nos preguntamos quiénes son los poderosos, las personas que de todas formas se benefician de estos problemas, quiénes son aquellos que resolverían, que tomarían la decisión de solucionar el problema y, por ejemplo, acabamos de concluir un estudio sobre la atención de salud universal en EEUU, o con lo que diría que se pretende que sea asistencia de salud, porque millones de personas no la reciben en EEUU. Entonces, identificamos a los 110 miembros de la junta directiva de las empresas de seguros, quiénes son, a quién le donan dinero para que sea presidente y las ganancias que obtienen, que el año pasado ascendieron a 100 mil millones de dólares.

Si EEUU tuviera estos 100 mil millones para pagar la salud pública todo el mundo podría tener salud pública, pero ese dinero termina en el bolsillo de un pequeño número de personas. Este es el tipo de investigación más profunda que hacemos nosotros.

La historia sobre los Cinco, que sobre todo habla de lo que sucedió, pasó entonces a analizar cómo The New York Time, The Washington Post y The Associated Press (AP) han abordado el problema y documentamos lo incompleta que ha sido esa cobertura. Ahí descubrimos que sólo la AP fue la única que, al menos, entregó una perspectiva de quiénes son los Cinco y su actitud patriótica respecto a su país.

Actualmente, estudiamos hacer una investigación sobre las llamadas “acciones afirmativas”, sobre la raza y la diversidad en nuestras universidades en California, analizando cómo se seleccionan los fideicomisos que operan en nuestras universidades, estableciendo cómo los miembros de estas juntas de fideicomiso son quienes otorgan donaciones políticas a nuestros gobernantes y son quienes toman la decisión de incrementar las tarifas y los costos que los estudiantes pagan por la educación.

Las universidades de California solían ser gratis para todos los estudiantes que calificaran y tuvieran derecho a ella, pero cuando eran libres y gratuitas, generalmente los estudiantes eran blancos y ahora, más de la mitad son de color, latinos y negros, a quienes poder asistir a la escuela les cuesta miles de dólares al año. Éste es el tipo de investigación, de artículos de investigación, que hacemos nosotros. Los materiales del Proyecto Censurado te los puedo proporcionar en inglés y puedes traducirlos y publicarlos. Ernesto Carmona los traduce todos los años.

Acerca de otros temas sobre Cuba: el primero es que ustedes son el país número uno del mundo en agricultura orgánica y el segundo, que Bush ahora ha incrementado en hasta 50 millones de dólares el dinero que destina a la subversión en Cuba. Estas son las historias en que actualmente estamos trabajando.

Juan Marrero (vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba):

– ¿Que presencia han tenido en los grandes medios de prensa norteamericanos los informes que ustedes elaboran?

– ¿Cuál ha sido la reacción ante estos informe de noticias censuradas?

– ¿Han hecho alguna encuesta sobre la repercusión de estos informes en la opinión pública norteamericana?

–¿Con qué fuentes de financiamiento cuentan para estas investigaciones?

Peter Phillips:
The New York Times nunca ha escrito sobre el Proyecto Censurado. Una vez aparecimos en el Chicago Tribune, porque dos años atrás, antes de morir, Molly Ivins nos aludió en una columna que allí escribía. El periódico local de nuestra región es propiedad del New York Times y ellos, de mala gana, recientemente pusieron la lista de nuestras noticias en la sección de obituarios. La única vez que llegamos a la portada de este periódico nuestro, que es propiedad del NewYork Times, fue cuando sacamos un artículo de un físico que demostró que el Edificio Nº 7, anexo a las Torres Gemelas, no pudo haber colapsado por un incendio. Y, desde luego, la historia, que publicaron en portada fue muy negativa respecto a esta afirmación.

Acerca del financiamiento: tenemos varios miles de personas en nuestra lista de correo que nos envían 20 dólares al año. La universidad no nos da dinero, pero Project Censored forma parte de las clases que imparto y los estudiantes tienen una estructura respecto a qué tienen que pagar y por ahí recibimos algún dinero. Los derechos por el libro regresan al Proyecto y si me pagan cuando hablo, ese dinero también va al Proyecto. A través de nuestra página web (www.projectcensored.org), cada año vendemos directamente 1.000 a 2.000 libros y, después de toda esta lucha, logramos recaudar unos 150.000 dólares anuales, con los que podemos pagar a nuestros empleados. Tenemos dos trabajadores. De vez en cuando recibimos dinero de fundaciones, pero muy pocas veces. Tenemos algunos amigos que son suficientemente ricos como para darnos algunas veces 5.000 dólares al año. Y así nos arreglamos.

Carl Jensen, el fundador del Proyecto Censurado, al cabo de 20 años hizo un análisis y descubrió que aproximadamente un tercio de lo que publicamos llegó a ser recogido por la prensa a nivel nacional, pero no creo que en los últimos años el índice sea tan alto. Las historias sí aparecen en periódicos independientes, como el semanario San Francisco Bay Guardian, con una circulación de 250 mil ejemplares, que todos los años pone en portada el informe del Proyecto Censurado. Entonces, también cubren el hecho otros semanarios que hay en el país.

Se hará un encuentro en Minneapolis para estudiar cómo reformar a los medios. Van a concurrir unos 3.000 periodistas independientes. En enero, tuvimos una reunión de emergencia, en Santa Cruz, California, sobre la verdad en el periodismo y estamos tratando de consolidar este movimiento dentro de los medios independientes por la urgencia de una organización en favor de la verdad.

“…A veces nos ocurre algo semejante: aquí (en Cuba) hay temas que no aparecen”.

