Ene 20 2017
1566 lecturas

Economía

Deuda externa: una pesadilla recurrente

Todo indica que los problemas de sobreendeudamiento externo en el sistema-mundo capitalista est√°n a punto de estallar nuevamente. Esto no deber√≠a sorprendernos si miramos al pasado. Una y otra vez, tanto en el mundo ‚Äúsubdesarrollado‚ÄĚ como en el ‚Äúdesarrollado‚ÄĚ, el sobreendeudamiento ha generado complejas situaciones econ√≥micas, incluyendo el estallido de crisis de deuda externa. As√≠ ahora, como en los a√Īos treinta del siglo pasado, los problemas derivados del sobreendeudamiento se presentan a ambas orillas del capitalismo mundial.

Historia de una deuda eterna y triste |1|
La historia financiera internacional presenta reiteradamente a pa√≠ses que toman cr√©ditos, tienen un auge, declinan, cesan los pagos y alg√ļn rato vuelven a ser sujetos de cr√©dito‚Ķ y la vida contin√ļa. En medio de esa vida, sobre todo los pa√≠ses empobrecidos se vuelven deudores de la banca internacional, organismos multilaterales, grandes especuladores financieros, y otros acreedores sin olvidar los Estados de los pa√≠ses m√°s ricos. Hasta podr√≠amos pensar en un ‚Äúmundo endeudado‚ÄĚ, ¬Ņpero en manos de qui√©n?

Hist√≥ricamente las cesaciones de pagos m√°s frecuentes se dan cuando el capitalismo desarrollado sufre una recesi√≥n. Por ejemplo, cuando la Bolsa de Londres -coraz√≥n del sistema capitalista mundial de entonces- se desplom√≥ en octubre de 1825, se llev√≥ consigo a los precios de las materias primas. Acto seguido, las nacientes rep√ļblicas sudamericanas y M√©xico suspendieron pagos por casi treinta a√Īos, algunas por m√°s tiempo. Ya desde ese momento, la crisis de la deuda del capitalismo subdesarrollado tuvo un fuerte v√≠nculo con la especulaci√≥n financiera del capitalismo desarrollado. En Londres se negociaban t√≠tulos valores atados a la deuda de varios pa√≠ses latinoamericanos |2|, incluyendo aquella adquirida durante el fin de la colonia para conseguir la Independencia (p.ej. Ecuador, Argentina). Y de la mano de la especulaci√≥n caminaba la corrupci√≥n, incluso con an√©cdotas como la inversi√≥n especulativa en pa√≠ses latinoamericanos imaginarios, p.ej. el inexistente ‚Äúprincipado de Poyais‚ÄĚ.

El v√≠nculo entre el sistema financiero mundial y el capitalismo subdesarrollado ha sido permanente. En la d√©cada del 70 del siglo XIX nuevamente se dio un desmoronamiento de la Bolsa de Londres. Particularmente, en 1873 empezar√≠a quiz√° la primera ‚Äúgran depresi√≥n‚ÄĚ del capitalismo mundial, en donde las inversiones especulativas se extend√≠an desde el sector de los ferrocarriles, al mismo tiempo que se manten√≠an las inversiones en t√≠tulos valores de deuda. Al reventar la crisis, los precios de las materias primas se desplomaron y los pa√≠ses del capitalismo subdesarrollado cesaron pagos casi sin excepci√≥n por un per√≠odo de otros treinta a√Īos o m√°s.

deuda16En los a√Īos 30 ya del siglo XX, en medio de la Gran depresi√≥n de 1929, se repiti√≥ la misma historia y por la misma causa, afectando incluso a varios pa√≠ses europeos. La euforia financiera previa al colapso se extendi√≥ desde el sector inmobiliario, hasta los grandes actores del sistema financiero mundial como Goldman Sachs (que entre 1928-1929 ver√≠a que sus acciones pasaron de 104 a 222 d√≥lares, para luego caer a 1,75 d√≥lares en 1932). A su vez, los economistas del capitalismo desarrollado trataban de mostrar la apariencia de que ‚Äútodo iba bien‚ÄĚ. Un ejemplo es Irving Fisher (importante economista para la teor√≠a ortodoxa de las tasas de inter√©s y personaje involucrado en el negocio especulativo) para quien, en ese entonces: ‚Äúlas cotizaciones burs√°tiles han alcanzado lo que parece un permanente alto nivel de estabilizaci√≥n‚ÄĚ |3|. En medio de la -hasta ahora- mayor crisis del capitalismo mundial, resurgieron los impagos de la deuda, los cuales se resolvieron veinte a√Īos m√°s tarde a fines de los a√Īos 40 y los 50.

