Ene 11 2016
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Sociedad

Discapacitados en Chile: otra tarea pendiente

Seg煤n el Informe Mundial sobre Discapacidad (2011) de la Organizaci贸n Mundial de la Salud, 15% de la poblaci贸n mundial sufre alg煤n tipo de discapacidad. Son 90 millones en Latinoam茅rica y m谩s de 2 millones y medio en Chile. Seg煤n la Fundaci贸n Nacional de Discapacidad (FND), el 56% de los chilenos con discapacidad se atiende como indigente en el sistema de salud y un alarmante 96% nunca ha recibido rehabilitaci贸n integral.

La Fundaci贸n Telet贸n solo atiende a unos 25 mil pacientes anualmente. 鈥淯tilizan morbosamente a los ni帽os en un show publicitario. Los discapacitados no necesitamos caridad sino una atenci贸n integral y una sociedad inclusiva y no discriminadora. La labor del Estado y del Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis) son completamente insuficientes鈥, dice Harry Tello Constela (54 a帽os), v铆ctima de la poliomelitis desde los dos meses de vida.
El 煤ltimo Censo registr贸 2.119.316 personas discapacitadas en Chile. La mayor铆a no ha terminado sus estudios de b谩sica y media, y se concentran en los quintiles m谩s pobres. Seg煤n la FND, un 4% de chilenos con discapacidad accede a salud a trav茅s de Fonasa y el Senadis. La Telet贸n solo cubre a un 0,8 %. Adem谩s, hay un 90% de cesant铆a entre los discapacitados en edad de trabajar: El 9% accede a trabajos informales y solo un 1% posee un contrato.
Carolina P茅rez, discapacitada, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, califica la Telet贸n como un 鈥渟how televisivo, y la vulneraci贸n de derechos de las personas en situaci贸n de discapacidad m谩s grande que se ha conocido en los medios de comunicaci贸n鈥. Recuerda que la ONU se帽al贸 que 鈥減romueve estereotipos de las personas con discapacidad como objetos de caridad y no como sujetos de derecho鈥. 鈥淟a ley 20.422 -agrega- que entr贸 en vigencia el 10 de febrero de 2010 establece normas de igualdad e inclusi贸n social para personas con discapacidad. Dice en su p谩rrafo dedicado a la rehabilitaci贸n: 鈥楲a prevenci贸n y la rehabilitaci贸n es un deber del Estado鈥. Por lo tanto, este show televisivo, dram谩tico y asistencialista no deber铆a existir. Que el Estado se haga cargo de la rehabilitaci贸n no es un favor, es un deber. Chile ratific贸 el a帽o 2008 la Convenci贸n Internacional de los Derechos de las Personas en Situaci贸n de Discapacidad鈥.
En nuestro pa铆s solo existe un centro asistencial p煤blico de rehabilitaci贸n: El Instituto Nacional de Rehabilitaci贸n Pedro Aguirre Cerda, en la comuna de Pe帽alol茅n. El estudio Factores para la inclusi贸n laboral de las personas con discapacidad en Santiago, realizado en 2013 por la OIT y la Sociedad de Fomento Fabril, concluy贸 que apenas el 0,5% de las empresas chilenas brinda una oportunidad laboral a personas con discapacidad. Seg煤n la Ley 20.422 Normas sobre Igualdad de Oportunidades e Inclusi贸n Social de las Personas con Discapacidad, 鈥渆l Estado tiene la obligaci贸n de fomentar la inclusi贸n laboral de las personas con discapacidad鈥. Aunque debiera ser el primero en dar cumplimiento al principio legal, hay escasos avances. 鈥淣o existen centros de rehabilitaci贸n de personas con discapacidad a cargo del Estado. 驴Por qu茅 no se han construido centros de rehabilitaci贸n estatales para adultos? Lo que quiere la pol铆tica pagada por empresas chilenas que ya todos conocen es construir nuevos nichos de negocio a costa de los derechos sociales, a costa de bienestar social, como son atenci贸n a la discapacidad, cobertura de rehabilitaci贸n y medicamentos, educaci贸n, transporte y un largo etc茅tera. En nuestro pa铆s el 94% de los ni帽os, j贸venes y adultos con discapacidad nunca han accedido a un adecuado tratamiento de salud y rehabilitaci贸n. Millones de discapacitados viven en condiciones de discriminaci贸n diaria, en 谩reas como la salud, rehabilitaci贸n, accesibilidad, transporte, educaci贸n, trabajo y seguridad social鈥, se帽ala Alejandro Hern谩ndez, presidente de la FND. Seg煤n la Fundaci贸n, el 19% no califica para obtener pensi贸n b谩sica solidaria ni tiene trabajo. Hay 1.625.000 discapacitados en edad de trabajar -mayores de 15 a帽os-, y de 茅stos el 75% se encuentra sin empleo, seg煤n cifras del Primer Estudio Nacional de la Discapacidad (ENDISC, 2004). Informes independientes cifra la cesant铆a en un 90%.
DISCRIMINACI脫N COTIDIANA
