Oct 14 2016
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Cultura

Dario Fo, el buf贸n incorruptible

El Premio Nobel es un extra帽o im谩n. Tiene tanto prestigio que en ocasiones sirve para coronar la trayectoria de personajes afectos al poder y en otras, para congelar la de aquellos otros que acostumbran a denostarlo. En 1997 ocurri贸 algo as铆: Dario Fo no era el favorito pero cuando algunos se enteraron de que le hab铆an concedido el galard贸n, so帽aron con que quiz谩s, lo que nadie hab铆a logrado a palos, quiz谩s lo consiguiera el show business: focos, fotos, plat贸s, entrevistas, invitaciones, viajes, ediciones, reediciones, etc.
Con Dario Fo, sin embargo, no podr谩 ni la muerte (que le alcanz贸 ayer, 13 de octubre, a los 90 a帽os). De hecho Fo, como el viejo Capitan Matamoros, seguir谩 ganando batallas despu茅s de muerto y lo seguir谩 haciendo porque, 茅l, siempre defendi贸 una cultura viva y din谩mica, enemiga del entretenimiento de sal贸n del que, la mayor铆a, somos pasto. En el caso de Fo, de hecho, cuesta mucho decir que su mejor obra es esta o aquella: para 茅l siempre, todas, estaban en constante evoluci贸n. Todo depende del lugar y del momento.ir-dario-fo-vert

Como 茅l mismo record贸 en su discurso de aceptaci贸n del Premio Nobel, junto a su esposa Franca Rame, durante a帽os 鈥渕ontaron y representaron miles de espect谩culos en teatros, f谩bricas ocupadas, Universidades en lucha鈥 incluso en iglesias desconsagradas, c谩rceles, plazas con sol y lluvia鈥. Y todo eso conllev贸 鈥渧ejaciones, cargas de la polic铆a, insultos de los bienpensantes y violencias de todo tipo鈥 (en 1973 su mujer padeci贸 una violaci贸n m煤ltiple por parte de un grup煤sculo fascista que, por cierto, qued贸 impune).

Y es que para Fo, el teatro, era un campo de batalla o mejor, una herramienta pol铆tica sin parang贸n. Hoy, los snobs, probablemente hablar铆an de soft-power. Fo, en todo caso, nunca acept贸 esa concepci贸n acartonada del teatro que nuestras sociedades heredaron de su 鈥榬eforma鈥 del siglo XVIII: locales fijos, guiones cerrados, atribulados (y controlables) empresarios teatrales, horarios, realismo a ultranza, escaso contacto con el p煤blico, los Estados regul谩ndolo todo y para colmo de males, r铆os de p煤blico y cr铆tica cuadriculada.

Para Fo, el teatro, era otra cosa: creatividad, exageraci贸n, esfuerzo, itinerancia, s谩tira, gui帽o, complicidad, mimo, gesto, insinuaci贸n, atrevimiento, f谩bula, inocencia, canto, calle cotidianeidad, improvisaci贸n, carcajadas鈥 Dario Fo, de hecho, no trabajaba con guiones al uso sino con dibujos hechos por 茅l que le evocaban una situaci贸n y le obligaban a improvisar y al p煤blico, a pensar y en cierto modo, a interactuar. Toda esa, para Fo, era una dial茅ctica alqu铆mica. En otras palabras, una suerte de revoluci贸n permanente.

Una forma de lucha que convirti贸 a Fo en un personaje peculiar, a mitad de camino entre un actor, un director, un empresario e incluso, en cierto modo, un espectador. Es decir, todo lo contrario a lo que suele gustarle al teatro convencional, amante de la fijaci贸n de los espacios y de los roles definidos. Esa rebeld铆a desde las tablas coincid铆a bastante, por cierto, con el teatro popular italiano (la Commedia dell鈥橝rte) anterior a la 鈥榬eforma鈥 del siglo XVIII: la vieja juglar铆a deambulante, antecedente de mimos, payasos e histriones.

