Oct 29 2004
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Economía

Deuda externa: legalidad y legitimidad

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Después de asistir al debate sobre la deuda externa argentina1 se imponen dos reflexiones. La primera es que ha sido contraída como una manipulación fraudulenta con la intención de doblegar un país rico en recursos naturales y humanos humanos que, con un alto grado de especialización, estaba en condiciones de insertarse en un plano de igualdad con los países del primer mundo.

En el mediano tiempo, por otra parte, Am√©rica Latina hubiera podido ¬ędespertar¬Ľ en los planos econ√≥mico, tecnol√≥gico y -en general- de todo orden para competir de igual para igual con los pa√≠ses del Primer Mundo.

La segunda reflexi√≥n es que la deuda externa es un mecanismo del norte industrializado para establecer y mantener, en la Argentina y en toda la regi√≥n, las relaciones propias del colonialismo econ√≥mico. Para confirmar esta √ļltima visi√≥n qued√≥ claro la manera fraudulenta y capciosa de como estas deudas fueron estructuradas.

También quedaron al desnudo las maniobras, a menudo dolosas, de la banca internacional, del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y otros institutos transnacionales de crédito.

Algunos panelistas, como el diputado Cafiero y el abogado y ex parlamentario Juan Gabriel Labaké, la deuda no debe pagarse porque fue contraída con la presiones de las comisiones y gabelas ofrecidas por los brokers y aceptadas por ciertos políticos argentinos, especialmente el ex presidenteMenem y el ex ministro de Economía DomingoCavallo -que sirvió tanto a Menem como a su sucesor, de opuesta militancia política-.

Esto es fácil de verificar, aunque requiere una investigación de largo tiempo, porque estas comisiones han quedado asentadas en los libros contables del broker que ofició de intermediario para los varios prestamos del FMI.

Lamentablemente en los casos se√Īalados no se puede aplicar la ley internacional que no reconoce la deuda contra√≠da por los gobiernos que no son los leg√≠timos, elegidos por sus propios pueblos: Menem, por ejemplo, accedi√≥ al poder, y fue reelegido, en sendos procesos electorales. Estos principios fueron lo que EEUU aplic√≥ a la deuda de US$ 300.000 millones contra√≠da por Sadam Hussein en Irak.

La Argentina y casi todos los países latinoamericanos tuvieron su mayor endeudamiento a lo largo de las décadas de 1971/180 y 1981/90. En la Argentina, cuando el gobierno de Maria Estela de Perón (1976) el compromiso ascendía a poco más de unos US$ 6.000 millones. Después del golpe militar la deuda externa rozó los US$ 48.000 millones.

El gato encerrado se hace visible

¬ęLa √ļnica manera de hacer crecer de tal modo el espantoso el d√©ficit argentino fue por medio de una dictadura, reconocida por el gobierno de EEUU¬Ľ, concluy√≥ el abogado Juan Gabriel Labak√© en alg√ļn momento del debate. Es leg√≠timo preguntarse por el crecimiento de la deuda en otros pa√≠ses, como Brasil, Chile y Uruguay, que tuvieron gobiernos dictatoriales parecidos a la Argentina.

¬ęEs extra√Īo -dijo el diputado Cafiero- que nadie del gobierno nunca haya hecho aplicar la ley de la invalidez de la deuda¬Ľ. Y prosigui√≥: ¬ęSi nadie lo hizo es porque hay gato encerrado¬Ľ. Se√Īal√≥ que ¬ęla deuda es ilegitima en su origen y es una deuda odiosa porque fue contra√≠da con un gobierno que no fue elegido por su pueblo y porque fue manipulada por agentes externos e internos, cosa que la ley internacional y la ley argentina prohiben en absoluto¬Ľ(…) Ahora es de extra√Īar de por qu√© la prensa no habla en t√©rminos claros del asunto, hay un muro de silencio. Eso se debe que la grandes empresas period√≠sticas muchas veces est√°n endeudadas o son socias de los organismos que defienden con intereses la acumulaci√≥n de la deuda¬Ľ. Y sigui√≥:

¬ęEstuve en Alemania donde me encontr√© con los abogados de los bonistas (personas naturales tenedoras de certificados -bonos- de la deuda p√ļblica argentina) perjudicados por la decisi√≥n de reducir el importe adeudado. Uno de los abogados me confi√≥ que Argentina, a√ļn teniendo el derecho legal de cuestionar el importe de la deuda, jam√°s lo hizo (…) y si no lo hizo es porque se le acaba el negocio a unos cuantos¬Ľ.

