Abr 2 2017
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Ciencia y Tecnolog铆a

De la microelectr贸nica al poder mundial: inflexi贸n y perspectiva

En un lapso de 25 a帽os, el ciberespacio聽 ha alzado las altas esferas del poder global para constituir un bien geoestrat茅gico similar a otros espacios tradicionales tales como las aguas internacionales, la atm贸sfera y el espacio. Esta velocidad de ascensi贸n es in茅dita en la historia.

Nunca hab铆amos observado, en tiempo de 芦paz global禄 (o m谩s bien de ausencia de guerra global), el desarrollo tan veloz de una nueva dimensi贸n de interdependencia planetaria, donde juegan simult谩neamente los aspectos pol铆ticos, militares, econ贸micos, tecnol贸gicos, as铆 como tambi茅n much铆simos actores sociales e institucionales, con mayor densidad en las econom铆as avanzadas. Luego de un primer per铆odo donde Internet evolucion贸 relativamente a la sombra de la competici贸n entre potencias, estamos ahora ante una nueva etapa en la cual los actores tradicionales del tablero geopol铆tico, en particular los Estados industriales y las corporaciones transnacionales, marcan fuertemente su impronta. Los nuevos archivos recientemente difundidos por Wikileaks en febrero 2017 nos remiten una vez m谩s a este preocupante grado de colonizaci贸n de la red global y los intereses en juego. Resultado de imagen para microelectr贸nica

En efecto, no pasa un a帽o sin que se visibilicen nuevas aristas de la disputa en Internet y que se desate un nuevo esc谩ndalo de control orwelliano de los nuevos recursos digitales. Recordemos que en el a帽o 2013, Edward Snowden hab铆a marcado un antes y un despu茅s en la historia digital que probablemente ninguna acci贸n educativa podr铆a haber alcanzado: revel贸 la tentacular magnitud del aparato de interceptaci贸n implementada desde Estados Unidos en alianza con otros pa铆ses industriales y las grandes corporaciones de la industria digital. En 2014, sali贸 a la luz el espionaje de las presidentas Dilma Roussef y Angela Merkel, lo cual aceler贸 la organizaci贸n de la cumbre multilateral NetMundial en Brasil en 2014 y algunas reformas institucionales dilatadas en la regulaci贸n de la infraestructura de Internet (desamericanizaci贸n del ICANN). En el 2016, la captura de correos de la Convenci贸n Nacional Dem贸crata en EEUU influy贸 directamente sobre el proceso electoral que se desarroll贸 en noviembre 2016.

El avance de este clima de vigilancia tiene como correlato la progresi贸n de la hiperconcentraci贸n de la industria digital. Hoy, cinco compa帽铆as norteamericanas (Google, Microsoft, Facebook, Amazon y IBM) ya han absorbido una gran parte de los datos mundiales. El duopolio Google y Facebook han captado en el a帽o 2016 un 95% del total de los ingresos de publicidad en Internet mientras el conglomerado Alphabet Inc, due帽o entre otros de Google Inc., Gmail, Youtube y Android, se ha vuelto la mayor empresa de comunicaci贸n a nivel global, incentivando la convergencia entre diversas ramas tecnol贸gicas (bio-nano-info-ciber). Estos hechos sobresalientes en la superficie, son en realidad epifen贸menos de un continente cada vez m谩s extenso y espeso (un 芦8to continente禄 como lo hab铆a bautizado el inform谩tico nigeriano Philip Emeagwali en los a帽os 90), en el cual se manifiestan una conflictividad creciente y un mayor grado de disputa.

Si entramos en el ciberespacio por la puerta de los actores pesados y del eje vigilancia-concentraci贸n corporativa, es porque nos permite poner de relieve un elemento central que caracteriza las nuevas reglas del juego actuando en el terreno electr贸nico. La llegada de estos grandes actores en el territorio electr贸nico ha operado un giro copernicano de las modalidades de intervenci贸n en la red y deja trunco de alg煤n modo los primeros sistemas ideol贸gicos que hab铆an dise帽ado su etapa de inicio y generalizaci贸n. De un espacio horizontal y descentralizado, nutrido por una concepci贸n libertaria de intercambios aut贸nomos, inventado en su origen por ingenieros estadounidenses y europeos con el apoyo de fondos militares en el marco del ARPA (Advanced Research Projects Agency), Internet se desarroll贸 hasta el a帽o 1984 como una estructura inter-universitaria en un clima de apertura muy favorable a la innovaci贸n tecnol贸gica que luego se expandi贸 de manera exponencial al momento en que liberan los protocolos de la Web a partir del a帽o 1993. ciberespionaje

