Nov 9 2021
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Opini贸nPol铆tica

Cuba: el pueblo retoma la iniciativa

Los imprevistos incidentes de descontento del 11 de julio de 2021 le dieron al liderazgo cubano la oportunidad de pasar a la ofensiva con una de las cualidades b谩sicas de la Revoluci贸n: la capacidad de multiplicar di谩logos con el pueblo y estimular su participaci贸n, en cada sector y comunidad, para cometer la soluci贸n a sus problemas. Entendiendo este sujeto 鈥戔渟i de lucha se trata鈥濃 en el sentido a la vez plural e integrador con que La historia me absolver谩 precis贸 su concepto de pueblo. Sentido que mantiene toda la certidumbre y convicci贸n que le dieron origen.[1]

Sabemos que tales disgustos son secuela de la abrumadora acumulaci贸n de da帽os 鈥憁ateriales y psicol贸gicos鈥 infligidos por m谩s de 60 a帽os de hostilidad y bloqueo econ贸mico recrudecidos por los gobiernos de Washington contra la naci贸n y el pueblo cubanos, da帽os adem谩s agravados por los efectos de la pandemia de Covid-19.Cuba: el pueblo retoma la iniciativa 鈥 Cronic贸n

Acumulaci贸n de malestar e inconformidades que ahora ha sido met贸dicamente redirigida a orquestar, en algunos nichos urbanos, un brote de acciones depredadoras concebidas para ensamblar un espect谩culo contrarrevolucionario mayor. Una operaci贸n compleja y costosa que, obviamente, a煤n no ha concluido.[2]

Probablemente, de haberse mantenido un trabajo institucional y pol铆tico participativo en tales nichos, esa manipulaci贸n de las insatisfacciones no hubiera podido levantar vuelo. Es decir, a su incubaci贸n tambi茅n contribuy贸 cierto rebrote, entre las filas revolucionarias, de un estilo de trabajo颅颅 contaminado de autosuficiencia pol铆tica, insensibilidad burocr谩tica o letargo ante el cambio de las necesidades y talante sociales.

Vicios proclives al inmovilismo que la Revoluci贸n fidelista ya antes enfrent贸 desde 1986 con su 鈥減roceso de rectificaci贸n de errores y tendencias negativas鈥 y, desde 1998 a trav茅s de la 鈥淏atalla de Ideas鈥, que actualmente dan br铆os a las grandes transformaciones de estructura y m茅todos de gesti贸n que esa Revoluci贸n viene impulsando.

Dinamizar instrumentos id贸neos

No para resolver esta coyuntura, sino para ir m谩s all谩 y renovar esas rectificaciones y robustecer estas transformaciones, es preciso volver a los barrios, afirma el Presidente Miguel D铆az-Canel. Y no para intervenir en ellos, sino a reanimar y relanzar pr谩cticas y experiencias que ya han probado su val铆a. Para esto lo esencial es escuchar los planteamientos de la gente, de los actores que est谩n en el barrio.

Porque de ellos debe salir el diagn贸stico, las propuestas, las ideas -como tambi茅n las insatisfacciones鈥 para apoyar proyectos que de verdad ayuden a solucionar problemas e instisfacciones de las comunidades, las familias y las personas, lo que nos permitir谩 articular eficazmente los conceptos de participaci贸n y democracia.

Con esa perspectiva, D铆az-Canel se帽ala que ahora lo importante es extender este modo de hacer a todo el pa铆s, 鈥渢eniendo en cuenta las caracter铆sticas de cada provincia y cada territorio鈥. Al respecto, destaca la importancia de potenciar en esa direcci贸n el papel de las Asambleas Municipales del Poder Popular, y de su presidente en cada municipio, porque esa es la estructura fundamental del Estado y del Gobierno cubanos.[3]

Debemos fortalecer en ese sentido los municipios y el papel de las asambleas municipales, puntualiza Salvador Vald茅s Mesa, Vicepresidente de la Rep煤blica. Dinamizar el funcionamiento de las asambleas municipales, de sus comisiones y de los consejos populares, y respaldar las acciones de los delegados de cada circunscripci贸n, como v铆nculos permanentes con la poblaci贸n en sus barrios y comunidades, a帽ade Ana Mar铆a Machado, vicepresidente del parlamento.