Harry Tello, quien se atendi贸 en la Sociedad Pro Ayuda al Ni帽o Lisiado hasta los 19 a帽os, denuncia su caso: 鈥淗e sufrido de discriminaci贸n arbitraria por m谩s de tres a帽os, coartaron mi libertad y mi autonom铆a, me la arrebataron pr谩cticamente al quitar el pasamanos de la entrada del edificio en el que vivo. Por las secuelas f铆sicas de la poliomelitis padezco graves problemas motrices, con marcha claudicante, lo que ha sido certificado por m茅dicos. Eso me limita absolutamente en los movimientos. Me traslado solo en taxi. Tengo m谩s de un 70 por ciento de invalidez, y desde que me quebr茅 un brazo tras una ca铆da, ha aumentado much铆simo. Son muchas mis dificultades para caminar y no puedo tomar Metro ni Transantiago, mi equilibrio no me lo permite, no me puedo afirmar鈥 Vivo en un condominio en el centro de Santiago hace 30 a帽os, donde hay oficinas de abogados, dentistas, y necesito un pasamano de manera urgente. Cada vez que salgo o entro a mi domicilio tengo que ser asistido. Pero la administraci贸n del edificio se niega a instalarlo. Decidieron por m铆 sin escucharme, sin responder mis cartas. Decidieron mi destino, porque un grupo de personas resolvi贸 cerrarme el paso y punto. No dan argumentos. Instalaron un rampa para embarazadas, tercera edad, coches y bicicletas, y nunca se refieren a los discapacitados. Llev茅 a un amigo en silla de ruedas el茅ctrica y no pudo entrar porque la rampa no es apta. Supuestamente, cumplieron con lo establecido en las normas, pero no con los derechos que exige la ley con los discapacitados, y que se帽alan que se tienen que tomar medidas universales. No se puede dejar a un vecino dependiendo de los dem谩s, quit谩ndole autonom铆a. En un recorte de diario que tengo el general director de Carabineros dice: 鈥楥ualquier persona que le quite libertad a otra, es un delincuente鈥. Entonces, son delincuentes quienes me impiden y me niegan mi libertad para desplazarme y mi dignidad. Yo quiero que la ciudadan铆a se pronuncie, que la opini贸n p煤blica se entere, porque en el discurso p煤blico se habla que 鈥榮omos todos unidos, del coraz贸n de los chilenos鈥, y, 驴d贸nde est谩 eso? Me he tenido que defender como gato de espaldas de esta gente y no he logrado nada. Pero voy a seguir luchando porque tengo la plena convicci贸n de que tengo la raz贸n. El edificio es muy c茅ntrico y lo escandaloso es que no solo se ha negado la administraci贸n de la comunidad sino tambi茅n los vecinos, sin analizar mis documentos, sin citarme, sin escucharme鈥.
Las discapacidades m谩s frecuentes son la sensorial: vista y o铆do (70,4%), f铆sicas (16,5%), mentales (9 %) y psiqui谩tricas (4,1%). Un 81% vive con una pensi贸n b谩sica de invalidez. Seg煤n la Encuesta de Caracterizaci贸n Socioecon贸mica Nacional (2011), un 7% de la poblaci贸n declar贸 alg煤n grado de discapacidad. El porcentaje es mayor en las mujeres: La tasa de prevalencia de discapacidad es mayor en las mujeres: 14,9% (1 de cada 7), mientras que en los hombres es de 10,9% (1 de cada 9). Seg煤n el ENDISC (2004), el 12,9% de la poblaci贸n presenta alg煤n tipo de discapacidad. El estudio establece datos estad铆sticos fundamentales para conocer la realidad de la discapacidad en nuestro pa铆s: 鈥淓l 7,2% presenta discapacidad leve, es decir alguna dificultad para llevar a cabo actividades de la vida diaria; mientras el 3,2% presenta una discapacidad moderada, disminuci贸n o imposibilidad importante de su capacidad para realizar la mayor铆a de las actividades cotidianas, llegando incluso a requerir apoyo en labores b谩sicas de autocuidado; y el 2,5% presenta discapacidad severa, que significa que ven gravemente dificultada o imposibilitada la realizaci贸n de sus actividades cotidianas, requiriendo de apoyo o cuidados鈥. Seg煤n el estudio, se concentra en personas de condici贸n socioecon贸mica baja y media, y en el nivel m谩s alto se sit煤a un 5.1%. El 51% se encuentra entre los 30 y 64 a帽os. El 86,1% tiene m谩s de 29 a帽os. Mientras que el 48,1% de la poblaci贸n total del pa铆s mayor de 15 a帽os realiza alg煤n trabajo remunerado, s贸lo un 29,2% de los discapacitados lo hace. Es decir que 7 de cada 10 personas con discapacidad no logran generar ingresos, aunque el 43,9% son jefes de hogar. El 9,8% no cuenta con estudios, mientras el 42,7% no complet贸 su ense帽anza b谩sica, un 13,2% curs贸 la ense帽anza media completa, y apenas el 6,6% ha accedido a la educaci贸n superior. Solo el 2,1% logra titularse. En cuanto al acceso a salud, el 6,5% ha recibido servicios de rehabilitaci贸n, lo que equivale a 1 de cada 15 personas con discapacidad.
鈥淎utoridades calificadas en el tema de derechos humanos a las que he recurrido dicen que efectivamente he sido discriminado arbitrariamente de una manera brutal鈥, dice Harry Tello. Lorena Fries, directora del INDH, le se帽ala a Tello en una carta: 鈥淓fectivamente ha sido objeto de discriminaci贸n contraviniendo instrumentos internacionales y nacionales dirigidos a proteger la discriminaci贸n como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol铆ticos, la Convenci贸n Americana sobre Derechos Humanos, la Constituci贸n Pol铆tica de la Rep煤blica de Chile, la Ley 20.609 y la Ley 20.422. Todas acogen los conceptos de accesibilidad universal, ajuste necesario, igualdad de oportunidades, y conducentes a crear condiciones de vida que signifiquen a las personas con enfermedad o discapacidad participar en igualdad, con respeto a igual goce y ejercicio de sus derechos鈥. 鈥淓so es lo que ha sido violado en mi caso. Mi peregrinaje ha sido tremendo鈥, dice. 1