Los actores industriales que ingresan a partir de este momento se apoyaron sobre un marco combinando muy eficazmente unidad normativa (dominios, protocolos, ruteos) y descentralizaci贸n f铆sica (tendido de fibras, puntos de intercambios, acuerdos entre redes, inversi贸n financiera h铆brida en la infraestructura material), en plena progresi贸n y carrera econ贸mica de las potencias (re)emergentes. El espacio electr贸nico se fue colocando en el coraz贸n de los intereses de estas potencias, dentro de un orden geoecon贸mico hegemonizado por los Estados Unidos con un bajo nivel de regulaci贸n, lo cual termin贸 de convertir la red en una columna vertebral de la trama pol铆tica y econ贸mica mundial al mismo tiempo que transform贸 la matriz de poder y los patrones socio-productivos.

Este salto de la microelectr贸nica al poder mundial no genera solamente una mera evoluci贸n tecnol贸gica. Se trata de un profundo movimiento que desencadena un conjunto de rupturas en los equilibrios socio-t茅cnicos, chocando adem谩s con reg铆menes pol铆ticos acotados que no disponen de resortes pol铆ticos, culturales, constitucionales y jur铆dicos capaces de tratar la naturaleza y la velocidad de los fen贸menos. Los mecanismos l贸gicos de Internet, el c贸digo y los algoritmos, son ley como lo anunciaba de forma pionera el jurista Lawrence Lessig en el a帽o 2000. Basta ver como han permeado muy r谩pidamente otros tipos de innovaciones tecnol贸gicas tales como las semillas transg茅nicas o insumos qu铆micos bajo la presi贸n del crecimiento productivista en todos los intersticios del sistema liberal westfaliano. La 芦Muralla cibern茅tica禄 china da un contra-ejemplo elocuente en cuanto barrera centralizada para manejar soberanamente la inserci贸n en el flujo digital global sin quedar al margen de la carrera informacional. Zygmunt Bauman bien sintetizaba que la globalizaci贸n hab铆a conducido a un mundo donde 鈥渉ay pol铆tica local sin poder y poder global sin pol铆tica鈥.

Algo de ello rige en el campo cibern茅tico e informacional, en estrecha relaci贸n con el proyecto geoecon贸mico neoliberal que las 茅lites globales arriman a la expansi贸n de Internet y a una posible cuarta revoluci贸n productiva sostenida por sus fabricas 芦biopol铆ticas禄 de consenso. De hecho, el marco de interpretaci贸n no solamente institucional sino tambi茅n cultural en el cual se apoya el abordaje multilateral del ciberespacio sigue siendo fuertemente instrumental y inacabado (1), lejos de elevar una dimensi贸n pol铆tica fundada en la idea de com煤n estrat茅gico o de nuevo vector de distribuci贸n de riqueza. Esta subpolitizaci贸n en el plano formal no ha acelerado una gobernanza mundial efectiva del ciberespacio, sino m谩s bien un consenso de administraci贸n tecno-econ贸mica consolidando un grupo de actores e intereses sectoriales (2). inteligencia-artificial

Ante el surgimiento de estos elementos perturbadores, existen muchas preguntas, lecturas y聽 luchas diseminadas, atravesadas por una gran variedad de corrientes ideol贸gicas (neoliberales, idealistas, tecno-centristas, libertarios, soberanistas, oscurantistas…etc). De hecho, no existe hoy un 煤nico sujeto colectivo capaz de jerarquizar una agenda estrat茅gica de lucha de lo local a lo global. Que as铆 sea y el reto esta claramente en formar nuevas alianzas y quiz谩s una ideolog铆a para ir m谩s a fondo en la disputa pol铆tica. No obstante, una mirada hist贸rica nos muestra que el desaf铆o no se encuentra tanto en los sujetos o las luchas sociales que siempre se constituyen frente a las modalidades de explotaci贸n, sino en las formas de dominio y desigualdades que se reconfiguran en nuevas estructuras y con nuevas caracter铆sticas. Esto se verifica particularmente en el territorio electr贸nico. Por eso, acudimos a un gran imperativo de renovaci贸n de los marcos de comprensi贸n de Internet, que no s贸lo tienen que ver con las denominadas nuevas tecnolog铆as de la informaci贸n, sino con las modalidades de evoluci贸n del poder mundial, de la matriz socioproductiva y de todas sus interfaces con los sectores cibern茅ticos y comunicacionales. En la pr谩ctica, esta renovaci贸n encuentra resistencias debido a las fronteras entre culturas t茅cnicas, pol铆ticas y conceptuales.