Porque 鈥渆l delegado es el pilar del Poder Popular, del sistema pol铆tico cubano, de la Revoluci贸n en la comunidad. De ah铆 la importancia de acompa帽ar y respaldar su labor, su v铆nculo permanente con la poblaci贸n鈥, enfatiza Homero Acosta, secretario del legislativo cubano.[4]

La fuerza de trabajo: su reposici贸n

Un concepto b谩sico del pensamiento marxista que debe dar sentido a 鈥渆ste modo de hacer鈥, que D铆az-Canel llama a extender a todo el pa铆s, es el relativo al trabajo, la fuerza de trabajo, su producto y valor, y su necesaria reposici贸n. Vale recordar, resumidamente, lo que Carlos Marx se帽ala en las p谩ginas iniciales del primer tomo de El capital, y sus implicaciones para el asunto que aqu铆 nos ocupa. Cinco claves para entender la situaci贸n de Cuba hoy - NODAL

La capacidad o fuerza de trabajo, dice, es el conjunto de facultades f铆sicas e intelectuales que una persona pone en acci贸n para crear un producto, el cual tiene valor de uso en tanto resuelve una necesidad. En la respectiva sociedad, ese producto adem谩s posee valor de cambio respecto a los productos elaborados por otras personas, con quienes es posible canjearlos.

No obstante, los humanos elaboramos infinidad de productos diversos, y lo que hace posible establecer un mercado donde intercambiarlos no son las caracter铆sticas de cada uno, que difieren, si no lo que todos ellos poseen en com煤n: son productos de la fuerza de trabajo invertido en confeccionarlos.

M谩s exactamente, el tiempo de trabajo socialmente necesario invertido para elaborar un producto determina el valor que este tiene y, en consecuencia, la posibilidad de tasar las cuant铆as en que unos y otros productos pueden canjearse. No obstante, eso que nos permite estimar el valor del producto, no dice cu谩l es el valor de la fuerza de trabajo invertida en elaborarlo.

La fuerza de trabajo solo se hace efectiva por medio de su exteriorizaci贸n: se plasma tan solo por medio del trabajo que la persona efect煤a. Sin embargo, al cabo esa fuerza se agota por la fatiga f铆sica y mental que ello ocasiona, lo que exige reponerla, para reponer las energ铆as y productividad del trabajador. Reponerlas es un proceso que tiene lugar en otro 谩mbito, usualmente el de la familia, en su barrio o comunidad.

Por consiguiente, el valor de la fuerza de trabajo equivale al costo de la suma de los medios necesarios para sostener y reproducir la vida del trabajador y de su familia.

Una vida social y familiar satisfactoria es funcional para restaurar a diario la salud f铆sica, mental y laboral. Y las energ铆as f铆sicas, psicol贸gicas e intelectuales que all铆 se recuperan, tambi茅n son las requeridas para renovar las aptitudes indispensables para la sociabilidad, el desarrollo cultural y la creatividad, no solo para el trabajo eficiente. Lo que implica reconocer que la recuperaci贸n de la fuerza de trabajo no puede ser satisfactoria en condiciones familiares y vecinales disfuncionales.

La existencia humana es imposible sin actividades productivas, y por lo mismo tampoco es posible sin reponer la fuerza de trabajo requerida para sostener esas actividades. Al propio tiempo, las necesidades y expectativas de los trabajadores y de sus familias evolucionan a lo largo de la historia. El desarrollo cultural del pa铆s y de su pueblo genera demandas espirituales y t茅cnicas progresivamente m谩s complejas, que incrementan los costos de la reposici贸n de la fuerza de trabajo mientras esta, a su vez, al adquirir mayor calificaci贸n cultural mejora su productividad.

