Ago 31 2009
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Opinión

Desde Caracas: análisis reunión de la UNASUR y otros

Néstor Francia.*

Unasur: ni éxito ni fracaso, realidades; la transmisión del debate: el aspecto más positivo, pero el párrafo tres de la resolución de Unasur parece un chiste. La división política del liderazgo sudamericano seguirá decidiendo ante los tres grandes bloques políticos del continente. Y septiembre: un mes difícil para Venezuela

Estamos en desacuerdo con calificar el resultado de la reunión de Unasur ya como un éxito, ya como un fracaso. El análisis debe darse de una manera más profunda, pues hay distintas aristas, tanto positivas como negativas, en el asunto. Mucha gente del pueblo, a través de las redes de internet, en correos y otros mensajes, ha mostrado su decepción. Es bueno, pues, que el presidente Chávez resalte los aspectos positivos, pues no podemos caer en el derrotismo en materia de integración, donde hay muchos avances.

En realidad, no podía esperarse más de la "Cumbre", y quizá el único elemento no previsto, la transmisión en directo de los debates, fue el más positivo. Ya lo decíamos en nuestro análisis del viernes: “No hay que esperar condenas a las bases ni nada parecido de la reunión de Unasur. Más bien probablemente saldrá alguna declaración de compromiso, de esas que expresan ‘preocupación’, o crean comisiones para investigar, o difieren, o alguna otra cosa inútil e inefectiva”.

Es exactamente lo que ocurrió. El mismo presidente Chávez lo ha dicho: “Es imposible que Colombia ofrezca garantías verdaderas a nadie porque una vez que llegan los yanquis a cualquier país ahí no manda nadie más, hacen lo que les da la gana”.

De allí que el punto tres de la resolución de la cumbre no es más que “paja loca”: “Reafirmar que la presencia de fuerzas militares extranjeras no puede, con sus medios y recursos vinculados a objetivos propios, amenazar la soberanía e integridad de cualquier nación sudamericana y en consecuencia la paz y la seguridad de la región”.

Es un párrafo bastante curioso, pues establece que no se puede hacer lo que efectivamente se está haciendo. Que no se puede amenazar, cuando en verdad se está amenazando la soberanía y la paz de la región: parece un chiste.

Lo mejorcito del documento final es el punto cinco, donde se instruye al Consejo Suramericano de Defensa para que analice el texto, presentado por Chávez, sobre Estrategia Suramericana. Libro Blanco, Comando de Movilidad Aérea (AMC), entre otras cosas. Pero es lo mismo, ya está preparada la defensa: que es un documento académico, que movilidad significa asistencia para desastres, no solo ni necesariamente movilización bélica.

Y, sobre todo, ya está preparado el escenario político, el aspecto decisivo: la división política real que se dio en la cumbre, la existencia, no sólo en Suramérica, sino en todo el continente, de tres bloques bastante definidos. Fue lo que dijimos igualmente en nuestro análisis del pasado viernes:

 “Es claro que las posiciones de avanzada en el continente están representadas por los gobiernos del Alba. Hay otro grupo de gobiernos que se colocarán francamente al lado del imperio en sus planes de dominación (…) Entre los gobiernos abiertamente colaboracionistas están los de Colombia, Perú, Costa Rica y México. Hay otros gobernantes, que se acercan a tendencias socialdemócratas, que mantienen y mantendrán posiciones ambiguas, acomodaticias y que, a la larga, no son del todo confiables: Paraguay, Uruguay, Chile, República Dominicana, hasta Brasil y El Salvador inclusive”. Tal cual ocurrió.

Es irritante, por ejemplo, la actitud que asumió el guabinoso y socialdemócrata Lula Da Silva. Todo el mundo lo vio y no hace falta explicarlo.

A fin de cuentas, Unasur, por ahora, no parece ser más que una especie de OEA subregional, un organismo poco efectivo para resolver conflictos con medidas prácticas ¿Cuál es la realidad pos-"Cumbre"? Que las bases y las amenazas siguen y seguirán allí, así se reúna veinte veces Unasur. No sería descabellado decir que las resoluciones de la "Cumbre" han sido más bien una declaración permisiva que ayuda a que el tema de las bases militares no avance más allá de la retórica.

Pero hay un hecho muy positivo: que el debate se haya transmitido en vivo y en directo. Que los pueblos vayan conociendo mejor a sus líderes y que se vayan clarificando las posiciones. Es bueno que las contradicciones afloren, lo malo sería tratar de ocultarlas. Como dijo Chávez en sus “Líneas…”: “Hay que destacar el hecho absolutamente relevante de que la discusión fuera pública: de cara a nuestros pueblos. Ya se acabó el tiempo de las agendas ocultas y de los acuerdos por debajo de la mesa”.

Este estilo hay que defenderlo (el neoliberal Lula Da Silva lo criticó), para que se escuche a los cuatro vientos la voz de la Verdad, que representaron en Bariloche Rafael Correa, Evo Morales, Hugo Chávez y, por momentos, Cristina Fernández de Kirchner.

Setiembre difícil en Venezuela

Viniéndonos a la situación nacional, diríamos que se perfila un mes de septiembre difícil. La oposición está desesperada porque la popularidad de Chávez no cae, y más bien se incrementa cuando se acerca inexorable el tiempo de elecciones parlamentarias (2010) y presidenciales (2012).

La encuesta Datanálisis (de oposición) revelada por Díaz Rangel es más que elocuente: de acuerdo con el estudio, del pasado mes de julio, 57.3% de los encuestados aprueban la labor del presidente Chávez por el bienestar del país. En junio ese porcentaje se había ubicado en 52.3%. Es significativo que el apoyo principal al gobierno se note en el área social: alimentación (58.1%), salud (56.2%) y educación (55.8%). De allí que se están acabando las palomas en la oposición, y crecen los halcones.

El normalmente “moderado” Julio Andrés Borges se soltó el moño. Cuando anunció la marcha opositora del 5 de septiembre, acotó: “No nos vamos a dejar acorralar, este sábado hagamos una verdadera rebelión, una marcha desafiante”. Los medios golpistas, por supuesto, se solazan hoy en esta noticia y anuncian con bombos y platillos la tal marcha.

La oposición tiene la esperanza de que cuando se inicien las clases el movimiento “estudiantil” de la derecha se reavive, para tratar de desconocer las leyes, incendiar las calles y generar caos y violencia. El presidente Chávez ha dicho con claridad que la revolución debe defenderse.

Por eso hay que mantener sin dobleces la represión legal de los alborotadores, y la detección y sometimiento a juicio de sus líderes. No podemos permitir que nos monten otro escenario pre-golpista como hicieron antes del 11 de abril de 2002. Y, no nos cansaremos de repetirlo, seguir con el pueblo movilizado y en la calle, que es la gran herramienta revolucionaria.

* Analista de asuntos políticos.

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