Ene 3 2020
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Cultura

Daniel Calmels: La mirada se encuentra entre la visi贸n y la ceguera

Psicomotricista y psic贸logo social, el poeta Daniel Calmels, entre otros asuntos, con nosotros aborda su intenso involucramiento con la obra po茅tica y pict贸rica del rumano-argentino Jacobo Fijman, internado durante 42 a帽os en el Hospital Neuropsiqui谩trico Borda.

聽– Veintisiete a帽os ten铆as cuando te recibiste de Profesor Nacional de Educaci贸n F铆sica, tras cursar en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educaci贸n de la Universidad Nacional de La Plata. 驴C贸mo fuiste encauz谩ndote en direcci贸n a ese profesorado? Y algo insisti贸, prosigui贸: en los ochenta te form谩s en psicomotricidad y te recib铆s de psic贸logo social.

鈥 Curs茅 en la Facultad de Humanidades desde 1972 hasta 1977, me inscrib铆 a un mismo tiempo en Educaci贸n F铆sica y Ciencias de la Educaci贸n, pues ten铆an materias correlativas y mis intereses, que no estaban tan claros, se orientaban hacia alguna tarea que implicara a la infancia, el juego, la creatividad y el cuerpo.No ten铆a un v铆nculo con el deporte competitivo, s铆 con la docencia; esta posici贸n me permit铆a una b煤squeda de una Educaci贸n F铆sica que promoviera el trabajo en grupo y el 鈥渏uego motor鈥, que hoy denomino 鈥渏uego corporal鈥 (sabiendo que lo motor no juega).

En el profesorado escuch茅 por primera vez una frase que me inquiet贸, una idea acu帽ada por el profesor Alejandro Amavet: 鈥淪oy el cuerpo que pretendo m铆o鈥. Fue mi primer acercamiento conceptual a la noci贸n de cuerpo; un segundo impacto fue leer El ser y la nada鈥 de Jean Paul Sartre, a Gast贸n Bachelard en su 鈥淧o茅tica del espacio鈥, cuando estaba garabateando mi libro 鈥淓spacio habitado鈥 y tambi茅n y de forma destacada (pues con ella puedo cartearme), a Sara Pa铆n con sus escritos sobre las diferencias entre cuerpo y organismo.

Ingreso a la Universidad de La Plata en una etapa de efervescencia de ideas y proyectos, con j贸venes participando de la vida pol铆tica y del campo expresivo de las artes. Mi entrada a estudiar Educaci贸n F铆sica fue una experiencia estimulante no s贸lo por la organizaci贸n de la facultad, que reun铆an en algunas materias alumnos de distintas formaciones, sino porque varios compa帽eros se vinculaban con el arte;.

Tal es as铆 que uno de ellos, Caro Su帽er, me invita en 1973 a la inauguraci贸n de la galer铆a de arte 鈥淏igu谩鈥 (Vicente Forte, Leopoldo Presas, Bruno Venier) en la ciudad de San Pedro, provincia de Buenos Aires, dirigida por su padre, el escultor Pedro Su帽er, compa帽ero de la poeta Edna Pozzi. En esa ocasi贸n conozco a Lysandro Galtier, quien, al escuchar mi apellido de origen franc茅s, me dice: 鈥淪omos parientes鈥, aludiendo a que 鈥渓os Calmels y los Galtier viajaron desde Francia en el mismo barco鈥.

Galtier, de la generaci贸n joven del Grupo Mart铆n Fierro (junto con J. Fijman, Antonio Vallejo y otros), era ceramista, pintor, poeta, ensayista y traductor. La visita a su hogar-biblioteca cambi贸 el rumbo de mi vida: en un portarretrato un pa帽uelo de Juana de Ibarbourou firmado y dedicado, en un parag眉ero el bast贸n de Rub茅n Dar铆o, sobre una pared una colorida y original carta natal firmada por Xul Solar, libros y cartas de Oliverio Girondo, Alejandra Pizarnik鈥

Cumpliendo con su deseo, despu茅s de su muerte y a pedido de sus hermanas, llevo a la Sociedad Argentina de Escritores el pa帽uelo de Juana de Ibarburu, el bast贸n de Rub茅n Dar铆o, y la carta natal firmada por Xul Solar, junto con una cer谩mica (vasija incaica), premiada, realizada por Lysandro Galtier. En el mes de mayo de 2011, con sorpresa e indignaci贸n, me entero de que en una subasta del Banco Ciudad se remata la acuarela de Xul Solar (en el folleto que se expuso en 鈥淎rteba鈥, en el que se anunciaba la Subasta Aniversario, se publicit贸 la efectividad de las ventas tomando como ejemplo, entre otros, la obra de Xul Solar, vendida en ciento sesenta mil pesos).