Nuevamente el problema resurgi√≥ en el capitalismo subdesarrollado, impulsado por el desenvolvimiento del capitalismo desarrollado entre los a√Īos 70 y 80; esta vez no hubo desplome de bolsas pero s√≠ del precio de las materias primas acompa√Īado de un alza brusca de las tasas de inter√©s particularmente en los Estados Unidos. Recordemos que, una d√©cada antes, en 1971 Estados Unidos abandon√≥ el patr√≥n oro para aplicar una pol√≠tica monetaria restrictiva con el fin de afrontar una complicada combinaci√≥n de estancamiento econ√≥mico e inflaci√≥n.

Para enfrentar el estancamiento de los a√Īos 70, el capitalismo desarrollado tambi√©n aprovech√≥ un ‚Äúnuevo‚ÄĚ mecanismo de generaci√≥n de ganancias: ‚Äúreciclar‚ÄĚ los petrod√≥lares acumulados por los exportadores de petr√≥leo que no encontraban cabida en sus econom√≠as y que flu√≠an hacia los pa√≠ses ricos a trav√©s de la banca internacional, la cual a su vez entreg√≥ masivamente cr√©ditos al capitalismo subdesarrollado.

Esa expansi√≥n masiva del cr√©dito ‚Äďque ayudaba a sostener la ‚Äútasa de ganancia‚ÄĚ del capital transnacional- se interrumpi√≥ al aumentar las tasas de inter√©s internacionales. Eso estrangul√≥ -econ√≥micamente- a los pa√≠ses endeudados. Para 1982, especialmente los pa√≠ses latinoamericanos (comenzando por M√©xico) tuvieron que declarar oficialmente su incapacidad de pago |4|.

Ya en la actualidad, cada vez m√°s pa√≠ses del capitalismo subdesarrollado est√°n en una espiral econ√≥mica descendente que augura una nueva crisis de la deuda. Muchos han recurrido al FMI y el Banco Mundial, e incluso a la contrataci√≥n de costosos cr√©ditos en el mercado financiero internacional (p.ej. Ecuador desde el a√Īo 2014 |5|).deuda oh

Todo esto no es aislado sino que, como ya nos dir√≠a en su momento Ra√ļl Prebisch |6| y hemos reiterado en este texto, varios de los problemas del capitalismo subdesarrollado (incluyendo la deuda) tienen un fuerte v√≠nculo con la din√°mica del capitalismo desarrollado. Y semejante v√≠nculo se palpa mucho m√°s durante las crisis de este √ļltimo.

Una nueva oleada de crisis a la vista

Esta realidad, tan conocida en el mundo pobre altamente endeudado, tambi√©n golpea a Europa, como en los a√Īos treinta del siglo pasado. Grecia no supera su profunda crisis de deuda |7|. Cosa similar pasa en otros pa√≠ses europeos, como Espa√Īa o Italia. Todo esto posterior a la crisis de 2008-2009 que, recordemos, tuvo entre sus or√≠genes el auge de cr√©ditos especulativos hipotecarios en Estados Unidos (involucrando nuevamente a actores ‚Äúcl√°sicos‚ÄĚ de las finanzas internacionales como Goldman Sachs). Luego, gracias a las interconexiones del capitalismo global, lleg√≥ a ser quiz√° la segunda mayor crisis del sistema despu√©s de los a√Īos 30. Y hasta hoy los coletazos de esa crisis se sienten, e incluso podr√≠an ser la semilla de una nueva crisis internacional.