Esto demanda precisar tres elementos del proceso: la naturaleza del descanso restaurador de la fuerza de trabajo; la naturaleza y papel de la familia, y de su 谩mbito; y el papel del complejo trabajo de las mujeres que 鈥渘o trabajan鈥, quienes hacen posible el trabajo de los hombres, adem谩s de criar las siguientes generaciones de trabajadores.

No cabe rebajar a nivel animal el concepto de reposici贸n de fuerza de trabajo: dormir, comer y haraganear. Como funci贸n humana, la reposici贸n de la fuerza de trabajo incluye cambiar de quehaceres, actividades f铆sicas y recreativas que contribuyan a eliminar estr茅s, convivencias donde disfrutar de relaciones e ideas, y retos cognitivos que estimulen aprendizajes y ayuden a sentirse renovado.

Cuba. Investigaci贸n: Aproximaciones a la configuraci贸n de la cultura digital en la familia cubana - RIIALSu 谩mbito normal es la familia. En general, por familia entendemos un grupo estable constituido por personas de distintos sexos y edades, enlazadas por relaciones de parentesco por consanguineidad o afinidad, entre quienes hay una convivencia asidua y cierto ambiente de privacidad.

Ah铆 tienen sitio cosas tan importantes como el mantenimiento personal, la reposici贸n de la fuerza de trabajo, la socializaci贸n primaria de los ni帽os y, con ello, la reproducci贸n cultural de ese sector social, adem谩s de la procreaci贸n de las siguientes generaciones de trabajadores.[5]

Una situaci贸n familiar satisfactoria, en un entorno aceptable, son funcionales para restablecer a diario la salud f铆sica, mental y del trabajo. Y las energ铆as f铆sicas, psicol贸gicas e intelectuales que all铆 se recuperan, son asimismo las requeridas para renovar las aptitudes humanas para la sociabilidad, el desarrollo cultural, la creatividad y la capacidad de innovar, no solo las necesarias para trabajar.[6]

Lo opuesto tambi茅n es ostensible: cuando la situaci贸n familiar y su entorno comunitarios son disfuncionales, la reposici贸n de la fuerza de trabajo tampoco puede resultar satisfactoria.

El barrio en su tinta

Las familias no viven en un nicho aislado, ni la recuperaci贸n de la fuerza de trabajo sucede fuera de un contexto. Existen, conviven y evolucionan en las comunidades y barrios donde residen. Estos son asentamientos estables que, como observa D铆az-Canel, con el tiempo han formado caracter铆sticas materiales y socioculturales propias, que en sus 谩reas congregan poblaciones m谩s heterog茅neas que las reunidas en los grandes y medianos centros de trabajo. Lo que implica que tales colectividades deben abordarse con distintas formas y estilos de gesti贸n y de pol铆tica.

En general, el organizador b谩sico de los centros laborales es el trabajo dirigido a determinados fines. Acopla a colaboradores en edad laboral, con pericias t茅cnicas o profesionales afines o complementarias, organizados para realizar diversas tareas alineadas a obtener un prop贸sito com煤n. En la defensa de sus intereses y aspiraciones y en la lucha de clases, la organizaci贸n hist贸rica de estos trabajadores son los sindicatos y otras formas de asociarse como los gremios y colegios profesionales. Sus luchas pueden asumir grandes temas nacionales, pero pocas veces estos se vinculan a una poblaci贸n local.

Protecci贸n laboral en Cuba, en tiempos de Covid-19 鈥 Cuesti贸n de Leyes 鈥 Granma - 脫rgano oficial del PCCEn cambio, en los barrios cohabita gente de todas las edades, dis铆miles aptitudes y ocupaciones, no sujetas a tareas ni jefes comunes. En su espacio los mejores trabajadores y ciudadanos comparten el mismo entorno con las amas de casa, estudiantes, trabajadores eventuales, holgazanes y malandrines, aglomerados por avecinamiento que suele haber derivado de su anterior nivel de ingresos, pero no de la articulaci贸n de sus labores.