En 1974 me conecto con la revista 鈥淪uburbio鈥, invitado a participar por su director, el poeta y pintor Antonio Gonz谩lez, y publico un primer poema en un medio gr谩fico. Me inscribo, adem谩s, en los talleres de poes铆a de galer铆a Meridiana (Rodr铆guez Pe帽a 754, a metros de la avenida C贸rdoba y a pocas cuadras de bares emblem谩ticos en el sector 鈥渋ntelectual鈥 de la avenida Corrientes). Cuando fui a anotarme al taller me impact贸 una exposici贸n de Marta Minuj铆n, colorida muestra con zonas de la intimidad femenina. La poes铆a y la pl谩stica conviv铆an en el mismo espacio.

En marzo de 1976 nace mi primera hija; el veinticuatro del mismo mes los comunicados del ej茅rcito argentino anuncian el comienzo de una tragedia.

Este cruce de relaciones me lleva a ligarme con la Psicomotricidad. Estando en el taller de la galer铆a Meridiana nos reunimos un d铆a en la casa de uno de sus integrantes, Carlos Sere (al cual tuve oportunidad de seguir viendo en los 煤ltimos a帽os y participando en la presentaci贸n de sus libros). Conversando con su mujer, Clara Srebrow, psicoanalista, pongo en mi boca las palabras de Amavet, quien hab铆a afirmado que no deber铆a llamarse Educaci贸n F铆sica sino Educaci贸n Psicof铆sica, pues lo f铆sico no se educa; es ante esta idea que Clara me comunica que conoce a una persona que trabaja en una terapia que se llama Psicomotricidad.

Disciplina que yo conoc铆a a partir de los libros que le铆amos en la carrera: varios psicomotricistas franceses tienen como formaci贸n de origen la Educaci贸n F铆sica. Clara me facilita el contacto con Velia Botadoro, psicomotricista argentina recibida en Francia, que ten铆a armado un consultorio de atenci贸n de ni帽os en terapia psicomotriz. Estudio con ella en el a帽o 鈥75. En el 鈥76, despu茅s del golpe, abandona el pa铆s y deja a D茅bora Schojed a cargo de su consultorio, quien me llama para que colabore con ella en la atenci贸n de pacientes varones. Es as铆 como fui del cuerpo a la literatura y de la literatura al cuerpo.

Tu pregunta se refiere a eso que insiste, que se reitera, y creo que es el cruce de experiencias y saberes, esta ligaz贸n entre el cuerpo y la palabra. En uno de mis libros de ensayo, El cuerpo en la escritura, conviven la experiencia de Antonin Artaud y el aprendizaje de la escritura, junto al modelo de la mano como origen de los n煤meros y las referencias al orden y la ley que tiene la escritura en el lenguaje cotidiano.

Las tem谩ticas que implican al cuerpo result贸 con el tiempo un eje de mi obra, principalmente en el ensayo, pero tambi茅n en la poes铆a. El cuerpo al cual me refiero es aquel que no nos es dado al nacer; no se trata de un descubrimiento por parte del ni帽o de algo que ya est谩 dado, sino de una construcci贸n sobre la vida org谩nica, de diversas manifestaciones corporales, como son la mirada, la escucha, el contacto, la gestualidad expresiva, el rostro y sus semblantes, la voz, las praxias, la actitud postural, los sabores, la conciencia de dolor y de placer, etc. De esta manera 鈥渆l cuerpo es en sus manifestaciones鈥.

En cambio, la vida org谩nica est谩 ah铆 para ser vista en sus funciones, aparato por aparato, sistema por sistema. El m茅dico 鈥渞evisa鈥 el normal ciclo de maduraci贸n esperado para cada edad. Pero he aqu铆 que si no se construye un cuerpo de la relaci贸n, si el ojo que ve no se habilita para mirar, decae la capacidad visual hasta l铆mites insospechados, lindantes con la ceguera. No es que el ojo mira porque ve; el ojo ve porque mira, y para mirar es imprescindible la presencia de otro dispuesto a ser mirado y a mirar.

La mirada se encuentra entre la visi贸n y la ceguera. Tiene una carga de subjetividad y una funci贸n subjetivante. Desde esta perspectiva no se trata de pensar la actitud postural como una consecuencia de la postura; el proceso es inverso, la actitud formatea la postura. Mirar el cuerpo tonificado en su alegr铆a, empecinado en estar presente; contemplar el cuerpo transformado en procura de un empe帽o, de un esfuerzo pasional; mirar el cuerpo erotizado, d谩ndose a ver en la actitud que promete las caricias m谩s excelsas.

