Jun 6 2015
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Política

De Lugo a Cartes: el Paraguay sin tierra

El 22 de junio se cumple el tercer aniversario del golpe de Estado parlamentario contra Fernando Lugo en el Paraguay. Al echar un vistazo hacia atrás, y ver qué fue lo que cambió desde aquél gobierno que se presentaba como la esperanza de los humildes, encontramos muchas diferencias.

En primer lugar cambi√≥ Am√©rica Latina. La elecci√≥n de Lugo en 2008 fue la en√©sima victoria de un frente progresista en todo el continente que hoy est√° en franco deterioro. Era el momento dorado de los proyectos continentales que se opon√≠an al poder hist√≥rico de conservadores y potencias extranjeras, y el gobierno del Frente Guaz√ļ, partido que llev√≥ al ex obispo al gobierno, fue uno de los primeros eslabones, quiz√°s el m√°s d√©bil, en caer. Cambi√≥ la econom√≠a, cada vez m√°s basada en la exportaci√≥n de soja transg√©nica en un pa√≠s en vertiginoso crecimiento. Cambi√≥ la pol√≠tica, con un Paraguay en la actualidad muy lejos de confiar el poder en otra propuesta que provenga de la izquierda. Lo que no parece haber cambiado son la desigualdad y la pobreza en el pa√≠s guaran√≠, donde el campesinado y los trabajadores urbanos siguen siendo los sectores m√°s vulnerables y expuestos a la ya hist√≥rica represi√≥n del Estado.

El ‚Äúgolpe blando‚ÄĚ

La destituci√≥n de Lugo en 2012 fue el ensayo mejor realizado de lo que se conoce como golpe blando, o golpe de guante blanco. Se trata de un m√©todo para desbaratar un gobierno sin la intervenci√≥n directa de las Fuerzas Armadas o el empleo cl√°sico de la violencia. Simplemente alcanza con generar un clima pol√≠tico inestable, presentar al gobierno de turno como culpable de la crisis y encontrar las formas de doblegar la ley para tumbarlo. Eso es lo que sucedi√≥ hace tres a√Īos en Paraguay.par no al golpe

Para comprenderlo, sin embargo, es necesario reconstruir la historia que llev√≥ a ese golpe. Paraguay es la naci√≥n m√°s desigual del mundo en cuanto a la concentraci√≥n de la tierra. Seg√ļn datos oficiales, el 2,6% de los propietarios detienen el 85% de la tierra cultivable, la base del poder pol√≠tico y econ√≥mico en el pa√≠s. Muchos de estos campos constituyen lo que se llaman tierras malhabidas, es decir que deb√≠an destinarse a la reforma agraria, prevista en la Constituci√≥n , y terminaron en manos de simpatizantes de la dictadura Alfredo Stroessner (1954-1989) o amigos de altas autoridades del Estado. Entre 1954 y 2003 fueron adjudicadas de manera fraudulenta 7.800.000 hect√°reas de tierra, que equivale al 32% del territorio cultivable del pa√≠s. De esta manera, millones de paraguayos quedaron hist√≥ricamente alejados de la posibilidad de obtener tierras propias, lo cual gener√≥ un conflicto social profundo que a√ļn sigue vigente.

Desde 1885, cuando se aprob√≥ la primera ley de venta de tierras fiscales, luego de que la guerra de la Triple Alianza acabara con el proyecto del Paraguay Independiente del doctor Gaspar Rodr√≠guez de Francia y sus sucesores, la propiedad de la tierra ha sido la principal causa de persecuci√≥n y muerte contra el campesinado. En 2014, la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (CODEHUPY), public√≥ un informe acerca de los asesinatos de campesinos cometidos en ese pa√≠s desde la restauraci√≥n de la democracia en 1991 hasta agosto de 2013. All√≠ se revela que 115 campesinos fueron ultimados por fuerzas de seguridad o sicarios al mando de grandes terratenientes con el fin de amedrentar las ocupaciones y la lucha por la tierra. A estos hay que agregar dos casos m√°s en el √ļltimo a√Īo. Gobierno, terratenientes e industriales fueron quienes mantuvieron el poder durante 61 a√Īos seguidos, representados por el Partido Colorado.

