May 27 2021
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Pol铆ticaSociedad

De la participaci贸n a la pertenencia

Un fantasma recorre el mundo: el regreso de la extrema derecha. Se trata de un movimiento global con ritmos nacionales muy diferentes. Tiene muchas similitudes con lo que sucedi贸 en las d茅cadas de 1920 y 1930, pero tambi茅n presenta diferencias. Analizo unas y otras con la convicci贸n de que la historia solo se repite si dejamos que eso suceda. Estamos ante movimientos que surgen en medio de crisis sociales por venir y que explotan cuando las crisis estallan. En la d茅cada de 1920, fue la Primera Guerra Mundial y la crisis financiera que sigui贸, que estallar铆a en 1929.

Hoy se trata de la crisis de acumulaci贸n de capital frente a las concesiones que este tuvo que hacer al pueblo trabajador despu茅s de la Segunda Guerra Mundial para poder competir pol铆ticamente y con paz social con la opci贸n socialista del bloque sovi茅tico. La reacci贸n comenz贸 en la periferia del sistema (golpes de Estado en Brasil en 1964 y en Chile en 1973) y se convirti贸 en un programa global cuando en 1975 la Comisi贸n Trilateral declar贸 que la democracia estaba sobrecargada debido a un exceso de derechos.

Fue el ataque a los derechos econ贸micos y sociales, a la socialdemocracia, un ataque en el que los propios partidos socialistas colaborar铆an, con la tercera v铆a de Tony Blair. Tras el ataque a las Torres Gemelas (2001) y la crisis financiera (2008) comenz贸 el ataque a los derechos c铆vicos y pol铆ticos. Las condiciones para la reaparici贸n de la extrema derecha estaban creadas.

La crisis pand茅mica y el periodo de pandemia intermitente en el que vamos a entrar pueden ser el detonador de la explosi贸n de la extrema derecha. Para evitarlo, solo hay una soluci贸n: impedir que se agrave la crisis social, lo que no fue posible en los a帽os 1930. Hoy, los Estados Unidos de Biden iniciaron un vasto programa de regeneraci贸n de ingresos y de inversi贸n p煤blica a contracorriente, contra todo lo que predicaron durante el apogeo del neoliberalismo. La Uni贸n Europea, pat茅ticamente, parece m谩s presa del neoliberalismo que Estados Unidos y siempre reh茅n del capital financiero internacional.

Alemania cumple en Europa el papel que Estados Unidos desempe帽a a escala mundial: exporta el neoliberalismo, pero en este momento no lo sigue internamente. Saber hasta qu茅 punto los programas de recuperaci贸n y resiliencia podr谩n contener la grave crisis social que se aproxima es una pregunta abierta, una crisis que actualmente tiene tres puntos de ruptura: Colombia, Brasil y la India. Portugal tendr铆a unas condiciones privilegiadas para evitar lo peor si supiera actuar como Alemania y los pa铆ses n贸rdicos: servirse de Europa como jefe sin servir a Europa como empleado.

La segunda similitud/diferencia se refiere a la relaci贸n entre democracia y extrema derecha. La similitud es que la extrema derecha utiliza la democracia con el 煤nico prop贸sito de destruirla. Lo hace de muchas maneras. La principal consiste en promover una l贸gica de pertenencia, sea nacionalista o racista, contra la l贸gica de participaci贸n propia de la democracia. La diferencia es radical y, por tanto, invisible. Participamos en una realidad contribuyendo a construirla (sociedad, democracia), mientras que pertenecemos a una realidad ya plenamente construida (naci贸n, raza, etnia, casta), ya sea la construcci贸n real o inventada.

C贸mo generar sentido de pertenencia en una organizaci贸nLa pertenencia confiere seguridad a quien pertenece en la misma medida que excluye a quien no pertenece. En tiempos de crisis, esta seguridad es preciosa. Las opciones en las que se basan la participaci贸n y la pertenencia son muy diferentes. En la participaci贸n, se elige entre; en la pertenencia, se elige contra. El objetivo es alcanzar el poder democr谩ticamente para luego no ejercerlo de manera democr谩tica. Como, por ahora, el objetivo todav铆a no se ha logrado, la extrema derecha seduce f谩cilmente a las fuerzas de la derecha democr谩tica, a las que ofrece el trampol铆n de la llegada al poder. La derecha, por su parte, conf铆a en poder domesticar a la extrema derecha y esta, en subvertirla.

Fue as铆 en Alemania en la d茅cada de 1920. Lo que puede suceder hoy en otros pa铆ses es una cuesti贸n abierta. En Portugal, los intelectuales de derecha, interesados o no en la promoci贸n de la extrema derecha, siguen la misma l铆nea discursiva: estamos prestando demasiada atenci贸n a la extrema derecha y esto la favorece. Exactamente como en Alemania a finales de la d茅cada de 1920.

La tercera similitud/diferencia se refiere a la lucha ideol贸gica. Esta lucha tiene cuatro frentes: el discurso de odio dirigido a los que no pertenecen (ya sea jud铆o, gitano, negro, homosexual, comunista, izquierdista y, finalmente, dem贸crata); la infiltraci贸n de los medios de comunicaci贸n; la sustituci贸n de la pol铆tica por la moral; la seducci贸n de los estratos sociales descontentos y emergentes. Con diferencias, se est谩n activando todos los frentes. En Portugal, el discurso de odio tuvo un estallido estremecedor durante los debates presidenciales y se pudo entender que los medios p煤blicos estaban infiltrados.