Ellas y muchas m谩s, infinitas 鈥減osiciones鈥 que el cuerpo asume, nos dan muestras suficientes para comprender que el destino biol贸gico encuentra en el proyecto interactivo de los cuerpos un sentido y una finalidad. Me refiero y estudio entonces el cuerpo que se construye en el v铆nculo con otro cuerpo, cuerpo que escapa de la medicina y la psicolog铆a, que se liga con aspectos antropol贸gicos, sociol贸gicos, hist贸ricos. Cuerpo que se constituye en una insignia de nuestra identidad. Se hace cuerpo a partir del v铆nculo con un adulto significativo que dispone su cuerpo en relaci贸n y cumple con una funci贸n corporizante.

Comenc茅 a escribir poes铆a a los once a帽os, no por el est铆mulo de la escuela, sino por el respeto y admiraci贸n que se ten铆a en mi casa por el arte en general, principalmente por la literatura, la m煤sica y la pl谩stica. Mi abuelo, inmigrante espa帽ol, socialista activo, delegado fabril, tocaba la mandolina y el viol铆n y cantaba en el coro del Centro Gallego de Avellaneda, y se quejaba con insistencia cuando Pepa, mi abuela, le铆a la 鈥淩adiolandia鈥, argumentando que era un pasqu铆n. Despu茅s de su muerte, mi abuela, sac贸 una foto guardada entre los manteles y la puso sobre un marco; cuando pregunt茅 qui茅n era, respondi贸: 鈥淓vita鈥.

Mi padre ten铆a la colecci贸n completa de la revista 鈥淟eopl谩n鈥 (m谩s de seiscientos n煤meros, de 1934 a 1965). Cada una, principalmente en los primeros a帽os, conten铆an una novela o libro de cuentos, o sea, un 鈥減lan de lectura鈥. Con notas period铆sticas colaboraban Enrique Gonz谩lez Tu帽贸n y Miguel Brasc贸. En 1953 comenz贸 a sumarse Rodolfo Walsh.Tambi茅n se recib铆an la revista 鈥淟ife鈥 en espa帽ol y la t铆pica 鈥淪elecciones鈥 (del Reader’s Digest), baluartes informativos de la clase media. Adem谩s, guardaba los suplementos a color del diario 鈥淟a Prensa鈥 y los literarios de 鈥淟a Naci贸n鈥, ilustrados, entre otros, por Juan Carlos Ben铆tez.

Mi t铆o, Cecilio Ortiz, ten铆a su taller de esculturas en yeso. De visita en su casa me fascinaba con los moldes y las formas que se desprend铆an de ellos, de las cajas con espacios repartidos donde guardaba los ojos de vidrio y la acumulaci贸n de santos y cristos que colgaban de las paredes de su taller. Era bastante m谩gico para la mirada de un ni帽o ver a su t铆o con el cigarrillo en la boca, amasando la pasta de yeso en el hueco del hemisferio abierto de una pelota de goma, atento a la colilla que se extend铆a fr谩gil hacia el vac铆o.

En el Colegio Santa Elena Montevideo Uruguay

Mi padre se carteaba con el pintor Oscar Capristo, a quien me lo encontr茅 referido, muchos a帽os despu茅s, leyendo un texto de Enrique Pich贸n Rivi猫re, mientras cursaba mis estudios en Psicolog铆a Social. Logr茅 conocer a Capristo en sus 煤ltimos a帽os de vida; tuve la suerte de que concurriera en 2005 a la presentaci贸n, en la Feria del Libro, de鈥淢area en las manos鈥. Concurri贸 a cumplir con el hijo de un amigo, con ochenta y cinco a帽os, uno antes de su muerte.

Comenc茅 a estudiar Psicolog铆a Social en 1981, a煤n bajo la dictadura. La escuela Pich贸n

En Formaci贸n Permanente de Psicomotricidad

Rivi猫re era un 谩mbito de reuni贸n y resistencia, as铆 como tambi茅n la Asociaci贸n Argentina de Psicomotricidad, que contaba con un posgrado en el que curs茅 mi segunda formaci贸n en Psicomotricidad.

鈥 驴C贸mo te fuiste impregnando de las sucesivas tem谩ticas y ensamblando inquietudes y desarroll谩ndolas como docente y ensayista?