Fue a la Municipalidad de Santiago y nunca se dirigieron a 茅l respetuosamente. En la Municipalidad se hizo una especie de mediaci贸n, pero no llegaron a nada porque hab铆a posiciones irreconciliables. 鈥淓n el INDH me encontraron toda la raz贸n, pero lamentablemente me dijeron que no pod铆an hacer nada m谩s y me derivaron a un lugar donde me dieron un portazo en las narices: la Oficina de Derechos Humanos de la Corporaci贸n de Asistencia Judicial. Me dijeron que yo era una persona con el 鈥榮铆ndrome del ni帽o maltratado鈥, que 鈥榲iv铆a en un barrio tan lindo鈥, y 鈥榪ue me fuera a tomar un caf茅 a Lastarria鈥, de eso tengo testigos. 驴Otro discapacitado se hubiera podido defender tanto como yo que llevo a帽os solicitando ayuda? 驴Cu谩ntos m谩s hay en mi situaci贸n y peor, que no tienen energ铆a para lidiar con todo este sistema que nos discrimina? Con todos los problemas que tengo para movilizarme, he ido a muchos lugares y he gastado lo que no tengo鈥, dice.
Jaime Oportus, abogado de la Cl铆nica Jur铆dica de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, envi贸 una carta a la comunidad del edificio donde vive Tello y a los organismos de derechos humanos, sin conseguir resultados. Su abogado, Marcelo Oyharcabal, le ha defendido en todas las instancias posibles. 鈥淓sta situaci贸n es traumante -agrega-. Ninguna instituci贸n me defendi贸, simplemente se lavaron las manos y me derivaron. El abogado Roberto Garret贸n, por quien siento una profunda admiraci贸n pues fue un gran defensor de los derechos humanos, me dio una respuesta dolorosa. Me dice que 鈥榣amentablemente no se puede hacer nada鈥, que 鈥榥adie puede intervenir el edificio鈥. Adem谩s, el abogado de la FND no se tom贸 m谩s tiempo para seguir con mi caso, tambi茅n fue muy doloroso鈥, dice.
Un pa铆s enfermo
Simplemente se niegan a instalar un pasamano en el lado izquierdo, que es donde lo necesita. Ha sido muy indignante que la administraci贸n y los vecinos nunca le hayan querido escuchar ni tomarle en cuenta como vecino: 鈥淣o me miran como ser humano sino como alguien inferior, y como inferior tengo que aceptar el maltrato. Llevo a帽os exigiendo se respeten mis derechos. Le agradezco enormemente al diputado Giorgio Jackson su apoyo y haberme contactado con la Cl铆nica Jur铆dica de la Universidad de Chile鈥, dice. Sobre la Telet贸n, Tello opina que 鈥淐hile es discriminador y los dos d铆as de la Telet贸n hacen que se pierda realmente el foco de los problemas de los discapacitados. Don Francisco no tiene un esp铆ritu social, sino m谩s de comerciante. Me da mucha rabia que los protagonistas sean los artistas y adem谩s los de la dictadura, una verg眉enza. Este pa铆s sigue siendo tan reaccionario y fascista porque los tiene reinando todav铆a. Es un fest铆n de Don Francisco, donde solo se luce 茅l y compadeci茅ndose de los ni帽os discapacitados, pero la compasi贸n y la limosna no son la soluci贸n. Tengo mis reparos con el show de la Telet贸n, pero obviamente los centros de rehabilitaci贸n tambi茅n tienen su lado positivo禄.