Parag-LugoEsta norma se rompi√≥ con la llegada de Lugo a la presidencia. En 2008, el Frente Guaz√ļ decidi√≥ armar una alianza con una de las agrupaciones tradicionales del poder en Paraguay, el Partido Radical Liberal Aut√©ntico (PRLA), al no contar con la estructura necesaria para enfrentar los comicios. Resistido por los sectores del poder m√°s concentrado y por los movimientos sociales m√°s radicales, Lugo actu√≥ con una pol√≠tica de doble v√≠a. Si por un lado manten√≠a invariada la estructura econ√≥mica del pa√≠s, con una fuerte impronta regresiva y extractivista, por el otro, gracias a los precios favorables en el √°mbito internacional, benefici√≥ a millones de paraguayos. Universaliz√≥ el sistema de salud que por primera vez en la historia se volvi√≥ p√ļblico y gratuito. Entreg√≥ netbooks a todos los estudiantes de primaria y sus maestros. Logr√≥ que el entonces presidente de Brasil, Lula Ignacio Da Silva, aceptara triplicar el monto que pagaba al Paraguay por la venta de energ√≠a el√©ctrica de la central de Itaip√ļ, y engordar as√≠ a√ļn m√°s las arcas del Estado. En 2010, Paraguay lleg√≥ a su record hist√≥rico de crecimiento econ√≥mico, que alcanz√≥ el 15% de su PBI. En total, entre 2008 y 2012 hubo 24 pedidos de juicio pol√≠tico contra el presidente por su simpat√≠a hacia los movimientos de izquierda y sus reivindicaciones.

par campesinos protestanPara el a√Īo 2011, el gobierno de Lugo empez√≥ a enfrentar el problema de las tierras malhabidas. Comenz√≥ una extensa investigaci√≥n, que se traducir√≠a luego en un nuevo impulso a la reforma agraria, ampliamente prometida pero nunca concretada. Las grandes corporaciones nacionales y extranjeras, nucleadas en la Uni√≥n de Gremios de la Producci√≥n (UGP), comenzaron entonces la campa√Īa de desprestigio que termin√≥ con el juicio pol√≠tico que destituy√≥ al presidente. En octubre de 2011 se inici√≥ un importante conflicto medi√°tico en torno a la negativa del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (SENAVE) a autorizar el cultivo de la semilla de algod√≥n transg√©nico Bollgard BT, de la compa√Ī√≠a norteamericana de biotecnolog√≠a Monsanto.

El titular del SENAVE, Miguel Lovera, fue acusado de incompetencia y hasta de corrupci√≥n, y varios medios nacionales pidieron expl√≠citamente su renuncia. Por otro lado, las organizaciones campesinas ya hab√≠an expresado su inconformidad con la lentitud con la cual el gobierno estaba llevando adelante la prometida reforma agraria. En junio de 2012 ambos frentes entraron en acci√≥n. La UGP llam√≥ a un tractorazo en Asunci√≥n para el 25 de ese mes, una acci√≥n que ten√≠a m√°s un tinte destituyente que de protesta. En Marina Kue, en el departamento de Curuguaty, unos 1000 campesinos tomaron una finca que reivindicaban como terreno fiscal, y por lo tanto parte de la redistribuci√≥n de tierras prometida. Pero la propiedad era reclamada por el empresario Blas Riquelme, ex presidente del Partido Colorado, que la hab√≠a obtenido en los a√Īos de repartici√≥n de tierras malhabidas.

El 15 de junio de 2012 unos 300 efectivos de la polic√≠a comenzaron el desalojo de los campesinos, en lo que se conoci√≥ como la Masacre de Curuguaty. Si bien a√ļn no hay una definici√≥n judicial sobre lo que sucedi√≥ all√≠, varias investigaciones de organizaciones de derechos humanos, nacionales y extranjeras, apuntan a que se trat√≥ de una emboscada organizada por los grandes propietarios de la tierra para culpar luego al gobierno de la masacre. Y as√≠ sucedi√≥. En ese desalojo murieron 11 campesinos y 6 polic√≠as. De inmediato, Lugo fue acusado de ‚Äútraer el caos y la lucha de clases entre compatriotas‚ÄĚ, como figura en las acusaciones del juicio pol√≠tico que lo destituy√≥ el 22 de junio. Su vicepresidente, el liberal Federico Franco, tom√≥ el poder hasta el 15 de agosto de 2013, cuando asumi√≥ nuevamente un presidente colorado, Horacio Cartes.

La vuelta del ‚Äúorden‚ÄĚ

PAR masacre-de-CuruguatyLas primeras medidas de Franco en el gobierno apuntaron a restablecer el orden tradicional. Reemplaz√≥ y persigui√≥ a todos los funcionarios puestos por Lugo, y abri√≥ paso a la ‚Äúmodernizaci√≥n‚ÄĚ agr√≠cola reclamada por los terratenientes a trav√©s de la prensa. En agosto de 2012, se liber√≥ para la siembra la semilla transg√©nica de algod√≥n MON531 y, en noviembre, las de 4 ma√≠ces, todas pertenecientes a las empresas extranjeras Monsanto, Dow, Syngenta y Pioneer. Hasta ese momento, s√≥lo una semilla gen√©ticamente modificada de soja, aprobada en 2004, pod√≠a ser comercializada y sembrada. Antes del final del mandato de Franco, Monsanto logr√≥ obtener inclusive dos patentes exclusivas para Paraguay, algo a lo que los funcionarios depuestos se hab√≠an opuesto en√©rgicamente. Diferente fue la fuerza con la que se opusieron a la destituci√≥n. Luego del juicio pol√≠tico, Lugo pronunci√≥ un d√©bil discurso de abandono de la presidencia, y la resistencia se traslad√≥ a la Televisi√≥n P√ļblica del Paraguay ante los intentos de desmantelamiento desde las primeras horas del gobierno de Franco.