鈥 Cuando comenc茅 a trabajar en Psicomotricidad precis茅 escribir sobre las observaciones y las preguntas que me suscitaba la pr谩ctica, no como especulaci贸n te贸rica sino como necesidad de entender, trabajo de escritura que me ayudaba a pensar el cuerpo y la ni帽ez m谩s all谩 de la disciplina en particular. Los conceptos en los cuales se basaba la pr谩ctica psicomotriz me resultaban escasos o no generaban preguntas o respuestas a lo que ocurr铆a en mi tarea con los ni帽os.

En el Instituto Universitario del Gran Rosario

Tanto la neurofisiolog铆a, el psicoan谩lisis y la psicolog铆a gen茅tica, eran contribuciones indispensables, pero hab铆an sido concebidas para otras pr谩cticas y b谩sicamente respond铆an a otros interrogantes. Por ejemplo, el concepto de 鈥渃uerpo鈥, presente en muchas disciplinas, no tiene el mismo contenido, ni ocupa el mismo lugar que en la pr谩ctica psicomotriz. Algunas disciplinas para su eficacia, necesitan que el cuerpo se aten煤e, que se reduzca en el campo de sus manifestaciones (mirada,

Con Wandanaty Encina

gestualidad expresiva, praxias, actitud postural, contacto, acciones, etc.).

 

En cambio, en la pr谩ctica psicomotriz el objetivo es poner a trabajar el cuerpo en sus

manifestaciones, o en algunos casos los esbozos de corporeidad que se est谩n construyendo. Asimismo, el 鈥渏uego corporal es una tarea convocante que se constituye en una t茅cnica privilegiada, pues al jugar se despliega un 鈥渞elato de representaci贸n ficcional.

El trabajo con ni帽os es movilizante, nos retrotrae a lenguajes y acciones de 茅pocas tempranas, nos conecta con im谩genes que s贸lo pueden ser le铆das con otra imagen. En este caso escribir,

Con Roxana Magalit Cura

pensar escribiendo, es una labor que enriquece la pr谩ctica. Los primeros escritos con formato de libro tuvieron una buena repercusi贸n, no s贸lo en el 谩mbito de la salud mental con ni帽os, sino principalmente en el 谩mbito de la educaci贸n (jardines maternales, nivel inicial, etc.).

En la actualidad, diversas formaciones profesionales integraron varios de mis libros como lectura obligatoria. Tambi茅n debo se帽alar que los libros fueron y son acompa帽ados, 鈥減resentados鈥, en toda conferencia y curso que dicto; ese poner el cuerpo ha beneficiado la difusi贸n. Si bien mis primeros escritos ensay铆sticos

Con psicomotricistas en por Ni Una Menos en la Plaza de Mayo

contemplaban el contexto social y los cambios acaecidos, en mi 煤ltimo libro, Fugas, que comenc茅 hace diecisiete a帽os, preocupado por la injerencia de la tecnolog铆a sobre los cuerpos, la preocupaci贸n por los cambios sociales que afectan a los ni帽os es el eje.

En 鈥淔ugas鈥 establezco un recorrido cr铆tico por los cambios en el jugar, la alimentaci贸n, las cirug铆as de rostro, el aceleramiento que produce el pasaje de la discontinuidad a la continuidad, el predominio de la l贸gica de la eficiencia por sobre la eficacia y los objetos de juego que se le ofrecen a los ni帽os, etc.

Con Laura Szwarc

鈥 Nueve a帽os se suceden entre la edici贸n de tu libro sobre Jacobo Fijman, el notable poeta nacido en la actual Rumania y radicado en nuestro pa铆s desde la ni帽ez, y tu pr贸logo y estudio cr铆tico para enmarcar la aparici贸n de su 鈥淧oes铆a completa鈥 en 2005, a trav茅s de Ediciones del Dock. 驴C贸mo te posicionaste en cada caso?

鈥擡sta pregunta me retrotrae a mi primera relaci贸n con la obra de Fijman, a los encuentros con Galtier. En una ocasi贸n, sabiendo de su conocimiento sobre la

Con Martina Di Rico

literatura francesa, lo consult茅 por la obra de Antonin Artaud. Despu茅s de una atrapante 鈥渄isertaci贸n鈥 y de sacar de su biblioteca una primera edici贸n de Artaud, me pregunta si hab铆a le铆do a Fijman, aludiendo a los puntos en com煤n que ten铆an, principalmente sus pasajes o estancias por los neuropsiqui谩tricos (en el caso de Fijman, cuarenta y dos a帽os internado en el Hospicio de las Mercedes, hoy Neuropsiqui谩trico Borda).

