Jul 5 2014
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Econom铆aSociedad

Desigualdad de ingresos en Chile: necesidad de cambios estructurales

Por a帽os, Chile ha sido visto por el mainstream como un caso ejemplar en progreso econ贸mico. Las cifras oficiales avalan un r谩pido crecimiento del producto interno bruto y una marcada reducci贸n de la pobreza monetaria. En los 煤ltimos 20 a帽os el PBI per c谩pita pr谩cticamente se cuadriplica y la pobreza se reduce de 38 por ciento a un 14,4. Para muchos estos resultados son los frutos prodigiosos de un modelo econ贸mico que bebi贸 de forma temprana de la receta neoliberal impuesta a fines de los a帽os setenta, en plena dictadura.

La hegemon铆a neoliberal celebr贸 por a帽os esos indicadores y releg贸 la desigualdad a un plano menor, por considerar que ella no era necesariamente un problema. Para la vanguardia del modelo, incluso, era considerada deseable. En palabras de F Hayek, premio Nobel de Econom铆a del a帽o 1974, en su visita a Chile: 鈥渆s precisamente la desigualdad de ingresos la que permite el actual nivel de producci贸n鈥 (Revista Realidad, mayo de 1981).
Bajo este tel贸n interpretativo, por a帽os la pobreza se instal贸 como el centro de la preocupaci贸n gubernamental y de los esfuerzos intelectuales en orden a superarla. La desigualdad, a煤n despu茅s de la dictadura, qued贸 sumida en un abierto laissez faire.

驴Qu茅 pas贸 con ella entonces?

Para el a帽o 1990, la brecha de ingresos entre las personas que pertenec铆an al 20 por ciento m谩s rico versus quienes eran del 20 por ciento m谩s pobre, era de 20,9 veces (ingresos aut贸nomos: sin transferencias del Estado). 21 a帽os despu茅s, en 2011, la cifra llegaba a 20,7 veces.

Ahora bien, al revisar lo que sucede a nivel de los deciles (10 por ciento), en 1990, la brecha de ingresos entre las personas del 10 por ciento m谩s rico y las del 10 por ciento m谩s pobre llegaba a 48,4 veces, y en 2011, era de 56,5 veces.

Pero el aspecto realmente significativo aparece reci茅n cuando revisamos lo que sucede en los puntos extremos de la distribuci贸n. Por ejemplo, a nivel de los 鈥渃inco por ciento鈥: en 1990 la brecha de ingresos entre las personas del 5 por ciento m谩s rico versus quienes eran del 5 por ciento m谩s pobre, era de 129,4 veces, y en 2011, la brecha alcanza 257,1 veces.

As铆, vista en quintiles (dividir en grupos de 20 por ciento) la desigualdad de ingresos pr谩cticamente se mantiene, vista en deciles (grupos de 10 por ciento) la desigualdad sube levemente y vista en veintiles (20 grupos, cada uno con un 5 por ciento), la desigualdad pr谩cticamente se duplica.

Y se puede ir m谩s lejos, al interior del 5 por ciento m谩s rico se manifiesta de forma m谩s n铆tida la desigualdad. Es el caso del 1 por ciento m谩s rico, grupo que tal como se帽ala el estudio de L贸pez, Guti茅rrez y Figueroa en 2013, se queda con la 鈥減arte del le贸n鈥 de las rentas nacionales. En efecto, usando datos de las declaraciones de rentas (disponibles en el Servicio de Impuestos Internos), los autores arriban a la conclusi贸n de que el 1 por ciento m谩s rico de Chile acumula el 30,5 por ciento del total de ingresos del pa铆s. Este nivel de concentraci贸n es uno de los m谩s altos a nivel mundial y supera holgadamente a los porcentajes obtenidos por Thomas Piketty para los pa铆ses OECD en una reciente investigaci贸n. As铆, tras 23 a帽os de terminada la dictadura y 20 a帽os de gobiernos de centroizquierda, la desigualdad no s贸lo no disminuy贸 sino que creci贸 explosivamente sin que nadie 鈥揷onvenientemente鈥 la advirtiera.

Han pasado casi 3 meses desde que se instal贸 el nuevo gobierno en Chile, cuya m谩xima autoridad es la presidenta Michelle Bachelet (Partido Socialista). A diferencia de a帽os anteriores, el contexto social y pol铆tico es diferente, y tras movilizaciones estudiantiles que comienzan en 2006 y tienen un punto cr铆tico en 2011, la desigualdad se convierte en un tema de discusi贸n nacional y los otrora defensores de la desigualdad pierden hegemon铆a y escena p煤blica (mas no su influencia en los circuitos privados).ch pobreza1

En ese contexto, el nuevo gobierno, bajo una coalici贸n de partidos pol铆ticos que toman por nombre Nueva Mayor铆a (NM) y que cuentan con los votos suficientes en el parlamento, asume el desaf铆o de proponer cambios estructurales para combatir la desigualdad, entre ellos, una reforma tributaria (la mayor de los 煤ltimos 30 a帽os) y una reforma laboral (la mayor desde el t茅rmino de la dictadura). 驴Qu茅 se puede esperar de estas dos reformas en el marco del llamado 鈥渘uevo ciclo social y pol铆tico鈥?

Reforma Tributaria

Es una de las reformas clave de la NM ya que le otorga financiamiento a la prometida reforma educacional. Con la reforma tributaria se espera recaudar anualmente 3,02 puntos del PBI adicionales cuando entre en r茅gimen (a帽o 2018) y, para ello, se plantea (fundamentalmente): a) eliminar la suerte de subsidio tributario para las empresas que tiene el pa铆s, el llamado Fondo de Utilidades Tributarias (FUT); b) aumentar la tasa de impuestos a las empresas; c) reducir la tasa m谩xima de impuestos personales; d) derogar una serie de normas que permiten elusi贸n tributaria y; e) aumentar las facultades del Servicio de Impuestos Internos (SII). Adem谩s, hay normas especiales para fomentar la inversi贸n en empresas de menor tama帽o.

En t茅rminos comparados con otras reformas fiscales ocurridas posdictadura, la actual parece ser la m谩s ambiciosa. Sin embargo, frente a lo que omite, como se ver谩, se puede apreciar que no es de suficiente profundidad.

Un elemento central de la reforma es la eliminaci贸n de un privilegio tributario 煤nico en el mundo, el FUT, el cual permite a los due帽os de las empresas pagar impuestos sobre la base de las utilidades retiradas, y no en el momento que ellas se devengan. Esto quiere decir que mientras las utilidades no sean retiradas de las empresas, sus due帽os suspenden indefinidamente la tributaci贸n por rentas del capital, lo que se ha prestado para m煤ltiples maniobras de elusi贸n de impuestos. Desde 1984 hasta 2013, dicho fondo acumula 276.000 millones de d贸lares y en un 90,6 por ciento ha sido utilizado por el mediano y alto empresariado que, de acuerdo a los datos del SII, representan tan s贸lo un 4,5 por ciento de las empresas en Chile. Ese privilegio, la NM propone eliminarlo y es especialmente razonable si se considera su origen en dictadura. Sin embargo, se esperar谩 hasta fines de 2017 para que ello suceda.

En segundo lugar, se propone elevar la tasa de impuestos corporativos de un 20 por ciento a un 25 por ciento, de forma progresiva y hasta el a帽o 2017. Sin embargo, se mantiene el dise帽o del sistema integrado de impuestos a la renta. Este punto es el m谩s cuestionado pues tal como el fut, la integraci贸n de impuestos es casi una peculiaridad chilena (opera en muy pocos pa铆ses): b谩sicamente, permite que los impuestos pagados por las empresas sirvan como adelanto o cr茅dito fiscal de los impuestos pagados por los due帽os y socios de esas empresas y por tanto, en estricto rigor, es una recaudaci贸n cuyo beneficio no es fiscal. As铆, al aumentar la tasa de impuestos corporativos de un 20 a un 25 por ciento, en la pr谩ctica, lo que se genera es un incremento en el prepago de impuestos por parte de los due帽os de esas empresas. Mantener la integraci贸n no va en la l铆nea de un cambio sustantivo de la estructura de impuestos en Chile, la que mayoritariamente se sostiene en impuestos indirectos al consumo, como es el IVA.

Otra omisi贸n fundamental de la reforma es el royalty a los recursos naturales. Se esperaba una modificaci贸n al Impuesto Espec铆fico a la Actividad Minera (IEAM), que por su dise帽o permite enormes espacios para su elusi贸n (este impuesto aporta s贸lo el 1,3 por ciento de la recaudaci贸n total), y la implementaci贸n de un royalty efectivo para el resto de las actividades extractivistas. Sin embargo, nada de ello sucedi贸.

Reformas Laborales

La NM tambi茅n impulsa cambios en materia laboral. No obstante, al igual que en las modificaciones al C贸digo Tributario, se abren dudas respecto a su eficacia. En Chile tan s贸lo el 8 por ciento de los asalariados del sector privado puede negociar colectivamente sus condiciones de trabajo con 鈥渄erecho鈥 a huelga. Pero adem谩s, la negociaci贸n colectiva que existe en Chile es muy distinta a la de otros pa铆ses: se permite el remplazo de los huelguistas y s贸lo se puede negociar al nivel de empresas (contrario a lo que ocurre en la mayor铆a de los pa铆ses de Europa, en Argentina, en Brasil y en Uruguay, donde la negociaci贸n por rama es un pilar fundamental).

La nm apuesta a terminar con la pr谩ctica del remplazo, haciendo nada m谩s que cumplir con las recomendaciones de OIT. Sin embargo no hay voluntad alguna para modificar las normas relativas al nivel de la negociaci贸n colectiva. Ella seguir铆a encapsulada en los l铆mites de la empresa y, muy probablemente, con coberturas bajas como lo ha sido hasta el momento.

En Chile se asiste a una excepcional oportunidad institucional para realizar cambios en la estructura del sistema, sin embargo, en materia tributaria y laboral, el gobierno de la NM, m谩s all谩 de tocar algunos puntos sensibles (como terminar con el FUT y el remplazo de huelguistas), mantiene intactas normas que en su esencia operan como los dispositivos centrales de acumulaci贸n de ingresos y de poder pol铆tico y econ贸mico. 驴Se seguir谩 avalando la desigualdad? Esa que crece al tiempo que crece el excedente productivo no remunerado a los trabajadores, la contenci贸n salarial, el negocio financiero (por la v铆a del despojo de los fondos de pensiones y del endeudamiento de los hogares) y, tambi茅n, la inquietud de una poblaci贸n ya cansada de la promesa del 鈥渃horreo鈥.

* Economista de Fundaci贸n Sol: http://www.fundacionsol.cl/

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