As√≠ las cosas, el endeudamiento ha crecido a niveles sin precedentes en medio de un contexto que augura nuevas crisis. La se√Īal de alarma la prendi√≥ el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reuni√≥n anual celebrada en Washington del 7 al 9 de octubre de 2016. El FMI inform√≥ que la deuda mundial hab√≠a alcanzado el nivel -sin parang√≥n- de 152 billones de d√≥lares y se elev√≥ del 200% del valor del PIB mundial en 2002, al 225% en 2015. Dos tercios del total corresponden a deuda privada, pero la deuda p√ļblica tambi√©n aument√≥ r√°pidamente. Si el propio FMI est√° consciente del riesgo de otra crisis financiera, ya podemos imaginar cu√°n grave es la situaci√≥n.

Seg√ļn el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), con sede en Washington, en los nueve primeros meses de 2016, la deuda global sum√≥ 11 billones de d√≥lares y alcanz√≥ los 217 billones. Como resultado, el endeudamiento global habr√≠a alcanzado alrededor del 325% del PIB mundial. El grueso de este acelerado endeudamiento proviene de los ‚Äúmercados emergentes‚ÄĚ, que tienen a China como uno de sus principales prestamistas |8|.

Volviendo a la informaci√≥n del FMI, la deuda externa de los pa√≠ses subdesarrollados aument√≥ de 2,1 a 6,8 billones de d√≥lares entre 2000-2015. El total de la deuda (externa e interna) escal√≥ m√°s de 31 billones de d√≥lares y las proporciones totales con respecto al PIB alcanzaron en varios pa√≠ses m√°s del 120% y en algunos incluso m√°s de 200%. Por otro lado, enormes cantidades de capital abandonaron dichos pa√≠ses en el cuarto trimestre de 2015: una salida neta conjunta de 656.000 millones de d√≥lares, equivalente al 2,7% de su PIB, seg√ļn la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Bien anota Martin Kohr, ‚Äúahora se vislumbra un escenario de pesadilla‚ÄĚ. |9|

deuda presosEn medio de esa vorágine del crédito, sería muy ilustrativo pensar en quiénes son los mayores acreedores y beneficiarios especialmente del pago del servicio de la deuda.

Sin negar las condiciones concretas en cada caso, reiteremos que la explicaci√≥n central de esta evoluci√≥n radica en la inherente voracidad e inestabilidad del capitalismo internacional y su proceso de acumulaci√≥n, que es c√≠clico (pasa por alzas y bajas). Por cierto, en este contexto los cambios tecnol√≥gicos casi siempre han acompa√Īado las soluciones para recuperar al capitalismo mundial, favoreciendo a los centros de poder en desmedro del mundo perif√©rico. |10|

Adem√°s, el actual sistema no controla adecuadamente a las econom√≠as centrales en donde emergen las grandes recesiones, que terminan afectando sobre todo a los pa√≠ses m√°s d√©biles. Incluso varios gobiernos, en vez de evitar las euforias financieras, las ‚Äúincentivan‚ÄĚ especialmente de forma indirecta a trav√©s de salvatajes de sus bancos sobre todo. Y esa fragilidad de la situaci√≥n internacional eleva el riesgo de crisis en las econom√≠as empobrecidas -incluso crisis de no pago-, que viven permanentemente angustiadas por las presiones financieras.

Esto apunta a un grave problema estructural del sistema financiero internacional: la falta de un mecanismo de solución de la deuda ordenado, justo, transparente, humano, al que puedan recurrir los países que se enfrentan a una crisis de endeudamiento.
Preocupa que, a pesar de tanta experiencia acumulada, no se den pasos concretos para enfrentar dicho problema, y que la receta para enfrentar la crisis sea similar en todo tiempo y lugar. Se apuesta por ajustar las economías del capitalismo subdesarrollado especialmente usando el recetario neoliberal.