脡l me lo presentaba como poeta y pintor. Un a帽o despu茅s, me trasmite que encontr贸 un paquete con dibujos de Fijman, quien se los dejaba cuando todos los meses viajaba a la SADE a retirar el dinero de una pensi贸n (que Galtier le hab铆a gestionado). Junto con el dinero, Galtier le obsequiaba papeles, tintas,pasteles y l谩pices, a cambio de que en el mes siguiente le trajera alg煤n dibujo. Saca de un caj贸n, entonces, un paquete envuelto en papel madera atado con hilo, me lo da y me dice que lo mire en mi casa.

Con Marcelo Percia y Patricia Mercado

En mi viaje en colectivo de barrio Norte a Sarand铆, me tent茅 y abr铆 el paquete. En 茅l un conjunto de tintas, pasteles, l谩pices y alguna monocopia, todos ellos, en ese primer contacto, no eran m谩s que papeles confundidos por el peso de los a帽os, muchos sin posibilidad de recuperar, sobre todo los pasteles que no hab铆an sido fijados.

Mi primera mirada de Fijman estaba signada (e indignada) por su vida de tanto tormento.

Con Hamlet Lima Quintana

Fue preso de un triple destino de exclusi贸n: pobreza, reclusi贸n y olvido. Escrib铆 en 鈥淓l Cristo Rojo鈥: 鈥淛acobo Fijman dibujaba y pintaba en el loquero, es decir, intentaba saciarse de la sed en pleno desierto. Amaba el color blanco y vest铆a uniforme gris. 驴Fue llevado a curarse de la tristeza a la casa de la melancol铆a?鈥 Es por eso que su poema 鈥淓l canto del cisne鈥, el que le铆a reiteradamente, es el s铆mbolo de su desgarro: 鈥溌緼 qui茅n llamar desde el camino / tan alto y tan desierto?鈥. Mi mirada estaba m谩s puesta en su pesar que en el valor est茅tico de su obra.

Cuando escribo el estudio que prologa 鈥淧oes铆a completa鈥, realizo con el editor, Carlos Pereiro, una lectura detallada de cada uno de los poemas. Guillermo Cuneo, coleccionista, nos facilit贸 las tres ediciones originales y algunos poemas publicados en revistas. En esa ocasi贸n logr茅 abocarme a su obra literaria y pict贸rica. Te cuento que estoy en tratativas con una editorial en Espa帽a para editar un volumen con veinte obras de Fijman en color, con una introducci贸n sobre su obra: ser铆a la primera vez que la obra pl谩stica de Fijman se va a conocer a color en un libro.

聽鈥 Organizaste en un lapso de ocho a帽os, participando en la curadur铆a, tres muestras de las obras pl谩sticas de Fijman. 驴C贸mo record谩s cada una de esas experiencias?

Con Gerardo Manfredi y Claudia Schvartz

聽鈥La primera muestra que realic茅, con el nombre de 鈥淛acobo Fijman, dibujos y poemas, obras in茅ditas鈥, fue en el Centro Cultural Recoleta (Buenos Aires, julio de 1995). Tuve el apoyo de la revista 鈥淭op铆a鈥, con la que estaba en las postrimer铆as de publicar 鈥淓l cristo rojo鈥, inaugurando la editorial de la revista. Esa muestra estuvo cruzada por una serie de inconvenientes que acompa帽aban, casi sistem谩ticamente, las actividades que se realizaban en homenajes a Fijman.

En este caso, por un error, la muestra no fue incluida en los cat谩logos del Centro ni en la difusi贸n; tampoco se pudo exponer su obra original, porque no contaban con seguro, sino que se tuvo que hacer fotocopia color鈥 El 煤nico medio de prensa que cubri贸 la muestra fue Cr贸nica TV.

Con Edgardo Gili y Julio Salgado

La segunda fue en Centro M茅dico de Mar del Plata, en 1998, con la presencia de los escritores Juan-Jacobo Bajarl铆a y Osvaldo Picardo (quien dirig铆a el 谩rea cultural de la asociaci贸n). Fue una iniciativa muy bien recibida por la comunidad, tuve oportunidad de compartir esos d铆as con Bajarl铆a, quien me hab铆a prologado 鈥淓l cristo rojo鈥 y hab铆a conocido a Fijman.

La tercera muestra fue diferente: en Galer铆a Rubbers (ciudad de Buenos Aires), abril de 2003, y con algunas obras a la venta. Fue la que tuvo m谩s difusi贸n y concurrencia. Se mantuvo casi un mes. Concurrieron pintores, galeristas, escritores y tambi茅n una sobrina de Fijman, lo cual fue una sorpresa porque se estimaba que no ten铆a parientes.