En los centros de trabajo la organizaci贸n f铆sica y ambiental est谩n a cargo de la direcci贸n administrativa. En el barrio, corresponden a las autoridades municipales y los propios vecinos, con el concurso de entidades dedicadas a eso (comercios locales, suministro el茅ctrico, agua y drenaje, bacheo, recolecci贸n de basura, etc.).

Las organizaciones de los trabajadores, como las sindicales, son ajenas a ello. En la mayor铆a de los pa铆ses latinoamericanos no es com煤n encontrar organizaciones vecinales permanentes; sus inconformidades y demandas suelen aflorar a trav茅s de ocasionales protestas locales.

Para resolver los problemas y expectativas del 谩mbito barrial, reitera D铆az-Canel, es necesario 鈥渁sumir como fortaleza la heterogeneidad de la sociedad cubana, y esto implica un trabajo pol铆tico-ideol贸gico diferenciado鈥. Se requiere robustecer los mecanismos de participaci贸n popular y fomentar el an谩lisis cr铆tico de la realidad; practicar la autocr铆tica y eliminar la complacencia.

Asegurarse de que todas nuestras estructuras de trabajo escuchen, dialoguen, den respuestas y tambi茅n soluciones, para renovar el trabajo en las comunidades, donde radica la base del apoyo a nuestra Revoluci贸n, tejiendo y desarrollando un proceso genuino, inclusivo, democr谩tico y participativo.

Para esto, recalca, en los espacios municipales y comunitarios es esencial articular y promover formas participativas que contribuyan m谩s eficazmente a identificar y atender las necesidades, insatisfacciones y prioridades de los ciudadanos. Se requiere dirigir la gesti贸n municipal a evitar y prevenir problemas en las comunidades, dejar atr谩s la tolerancia y las justificaciones, y desarrollar un verdadero y efectivo control popular.[7]Peter Turnley, un fot贸grafo estadounidense amado por Cuba | Gallery | CNN

En los 煤ltimos tiempos la acci贸n principal del Poder Popular se centr贸, a nivel nacional, en el copioso esfuerzo legislativo requerido para implementar las grandes transformaciones desarrolladas durante estos a帽os. Sin embargo, ante el 铆mpetu que se quiere imprimir al esfuerzo revolucionario en los barrios y comunidades donde vive la gente, no solo donde trabaja, es perentorio poner nuevo acento en el nivel municipal y local de ese Poder.

Necesitamos ahora un fortalecimiento integral de las estructuras de los municipios, as铆 como del papel de las asambleas municipales y comunales del Poder Popular, como elementos esenciales de nuestro sistema pol铆tico y como v铆nculo permanente con la poblaci贸n en los barrios y comunidades, destaca Salvador Vald茅s Mesa, vicepresidente de la Rep煤blica.

En especial, se plantea la prioridad de fortalecer el papel de los delegados. Porque 鈥渆l delegado es el pilar del Poder Popular, del sistema pol铆tico cubano, de la Revoluci贸n en la comunidad. De ah铆 la importancia de acompa帽ar y respaldar su labor, su v铆nculo permanente con la poblaci贸n鈥, afirma Homero Acosta, secretario del legislativo cubano.[8]

Una organizaci贸n providencial

La Revoluci贸n cubana cre贸, desde sus inicios, una enorme organizaci贸n de masas especialmente apta para asumir y dinamizar esos objetivos desde el seno de los barrios y comunidades, en todo el pa铆s: los Comit茅s de Defensa de la Revoluci贸n. Organizaci贸n integradora, representativa de los intereses, necesidades y expectativas locales de una sociedad nacional heterog茅nea y cambiante, los Comit茅s, 鈥慼echura del mismo pueblo que los integra鈥 son agrupaciones esencialmente participativas, democr谩ticas y funcionales.

Aunque surgieron como masiva respuesta popular para derrotar la agresi贸n contrarrevolucionaria de los primeros tiempos, los Comit茅s de inmediato fueron m谩s all谩 de cumplir ese rol.

Qu茅 son y c贸mo act煤an los CDR? - Libertad DigitalPorque su creaci贸n fue providencial: enseguida se movilizaron como instrumento de los vecinos de cada cuadra y rinc贸n del pa铆s para asumir 鈥憇in esperar decisiones 鈥渄e arriba鈥 y con sus propios recursos鈥 las dem谩s prioridades locales: asegurar que los ni帽os fuesen a la escuela y que se vacunaran, vigilar que el tendero cumpla las normas de distribuci贸n equitativa de lo que venda, organizar las campa帽as de higiene, saneamiento y hasta locales, ayudar en la reparaci贸n de viviendas, desag眉es, veredas y parques, solucionar discordias lugare帽as, etc.

La Revoluci贸n, si de lucha se trata, no solo es una gran opci贸n nacional鈥憀iberadora y socialista, sino una responsabilidad ciudadana de muchos niveles, desde la estrategia nacional hasta las vicisitudes de cada morador en su vecindad.

Los Comit茅s no solo cumplieron su misi贸n original, sino que a la vez satisficieron la aspiraci贸n com煤n de darse un 谩mbito de convivencia donde no solo los trabajadores tienen participaci贸n, sino tambi茅n los ancianos, los menores, los que trabajan por su cuenta, las amas de casa, los discapacitados f铆sicos, y hasta los vecinos apol铆ticos dispuestos a ayudar a mejorar el entorno que comparten.

Esto es, satisficieron la expectativa de crear una inmensa agrupaci贸n integradora y expresiva de esa heterog茅nea mayor铆a que, en La Historia me absolver谩, Fidel identific贸 como el pueblo cubano. Articulados desde sus propias bases, los Comit茅s constituyen un espacio esencialmente democr谩tico, participativo y funcional. La m谩s id贸nea ante la prioridad de ahondar en las demandas y justas aspiraciones de la gente, precisamente en los barrios y comunidades, que hoy son escenario del debate pol铆tico, tanto en Cuba como en las dem谩s naciones latinoamericanas.

A los CDR, como lugar de confluencias y fuente de iniciativas para mejorar las condiciones de vida de sus comunidades 鈥憉rbanas y rurales鈥 y como fuerza que participa en su ejecuci贸n, les corresponde actuar como contraparte de la institucionalidad. No para asumir roles propios de los gobiernos locales, sino como plataformas ciudadanas ante las autoridades.

Esto es, como promotores, actores y destinatarios de las transformaciones en curso para, junto con ellas, derrotar de nueva cuenta a una contrarrevoluci贸n ahora m谩s ambigua y sofisticada.[9]

La pr贸xima etapa

Obviamente, esta no es hora de pedirle al liderazgo de la Revoluci贸n cubana m谩s de lo que la situaci贸n econ贸mica del pa铆s puede sostener. La suma de las consecuencias materiales y psicol贸gicas acumuladas por m谩s de medio siglo del bloqueo comercial y financiero que Washington le inflige a la Isla, m谩s el flagelo de la pandemia, m谩s el flagelo de la manipulaci贸n contrarrevolucionaria, es harto conocida. Ninguna otra naci贸n ha resistido una agresi贸n de tama帽as magnitudes.

Sin embargo, lo que ya destaca en los barrios cubanos es una contraofensiva revolucionaria portadora de enormes y frescas energ铆as 茅ticas y populares. La iniciativa de reanimar las bases comunitarias del proceso de rectificaciones y nuevos desarrollos aprovech贸 en su justo momento la ocasi贸n deparada por el alboroto de junio pasado. Pero ahora, al ampliar sus alcances, toca pensar su desarrollo a m谩s largo plazo, que requerir谩 prever decisiones adicionales en las dem谩s instancias del gobierno y el Estado.

El tronco siempre habr谩 de ser nuestro, como dir铆a Jos茅 Mart铆, pero el pr贸ximo futuro podr谩 enriquecerse al evaluar experiencias de otros pa铆ses y procesos de liberaci贸n y revoluci贸n, en tanto se adec煤an a las realidades cubanas. Al respecto, vale rese帽ar parte del art铆culo 鈥淎lgunas cuestiones te贸ricas y pr谩cticas sobre el socialismo y el camino al socialismo en Vietnam鈥, del secretario general del Partido Comunista de ese pa铆s, Nguyen PhuTrong.[10]

Su autor explica que una caracter铆stica importante de su orientaci贸n socialista es unificar la pol铆tica econ贸mica con la pol铆tica social; aumentar el crecimiento econ贸mico a la par de la realizaci贸n del progreso y justicia social en cada paso, en todo el proceso de desarrollo. No esperar, dice, a que la econom铆a alcance un alto nivel de desarrollo para realizar el progreso y justicia social, mucho menos 鈥渟acrificar鈥 el progreso y la justicia sociales para perseguir un crecimiento econ贸mico.

Al contrario, afirma, cada pol铆tica econ贸mica debe orientar a objetivos de desarrollo social; cada pol铆tica social debe tener como objetivo crear una fuerza impulsora para promover el desarrollo econ贸mico; estimular que el crecimiento legal debe ir de la mano de la erradicaci贸n del hambre y la reducci贸n sostenible de la pobreza, el cuidado y atenci贸n de las personas con m茅ritos relevantes en el servicio a la Patria y de las que se encuentran en circunstancias dif铆ciles. Este es, afirma, un requisito de principio para garantizar un desarrollo sostenible y de orientaci贸n socialista.

Ciertamente, sabias sugerencias a la hora de proyectar a largo plazo la actual ofensiva de la Revoluci贸n de los barrios y comunidades en toda la Isla.

Notas

[1].聽 鈥淣osotros llamamos pueblo si de lucha se trata, a los seiscientos mil cubanos que est谩n sin trabajo deseando ganarse el pan honradamente sin tener que emigrar de su patria en busca de sustento; a los quinientos mil obreros del campo que habitan en los boh铆os miserables, que trabajan cuatro meses al a帽o y pasan hambre el resto compartiendo con sus hijos la miseria, que no tienen una pulgada de tierra para sembrar y cuya existencia debiera mover m谩s a compasi贸n si no hubiera tantos corazones de piedra; a los cuatrocientos mil obreros industriales y braceros cuyos retiros, todos, est谩n desfalcados, cuyas conquistas les est谩n arrebatando, cuyas viviendas son las infernales habitaciones de las cuarter铆as, cuyos salarios pasan de las manos del patr贸n a las del garrotero, cuyo futuro es la rebaja y el despido, cuya vida es el trabajo perenne y cuyo descanso es la tumba; a los cien mil agricultores peque帽os, que viven y mueren trabajando una tierra que no es suya, contempl谩ndola siempre tristemente como Mois茅s a la tierra prometida, para morirse sin llegar a poseerla, que tienen que pagar por sus parcelas como siervos feudales una parte de sus productos, que no pueden amarla, ni mejorarla, ni embellecerla, plantar un cedro o un naranjo porque ignoran el d铆a que vendr谩 un alguacil con la guardia rural a decirles que tienen que irse; a los treinta mil maestros y profesores tan abnegados, sacrificados y necesarios al destino mejor de las futuras generaciones y que tan mal se les trata y se les paga; a los veinte mil peque帽os comerciantes abrumados de deudas, arruinados por la crisis y rematados por una plaga de funcionarios filibusteros y venales; a los diez mil profesionales j贸venes: m茅dicos, ingenieros, abogados, veterinarios, pedagogos, dentistas, farmac茅uticos, periodistas, pintores, escultores, etc茅tera, que salen de las aulas con sus t铆tulos deseosos de lucha y llenos de esperanza para encontrarse en un callej贸n sin salida, cerradas todas las puertas, sordas al clamor y a la s煤plica. 脡se es el pueblo, cuyos caminos de angustias est谩n empedrados de enga帽os y falsas promesas, no le 铆bamos a decir: 鈥楾e vamos a dar鈥, sino: 鈥樎qu铆 tienes, lucha ahora con todas tus fuerzas para que sean tuyas la libertad y la felicidad!鈥