Todo con el fin de atender las demandas del mercado financiero, sin considerar sus realidades dom√©sticas, las condiciones que conllevaron a estas cr√≠ticas situaciones, el contexto internacional y mucho menos la corresponsabilidad de los acreedores. Recordemos, como en los a√Īos 70, que los propios acreedores muchas veces presionaban (hasta a la fuerza) a que los pa√≠ses subdesarrollados adquieran cr√©ditos con condiciones y tasas de inter√©s flotantes. As√≠ se mantiene la l√≥gica de dominaci√≥n, injusticia y opacidad impuesta desde los bancos y gobiernos acreedores, aupados por los organismos multilaterales de cr√©dito.

Lo que s√≠ debe sorprendernos -y mucho- es que, a pesar de sumar tantas experiencias y hasta con muchas propuestas para enfrentar estas situaciones, en el mundo de la gran pol√≠tica (¬Ņmanejada por los mismos acreedores?) no se acepta la necesidad de un cambio profundo. Si bien es palpable en amplios c√≠rculos de la sociedad civil global una creciente conciencia de que es indispensable buscar y dise√Īar salidas concretas |11|, en los gobiernos de los grandes pa√≠ses aglutinados en el G-20 y en los organismos multilaterales no hay la voluntad para cristalizar las respuestas indispensables. ¬ŅSer√° acaso que la falta de soluci√≥n del problema de la deuda de los pa√≠ses pobres beneficia a los pa√≠ses ricos? Sin duda que la pregunta hasta parece necia‚Ķ

La dificultad para cristalizar alternativascuba NO A LA DEUDA, SI A LA VIDA

El meollo de los problemas de sobreendeudamiento todav√≠a no se ha entendido adecuadamente, y por eso no se los ha resuelto. Superarlo deber√≠a ser una prioridad en la agenda pol√≠tica global, tanto en beneficio de los deudores, como de los acreedores de buena fe (si es que a√ļn quedan).

La tarea, hoy más que nunca, no se agota en advertencias oportunas o simples reclamos. Precisamos construir una institucionalidad global de derecho. Aquí resaltamos el potencial político de propuestas que buscan establecer dicha institucionalidad para procesar, con transparencia y justicia, los problemas de sobreendeudamiento o situaciones abiertamente dolosas en la contratación de créditos internacionales.

Los problemas no desaparecen con simples condonaciones o renegociaciones de la deuda, pues no van a la raíz del asunto y a veces hasta lo complican. En las ocasiones cuando los problemas se resolvieron definitivamente medió una solución política como, por ejemplo, con el Acuerdo de Londres del 27 de febrero de 1953, con el que se solucionaron de forma definitiva e integral las deudas de Alemania de las post-guerras de la guerra misma. Hasta ahora, salvo en casos contados y explicables por el interés de los acreedores, se ha avanzado muy poco en soluciones de este tipo.

Hay otros esfuerzos destacables, pero a√ļn insuficientes. Las auditorias ciudadanas son una herramienta potente para transparentar la deuda, pero no son efectivas si falta una institucionalidad que realmente procese sus recomendaciones y conclusiones |12|. Falta constituir un marco jur√≠dico estructurado alrededor de las ideas de lo que podr√≠a ser un Tribunal Internacional de Arbitraje de laDeuda Soberana, propuestas por Oscar Ugarteche y el autor de estas l√≠neas |13|

Esta propuesta, en sus elementos básicos, ya ha sido discutida un par de veces en el pleno de Naciones Unidas, en donde se puso de relieve la especial importancia de hallar una solución rápida, eficaz, completa y duradera al problema de la deuda de los países subdesarrollados. Allí también se reclamó intensificar los esfuerzos por advertir oportunamente las crisis de la deuda mejorando los mecanismos financieros internacionales de prevención y solución de crisis. Se consiguió incluso una resolución de Naciones Unidas, impulsada por Argentina, en sept.-2014, con 124 votos positivos, solo 11 negativos y 41 abstenciones. Esta propuesta, si hubiera voluntad política, podría empezar a hacerse realidad inmediatamente con arbitrajes ad hoc, como sugiere Kunnibert Raffer |14|, como un primer paso mientras se institucionaliza el Tribunal.

