Dic 26 2011
1331 lecturas

Sociedad

Delitos y delincuentes

La definici√≥n de delito ha diferido, y difiere todav√≠a hoy, entre las escuelas criminol√≥gicas. El delito, en sentido estricto, es definido como una conducta infraccional del Derecho Penal penada por la ley. La palabra deriva del verbo latino delinquere, que significa abandonar, apartarse del buen camino, alejarse del sendero se√Īalado por la ley.| GISELA ORTEGA.*

Privar a alguien de la vida es el mayor de los delitos. Aunque la victima est√© detenida por su presunta participaci√≥n en un hecho delictivo. El secuestro es un delito. Son delincuentes sus autores intelectuales y los que participan en el. El robo es un delito. Al hurto del dinero del erario p√ļblico se llama peculado. Son delincuentes los servidores p√ļblicos que peculan.

Los hechos que ofenden y da√Īan los derechos esenciales de la sociedad y de las personas, vienen castig√°ndose desde siempre como medio de preservar y garantizar el orden social y de reafirmar el orden jur√≠dico violado por una acci√≥n u omisi√≥n il√≠citas, incriminadas previamente.

Para combatir la delincuencia, el Estado tiene el poder de dictar leyes que se√Īalen los delitos, determinen la responsabilidad de quienes los ejecutan y fijen las respectivas sanciones. Cuando un delito se comete, no solo surge el problema de reprimirlo, sino el de evitar otros de su mismo tipo.

La tarea preventiva se hace más perentoria cuando una determinada especie de delitos se extiende por un país y se repite con tenaz y alarmante constancia.

Corresponde a todos exigir que se prevenga el delito, que se castigue a quienes delinquen, que se respete el Derecho y que se aplique la ley.
Hace a√Īos el escritor espa√Īol Antonio Zozaya, enfocaba el problema del delito desde el punto de vista social en los siguientes t√©rminos:

‚ÄúNo basta el castigo. Nunca mayor numero de presos en las c√°rceles que en los tiempos de represi√≥n desp√≥tica, ni nunca se cometen mayor n√ļmero de delitos contra la propiedad y contra la vida. ¬ŅEs qu√© se deben dejar impunes tales cr√≠menes? No. Pero hay que tener en cuenta que all√≠ donde sistem√°ticamente se declara la guerra al trabajador, se le rebajan los jornales, se le despide a la menor protesta, se les cierran todas las puertas y se les convence de que se est√° mejor en la c√°rcel que en el hogar sin pan y sin lumbre los desesperados que no tienen una base de cultura capaz de dominar sus instintos, acaban por delinquir,’de perdido al rio’, a ese rio turbulento y cenagoso de la infracci√≥n.

¬ęNo basta castigar, hay que dar ejemplo, es neceario abrir camino a la virtud. los Estados, hoy, en todo el planeta, no piensan sino en multiplicar sus exacciones, en encarecer los alimentos, en oprimir a los desvalidos, en favorecer a los grandes capitalistas y en penar duramente las protestas de los menesterosos.

¬ęY los menesterosos se acuerdan de los caballistas andaluces y, no pudiendo imitarles, en sus viejas andanzas, porque la vida hace imposible la resistencia en despoblado, se lanzan temerariamente a los asaltos en la ciudad. Hacen mal, merecen castigo, pero no se trata de vengar a la sociedad ultrajada, sino de prevenir la delincuencia y atajar esa ola de maldad homicida, que reconoce varias causas, pero la principal de las cuales tiene un nombre: se llama desesperaci√≥n o simple escepticismo‚ÄĚ.

Es por eso que, comenzando por el hogar, la delincuencia pudiera prevenirse si cada matrimonio o pareja educara a sus hijos en el amor y respeto hacia el prójimo, apoyada por una educación de valores éticos y morales.

Adicionalmente, el delito tender√≠a a disminuir marcadamente en nuestras sociedades si se considerara como valor la generosidad y no la violencia; si se presentaran como h√©roes de la Historia a los que han hecho el bien, sea cual fuere su modalidad, y no a los grandes forajidos, sean o no conquistadores o guerreros, jefes de Estado en el poder, o facinerosos en la oposici√≥n; si no se exhibiera a los vencedores como buenos y a los vencidos como malos, sean tirios o troyanos; y si se contara con un sistema judicial y policial eficiente, acompa√Īado de un sistema penal serio, pero profundamente humano y aut√©nticamente regenerador.

* Periodista.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario