Feb 18 2013
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Pol铆ticaSociedad

Dilma puso en evidencia la distancia doctrinaria que la separa de Benedicto

Benedicto no simpatiza con Dilma, quien nunca muri贸 de amores por el inminente ex papa. Casi atea, defensora moderada del aborto, separada y ex miembro de una formaci贸n que enfrent贸 con armas a la dictadura, la presidenta encarna los atributos de una mujer moderna en los que Joseph Ratzinger ve, antes que cualidades, una amenaza a su catolicismo anterior al Concilio Vaticano II.

La oficina de prensa del Palacio del Planalto omiti贸 divulgar una nota protocolar y Rousseff no pronunci贸 palabra alguna sobre la renuncia del pont铆fice, a pesar de gobernar el pa铆s cat贸lico m谩s poblado del mundo. Ese notorio silencio de Estado motiv贸 el disgust贸 de algunos cardenales, como el arzobispo em茅rito de Brasilia Jos茅 Freire Falcao, y puso en evidencia la distancia doctrinaria que separa a Dilma (mentora del gobierno m谩s feminista del que se tenga memoria en Brasil) de las tesis morales del Papa al tiempo que exhibi贸 el hielo que cruza las relaciones entre Brasilia y la Santa Sede desde 2010.

Y es que en octubre de aquel a帽o, Joseph Ratzinger se permiti贸 una injerencia pol铆tica poco acostumbrada en los jefes de Estado cuando, a tres d铆as de las elecciones presidenciales, orden贸 a sus obispos llamar a votar contra la entonces candidata del Partido de los Trabajadores e, impl铆citamente, inst贸 a hacerlo por el antiabortista Jos茅 Serra, el preferido de las oligarqu铆as locales y Washington. Pero el proselitismo de Benedicto XVI, adem谩s de rudimentario, se demostr贸 ineficaz.

Esto porque el electorado se volc贸 masivamente por la representante del PT, un partido surgido hace 33 a帽os de la fusi贸n entre sindicalistas y las comunidades eclesiales de base, y conden贸 al ostracismo a Serra y su fanatismo religioso. Los casi 55 millones de brasile帽os le propinaron un rotundo traspi茅 a Ratzinger y, por a帽adidura, a la jerarqu铆a eclesial brasile帽a.

Leonardo Boff, v铆ctima de la persecuci贸n contra la Teolog铆a de la Liberaci贸n dirigida por el propio Ratzinger en los 鈥80, opina que el Papa saliente es un hombre 鈥渇in铆simo鈥 y un intelectual respetable aunque poco diestro para distinguir entre 鈥渆l Reino y la Tierra鈥: una atrofia de percepci贸n que la Iglesia est谩 pagando muy caro en Brasil, con la sangr铆a de fieles, entre ellos una multitud de favelados, hacia las iglesias evang茅licas. 鈥淧recisamos un papa que sea m谩s pastor y menos profesor鈥, reza Boff. 鈥淥 la iglesia cambia o se acaba… est谩n faltando l铆deres en la sociedad y en la iglesia… la iglesia tiene que ser una reserva moral a pesar de las irregularidades de su c煤pula鈥, propone el profesor Mario Franca, de la Universidad Cat贸lica de R铆o y ex integrante de la Comisi贸n Teol贸gica del Vaticano.

Prelados moderados como el presidente de la Conferencia Nacional de Benedict XVIObipos de Brasil, Raymundo Damasceno Assis, tambi茅n demandan un papado m谩s terrenal, para recuperar la inserci贸n social perdida. 鈥淐reo que lo importante es que entendamos que la Iglesia, que es divina, tambi茅n es humana y es hist贸rica, est谩 en este tiempo, y tiene que dar respuestas a cada 茅poca iluminada por el evangelio鈥, plante贸 a P谩gina/12 el cardenal Damasceno Assis, uno de los cinco brasile帽os que escoger谩n al futuro papa el mes entrante, en el Vaticano.

Vista pol铆ticamente, la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil ser谩 una de las grandes electoras en ese c贸nclave, porque aunque su peso en votos sea peque帽o, su gravitaci贸n demogr谩fica es considerable y pol铆ticamente expresa a un gigante que comienza a despertar. Los cabildeos intramuros de cara a la votaci贸n papal son insondables y las alianzas responden a motivos que no se resumen en la nacionalidad de los cardenales, por eso es imprudente pronosticar que todos los brasile帽os sufragar谩n por un compatriota.

Por lo pronto, el titular de la Conferencia de Obispos, Damasceno Assis, ya comenz贸 a hacer campa帽a y para ello se calz贸 la camiseta verdeamarilla cuando me dijo 鈥渃iertamente existe la posibilidad鈥 de que el pr贸ximo papa sea brasile帽o. 鈥淣o estar铆a mal 鈥損rosigui贸鈥, si fuera un prelado de la regi贸n. Creo que Am茅rica latina est谩 madura para tener un papa, somos una Iglesia fuerte, din谩mica, como se ha demostrado en nuestras conferencias episcopales, la Quinta de ellas realizada en 2007 en esta bas铆lica de Aparecida鈥, situada en el interior de San Pablo, c贸nclave que fue inaugurado por Benedicto XVI, se帽al贸 el cl茅rigo.

鈥淟os latinoamericanos somos una Iglesia con 500 a帽os de vida, una Iglesia admirada y respetada por las otras conferencias episcopales del mundo. En Am茅rica latina tenemos el mayor n煤mero de cat贸licos del mundo, somos casi el 44 por ciento.鈥 En la bolsa de apuestas, tres brasile帽os surgen como papables: Odilio Scherer, 63 a帽os, arzobispo de San Pablo; Joao Braz de Aviz, de 65 a帽os y actual miembro de la curia romana, donde es prefecto de la Congregaci贸n de la Vida Consagrada, y Paulo Hummes, 78 a帽os, arzobispo em茅rito de San Pablo.

Por tener una avanzada edad, una hist贸rica proximidad con el movimiento sindical y alguna simpat铆a hacia la Teolog铆a de la Liberaci贸n perfil de Hummes, parece poco atractivo para un electorado conservador, mientras Scherer, creado cardenal por Ratzinger, ser铆a el papable mejor ranqueado.

Tambi茅n pesa a su favor el comandar la mayor arquidi贸cesis brasile帽a, no estar 鈥渟ospechado鈥 de ninguna militancia en las filas de la Teolog铆a de la Liberaci贸n y haber sido el anfitri贸n del papa b谩varo cuando 茅ste visit贸 San Pablo, en 2007.

Se mencionan otros dos elementos, tal vez irrelevantes, tal vez no, que jugar铆an para Scherer. Uno, estaba en el Vaticano 鈥渃asualmente鈥 cuando el Papa anunci贸 su renuncia, lo que para analistas acostumbrados a leer gestos palaciegos demostrar铆a que es un hombre influyente que recibe informaci贸n del c铆rculo 谩ulico de Benedicto. Dos, el arzobispo de San Pablo, Scherer, es descendiente de alemanes y habla 鈥渇luidamente鈥 la lengua del Papa, de acuerdo con el elogioso perfil publicado ayer por Epoca, la revista del multimedios Globo.

*Publicado en P谩gina 12, Argentina

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