De manera coloquial y en forma ret√≥rica pregunt√≥ al audtorio: ¬ę¬ŅSaben que tenemos el mismo Producto Bruto Interno per capita que en 1974?.¬† Desde el a√Īo 74 nuestro PBI per capita no creci√≥, mientras la deuda s√≠ lo hizo de una manera extraordinaria¬Ľ.

Se olvidaron del riesgo

Otro panelista, Carlos Pedro Blaquier, doctor en Derecho y Ciencias Sociales, presidente del conglomerado Ledesma S.A. analizó los riesgos que corrían los bonistas al invertir en papeles de la deuda argentina en relación a una inversión en bonos semejantes emitidos por países del Primer Mundo.

¬ęLa tasa de inter√©s que pagaban los bonos de la deuda p√ļblica argentina era sensiblemente superior a la que pagaban los de los pa√≠ses desarrollados. Esta mayor tasa era, obviamente, el precio del mayor riesgo. No existen inversiones sin riesgos y la medida de la tasa de retorno es la medida del riesgo que el mercado atribuye a cada inversi√≥n¬Ľ (…) De hecho, cuando una empresa entra en convocatoria de acreedores, a los acreedores -l√©ase bonistas- no les queda m√°s remedio que acordar una quita de capital para cobrar algo. Sucedi√≥ con la ENRON, en EEUU, cuando sus accionistas cobraron apenas el 11 y 16 por ciento del valor de cada acci√≥n. Si un estado entr√≥ en quiebra, lo acreedores financieros no tiene porqu√© ser tratados de mejor manera que acreedores comerciales¬Ľ.

Eduardo Conesa, ex director del Banco Mundial¬† y profesor de Derecho en la Universidad de Buenos Aires, propuso una soluci√≥n casi salom√≥nica -y algo rom√°ntica, al decir de alguien del p√ļblico asistente- por el pago de la deuda. Seg√ļn Conesa la deuda se deber√≠a pagarse en un 100 por ciento, a lo largo un lapso muy prolongado -algo as√≠ como 40 a√Īos- pero sin destinar al pago durante ese tiempo el l√≠mite fijado por el gobierno, que es del trespor ciento¬†del PBI. De esta manera se tendr√≠a un pago fijo anual y la tranquilidad de no contraer m√°s deudas.

Cada diez a√Īos se duplica el valor de la deuda, con intereses -por mayor riesgo- del seis a siete por ciento anual. Los intereses normales a nivel mundial son del orden del tres a cuatro por ciento. De esta manera al finalizar el periodo de 40 a√Īos sin el cobro de aquellos, Argentina habr√≠a pagado apenas el 25 % de su deuda. Todo muy lindo, pero de seguro los distintos organismos crediticios jam√°s aceptar√°n una propuesta de esta naturaleza. Por ora parte esta propuesta fue rechazada de plano por √©stos.

El efecto bola de nieve

Daniel Artana, economista jefe de la Fundaci√≥n de estudios econ√≥micos FIEL, se√Īal√≥ c√≥mo, a juicio de esa instituci√≥n, las deudas de Am√©rica Latina -y de Argentina en particular-¬† se transformaron en una bola de nieve gigantesca que aplasta todas las fuerzas y corta la continuidad de las distintas ramas del crecimiento, convirtiendo a los pa√≠ses en ¬ę√°rboles bonsai¬Ľ.