Lo que interesa, en definitiva, es que los cr√©ditos externos se transformen en palancas que ayuden a resolver los problemas de financiamiento en las econom√≠as que los necesitan, y dejen de servir como herramientas de dominaci√≥n. Desde esa perspectiva, los cr√©ditos externos podr√≠an ser un mecanismo que canaliza adecuada e inclusive rentablemente los excedentes financieros de algunas econom√≠as. Incluso podr√≠an resultar √ļtiles para asegurar el comercio mundial. Lo fundamental es que la deuda deje de ser un mecanismo de exacci√≥n de recursos desde la periferia hacia los centros capitalistas y de imposici√≥n de pol√≠ticas desde los pa√≠ses ricos, lo que demanda desarmar la pr√°ctica de la deuda externa como herramienta de especulaci√≥n y dominaci√≥n.

En definitiva, la deuda no puede seguir siendo un acto de violencia -que afecta a las sociedades y a la Naturaleza- cuyo objetivo es forzar al pa√≠s deudor a hacer la voluntad de los acreedores v√≠a renegociaciones y programas de ajuste estructural. Y tampoco puede ser un espacio para obtener ganancias exorbitantes, aprovech√°ndose de las crisis y de la situaci√≥n de indefensi√≥n de los pa√≠ses deudores que terminan muchas veces en manos de verdaderos ‚Äúbuitres‚ÄĚ de las finanzas internacionales.

En este sentido, ser√≠a en extremo √ļtil reflexionar sobre las posibles trabas que los pa√≠ses del capitalismo desarrollado impondr√≠an al replanteamiento del manejo actual de la deuda. Si se deja de usar la deuda como mecanismo de extracci√≥n de recursos y de dominaci√≥n, se estar√≠a cuestionando a la propia acumulaci√≥n de capital de los centros. Es decir, se estar√≠a cuestionando a su condici√≥n misma de centros.latan deuda

La historia nos ense√Īa que, por la falta de respuestas estructurales, los pa√≠ses endeudados -con graves consecuencias sobre sus sociedades e inclusive sobre su medio ambiente- a menudo enfrentan muchos a√Īos de austeridad y miseria por las condiciones recesivas impuestas por los acreedores y los organismos de rescate, y sin ninguna garant√≠a de que el sobreendeudamiento siquiera sea resuelto. Situaci√≥n que termina por afectar a los propios acreedores.

Lamentablemente parecer√≠a que no hay memoria de lo sucedido anteriormente o que esa memoria, sobre todo en los banqueros y en los gobernantes, es muy fr√°gil y no resiste la tentaci√≥n de las ganancias f√°ciles v√≠a concesi√≥n de cr√©ditos (como vimos, desde antes de 1825 hasta la fecha), muchas veces atados a la especulaci√≥n, a la corrupci√≥n |15| o a grandes obras in√ļtiles para los pueblos.
Entonces urge una discusi√≥n muy amplia para construir alternativas -reconociendo el car√°cter global del reto de la deuda externa-, que no pueden quedarse en simples acciones discursivas y, menos a√ļn, en parches aislados e incluso c√≥mplices con el poder financiero o el poder de los capitales transnacionales.

El reto de la solución de los conflictos sobre deuda externa impagable exige un redoblado esfuerzo político global. Quizá la propia superación del subdesarrollo capitalista -y hasta la superación mundial del capitalismo- requiere la resolución urgente del problema de la deuda. No se trata simplemente de resolver los momentos críticos producidos por el sobre endeudamiento, sino de construir otro marco internacional que subordine las finanzas a las demandas de sociedades equitativas conminadas a vivir en armonía con la Naturaleza |16|.

¡No desperdiciemos -nuevamente- la oportunidad de liberación que nos brinda el inminente colapso que augura el retorno de una generalizada crisis de deuda externa!