La designaci贸n de una tartamuda como portavoz parlamentaria abre un debate en Portugal | Blog Mundo Global | EL PA脥SEsta sospecha se hizo realidad con lo ocurrido recientemente en la agencia p煤blica de noticias, Lusa. En una noticia publicada, un periodista identific贸 como 芦negra禄 (en portugu茅s, 鈥減reta鈥) a una diputada suplente del Partido Socialista. En Portugal, el t茅rmino 芦negro禄 es un t茅rmino racista, altamente ofensivo. El sustituto del discurso de odio es la dramatizaci贸n de todos los errores del gobierno, especialmente si es de izquierda.

Comparativamente, el gobierno portugu茅s tiene uno de los mejores desempe帽os en la conducci贸n de la pandemia y los portugueses lo entendieron cooperando c铆vicamente con las pol铆ticas. Sin embargo, quienes siguen las noticias m谩s medi谩ticas (incluidas las de la televisi贸n p煤blica), solo ven noticias de fracasos groseros, una dramatizaci贸n que pretende apoyar la idea difundida por la extrema derecha de la 鈥渆nfermedad de la democracia鈥 y de los 鈥渃laveles negros鈥, que pueden justificar 鈥済obiernos de salvaci贸n nacional鈥.

Hoy en d铆a, la extrema derecha dispone de las redes sociales, una herramienta poderosa, sobre todo porque el modelo de negocio que subyace en ellas no les permite intervenir salvo en casos extremos. Hoy, el discurso antipol铆tico y moralista es la lucha contra la corrupci贸n y, especialmente en algunos pa铆ses, el conservadurismo evang茅lico o cat贸lico. Ambos discursos son proyectos globales y tienen su origen en la extrema derecha estadounidense. Hoy, uno de los grupos emergentes son las mujeres. De cara a las elecciones municipales y locales, el partido de extrema derecha (Chega) recluta en las redes sociales 芦mujeres din谩micas e inteligentes禄.

La cuarta similitud/diferencia se refiere a la reinvenci贸n del pasado. Consiste en convertir las victorias en derrotas y las derrotas en victorias. En Alemania, la paz posible despu茅s de la Primera Guerra Mundial se convirti贸 en humillaci贸n nacional; la derrota, en algo que solo no se evit贸 debido a la debilidad de los gobernantes democr谩ticos. Hoy, en Portugal, los intelectuales de derecha aprovechan subliminalmente el desliz de la participaci贸n hacia la pertenencia para elogiar el fascismo colonial de Salazar porque devolvi贸 el orgullo nacional a los portugueses, dio m谩s calidad a la direcci贸n pol铆tica y, sobre todo, no fue corrupto.

Franco y Salazar, dos dictadores sin qu铆micaNada de esto tiene que ser cierto para ser efectivo. Es sorprendente (pero con antecedentes hist贸ricos) que algunos de estos intelectuales olviden activamente que ellos mismos fueron excluidos de la pertenencia a la sociedad fascista precisamente porque quisieron ejercer participaci贸n pol铆tica. A su vez, el fin del colonialismo, la victoria fundacional de la democracia portuguesa, es transformado en una derrota humillante. Por tanto, de ah铆 a convertir la revoluci贸n del 25 de abril de 1974 en un acto terrorista hay un paso.

Para detener la deriva de la participaci贸n en pertenencia, la historia podr铆a ense帽arnos algo si quisi茅ramos aprender. Aqu铆 hay una lista realista de propuestas. El agravamiento de las desigualdades y de la crisis social deben evitarse a toda costa con pol铆ticas de cohesi贸n eficaces. Los servicios p煤blicos deben refinanciarse y repensarse, especialmente en las 谩reas de salud y educaci贸n. La corrupci贸n debe ser eficazmente combatida. La oposici贸n de derecha democr谩tica debe perder la ilusi贸n de poder domesticar a la extrema derecha.

Los partidos socialistas que controlan gobiernos de izquierda (en Portugal, PS) deben ayudar al resto de partidos a su izquierda (en Portugal, Partido Comunista y Bloque de Izquierda) a poder invertir en la participaci贸n, ya que son las primeras v铆ctimas de la deriva de la pertenencia (las pr贸ximas v铆ctimas ser谩n los socialistas). A su vez, los partidos a la izquierda de los partidos socialistas deben asumir que su adversario principal es la derecha y la extrema derecha, y no los socialistas. Los medios de comunicaci贸n p煤blicos deben ser escrupulosos a la hora de liquidar el huevo de la serpiente donde se est茅 incubando.Archivo:Lusa agencia de noticias.png - Wikipedia, la enciclopedia libre

Si la pereza democr谩tica afecta al sindicato de periodistas o a la entidad reguladora de los medios de comunicaci贸n, es de esperar que la comunidad PALOP (Pa铆ses Africanos de Lengua Oficial Portuguesa) suspenda la autorizaci贸n de Lusa para operar en sus pa铆ses hasta que el periodista racista sea despedido. De lo contrario, pronto se multiplicar谩 por muchos.

*Acad茅mico portugu茅s. Doctor en sociolog铆a, catedr谩tico de la Facultad de Econom铆a y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Co铆mbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EU) y de diversos establecimientos acad茅micos del mundo. Es uno de los cient铆ficos sociales e investigadores m谩s importantes del mundo en el 谩rea de la sociolog铆a jur铆dica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial. Traducci贸n de Antoni Aguil贸 y Jos茅 Luis Exeni Rodr铆guez.聽

 

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