Agregamos tambi茅n que es necesario realizar esta tarea en clave a la constituci贸n de una nueva geometr铆a del poder a nivel mundial y continental, en una etapa donde la transici贸n hacia un sistema multipolar inestable va creando nuevos repliegues neo-nacionalistas y agudizando la competici贸n entre Estados al interior de cada com煤n estrat茅gico, el ciberespacio siendo especialmente propenso a una conflictividad generalizada en el estilo hobbesiano. En otras palabras, van a proliferar las condiciones para pisotear seguridades, derechos y libertades c铆vicas en el altar del mercantilismo y de la rivalidad entre potencias. Urge dise帽ar nuevos consensos y reglas antes de que las relaciones de fuerza generen cambios o rupturas dif铆cilmente reversibles (como fue hist贸ricamente el caso con los recursos del alta mar y la navegaci贸n mar铆tima transitando de un r茅gimen de realpolitik hacia un conjunto de reglas y sanciones codificadas en el derecho internacional).

ciberguerra1 Por otra parte, si admitimos que el tablero fragmentado de entidades democr谩tico-liberales esta cada vez m谩s arrinconado por un anarco-capitalismo en fase de endurecimiento y que los temas cruciales de la agenda se encuentran a nivel transnacional, la emergencia de un espacio de poder plural y plebeyo como el ciberespacio da un puntapi茅 para un debate sobre las condiciones de un 芦pre-sistema transnacional democr谩tico禄 (o de una democracia mundial en red por as铆 llamarla). Al fin y al cabo, Internet, en tanto vector del proceso de mundializaci贸n, es un construido social y vehicula un patr贸n determinado de mundialidad que tiene que ser significado acorde a su momento hist贸rico. Este razonamiento nos permite conectar la dimensi贸n tecno-econ贸mica actualmente dominante en Internet con la dimensi贸n pol铆tica y 茅tica.

Lo anterior nos hace confluir sobre dos ejes que queremos recontextualizar brevemente a la luz de la trayectoria latinoamericana. En primer lugar, la disputa de Internet y la apropiaci贸n soberana del ciberespacio no es separable de la construcci贸n de visiones y capacidades estrat茅gicas, pol铆ticas e intelectuales al servicio de una transici贸n de las econom铆as regionales y por ende de la matriz de riqueza. Han habido iniciativas estatales in茅ditas en Am茅rica Latina para desarrollar una ciudadan铆a digital y una soberan铆a tecnol贸gica dentro de un movimiento de recuperaci贸n de soberan铆a pol铆tica (3), pero estas han quedado inconclusas por falta de impulso pol铆tico u opacadas por la supremac铆a de un modelo primarizador-financiero muy presente en las 茅lites, inclusive las del campo popular-progresista. El economista Ladislau Dowbor recalca que la asfixia financiera y la extracci贸n masiva de riqueza (informal y formal) fue un factor central de derrumbe social y pol铆tico en Brasil luego de las desestabilizaciones post-crisis financiera del 2008.

La situaci贸n es semejante en Argentina y Venezuela o en otros pa铆ses con estructura dependiente en 脕frica. En cambio en Europa, es la ausencia de un proyecto pol铆tico de conjunto y por lo tanto de una visi贸n estrat茅gica que han dejado importantes fracciones de la econom铆a del conocimiento y del ciberespacio en manos de intereses ajenos. Como lo denota el borrador del Consenso para Nuestra Am茅rica (4), hay una actualizaci贸n muy necesaria en las fuerzas pol铆ticas continentales para encarar las nuevas estructuras sociales y econ贸micas, es decir reinterpretar una matriz econ贸mica que ha sofisticado la extracci贸n sist茅mica de riqueza y que adem谩s transita de la centralidad de los medios de producci贸n incorporando mayores factores inmateriales en un contexto de deflaci贸n mundial, con nuevos riesgos de colonizaci贸n y tambi茅n con oportunidades de emancipaci贸n. Todo esto abre un terreno pol铆tico f茅rtil para disputar en muchos 谩mbitos y m谩s all谩 de las corrientes hist贸ricas (desarrollistas, socialistas, estructuralistas…etc) una inserci贸n de las nuevas tecnolog铆as dentro de los objetivos de soberan铆a econ贸mica (5), de justicia social y de inclusi贸n (inclusi贸n que es a la vez monetaria, financiera, cultural, tecnol贸gica y pol铆tica). CIBERGUERRA2

En segundo lugar, los esfuerzos para defender una Internet abierta, plural, neutra, libre y transparente desde diversos sectores civiles o institucionales est谩n apelados a resignificarse y radicalizarse ante el grado de convergencia tecnol贸gica y de colonizaci贸n alcanzado por el poder corporativo. Varias batallas jur铆dicas han sido ganadas para afirmar la neutralidad de la red y consolidar el derecho a comunicar, incluso a nivel de los fundamentos constitucionales de varios pa铆ses suramericanos. Se ha multiplicado e internalizado el uso del c贸digo libre y de est谩ndares abiertos de forma dispar y desigual, pero extensamente, desde el m谩s alto nivel institucional hasta varios sectores sociales. Nuevas coaliciones y espacios de debate se han formando. Sin embargo, como lo mencion谩bamos m谩s arriba, la velocidad de evoluci贸n de los imperios comunicacionales nos pone contra las cuerdas y obliga a asimilar nuevos escenarios con mucha movilidad intelectual.

