May 10 2021
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Pol铆tica

Del ruido de sables al ruido de tripas

En Chile 鈥搖n pa铆s monta帽oso sembrado de volcanes- los ruidos subterr谩neos merecen respeto y temor. Son precursores de terremotos, avalanchas de lava, rocas y nieve que sacuden nuestra loca geograf铆a.

Lo mismo sucede en lo pol铆tico y social. Los ruidos subterr谩neos -que s贸lo los sordos por conveniencia fingen no escuchar-, anuncian cambios en la ruta de la naci贸n. As铆 ocurri贸 el 3 de septiembre de 1924 cuando un grupo de oficiales del ej茅rcito hizo sonar sus sables en las tribunas del Senado. Protestaban porque los senadores destinaban esa sesi贸n a discutir el aumento de sus dietas postergando las reformas sociales del gobierno 鈥減opulista鈥 de Arturo Alessandri Palma.

El 鈥渞uido de sables鈥 鈥搊 鈥渞evoluci贸n de los tenientes鈥- logr贸 que cinco d铆as m谩s tarde el Congreso aprobara de un paraguazo la jornada laboral de 8 horas, la supresi贸n del trabajo infantil, el contrato colectivo del trabajo, la ley de accidentes del trabajo y seguro obrero, la legalizaci贸n de los sindicatos, la ley de cooperativas y los tribunales de conciliaci贸n y arbitraje laboral.

Como se ve, los militares chilenos no siempre han sido la guardia pretoriana de la oligarqu铆a e instrumentos de intereses extranjeros. Tambi茅n 1891 el ej茅rcito se jug贸 (y perdi贸 en las sangrientas batalla de Conc贸n y Placilla) en defensa del gobierno del Presidente Jos茅 Manuel Balmaceda, jaqueado por el imperio brit谩nico del salitre que financi贸 la guerra civil desatada por la Armada y el Congreso.

Quiz谩s alg煤n d铆a pueblo y fuerzas armadas seamos hermanos en un proyecto de cambio social.

Sin embargo, por ahora no hay ruido de sables que preludie una vuelta de tuerca de la historia. Lo que tenemos, en cambio, es un ruido mucho m谩s multitudinario: son las tripas de vastos sectores populares que padecen hambre y las secuelas f铆sicas, intelectuales, sociales y culturales de la desnutrici贸n.

Es el fen贸meno que los organismos internacionales llaman 鈥渋nseguridad alimentaria鈥. Aluden a las personas que no comen uno o varios d铆as a la semana. 690 millones en el mundo. Chile participa en esa cifra con el 15,6% de su poblaci贸n. El 2020, seg煤n la FAO, eran 600 mil chilenos. Pero el Covid-19 y la convulsi贸n de la econom铆a elev贸 a m谩s de 2 millones un ej茅rcito fam茅lico que sobrevive gracias a las ollas comunes, las pensiones miserables y los bonos ocasionales del gobierno.

Ollas comunes: resistencia popular a un gobierno fallido 鈰 OPALEl hambre y desempleo, sombra ominosa del capitalismo, ya fue descrita con trazos de fuego por el m茅dico brasile帽o Josu茅 de Castro (1). El jesuita chileno Jos茅 Aldunate Lyon, colaborador habitual de Punto Final, lo defini贸: 鈥淭ienen hambre no solamente los desnutridos que no disponen de las calor铆as m铆nimas para la vida humana, sino tambi茅n esos 鈥榤al-nutridos鈥 a quienes les faltan elementos indispensables en su dieta, como prote铆nas, sales minerales, vitaminas u otros鈥.

El hambre engendra ni帽os con deficiencias f铆sicas e intelectuales. El 谩spero aprendizaje en escuelas p煤blicas miserables, definen un destino casi inevitable: la droga, la delincuencia y la prostituci贸n. Los j贸venes que no estudian ni trabajan son carne de ca帽贸n del horror penitenciario. Las c谩rceles a su vez, convertidas en escuelas del crimen, vomitan el odio y resentimiento de lo que alguna vez fue una juventud ilusionada de futuro.

La derrota social y cultural de una parte de los chilenos viene desde la cuna. La encauzan viviendas miserables donde se hacina la miseria. M谩s de 500 mil familias necesitan una vivienda en Chile (2). La pandemia y su estela de desempleo y endeudamiento provoc贸 un aumento explosivo de las tomas de terrenos para levantar miles de viviendas de material ligero. Oficialmente se registran 969 campamentos (hoy seguramente son m谩s) con 81.643 familias apretujadas en viviendas precarias sin agua, alcantarillado ni electricidad.

Ba帽arse, orinar o hacer caca, triviales en la rutina de capas medias y altas de la poblaci贸n, son problemas del diario vivir en los Aumenta la pobreza en Chile: Vivir en un campamento | SurySurcampamentos. Las familias m谩s afortunadas consiguen, despu茅s de a帽os de ahorros y tr谩mites burocr谩ticos, un departamento de 27 a 40 metros cuadrados para 4, 6 o m谩s personas en edificios de 25 pisos. Son los llamados 鈥済uetos verticales鈥, la miseria de altura, la pobreza con ascensor. Estos edificios-colmenas habitados por 300 o m谩s familias, mal construidos por contratistas que roban cemento, acero y madera, multiplican el hacinamiento y hacen trizas el sue帽o de la casa propia.

Chile, que pronto inaugurar谩 una tuerta y coja Convenci贸n Constitucional -remedo de una Asamblea Constituyente-, tiene que mirarse al espejo de su realidad social, pol铆tica y cultural. La imagen le dir谩 que ha llegado la hora de un salto audaz para convertir al pueblo en protagonista de su historia.

La disyuntiva es clara: cambio o retroceso. Las masas combativas y heroicas, aunque desorganizadas y sin conducci贸n, buscan el liderazgo que le ha negado una izquierda pacata y conciliadora. Son tiempos de revuelta en Am茅rica Latina como lo demostr贸 nuestro octubre del 2019 鈥搚 lo ratifica la ejemplar rebeli贸n popular en Colombia-.

Nuestra rebeld铆a puede encontrar conducci贸n en un programa y liderazgo de horizonte socialista. Pero tambi茅n la extrema derecha est谩 en condiciones de apoderarse de las demandas del pueblo. El fascismo est谩 a la vuelta de la esquina. No evoco un golpe de estado sino la degradaci贸n de la democracia burguesa. La historia trae el ejemplo de Hitler y Mussolini que llegaron al poder mediante sufragio popular. Aleccionador es el caso italiano.

Un dirigente de extrema izquierda, Benito Mussolini, ex secretario general del Partido Socialista -que engendr贸 al PC-, se convierte en art铆fice del movimiento fascista. La demagogia, una h谩bil propaganda y la brutalidad de bandas de matones, convirtieron a Mussolini, un profesor primario y periodista, en primer ministro y luego en dictador de Italia.

El pobrer铆o hambriento de pan, justicia y dignidad, convoca a la lucha de este tiempo. El sonido de tripas es el himno de batalla para unir a las fuerzas sociales y pol铆ticas del cambio.

Notas

(1) Josu茅 de Castro, Geograf铆a del hambre, 1947.

(2) Sebasti谩n Bowen, director de Techo-Chile y Fundaci贸n Vivienda.

(3) Sobre el surgimiento de Mussolini y el fascismo, ver 鈥淢 鈥揺l hijo del siglo鈥 y 鈥淢 (- el hombre de la providencia鈥, de Antonio Scurati, Editorial Alfaguara, 2020 y 2021.

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