May 8 2021
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Ciencia y Tecnolog铆a

Datos biom茅tricos y capitalismo de vigilancia

La reciente creaci贸n de un Padr贸n Nacional de Usuarios de Telefon铆a M贸vil, que obliga al registro de los datos biom茅tricos de todos los usuarios, ha abierto un debate necesario sobre sus impactos potenciales. No obstante, faltan elementos de contexto fundamentales.

La conversi贸n de nuestras caracter铆sticas personales y de identificaci贸n a datos digitales, son un componente clave del capitalismo actual, llamado atinadamente capitalismo de vigilancia por Shoshana Zuboff. Los datos biom茅tricos, especialmente rasgos faciales e iris, no s贸lo identifican a una persona, tambi茅n son de enorme relevancia para interpretar emociones, lo cual es esencial para la lucrativa industria de venta de futuros conductuales, o sea, la apuesta y manipulaci贸n de nuestras conductas para empujarnos a hacer lo que deseen las empresas / gobiernos que lo paguen. Adem谩s, son fundamentales para el reconocimiento facial desde c谩maras de vigilancia, incluso en aglomeraciones, sea con fines de control, represi贸n o comerciales.

Todo se hace m谩s grave porque el volumen de datos que implica este tipo de registro en poblaciones enteras s贸lo se puede almacenar y manejar en enormes nubes de computaci贸n, un sector brutalmente concentrado en pocas empresas. M谩s de la mitad del mercado global lo tienen las estadunidenses Amazon AWS, Google Cloud, Microsoft Azure e IBM, seguidas de la china Alibaba. Tambi茅n Oracle y Dell tienen porcentajes significativos. Las tres primeras, junto a Apple y Facebook, controlan, adem谩s, m谩s de la mitad del mercado global de plataformas electr贸nicas, y junto a las chinas Alibaba y Tencent, m谩s de dos tercios. Aunque las grandes empresas telef贸nicas colecten los datos 鈥搚 los puedan usar para sus negocios鈥 la mayor铆a, como Telcel y Telmex, contratan servicios de las anteriores.

Peor a煤n, varios niveles de gobierno, desde el federal a estados y municipios, albergan los datos electr贸nicos de parte o todas sus actividades 鈥搃ncluso registros de poblaci贸n o sectores de 茅sta (como estudiantes, pacientes, derechohabientes de diversos sistemas)鈥 en esas mismas nubes, conectadas a sus plataformas. Dir谩n que hay regulaciones sobre acceso de 茅stas a los datos que almacenan, gestionan y/o dan servicio, pero adem谩s de muy insuficientes, no pueden controlar realmente lo que hacen estas gigantes. Hay ejemplos de abuso con impactos tremendos, como el de Cambridge Analytica que result贸 en la elecci贸n de Trump, Macri, Bolsonaro y otros.

Esta nueva forma de organizaci贸n capitalista se basa en la digitalizaci贸n en todos los rubros industriales, junto a la plataformizaci贸n electr贸nica de relaciones sociales, transacciones de comercio, financieras, compras dom茅sticas y otras. Tambi茅n la instalaci贸n de mecanismos cada vez m谩s avanzados de vigilancia dentro y fuera de los hogares, para avanzar en la conexi贸n de todos los aparatos, para conocer 鈥搚 sugerir, persuadir, empujar鈥 nuestras conductas.

Todo ello ha causado m煤ltiples impactos sociales, econ贸micos, pol铆ticos, ambientales, laborales, en la salud; la mayor铆a negativos. Con la pandemia, la invasi贸n electr贸nica de nuestra vida y trabajo se expandi贸 enormemente e incorpor贸 masivamente aspectos esenciales como educaci贸n, atenci贸n de la salud y reuniones de todo tipo.

Aunque la vigilancia con fines de control y represi贸n por parte de gobiernos y autoridades es un efecto extraordinariamente magnificado y facilitado en esta nueva era capitalista, el inter茅s principal de las empresas es la vigilancia de nuestra vida cotidiana para poder influir y manipular nuestras elecciones de consumo, pol铆ticas, sociales y educativas.

La extracci贸n y almacenamiento de datos de las personas (adem谩s de ciudades, ecosistemas, territorios) que son cruzados con otros registros, manejados e interpretados con algoritmos de inteligencia artificial son una de las principales fuentes de ganancia de las gigantes tecnol贸gicas. Es tan cuantiosa que nueve de las 10 mayores empresas con m谩s alto valor burs谩til son tecnol贸gicas, varias con valor de mercado mayor que todo el PIB de M茅xico.

Ese lucro se bas贸 en la primera generaci贸n de extracci贸n y explotaci贸n de nuestros datos.

El siguiente paso fue no s贸lo vender datos agrupados por segmentos de inter茅s para los anuncios de las empresas, sino vender la predicci贸n y la modificaci贸n de las conductas de esos grupos. Para ello, la cantidad y calidad de datos que se puedan agregar y cruzar entre s铆 鈥揷omo ubicaci贸n geogr谩fica, educaci贸n, nivel de ingresos, preferencias de consumo, estado de salud, etc茅tera, son fundamentales. Por ello han crecido vertiginosamente las industrias de biometr铆a y reconocimiento facial, porque permiten vigilar, interpretar y manipular mejor las emociones, un producto de alto valor para las empresas.

Pese a la alta penetraci贸n de esta realidad, la discusi贸n social de los impactos del capitalismo de vigilancia es muy limitada, pero hay un debate importante desde organizaciones y activistas de base (https://tinyurl.com/vwmf4wzb).

Las regulaciones nacionales e internacionales necesarias para controlar y/o prohibir estas actividades, cuestionar los monopolios, etc茅tera, son rid铆culamente insuficientes o no existen. Refieren, adem谩s, a opciones y derechos individuales, cuando se trata de una explotaci贸n global y poblacional a la que necesitamos responder con debates y derechos colectivos. En este dif铆cil contexto, hacer obligatoria la entrega de nuestros datos biom茅tricos 鈥搒ue帽o de las gigantes tecnol贸gicas鈥 es una p茅sima idea.

* Investigadora del Grupo ETC

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