Se√Īal√≥ que es un fen√≥meno parecido a cuando un banco permite pagar un m√≠nimo de la deuda contra√≠da en un mes por medio de la tarjeta de cr√©dito. Si se paga el m√≠nimo al segundo mes se encuentra uno con una deuda levemente superior, con otro m√≠nimo para pagar. Al cabo de un a√Īo se habr√° pagado, con esos aportes m√≠nimos, algo m√°s que el importe total de la deuda del comienzo y, sin embargo, la su deuda creci√≥ a m√°s del doble. Claro como el agua, se dir√≠a. Algo de eso sucedi√≥ con la deuda externa. Fin de la intervenci√≥n del economista Artana.

Traición en dólares

Viene al caso. Durante el decenio Menem-Cavallo en la Argentina se necesitaban dólares para vender -al valor de uno a uno- a los ciudadanos que viajaban, por ejemplo, a otros países y por otras razones. Al no disponer Argentina de un mercado sólido para sus exportaciones, el gobierno se endeudaba, también en dólares, para hacer frente al pedido de esa moneda por parte de todos aquellos que los exigían, especuladores incluidos.

Esto generó una gran fuga de capitales y un endeudamiento sin precedente con los organismos internacionales de crédito, que aun al tanto de la situación económica seguían prestando sabiendo que tenían otros recursos -y la voluntad del gobierno comprada para auxiliarlos en caso de crisis-.

Fue así que Cavallo usó los poderes extraordinarios concedidos a su ministerio para decretar que los sueldos se pagaban obligatoriamente con un sistema de depósitos en cuenta en bancos privados -y cobrados por la red de cajeros automáticos-.

Despu√©s cuando se volvi√≥ imperioso no prestar m√°s al Fisco porque sus cajas hab√≠an tocado fondo, √©ste -el gobierno en verdad- decret√≥ el triste y famoso ¬ęcorralito¬Ľ, gracias al cual un enorme n√ļmero de peque√Īos ahorristas vieron secuestrados sus ahorros -a√ļn est√°n en pleito con los banco y con el gobierno-. Un tipo de pol√≠tica econ√≥mica que puede considerarse traicion√≥ a cada ciudadano, uno por uno.

Cuentas y verdades

La nota de color en el debate la dio el escritor del libro La deuda externa argentina presentado en la entrada del Aula Magna, donde se desarrollaba debate. Eugenio Bruno, del estudio Nicholson & Cano, representante del economista de derecha Lopez Murphy y defensor jur√≠dico de la banca, busc√≥ in√ļtilmente convencer a los integrantes del panel, y al auditorio, que la deuda Argentina era legal en su totalidad, que despu√©s de la pesificaci√≥n¬† -o sea: de la paridad uno a uno con el d√≥lar al cambio uno a tres- baj√≥ de US$ 160.000 millones a US$ 144.000 millones -se√Īalando, de paso, que en situacion de ¬ędefault¬Ľ, los intereses corren (y eso es correcto), pero no a raz√≥n de 15.000 millones por a√Īo, como afirm√≥ en su charla y apunt√≥ en su libro.

De hecho una rápida cuenta establece que 15.000 millones, representan algo así como el 13 por ciento anual de los US$ 144.000 millones adeudados: verdadera usura para operaciones de esta naturaleza, en las que los intereses de más alto riesgo contemplan porcentuales de alrededor de un seis a siete por ciento. El pez por la boca muere, como dice un dicho popular.

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1 El debate sobre Deuda Externa: legitimidad de su reestructuración, se realizó el jueves 21 de octubre en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Participaron:

Daniel A. Artana, economista jefe De Fiel
Carlos P. Blaquier, presidente de Ledesma SA
Eugenio A. Bruno, Estudio Nicholson & Cano
Mario A. Cafiero, diputado nacional
Eduardo Conesa, ex Dir. del Banco Mundial
Juan Gabriel Labaké, ex diputado nacional
Jorge Schvarzer (Director del Cespa -UBA Economía-
Moderador: Eduardo M. Favier Dubois (H)
Coordinador: Ignacio Molinari

 
 

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