Tuvo un car谩cter de homenaje: en esa galer铆a, en 1969 se hab铆a realizado la 煤ltima actividad en la que particip贸 Fijman: hab铆a sido un recital que organiz贸 Vicente Zito Lema presentando la revista 鈥淭alism谩n鈥, n煤mero dedicado al poeta, quien al a帽o siguiente falleci贸.

Tambi茅n en el 鈥96, con motivo de la presentaci贸n de 鈥淓l cristo rojo鈥, en la Escuela de Pich贸n Rivi猫re, organic茅 una muestra de treinta obras de Fijman. Acompa帽aron a 鈥渕irar鈥 la muestra, el pintor Blas Castagna y el escultor Mart铆n Blaszko. Leyeron poemas de Fijman: H茅ctor Freire, Edgardo Gili, Julio C茅sar Salgado y M贸nica Sifrim. Presentaron el libro: Juan-Jacobo Bajarl铆a y Roberto Ferro.

鈥 Conceptualizaste sobre la 鈥渄iferencia y discapacidad en los relatos destinados a lainfancia鈥 en 鈥淟a discapacidad del h茅roe鈥.

En ese ensayo me concentro en los textos destinados a la infancia que introducen a trav茅s de sus personajes la tem谩tica de la diferencia y/o la discapacidad, procedimiento que va desde un tratamiento 鈥渘aturalizado鈥 a una inserci贸n 鈥渕oralizante鈥. Muchos de los libros que analizo son los que us茅 en mi ni帽ez. Utilizo dos t茅rminos: diferenciay discapacidad, sabiendo de sus limitaciones, pero con la idea de cubrir diversos fen贸menos. Uno de ellos, la discapacidad, m谩s ligado a la terminolog铆a oficialmente aceptada.

El otro t茅rmino, diferencia, m谩s general y menos cl铆nico, que permite abarcar un sinn煤mero de registros donde prima un exceso de singularidad. Los textos escolares, f谩bulas, relatos infantiles, series de televisi贸n, cuentan con la presencia de personas con diferencias y discapacidades diversas que acompa帽an al personaje central de la trama, o, contrariamente a lo esperado en la vida real, es la persona con discapacidad quien encarna el personaje principal. La hip贸tesis de trabajo es que, en el espacio textual de la fantas铆a, a los personajes con discapacidad se les restituye el lugar de personas que la discapacidad les roba en la vida real.

Con Graciela Ag眉ed

El encuentro del Soldadito de Plomo (al cual le falta una pierna) con la Bailarina (tambi茅n parada en un pie), le hace decir al h茅roe: 鈥渟in duda a la pobre le falta un pie como a m铆鈥; esta visi贸n fallida recupera una mirada que profundiza las semejanzas. Tambi茅n se hace referencia a los personajes de Pulgarcito/a (sietemesino), Sancho Panza, los Siete Enanitos (uno de ellos no hablaba), 鈥淓l patito feo鈥, el Pato Donald, 鈥淓l flautista de Hamelin鈥 (un ni帽o cojo encuentra la flauta), 鈥淧inocho鈥, 鈥淗eidi鈥 (su amiga Clara en sillas de rueda), 鈥淢iguel el tonto鈥, 鈥淩iquete el del copete鈥, 鈥淧eter Pan鈥 (siempre ni帽o), etc., y por supuesto los partener, que siempre tienen una falta.

Lo que hace posible la aceptaci贸n de un personaje en el discurso narrativo no son las caracter铆sticas del personaje en forma aislada, sino su inclusi贸n y caracterizaci贸n en un programa narrativo, dentro del cual el personaje diferente est谩 habilitado espec铆ficamente por sus funciones (a pesar de su inhabilidad).

Modelo 茅ste opuesto al que se toma en la vida social. Adoptando metaf贸ricamente el modelo de la narrativa, los grupos e instituciones podr铆an estructurar sus programas de funcionamiento y la caracterizaci贸n de sus integrantes para que en el entramado de sus funciones el diferente pueda adquirir un rol digno en el devenir de la tarea.

Gran parte de mi obra se ocupa de los sucesos cotidianos, familiares, repetidos, campo de acciones que se transparentan, sin conciencia. Tal es la fuerza de la familiaridad (hermana de lo obvio), que, para el lector com煤n, los discapacitados en los cuentos infantiles, al ser integrados en un programa narrativo pasan Resultado de imagen para Daniel Calmelsdesapercibidos, se naturalizan al punto de no ser reconocidos como discapacitados. La lectura de este libro los sit煤a en descubierto, los da a ver, y los estudia como hallazgos ocultos por su visibilidad.