Notas:

|1| Alberto Acosta; La deuda eterna Una historia de la deuda externa ecuatoriana, LIBRESA, Quito, 1994 (cuarta edición).
|2| Se puede consultar en Alberto Acosta, ‚ÄúLa incre√≠ble y triste historia de Am√©rica Latina y su perversa deuda externa‚ÄĚ. Art√≠culo publicado en el libro Otras Caras de la deuda – Propuestas para la acci√≥n, Editorial Nueva Sociedad, Caracas 2001.
|3| Al respecto se recomienda revisar el texto de John Kenneth Galbraith, Breve historia de la euforia financiera, Ariel, 1991.
|4| Hay varios trabajos que han abordado esta evoluci√≥n hist√≥rica. A m√°s de los textos mencionados del autor de estas l√≠neas, podemos se√Īalar a modo de referencia m√≠nima los siguientes: Oscar Ugarteche; El Estado Deudor – Econom√≠a pol√≠tica de la deuda: Per√ļ y Bolivia 1968-1984, Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 1986; Carlos Marichal; Historia de la deuda externa de Am√©rica Latina, Alianza Editorial, Madrid, 1988; Eric Toussaint, Bancocracia, ICARIA, Barcelona, 2014.
|5| 6 El gobierno de Rafael Correa, a√ļn antes de la ca√≠da de los precios del petr√≥leo, endeud√≥ al pa√≠s de forma alegre: la deuda p√ļblica (oficial) aument√≥ de 13,4 a 37,2 mil millones de d√≥lares, es decir, m√°s que se triplic√≥ (ene.2007-nov.2016) (con una deuda externa que aument√≥ de 10,1 a 24,8 mil millones), Con esto, si bien la relaci√≥n el PIB bordea el 40%, se ha alcanzado el mayor monto de deuda de toda la historia republicana. Tambi√©n desde el 2014 Ecuador retorn√≥ al redil del FMI y Banco Mundial, llegando a entregar m√°s de la mitad de la reserva del oro a un banco de muy dudosa reputaci√≥n: Goldman Sachs, con el fin de apalancar un cr√©dito ‚Äúsantificado‚ÄĚ por estos organismos. Tambi√©n, con el aval de semejantes ‚Äúpadrinos‚ÄĚ, el Ecuador volvi√≥ a los mercados financieros y, a enero 2017, mantiene una deuda externa en bonos ‚Äúsoberanos‚ÄĚ de 7,3 mil millones, contratada con tasas de inter√©s elevad√≠simas (bordean o superan el 10%) y a plazos muy cortos (de 5 y 10 a√Īos), a m√°s de la preventa de importantes cantidades de petr√≥leo. A esto se suma el traspaso de grandes campos petroleros en explotaci√≥n de manos de la empresa estatal a compa√Ī√≠as transnacionales para conseguir anticipadamente desembolsos y tratar de sostener el financiamiento de corto plazo de la econom√≠a. Y todo este proceso sin transparencia.
|6| Ver el art√≠culo de Pr√©bisch ‚ÄúEl desarrollo econ√≥mico de la Am√©rica Latina y algunos de sus principales problemas‚ÄĚ, Desarrollo econ√≥mico. Vol.26. No.103. Octubre-diciembre. 1986.
|7| Entre los muchos trabajos sobre este tema recomendamos la importante investigaci√≥n de Eric Toussaint; ‚ÄúGrecia: los bancos en el origen de la crisis – Las deudas reclamadas a Grecia son odiosas‚ÄĚ, 2017 http://www.rebelion.org/docs/221523.pdf
|8| ‚ÄúLa deuda mundial supera ya el 325% del PIB mundial y alcanza los 217 billones de d√≥lares‚ÄĚ, 5 de enero del 2017. http://www.eleconomistaamerica.com/…
|9| 10 Martin Khor, ‚ÄúNueva crisis de la deuda amenaza la estabilidad mundial‚ÄĚ, 14 de octubre de 2016 http://agendaglobal.redtercermundo…. De este art√≠culo se tomaron las cifras del FMI y de la UNCTAD.
|10| 11 Semejante tendencia incluso ha generado una suerte de ‚ÄúEdad Media de alta tecnolog√≠a‚ÄĚ: ‚ÄúEdad Media con reducidos grupos humanos que concentran los avances tecnol√≥gicos manteniendo crecientes exclusiones sociales, en medio de insospechadas tensiones pol√≠ticas y con un marcado deterioro ecol√≥gico‚ÄĚ. Al respecto, se puede leer el texto del autor de estas l√≠neas: ‚ÄúLos riesgos de una nueva Edad Media de alta tecnolog√≠a‚ÄĚ, Rebelion.org: http://www.rebelion.org/noticia.php…
