Feb 25 2006
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Opinión

DECÁLOGO DE LA RESISTENCIA CULTURAL

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

foto“Controlar la vida privada de las personas, diseñar sus sueños y condicionar sus utopías, sería el triunfo más logrado de los ideólogos de la globalización”, según el historiador Rodrigo Quesada Monge.

Eso quiere decir que la amistad, la solidaridad, la memoria colectiva e individual, la paz, el amor, la ensoñación creadora, en fin la vida; son la respuesta que nuestros pueblos globalizados deben enarbolar para no sucumbir ante el tremendismo neoliberal que plantea una única salida capitalista plagada de frustración deshumanizada, es decir de necrofilia.

Dentro de esa perspectiva esbozo las siguientes propuestas, como fundamentos de una respuesta digna del artista y del escritor, del intelectual y el promotor cultural ante la modificación de las políticas culturales en América Latina, y como posibles líneas de acción para una Plataforma de Resistencia ante la globalización bajo esquema neoliberal, que permita la defensa de las conquistas sociales y la transformación de las actuales relaciones de poder, en nuestro país y su entorno regional:

1. Debemos proponer la recuperación de un espacio esencial que la burguesía y el capital aún no reconquistan totalmente: la posibilidad del diálogo personal con el otro, con los demás.

2. Promover el desarrollo de una subjetividad crítica y creadora, que recupere lo contestatario, la insubordinación intelectual y práctica, para cuestionar socialmente el “sentido común” pragmático, impuesto por el neoliberalismo.

3. Enarbolar la humanización del trabajo y la reconversión del consumo.
El primero debe convertirse en un actividad solidaria, creativa, segura, equitativa, enriquecedora de la cultura y en balance con el reposo, la recreación y la naturaleza.
El segundo para que el proceso de formación y usufructo de necesidades sea democrático, que parta de una distribución justa de los bienes generados con pleno acceso de todos.

4. Recuperar nuestros cuerpos como entes soberanos, como geografía de nuestra verdadera vida espiritual. En el amor y en el placer erótico (el eros como disfrute límite del otro), así como en nuestra privacidad dialogante, reside nuestra más clara resistencia comprometida con la vida.
Solamente de esa manera podremos superar la soledad y la atomización posmodernas y reivindicar la palabra como un instrumento orgánico de nuestra verdadera humanidad.

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5. Destacar nuestra riqueza pluricultural, multiétnica y multilingüe, así como sus intensas posibilidades de sincretismo, hibridación y mixtura de géneros.

6. Fortalecer el ejercicio de la memoria, tanto individual como colectiva, para darle continuidad a nuestros sueños. Esto significa resemantizar –recrear– nuestras historias con la capacidad transformadora de la imagen artística y la palabra compartida.

7. Reivindicar la sensualidad y la espontaneidad como factores inherentes a nuestra capacidad de vida.
Frente a la cordura necrófila del sistema, la Locura de sabernos vivos, el humor, la sátira y el sarcasmo, son la puerta grande por donde salimos a protestar contra el orden caótico de la productividad y la cosificación de la realidad.

8. Recuperar los espacios públicos y los puntos de encuentro socioculturales como plazas, parques, calles, bulevares, tabernas, cafés, etc., para proponer la fiesta y el carnaval de la convivencia solidaria con los demás, como una forma de amistad y comunicación alternativa, pero también de lucha social y defensa comunitaria.

9. Retornar a los sectores populares, pero no en términos del extensionista o del intelectual/artista iluminado que llega a entregar sus productos para “educar” y “concientizar” al pueblo, sino para establecer nuevas relaciones donde el intelectual y el artista se convierten en mediadores y facilitadores que dialógicamente exponen las categorías conceptuales básicas y los elementos de la producción artístico/cultural a los sectores subalternos, para que sean ellos quienes desarrollen creativamente sus propias propuestas desde un empoderamiento colectivo.
Es un diálogo necesario donde el intelectual y el artista también aprenden de los saberes populares, integrándolos a su producción teórico/metodológica. Se trata de superar el patriarcalismo cultural, el extensionismo academicista y la “opción políticamente correcta”, para pasar a la acción concertada donde los sectores populares sean, ahora sí, los verdaderos protagonistas.

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10. Construir y desarrollar redes alternativas de intercambio y producción de nuevas formas y experiencias artísticas.
Para “desmercantilizar” el arte y la literatura no basta con buenas intenciones o manifiestos, debemos entablar el diálogo con otros creadores y abrir las fronteras de la creatividad para potenciar producciones compartidas o distribuir de otra manera las nuestras. Ir al encuentro con los otros.
En otras palabras, debemos oponer a la globalización homogeneizante el amor, la amistad, los sueños y la poesía desde nuestras propias posibilidades creadoras y comunales, no solo en la producción, sino también en la difusión y en la circulación de los bienes culturales.

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* Escritor.

Para recibir todo el documento –incluyendo las notas bibliográficas–, por favor dirigirse al autor:

cazadelpoeta@yahoo.com

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