鈥 Has investigado y producido te贸ricamente sobre la caligraf铆a, y tambi茅n sobre aquello que denomin谩s 鈥渁rrebato controlado鈥: la firma (en 鈥淓l cuerpo en la escritura鈥). 驴Cu谩l es tu reconstrucci贸n de la historia de tu letra, y qu茅 has reflexionado sobre los avatares evolutivos de tu firma?

En 鈥淢area en las manos鈥 trabajo po茅ticamente mis dificultades con la lectura y escritura:Los dictados eran Resultado de imagen para Daniel Calmelsbatallas/ con la cruenta seguridad de haberlas perdido/ antes de pinchar las primeras letras. / Mis hojas alteradas con tinta roja/ que se adher铆a a mis palabras/ dej谩ndolas heridas de muerte鈥. Aunque leer me era m谩s dif铆cil que escribir, en la escritura mi dificultad mayor estaba en la ortograf铆a (鈥渞ecto-camino鈥).

Durante a帽os, ya grande, escrib铆a omitiendo palabras, reemplazaba las que me tra铆an dificultad, nunca pon铆a 鈥渧uelvo pronto鈥, sino 鈥渞egreso pronto鈥, con lo cual evitaba la letra V. Esta experiencia me sirvi贸 para interesarme por el origen de las palabras y construir familias de palabras, por ejemplo, el uso de la H. Agrupaba por pares opuestos, las H del fr铆o y del calor. Del fr铆o: heladera, helado, hielo鈥; del calor: hogar, hornalla, horno, hoguera鈥

Tambi茅n me defend铆a argumentando que tanto Cervantes como Roberto Arlt eran disortogr谩ficos. Pon铆a en mi boca lo enunciado por Arlt: 鈥測o no escribo ortograf铆a, escribo ideas鈥.

Guardo los cuadernos de primer grado, con lo cual puedo ser testigo de mi caligraf铆a. Pero mi letra siempre estuvo pendiente del instrumento con el cual escribo. Las biromes que 鈥減atinan鈥 sobre el papel distorsionan mi letra. Las herramientas que frotan y mantienen un roce con el papel me permiten una letra aceptable.Resultado de imagen para Daniel Calmels

En cuanto a la firma, de ni帽o me interesaba ver firmar a mi padre, lo hac铆a con frecuencia en su oficina: cheques, cartas y, por supuesto, los boletines. Era una firma de 鈥渁rrebato controlado鈥, movimientos r谩pidos que dejaban un trazo superpuesto y concentrado. Lo m谩s curioso era que sus firmas eran id茅nticas, cosa que no ocurr铆a con mis intentos de firmar.

Al finalizar el secundario ten铆a una firma m谩s o menos afianzada, que no difiere tanto de la actual. De grande me Resultado de imagen para Daniel Calmelspareci贸 que una persona analfabeta podr铆a firmar, no necesitaba de las letras para lograr una firma, bastaba un gesto estabilizado que dejara una marca original, una imagen gr谩fica que lo representara.

鈥 Art铆culos, ensayos鈥 驴c贸mo los encar谩s?

Mantengo hace a帽os un m茅todo de escritura ensay铆stica. En cuanto ubico una idea alrededor de un texto (que se proyecta como art铆culo), y veo que puede desarrollarse, pienso un t铆tulo provisorio que a veces viene acompa帽ando la escritura desde los comienzos. Si la tem谩tica me convoca, suelo organizar t铆tulos de cap铆tulos y armo un archivo donde convergen ordenadamente citas sobre el tema y lo que llamo 鈥渆scritos de emergencia鈥, ideas escritas en papelitos que luego reescribo. Los cap铆tulos son como cajitas que se acomodan en una caja mayor, el libro.

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Con Marcela Armus

En el ensayo se pone a trabajar una idea y se adopta una posici贸n frente a un fen贸meno. Ese poner a trabajar una idea es a trav茅s de la escritura, que escapa a la letra del tratadomo la monograf铆a. Hay art铆culos que tienen una orientaci贸n ensay铆stica, en el cual se vislumbra algo diferente, donde se destaca una escritura que se corre de lo correcto.

Resultado de imagen para Daniel Calmels聽鈥 En 鈥淟as po茅ticas del siglo XX鈥 apunta Ra煤l Gustavo Aguirre: 鈥淧arece que fue Balzac quien dijo una vez: 鈥楽i yo llegara alg煤n d铆a a poder escribir exactamente aquello que quiero escribir, ser铆a sin duda el m谩s grande escritor de todos los tiempos鈥欌. 驴A qui茅nes les cabr铆a la calificaci贸n de 鈥渕谩s grandes escritores鈥?