|11| La lista de organizaciones de la sociedad civil que se esfuerzan por sensibilizar a la opini√≥n p√ļblica y cambiar la posici√≥n de los gobiernos es larga. Destaquemos los esfuerzos del Comit√© para la Abolici√≥n de las Deudas Ileg√≠timas (CADTM) con alcance internacional, de LATINDAD en Am√©rica Latina o de Erlassjahr en Alemania, para rescatar estas pocas iniciativas a modo de ejemplo.
|12| Recordemos el paso hist√≥rico que significo este tipo de auditoria en Ecuador en los a√Īos 2007-2008. All√≠, no solo que no se cumplieron todas sus recomendaciones de la comisi√≥n de auditoria, sino que, por el contrario, pocos a√Īos m√°s tarde el gobierno que impuls√≥ dicha auditoria: el de Rafael Correa, volvi√≥ a las mismas andanzas de endeudamiento acelerado y poco transparente, tal como en √©pocas anteriores.
|13| Entre los varios textos escrito sobre esta cuesti√≥n se recomienda ver Oscar Ugarteche y Alberto Acosta; ‚ÄúGlobal Economy Issues and the International Board of Arbitration for Sovereign Debt (IBASD)‚ÄĚ, El Norte – Finnish Journal of Latin American Studies No. 2, (Diciembre 2007). http://www.elnorte.fi/archive/2007-….
|14| Son muchos los aportes de este autor sobre este tema, entre otros se puede revisar: Kunnibbert Raffer; ‚ÄúDebt Relief for Low Income Countries: Arbitration as the Alternative to Present Unsuccessful Debt Strategies‚ÄĚ in WIDER, UNU, Helsinki (2001) http://www.wider.unu.edu/conference…
|15| Hay que indagar sobre la legalidad y la legitimidad de la deuda. No todas las deudas merecen similar tratamiento. Muchas deben ser desechadas desde el inicio, sobre todo aquellas que caen en la categor√≠a de deudas odiosas (contratadas por una dictadura, p. ej.); adem√°s, existen otros cr√©ditos que, por sus condiciones, podr√≠an ser considerados como usurarios (con tasas de inter√©s desproporcionadas, que de antemano hicieron imposible el servicio de la deuda) y corruptos (contratadas en condiciones que no se ajustan a las normas legales del pa√≠s acreedor o deudor, o a normas internacionales), que por definici√≥n deber√≠an ser nulos. A modo de ejemplo de los factores que habr√≠a que considerar, se puede mencionar la existencia de cl√°usulas il√≠citas, vicios de consentimiento, anatocismo, tasas de inter√©s usurarias, gastos y comisiones desproporcionados (cubiertas por los deudores, sin control alguno), operaciones simuladas, colusi√≥n dolosa, deudas ‚Äúestatizadas‚ÄĚ o ‚Äúsocializadas‚ÄĚ, etc.
|16| Propuestas para impulsar una transformaci√≥n de la arquitectura financiera internacional colocando a las finanzas al servicio de la vida y no de la acumulaci√≥n del capital existen. V√©ase el aporte de Alberto Acosta y John Cajas-Guijarro: Instituciones transformadoras para la econom√≠a global – Pensando caminos para dejar atr√°s el capitalismo. En Varios autores: La osad√≠a de lo nuevo ‚Äď Alternativas de pol√≠tica econ√≥mica. Grupo de Trabajo Permanente de la Fundaci√≥n Rosa Luxemburg. Abya Yala, Quito, 2015.

*Economista ecuatoriano. Ex-ministro de Energ√≠a y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente. Ex-candidato a la Presidencia de la Rep√ļblica del Ecuador. Se agradecen los valiosos comentarios del economista ecuatoriano John Cajas-Guijarro.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario