Ago 30 2016
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Política

Dilma, tras 14 horas de interrogatorio: Da miedo la muerte de la democracia

A eso de las 11 de la noche de ayer lunes 29 de agosto, y a punto de cumplir 14 horas seguidas de preguntas y respuestas, la presidenta Dilma Rousseff segu√≠a imp√°vida, aunque evidentemente exhausta, enfrentando al pleno del Senado. A esas alturas hab√≠a quedado m√°s que claro que cualquier palabra de la presidenta suspendida ‚Äďy a punto de quedar con su mandato anulado‚Äď no impedir√≠a su destituci√≥n. Lo que ella misma calific√≥ de golpe parlamentario segu√≠a su ruta victoriosa.Pese a esa evidencia, Dilma Rousseff segu√≠a repitiendo lo mismo que hab√≠a dicho a eso de las 10 y media de la ma√Īana, m√°s de 12 horas antes: no cometi√≥ ning√ļn crimen de responsabilidad, condici√≥n √ļnica establecida por la Constituci√≥n para que un mandatario sea destituido. Justific√≥ cada uno de sus actos, neg√≥ la acusaci√≥n de haber manipulado las cuentas p√ļblicas, reiter√≥ que Fernando Henrique Cardoso, del mismo PSDB que ahora se envalentona rumbo al poder, emiti√≥, en sus dos mandatos presidenciales (1995-2002), m√°s de cien decretos de cr√©dito suplementario, frente a los tres atribuidos a ella.

Mantuvo una calma imprevista ‚Äďla mandataria es conocida por casi no tener paciencia frente a estupideces‚Äď a cada provocaci√≥n de sus adversarios. Y repiti√≥, en el transcurso de la larga jornada, un mismo mantra: efectivamente, enfrentaba un juicio que, en las formas, respetaba cada uno de los requisitos para dar un manto de legalidad al proceso que enfrentaba. Pero advirti√≥ que la forma no dispensaba algo inexistente, el contenido. En otras palabras, denunci√≥ el golpe institucional cubierto por un tenue manto de legalidad. Lo que me da miedo es la muerte de la democracia, sostuvo.

Sus adversarios, mientras tanto, dec√≠an que utilizar la palabra golpe ‚Äďque repiti√≥ a lo largo de la jornada‚Äď era una incongruencia, pues el juicio estaba presidido por el presidente del Supremo Tribunal Federal, en presencia del presidente del Congreso, y que la misma Dilma Rousseff segu√≠a, aunque apartada, en posesi√≥n de su mandato de presidenta de la Rep√ļblica. El argumento: con un proceso que contaba con la presencia de los presidentes de los tres poderes, ¬Ņc√≥mo hablar de golpe?

Dilma Rousseff, cuyas calidades de oradora no son criticables porque son inexistentes, supo mantenerse fr√≠a y firme: una cosa es la forma, otra, el contenido. Y ninguna de las acusaciones que enfrenta es s√≥lida, y ninguna justifica que se destituya a una mandataria que no cometi√≥ crimen de responsabilidad y se ignore la voluntad de los 54 millones de brasile√Īos que votaron por ella en octubre de 2014.

En el transcurso de las m√°s de 12 horas de la sesi√≥n de ayer, Rousseff repiti√≥ cada 20 minutos los mismos argumentos para explicar la crisis econ√≥mica que sacude al pa√≠s. Record√≥ que el disparador del juicio, Eduardo Cunha, entonces presidente de la C√°mara de Diputados, acept√≥ abrir el juicio parlamentario en venganza personal contra la decisi√≥n de los representantes del PT en la Comisi√≥n de √Čtica de respaldar la apertura del proceso destinado a expulsarlo de su mandato y entregarlo a la justicia com√ļn. Y que eso no era suposici√≥n: es algo que fue admitido por el mismo Cunha, quien sigue impune pese a las toneladas de pruebas en su contra.

Dilma Rousseff, en sus intervenciones, resalt√≥ la complicidad de los que ahora ocupan el poder con Cunha. Con serenidad y firmeza dijo en repetidas ocasiones que Cunha es el verdadero l√≠der del golpe que pretende destituirla, en favor de los derrotados en las √ļltimas cuatro elecciones presidenciales. Mencion√≥ todos los programas anunciados por el gobierno del todav√≠a interino Michel Temer, que van en direcci√≥n exactamente contraria a la que el PT defendi√≥ durante los 13 a√Īos en que ocup√≥ el poder, y que ahora est√°n bajo la clara amenaza de ser extinguidos a gran velocidad.

Faltaba poco para la medianoche de ayer cuando el abogado Miguel Reale Junior, hijo de uno de los adalides de la versi√≥n brasile√Īa del fascismo en la d√©cada de 1930 del siglo pasado, uno de los autores del pedido de destituci√≥n de Rousseff y sus 54 millones de votos, empez√≥ a interrogar a la mandataria acusada.

Permanecía, en el aire, la sensación de que de nada servirían las respuestas de la presidenta. Ese era y es un juego jugado.br jacques wagner, chicoi buarque y lula

El d√≠a hab√≠a empezado tenso. Alrededor de las nueve de la ma√Īana de ayer hubo un desayuno en el Palacio de la Alvorada, la espl√©ndida residencia presidencial dise√Īada por el genio de Oscar Niemeyer y todav√≠a ocupada por la presidenta apartada. Entre los presentes, adem√°s de ex ministros y asesores directos, dos presencias destacaban: la del ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva y la del compositor y cantor Chico Buarque de Hollanda.

Chico justific√≥ su presencia con iron√≠a: dijo que estaba al lado de Dilma Rousseff para respaldarla y, al mismo tiempo, para conocer la residencia presidencial dise√Īada por Niemeyer. Es que nunca m√°s volver√© aqu√≠, dijo, dejando claro que jam√°s atender√≠a a una invitaci√≥n de Michel Temer.

Chico Buarque aguant√≥ el marat√≥n hasta poco m√°s de las cinco de la tarde, cuando volvi√≥ a R√≠o. Cuando le preguntaron qu√© le hab√≠a parecido la jornada, dijo: Es un juego sucio. Si fuera limpio, ella ganar√≠a. Y complet√≥: Es un golpe. Hace cuatro meses, en un acto p√ļblico en R√≠o, √©l hab√≠a dicho: Otro golpe ¬°no!, con relaci√≥n al levante militar de 1964. Ni modo: ayer reconoci√≥ que, pese a la ausencia de tanques y tropas en las calles, el juego es sucio.

Faltando minutos para la medianoche, el presidente del Supremo Tribunal Federal, que por determinación constitucional preside el juicio en el Senado, suspendió la sesión, luego de casi 15 horas de trabajo.

A las diez de la ma√Īana de hoy, todo empieza otra vez.

Muchos brasile√Īos se preguntan para qu√©: al fin y al cabo, como dijo Chico Buarque, el juego ya fue jugado. Y es un juego sucio.

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