Ver en Radio Rebelde, La Historia me absolver谩 (texto 铆ntegro), 12 de octubre de 2021, enwww.radiorebelde.cu/26-julio-rebelde/lahistoriameabsolvera.html

[2]. Si bien este no es el tema del presente art铆culo, esta es una referencia ineludible.

[3] . Ver 鈥淧residente cubano: Vamos a apoyar los barrios, no a intervenirlos鈥, en Cubadebate del 19 de agosto de 2021.

[4]. Ver 鈥淔ortalecer integralmente los municipios, principio esencial de trabajo del Poder Popular鈥, en Cubadebate del 31 de agosto de 2021.

El delgado es representante y vocero de su respetiva circunscripci贸n. Se elige uno por cada una de las circunscripciones que integran el municipio, de entre dos o m谩s candidatos. Estos son de libre postulaci贸n en las respectivas asambleas de vecinos y, en la fecha de los comicios son electos por libre voto individual, directo y secreto.

[5]. Ver INFOCOP, Valeria Colombo y Eva Cifre Gallego, 鈥淟a importancia de recuperarse del trabajo鈥.

[6]. Por otra parte, el tratamiento del tema con frecuencia omite el papel que las mujeres desempe帽an en hacer posible la vida familiar, y que esta sea lugar id贸neo donde reponer la fuerza de trabajo. La mujer que 鈥渘o trabaja鈥 carga con el grueso de la limpieza y mantenimiento de la casa y la ropa, el cuidado de los ni帽os, cocinar y procurar los insumos necesarios para todo eso, mientras la que 鈥渟铆 trabaja鈥 no por esto deja esas responsabilidades. No obstante, el trabajo dom茅stico tambi茅n consume fuerza de trabajo, satisface necesidades y tiene valor. Aun si una parte del salario del trabajador pareciese solventar las labores dom茅sticas, eso apenas cubre los gastos que ella le paga a los proveedores, no el valor del trabajo que realiza, no su fatiga ni la reposici贸n de sus energ铆as.

[7]. D铆az-Canel, 鈥淓stamos preparados y dispuestos a todo por defender lo m谩s sagrado, lo que nos une鈥, por聽Miguel D铆az-Canel Berm煤dez, en Cubadebate del 25 octubre 2021.

[8].Ver 鈥淔ortalecer integralmente los municipios, principio esencial de trabajo del Poder Popular鈥, en Cubadebate del 31 de agosto de 2921.

En Cuba, las Asambleas municipales proponen la subdivisi贸n del territorio del respectivo municipio en circunscripciones, conforme a sus realidades f铆sicas y demogr谩ficas. Cada circunscripci贸n elige a un delegado entre varios nominados por sus residentes. Con frecuencia la elecci贸n se celebra a dos vueltas, porque cada delegado debe ser electo por el 50% o m谩s de los votantes. El escogido pasa a ser miembro de la Asamblea municipal en representaci贸n de los ciudadanos de su comunidad, y gestor de sus requerimientosy propuestas ante el Municipio y dem谩s autoridades locales.

[9]. Ver 鈥淓n el barrio, con la gente鈥, editorial de El diario de Cuba, del 28 de septiembre de 2021.

[10]. Ver el bolet铆n digital Panorama Mundial, editado por el Partido Comunista de Cuba, del 17 de septiembre de 2021, la v铆spera de iniciarse la visita oficial del autor 鈥慶omo Presidente de la Rep煤blica Socialista de Vietnam鈥 a la Isla.

 

* Escritor y catedr谩tico paname帽o

 

 

 

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