Ricardo Alarcón (Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular):

Bueno yo no sé si lo mío va a llegar a ser una pregunta, sino más bien un comentario. A partir de la introducción que hizo el Profesor, yo creo que el problema que ha planteado, alguna vez lo hemos discutido entre nosotros. Por lo menos, yo recuerdo haber hablado de eso mismo, en alguna ocasión Y como la UPEC está ahora en vísperas de su Congreso, mi sugerencia es que, de alguna forma, en ese próximo evento se examine ese tema. Algunos compañeros que están aquí, ustedes, son dirigentes de la Unión, ¿no? Lo que ha dicho el Profesor me parece que no sólo es un elemento de curiosidad, sino algo muy importante… ¿Cómo vincular a los medios nuestros con los medios norteamericanos de izquierda, progresistas, independientes? De eso hablamos mucho, pero realmente hacemos poco. En mi opinión, es muy importante para Cuba, y para la prensa cubana, por dos razones: una, para poder contrarrestar toda la campaña, todo lo que nosotros sabemos que existe sobre Cuba en EEUU, y la otra, también para mejorar nuestra propia prensa.

Si nos fijamos, nosotros –como todo el mundo– dependemos de los medios informativos de las corporaciones, de lo que dicen en inglés los “Corporate Media”. Por suerte, a alguien se le ocurrió crear TeleSur y ahora, a veces, uno ve en nuestros noticieros una versión diferente a la oficial, pero normalmente nuestra información, la que se le suministra a nuestro pueblo, aquí, en “Cubita la bella”, está basada en los mismos medios de allá, pero no en los alternativos, sino en los corporativos.

Un ejemplo: si hoy sale en algún –no me fijé en el noticiero–, si sale alguna entrevista, algún personaje en alguna noticia de nuestra TV, les apuesto lo que ustedes quieran que no va a ser Gore Vidal, que sin embargo es un personaje conocido en Cuba, porque como Gore Vidal no fue entrevistado hoy ni por la ABC, NBC ni por la CNN, sino por Democracy Now, por Amy Goodman, aquí no se va a poner, porque aquí es muy difícil ver a Amy Goodman. Yo no sé por qué, pero es mucho más fácil ver a Patricia Janiot [CNN] cada vez que quiera salir aquí en nuestras pantallas. Pero es imposible ver a Amy Goodman.

Eso, obviamente, no me parece que obedezca a razones de principio, sino a una que yo francamente no sé lo que es. Yo no le voy a preguntar al profesor porque él no tiene nada que ver con eso, lógicamente. Él ha ofrecido, ha planteado una idea, que no es la primera vez que yo la oigo. Si nosotros revisamos y hacemos una investigación del tipo del Proyecto que él tiene allá en Estados Unidos, con nuestra información, vamos a ver que por razones diferentes, a veces nos ocurre algo semejante. Aquí hay temas que no aparecen.

Fíjense solamente en qué significa lo que hace este grupo, este Proyecto, en Estados Unidos: hay una serie de informaciones, de temas, de noticias que no entran en los grandes medios, en los medios corporativos, y en los países del sur, en la medida en que dependemos en la información que proporcionamos de la que nos suministran los grandes medios, también estamos censurando esos temas. Es la consecuencia inevitable.

O sea, eso que él analiza en Estados Unidos se puede reproducir en cualquier país del planeta. Si la AP no lo dijo, no lo recogió su prensa local. Si no lo dijo CNN, no lo reprodujo su televisora local, y por ahí podemos seguir. Entonces, eso no es una cuestión de segunda importancia. Es una cuestión vital. Vital, porque realmente hay una guerra en el plano de los medios de información, etc. Del lado de allá, a los amigos de esa prensa progresista, etc., les pasa algo; es la otra cara de la moneda… ¿Cómo ellos van a informar sobre lo que pasa en Cuba, realmente, si tienen que depender de la Associated Press (AP) y de la CNN?, o sea, de los que, además, tienen corresponsales en La Habana, que son parte de esos medios norteamericanos.

Entonces, habría que ver cómo se logra establecer algún vínculo o alguna comunicación, o algo de cooperación entre nuestros medios, que no son de las grandes corporaciones, nuestros periodistas, etc., y aquellos medios del lado de allá. No sé, esto se sale del tema…

Francamente, no sabía ni siquiera a qué cosa veníamos acá. No sabía que tenía un encuentro con un grupo de gente. Queríamos saludar al profesor. Éste era el motivo de nuestra presencia. Pero al oír el tema, que a mí me parece que no es secundario, sino que es un tema vital, indispensable para nosotros, me permitiría sugerir que los compañeros de la UPEC consideren esta temática… A mí me cuesta trabajo pensar que haya otra más importante, desde el punto de vista global internacional. Cuando digo, con todo el respeto –y no sé si antes que él se marche de Cuba–, si tiene un tiempo, posibilidades, aunque sea un poco, de intercambiar, en términos prácticos, de cómo él pudiera ayudarlos a ustedes en el desarrollo de esa idea que el lanzó aquí, que es esta asociación, vinculación, entre los unos y los otros.

Peter Phillips: Tendría la esperanza, tal vez con un nuevo Presidente en EEUU, de crear una conferencia que incluya a los estudiantes de la Universidad y a los periodistas de Cuba y que una Universidad de California patrocine este encuentro, al que se invite a la prensa de izquierda, progresista para un diálogo de articulación y comprensión y se construyan redes de interrelación, amistad y confianza para compartir artículos, materiales informativos e investigaciones.

 

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