Oct 11 2005
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Opinión

Cumbre iberioamericana: lo que Salamanca non da…

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

De cualquier modo, la verdad es que –para usar el lenguaje de los jóvenes– no parece que nadie le de mucha bola a la mentada Cumbre. Poco es lo que España –a estas alturas– puede ofrecer en un foro de estas características y, para decir la verdad, América Latina está enfrascada en la conveniencia –que sostienen los gobiernos– o la inconveniencia –que sostiene la mayor parte de la ciudadanía– de acabar firmando los TLC con EEUU.

En realidad, el gobierno español está inquieto por la probable asistencia de Castro a la Cumbre Iberoamericana, y no por lo que pueda pensar George Bush, sino por los efectos perturbadores que pueda tener la avasalladora y mediática figura del líder cubano en el resultado del encuentro.

Agrega El Periódico de Barcelona que Zapatero pretende que la XV Cumbre sea un hito, y sus asesores internacionales han preparado minuciosamente el terreno para que así sea. Lo que se pretende es convertir a Iberoamérica en una comunidad con proyección internacional, con puesto de observador en la ONU, y con ese objetivo se ha invitado al encuentro al secretario general de esa institución, Kofi Annan.

El temor es que Castro, en tándem con Chávez, roben el espectáculo y conviertan la cita en plataforma de denuncias contra EEUU. Cuba quiere –no sin razones– que los países se pronuncien sobre el caso de Luis Posada Carriles, el ex agente de la CIA acusado del atentado contra un avión civil cubano que mató a 73 pasajeros. La Habana reclama la extradición a EEUU, donde Posada está preso desde mayo.

EDITORIAL DE EL NACIONAL DE CARACAS

En la ciudad española de Salamanca se realizará, entre el 14 y el 15 de octubre, la XV Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno de España, Portugal, Andorra y los países latinoamericanos y caribeños de origen hispano.

Una gran reunión que se inició en Guadalajara en 1991 y que, desde entonces, se ha repetido año tras año gracias a la perseverancia, unas veces con más fortuna que otras. Como a muchas otras experiencias de esta categoría, el esquema de las cumbres iberoamericanas adolecía de una gran falla: la falta de seguimiento, organicidad, orden y ejecución.

Al abrirse los diálogos de Salamanca, los jefes de Estado o de Gobierno encontrarán una situación diferente: fue creada la Secretaría General Iberoamericana (SGI) en Santa Cruz, Bolivia, el año pasado, y España suscribió a fines de septiembre el Acuerdo Sede, es decir, Madrid será su centro, el Gobierno español responsable de 70% de los gastos y del resto se encargarán los de este lado. El titular, el secretario general iberoamericano, será siempre un representante de América Latina o del Caribe.

Los 22 países escogieron por unanimidad como primer titular al economista Enrique Iglesias, ex canciller de Uruguay y ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo. Iglesias tiene indudables condiciones para echar las bases de una secretaría que tendrá funciones muy específicas. Es un hombre ampliamente conocido en América Latina y en Estados Unidos, tanto como en los organismos multilaterales y Naciones Unidas, donde se espera que represente a la Cumbre Iberoamericana.

Más allá de esas credenciales, lo que es fundamental para ambas regiones es el trabajo persistente que debe seguir después de las cumbres. A los 15 años de fundada, la Cumbre Iberoamericana retoma de esta manera un gran impulso.

La Agenda de Salamanca, según los documentos oficiales, pondrá su atención en cuestiones capitales para los países miembros. En primer término, y como parece lógico, los jefes de Estado o de Gobierno tendrán ocasión de darle una revisión a la situación general de la comunidad, y a las diferentes reuniones que se realizarán en esta cumbre o a partir de ella. Entre esos asuntos figuran la realidad socio-económica, la migración y la proyección internacional de la Comunidad Iberoamericana.

Los tres temas serán abordados por los mandatarios en tres mesas de trabajo cuyas denominaciones son las siguientes:

A) La realidad socioeconómica de la comunidad y sus retos para una Agenda Iberoamericana. Entre otros asuntos, este punto pretende definir la agenda y doctrina iberoamericana de desarrollo, así como las posiciones conjuntas ante desafíos esenciales como las metas del milenio y la alianza contra el hambre y la pobreza. B) La migración i beroamericana. C) Proyección internacional de la Comunidad Iberoamericana de Naciones.

Paralelamente, se efectuará el Encuentro Empresarial Iberoamericano. Entre sus principales objetivos está “debatir y analizar los retos económicos de los países de la comunidad, desde una perspectiva eminentemente empresarial, así como fomentar los contactos y encuentros entre empresarios iberoamericanos”. Esta reunión, según lo previsto, será permanente a partir de esta cumbre, o sea, que se pretende tener continuidad.

Otro foro será el Encuentro Cívico Iberoamericano que tratará “sobre financiación del desarrollo y lucha contra la pobreza, y estudiará cuestiones como el papel de la cooperación internacional en la ayuda para el desarrollo y la participación ciudadana, en la estrategia de lucha contra la pobreza”. La agenda no termina en esto: también se hablará de una red de cooperación judicial iberoamericana; canje de deuda por educación; carta cultural iberoamericana; y espacio iberoamericano del conocimiento. La temática de la XV Cumbre de Salamanca, más el respaldo de la SGI, prometen una nueva etapa en las relaciones trasatlánticas iberoamericanas.

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