Beppe Grillo, el l铆der actual del Movimento 5 Stelle (una especie de versi贸n italiana de Podemos) dijo hace tiempo, con iron铆a c谩ustica, que a Dario Fo le gustaba tanto el teatro cl谩sico que 鈥渟e invent贸 uno鈥. Esa frase ayer no fue recordada porque, en las 煤ltimas elecciones italianas, Fo apoy贸 a Grillo. Lo dicho por Grillo, sin embargo, tiene mucho de verdad: Fo, de hecho, tambi茅n fue un erudito literario que recuper贸 muchas tradicionales teatrales que, durante a帽os, hab铆an sido formateadas por los poderes establecidos.

Por ejemplo, el Grammelot, un extra帽o 鈥榣enguaje鈥 (que b谩sicamente consist铆a en emitir un ruido muy parecido a una conversaci贸n trufada de algunas palabras clave) muy utilizado en la Italia de los siglos XVI y XVII por juglares y bufones para 鈥榟ablarle鈥 a auditorios que no comprend铆an su dialecto o que, al entenderlo demasiado bien, pod铆an convertirse en foros peligrosos para cr铆ticas sociopol铆ticas claras y abiertas. O por ejemplo, tambi茅n, la vieja s谩tira pol铆tica, mucho m谩s evidente y corrosiva, de origen hel茅nico y muy anterior.

En la pr谩ctica, Dario Fo, se divert铆a mezclando tradiciones histri贸nicas escamoteadas para tejer relatos que se entrelazaran con la realidad social y le permitieran, no solo conectar con cada espectador sino dotar de sentido sociopol铆tico al teatro. Fo, pues, no cre贸 de la nada. De hecho, fue precisamente esa concepci贸n tan militante de la escena la que le permiti贸 convertirse, durante d茅cadas, en un referente, no solo para el teatro italiano, sino -en algunos momentos, mucho m谩s importante- para la ARCI.

ir-dario-fo1La Asociaci贸n Recreativa y Cultural Italiana es una de las m谩s originales e interesantes herencias dejadas, en Italia, por el PCI (Partido Comunista Italiano, que lleg贸 a ser el m谩s poderoso de Occidente): la ARCI fue creada como brazo cultural del Partido y termin贸 convirti茅ndose en una v铆vida red nacional de asociaciones culturales que sobrevivi贸 al propio Partido. Fo contribuy贸 a levantarla desde el teatro llevando sus representaciones, al estilo de los comediantes medievales, hasta los extremos m谩s rec贸nditos de su pa铆s.

Pero Fo, con los 煤nicos que se cas贸 alguna vez fue con su mujer y con el teatro: por eso se atrevi贸 a romper con el PCI antes de la Ca铆da del Muro de Berl铆n (1989). Le acus贸 del m谩s grave crimen que, desde su 贸ptica, se pod铆a cometer: 鈥渃asarse con el poder鈥. Y as铆, desde su solter铆a y con el prestigio que ya le proporcionaba atesorar el Nobel se lanz贸 en solitario, ya en la d茅cada de los 2000, a una ir贸nica, quijotesca e inmisericorde campa帽a teatral anti-Berlusconi que adopt贸 la forma de un divertido mon贸logo (censurado por la tv).

A Fo no le detuvo ni siquiera la muerte, hace tres a帽os, su amada esposa: sigui贸 rode谩ndose de j贸venes y ejerciendo el activismo teatral. Para muestra, un bot贸n: uno de sus 煤ltimos trabajos (鈥淯n hombre quemado vivo鈥) lo prepar贸 junto a la hija de un inmigrante rumano que fue quemado vivo en 2000, por su jefe, cuando fue a exigir el salario que se le adeudaba. Muy sintom谩tico de los tiempos en los que vivimos y muy demostrativo del tipo de teatro, solidario y poco can贸nico, que practicaba. D.E.P. su genio.

*Soci贸logo y periodista

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