Si la promoci贸n del software libre y del conocimiento abierto era un primer imaginario transformador durante el auge de la microinform谩tica, hoy se trata adem谩s de generar conciencia sobre la hipermonopolizaci贸n de los servicios de la web, de transparentar los algoritmos y generar trazabilidad de las automatizaciones que influyen sobre muchas actividades humanas. Si hasta hace poquito la democratizaci贸n del acceso a los servicios digitales era un tema pendiente, hoy se trata de hacer frente a una industria de mercantilizaci贸n corporativa-estatal de los datos (y formatos) que captura derechos y privacidades de los usuarios aprovechando los huecos del derecho y de las normativas. Si se trataba ayer de reequilibrar los poderes y v铆as de acceso a las redes comunicacionales en los marcos nacionales, hoy es necesario descolonizar una comunicaci贸n que unifica velozmente Internet, los m煤ltiples soportes de comunicaci贸n y los proveedores concentrados de contenidos en la sombra de los est谩ndares internacionales. Es decir que hay un salto cualitativo en la naturaleza de las luchas en relaci贸n directa con el cambio de reglas de juego en el ciberespacio que caracterizamos m谩s arriba. Ante esta r谩pida evoluci贸n, ser谩 necesario redefinir los tipos de recursos y bienes que emergen de la conectividad planetaria y dise帽ar nuevos reg铆menes de regulaci贸n.

Si bien la batalla es muy asim茅trica en proporci贸n al peso de los actores, no es un motivo para adoptar una actitud mim茅tica o 煤nicamente defensiva. En el fondo, nada garantiza que las pol铆ticas que dan la espalda a los reales desaf铆os de la sociedad tenga perennidad y pertinencia. Es cierto que estamos en una etapa de recolonizaci贸n de las redes electr贸nicas donde la l贸gica mercantil y el reduccionismo avanzan mucho m谩s r谩pidamente. No obstante, como lo demostr贸 el matem谩tico argentino-estadounidense Gregory Chaitin, lo que est谩 en el coraz贸n de las transformaciones sociales actuales escapa justamente a cualquier 芦algoritmicidad禄 y resortes de la automatizaci贸n. En el fondo, los niveles de resistencia no coinciden necesariamente con los t茅rminos que los monopolios est谩n proponiendo. Se trata de una batalla m谩s amplia de paradigma: algoritmos del poder real versus valores e inteligencia colectiva; captura corporativa de recursos digitales versus colectivizaci贸n responsable y compartida de bienes tangibles e intangibles; modernidad instrumental versus transici贸n civilizatoria. Es un gran motivo para hilvanar resistencias dispersas y consolidar una visi贸n propia y emancipadora de las redes electr贸nicas al servicio de intereses populares.

Notas:
(1) Las Cumbres mundiales de la Informaci贸n (SMSI) han elaborado la siguiente definici贸n de la gobernanza de Internet:聽 芦La elaboraci贸n y la aplicaci贸n conjunta, por los Estados, el sector privado y la sociedad civil, en sus marcos respectivos, de principios, normas, reglas, procedimientos para tomar decisiones y programas en pos de dise帽ar la evoluci贸n y el uso de Internet禄.
(2) Internet y las zigzagueos del multistakeholderismo, Fran莽oise Massit-Foll茅a, IFRI https://www.cairn.info/revue-politique-etrangere-2014-4-page-29.htm
(3) Anillo de fibra Unasur, programas info-educativos Conectar en igualdad, Canaima, Ceibal, grupo de聽 ciberseguridad en el MERCOSUR y UNASUR, Sumak Yachay/FLOK society en聽 Ecuador, leyes nacionales a favor del derecho a comunicar, de los est谩ndares abiertos y software libre…etc.
(4) Consenso de Nuestra Am茅rica http://forodesaopaulo.org/consenso-de-nuestra-america/
(5) Ver tambi茅n el documento Am茅rica Latina primero http://www.latindadd.org/2017/03/15/latin-america-first/

*Activista y comunicador social franc茅s residente en Argentina. Integrante del Foro mundial de medios libres, Red de Comunicadores del Mercosur. Aporte para los debates del Foro Social de Internet

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