Ene 9 2014
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Opini贸nPol铆tica

De Asambleas Constituyentes y democracias directas

Despu茅s de las elecciones constatamos hechos que se alejan de la agenda Progresista que pretende llevar adelante la reciente Presidenta electa Michelle Bachelet. Sectores conservadores de la Nueva Mayor铆a y del pa铆s comienzan a mostrar sus miedos al querer convencernos de reemplazar la promesa de una nueva Constituci贸n por el premio de consuelo de una reforma constitucional.

Rechazan una Constituci贸n que emane de los chilenos. Nos quieren negar el derecho a fijar nuestras reglas de convivencia. Se niegan a que juntos construyamos la casa donde queremos vivir.

Si se quiere que Chile cambie, se modernice y sus instituciones sean facilitadoras de una buena vida y no permanentes obst谩culos a la convivencia, hay que convocar a una Asamblea Constituyente. Puede ser mediante una cuarta urna, un plebiscito o una papeleta, a fin de lograr una nueva Constituci贸n. La actual es insalvablemente autoritaria y, mientras se mantenga, ser谩 imposible iniciar las grandes reformas pol铆ticas. Es una torpeza la opini贸n de algunos pol铆ticos que sostienen que el cambio de la Constituci贸n equivale a 鈥渇umar opio鈥. Tratan de mantener a toda costa el statu quo, a fin de conservar sus cargos y asegurar a los grandes empresarios que no se tocar谩n sus intereses.

En Am茅rica Latina hay suficientes ejemplos de Constituyentes que han dado lugar a Constituciones muy avanzadas y democr谩ticas: baste recordar la de Colombia en 1991, lograda por el movimiento estudiantil, cuando dos millones de ciudadanos votaron en una s茅ptima papeleta que solicitaba la convocatoria a una Asamblea Constituyente, propuesta que fue aceptada por la Corte Suprema. Una vez iniciado el proceso de convocatoria, participaron todos los partidos pol铆ticos, incluido el movimiento M-19, que se incorpor贸 a la legalidad, as铆 como la derecha colombiana. Como ejemplo de Constituyente es bueno mencionar el caso de Islandia, que a su vez logr贸 superar la grave crisis econ贸mica y bancaria a trav茅s de juicios a los verdaderos culpables -los especuladores financieros-, en lugar de hacer recaer el peso de la crisis sobre la ciudadan铆a.

Si se quiere que Chile entre de lleno en el siglo actual y no siga esclavo de d茅cadas pasadas, es necesaria la implementaci贸n de mecanismos de democracia directa, para ir de la democracia representativa a la democracia ciudadana. Es cierto que la literatura cl谩sica tendi贸 a identificar la democracia plebiscitaria con los reg铆menes autoritarios; Max Weber la relaciona con el tipo de dominaci贸n carism谩tica, que tiende a exaltar el poder del demagogo. Esta concepci贸n te贸rica ha sido superada en la actualidad, cuando la mayor铆a de los cientistas pol铆ticos concuerdan en que pueden coexistir las instituciones de democracia representativa con aquellas que consagran la participaci贸n directa de los ciudadanos. Los problemas de la democracia se resuelven con m谩s democracia.

Un Estado moderno es uno que se hace cargo de que una democracia es como la bicicleta. Debe reformarse permanentemente. Si no, uno se cae. Se debe pedalear sistem谩ticamente. Y Chile, en t茅rminos electorales y por el bajo inter茅s de sus compatriotas en su propia democracia, se est谩 cayendo. Para levantarse y avanzar se debe pedalear.
Los mecanismos de democracia directa son aplicados en casi todos los pa铆ses del mundo 鈥搇a Constituci贸n uruguaya, por ejemplo, garantiza la aplicaci贸n de la mayor铆a de los procedimientos de democracia directa, salvo la revocaci贸n de mandatos鈥, y han arrojado como resultado una mayor participaci贸n ciudadana. ch marco enriquez

Es falso, como lo prueba el cientista pol铆tico David Altman, que los mecanismos de democracia directa surgidos a trav茅s de las instituciones democr谩ticas sean favorables a los gobiernos que convocan a los referendos. De un total de 34 plebiscitos realizados en Am茅rica Latina, casi en un 50% de los casos fue rechazado el planteamiento del Ejecutivo. Por lo dem谩s, en tres plebiscitos fueron rechazadas las proposiciones de las dictaduras: en Ecuador (1979), Uruguay (1980) y Chile (1988).

La revocaci贸n de mandato se ha aplicado preferentemente en Venezuela, donde la oposici贸n a Hugo Ch谩vez logr贸 el n煤mero de firmas necesarias para convocar a un plebiscito revocatorio del mandato presidencial en 2004. Los plebiscitos revocatorios son los m谩s cercanos al ideal de la Comuna de Par铆s (1871), donde todos los cargos eran susceptibles de revocaci贸n.
En Ecuador han predominado los m茅todos consultivos de democracia directa; no son vinculantes, pero tienen mucha importancia para preguntar a los ciudadanos sobre temas pol铆ticos fundamentales. En Uruguay se ha convocado a muchos referendos sobre temas que ata帽en directamente a cuestiones pol铆ticas, como aquel que impidi贸 el juicio de los militares comprometidos con los cr铆menes de la dictadura; en otro, m谩s de un 70% de los votantes rechaz贸 las privatizaciones del gobierno neoliberal de Lacalle; y mediante un tercero se nacionalizaron las aguas, consider谩ndolas como un derecho humano fundamental.

Si se quiere que Chile tenga instituciones modernas, inclusivas y respetadas, es fundamental que la nueva Constituci贸n consagre plebiscitos, referendos, consultas populares, posibles vetos de las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional, iniciativas populares de nueva legislaci贸n y revocaci贸n de mandatos. Las iniciativas de democracia directa pueden surgir desde arriba hacia abajo y viceversa. Chile debe seguir cambiando. No s贸lo se trata de modernizar la econom铆a sino que tambi茅n la pol铆tica. Tarea que las 茅lites criollas han menospreciado en beneficio de un debate economicista que desatiende la necesidad de una democracia pol铆tica, econ贸mica, social, regional y cultural para que Chile cambie.

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    3 Coment谩rios - A帽adir comentario

    Comentarios

    1. Maria In茅s Bussi
      14 enero 2014 19:00

      Que buen articulo caro Marco!

    2. Antonio Casalduero Recuero
      16 enero 2014 20:59

      Muy buen art铆culo de Marco, fundamentalmente valioso porque aporta datos concretos de otras experiencias latinoamericanas, pero donde discrepo con el articulista es que ha sido renuente a la hora de precisar nombres, o no se atreve, o es demasiado respetuoso, o le han faltado cojones. Ese pol铆tico al que Marco alude, aquel que afirm贸 que la Constituyente era un opio, no es otro que el inefable Camilo Escalona, un antiguo militante socialista que ha ocupado altos cargos en su partido. La interrogante surge cuando uno se pregunta: 驴As铆 opina tambi茅n este partido, el PS tambi茅n cree que alcanzar una Asamblea Constituyente es una in煤til se帽al de opio?; esa era la droga que los ingleses impusieron por la fuerza de los ca帽ones a China para evitar que sus habitantes pensaran mucho y cuestionaran al imperio.

    3. fernando cortes araya
      18 enero 2014 12:32

      Marco, buena opini贸n,para abrir debates, 芦la democracia se resuelve con m谩s democracia禄, es en terror de lis pol铆ticos tradicionales. Te saluda un chileno de C贸rdoba que espera su derecho a votar en en exterior.