鈥淓l m谩s grande鈥 y 鈥渄e todos los tiempos鈥, son declaraciones de amor. Yo lo estoy pensando con un amor m谩s atemperado, fuera de los c谩nones de genialidad, perfecci贸n o reconocimiento universal; lo pienso desde mi ligaz贸n afectiva, lo cual hace de un escritor un compa帽ero mayor, querido, admirado, que se registra cerca de la amistad. Ellos son dos poetas, Fernando Pessoa y C茅sar Vallejo; dos narradores, Julio Cort谩zar en sus cuentos y Alejo Carpentier en sus novelas; dos ensayistas, Gast贸n Bachelard y Roland Barthes.

Ficha

Daniel Calmels聽naci贸 el聽26聽de septiembre聽de 1950, en Sarand铆, provincia de Buenos Aires, Argentina, y reside en la Ciudad Aut贸noma de Buenos Aires. Es psicomotricista, egresado de la Asociaci贸n Argentina de Psicomotricidad en 1983, y psic贸logo social, egresado de la Primera Escuela Privada de Psicolog铆a Social 鈥淒r. Enrique Pichon Rivi猫re鈥 en 1986. Ha sido el fundador en 1980 (y coordinador hasta 2005) del 脕rea de Psicomotricidad en el Servicio de Psicopatolog铆a Infanto Juvenil del Hospital Escuela General San Mart铆n. Ha dictado cursos y seminarios en numerosas instituciones de su pa铆s y del extranjero. En el g茅nero ensayo public贸 a partir de 1996 los vol煤menes 鈥淓l cristo rojo. Cuerpo y escritura en la obra de Jacobo Fijman鈥 (Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores), 鈥淓spacio habitado. En la vida cotidiana y la pr谩ctica psicomotriz鈥, 鈥淐uerpo y saber鈥, 鈥淓l cuerpo en la escritura鈥, 鈥淓l libro de los pies. Memoriales de un cuerpo fragmentado I鈥 (Primer Premio Fondo Nacional de las Artes a帽o 2000), 鈥淓l cuerpo cuenta. La presencia del cuerpo en las versificaciones, narrativas y lecturas de crianza鈥, 鈥淒el sost茅n a la transgresi贸n鈥, 鈥淟a discapacidad del h茅roe鈥, 鈥淔ugas, el fin del cuerpo en los comienzos del milenio鈥, etc. Particip贸 en doce libros colectivos de ensayo. Colabor贸 con frecuencia en las revistas 鈥淐uadernos del Camino鈥 (como Daniel Duguet), 鈥淕eneraci贸n Abierta鈥, 鈥淏arataria鈥, 鈥淎becedario鈥, 鈥淭op铆a鈥, e integrando el consejo de redacci贸n, en 鈥淪uburbio鈥. En la actualidad lo hace en las revistas 鈥淐uerpo鈥 y 鈥淓l Psicoanal铆tico鈥. Un volumen re煤ne su narrativa breve: 鈥淟a almohada de los sue帽os鈥 (Buenos Aires, 2007); y en 2011, en Madrid, aparece otro, conformado por el cuento que da t铆tulo a la colecci贸n, en versi贸n infantil, con ilustraciones de Claudia Degliuomini. Poemarios editados: 鈥淨uipus鈥 (1981, en co-autor铆a con Patricio Sabsay y H茅ctor J. Freire), 鈥淒esnudos鈥 (1984, en co-autor铆a con H茅ctor J. Freire), 鈥淟o que tanto ha muerto sin dolor鈥 (1991; Faja de Honor Leopoldo Marechal, en 1992), 鈥淓l cuerpo y los sue帽os鈥 (1995), 鈥淓strellamar鈥 (1999, prosa po茅tica; Primer Premio Rodolfo Walsh 鈥 Derechos Humanos, otorgado por la Facultad de Filosof铆a y Letras, Universidad de Buenos Aires, Secretar铆a de Derechos Humanos, en 1996). En 2005 la Editorial Colihue da a conocer su antolog铆a po茅tica personal 鈥淢area en las manos鈥.聽In茅ditos permanecen m谩s de diez libros de ensayo de su campo profesional, adem谩s de 鈥淓l derecho de crear鈥, ensayo sobre literatura, y el poemario 鈥淎maramara鈥.

 

 

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*Entrevista realizada a trav茅s del correo electr贸nico: en la Ciudad Aut贸noma de Buenos Aires, Daniel Calmels y Rolando Revagliatti.

 

 

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