La comunidad internacional conden√≥ la deposici√≥n de Lugo y suspendi√≥ a Paraguay de la Unasur y el Mercosur, hasta que no regresara un mandatario democr√°ticamente elegido. Adem√°s, varios pa√≠ses en el mundo desconocieron al nuevo gobierno y provocaron un aislamiento internacional que perjudic√≥ gravemente la situaci√≥n del pa√≠s. Con un presidente liberal desacreditado dentro y fuera del pa√≠s, envuelto en continuos esc√°ndalos de corrupci√≥n, y una resistencia social anti-golpista en franca disminuci√≥n, el Partido Colorado comenz√≥ a preparar su retorno al poder. Para las elecciones de 2013 present√≥ a un candidato joven, ajeno a las estructuras pol√≠ticas tradicionales, una cara nueva que renovara la imagen venida a menos del hist√≥rico partido. Cartes, un empresario exitoso, presidente del tetracampe√≥n del f√ļtbol paraguayo, el Club Libertad, ex director de selecciones de la Asociaci√≥n Paraguaya de F√ļtbol fue el elegido. √Čl mismo admiti√≥ que el 15 de agosto de 2013, d√≠a en que gan√≥ las elecciones presidenciales, fue la primera vez que iba a votar.

Sus primeras medidas se basaron en otorgar poderes especiales al Ejecutivo, especialmente en materia de seguridad. Eman√≥ la Ley de Seguridad Interna, que permite al gobierno, sin aprobaci√≥n del Parlamento, la militarizaci√≥n y declaraci√≥n de Estado de Sitio en enteras regiones del pa√≠s con la excusa de la lucha contra la insurgencia del Ej√©rcito del Pueblo Paraguayo (EPP). Los movimientos campesinos denuncian que con esta ley, los militares efect√ļan desalojos, racias, y violaciones a los derechos humanos favoreciendo a√ļn m√°s la concentraci√≥n de la tierra. Logr√≥ la aprobaci√≥n de la ley de Alianza P√ļblico Privada (APP), que permite la intervenci√≥n de empresas en los servicios que provee el Estado, como infraestructura, salud o educaci√≥n. Pero especialmente dio un estrepitoso impulso a la producci√≥n transg√©nica en el sector agr√≠cola.

par fuera MonsantoActualmente el 92% de la tierra cultivable en Paraguay se usa para producir alimentos destinados s√≥lo a la exportaci√≥n. De estos, el 20% est√°n controladas por extranjeros, sobre todo brasile√Īos (4,8 millones). Aqu√≠ el producto estrella es indudablemente la soja del cual Paraguay es hoy el cuarto productor y el sexto exportador mundial. Bajo el gobierno de Cartes se liberaron otras seis variedades de semillas transg√©nicas, resistentes a los pesticidas. Gran conmoci√≥n caus√≥ el a√Īo pasado la muerte de Adela y Adelaida √Ālvarez, de seis meses y tres a√Īos de edad respectivamente, a causa de las fumigaciones en Huber Dur√©, departamento de Canindey√ļ, y las denuncias por la contaminaci√≥n debida al agronegocio se multiplicaron en el √ļltimo a√Īo.

Los movimientos campesinos llevan adelante desde hace tres a√Īos movilizaciones multitudinarias en defensa de la semilla nativa y las formas de producci√≥n tradicional. Pero, como sucedi√≥ durante casi toda la historia paraguaya, la alianza entre terratenientes, poderes p√ļblicos y fuerzas de seguridad impiden que estos proyectos logren tener m√°s fuerza. Al amparo de un evidente crecimiento econ√≥mico, el nuevo gobierno llama a acabar con la ‚Äúcultura de la pobreza‚ÄĚ, a ‚Äúmodernizar‚ÄĚ gracias a los grandes proyectos agroindustriales y a abrazar el libre comercio como pol√≠tica de Estado. Un cuarto de la poblaci√≥n sigue a√ļn por debajo de la l√≠nea de pobreza, mientras que la seguridad social est√° cada vez m√°s imbricada con los intereses privados.

Los cambios que se produjeron en los √ļltimos tres a√Īos s√≥lo aceleraron un proceso de concentraci√≥n de la riqueza que funciona desde hace ya 140 a√Īos. Hubo, sin dudas, algunos frenos puestos al crecimiento de la desigualdad, que sin embargo pudieron ser desbaratados sin demasiado esfuerzo. Y el futuro, en ese sentido, no parece ser demasiado promisorio.

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