#Pero suena como inmoral porque las autoridades de gobierno y Bachelet, se abrazan con Don Francisco, y el dolor cotidiano de los discapacitados no acaba. Seguimos siendo humillados y pisoteados todos los d铆as. Pero se las voy a ganar, me lo promet铆, cueste lo que me cueste, y ll茅veme los a帽os que me lleve. Aunque no reciba indemnizaci贸n ni nada, tengo la convicci贸n moral de tener la raz贸n y luchar por algo justo. Han querido darme salidas humillantes, pero no voy a aceptar ninguna humillaci贸n. Hablo con mucha impotencia y rabia por todo lo que he pasado. Lo escandaloso es que no son tres o cuatro est煤pidos de turno, entonces mi conclusi贸n es que este pa铆s est谩 enfermo, no pueden decir: 鈥楢yudemos a la Telet贸n, a los ni帽os discapacitados鈥, y despu茅s seguir discrimin谩ndonos, humill谩ndonos. Incluso los carabineros son muy hostiles con los discapacitados禄, a帽ade.

芦No tienen ning煤n trato amable. Yo trabajo en el comercio ambulante, en la v铆a p煤blica, y les he preguntado por qu茅 nos tratan as铆鈥 Es nuestra sociedad la que no quiere al m谩s d茅bil porque le estorba, a los diferentes, a los viejos. Una vez escrib铆 a Clarisa Hardy pidi茅ndole que invitaran a discapacitados cuando se discut铆an pol铆ticas p煤blicas que les incumben. Nunca me invitaron. Me hubiera gustado participar de esas discusiones para poner en el tapete lo que vivimos, por ejemplo, que en los consultorios hay rampas que sobrepasan el declive que se necesita, que muchas veces los ascensores de los edificios p煤blicos no funcionan, que la casa del emprendedor, que le da posibilidades a la gente para aprender computaci贸n o asistir a cursos y seminarios, no tienen una entrada accesible para discapacitados, el edificio solo tiene escaleras y no tiene rampa ni ascensor, indica

芦Yo quer铆a tomar un curso de computaci贸n pero lo dictaban en el tercer piso y obviamente no pod铆a subir. As铆 nos van marginando de todo 谩mbito. Las autoridades se hacen las lesas. Responden de manera ma帽osa, encubriendo los problemas, contestan pero no dicen nada.聽 驴Por qu茅 no reconocen que no tienen presupuesto o que no les interesa gastar recursos en los discapacitados? Uno termina despreci谩ndolos porque mienten tanto. Se supone que existe una ley Antidiscriminaci贸n, pero tienen muchas fallas y limitaciones. Tambi茅n denunci茅 mi caso al Movilh, a Rolando Jim茅nez, y me dijo que lo 煤nico que pod铆a hacer si quer铆a obtener justicia plena era una demanda civil. No estoy en condiciones de presentarla. Eso demuestra que Chile es un pa铆s desigual, donde los pobres no nos podemos defender. Un pa铆s indignante鈥, dice.
鈥淐reo que me quedar茅 con un sabor de dulce y agraz. No he logrado lo que quer铆a, pero s铆 logr茅 no dejarme humillar. Me di cuenta que pod铆a alegar, enfrentarme a autoridades. He aprendido en esta carrera amarga, y eso me resulta satisfactorio, tambi茅n denunciarlos ante la opini贸n p煤blica, que la sociedad se entere, y que la gente me apoye. Necesitamos una sociedad m谩s sana. Quiz谩s no consiga la justicia que pretendo. Me gustar铆a que fueran sancionados p煤blicamente por discriminadores, que pagaran una multa, que fueran apuntados con el dedo. Esta lucha que he dado me resulta gratificante y me deja conforme, pero por otro lado me deja tambi茅n una gran frustraci贸n, porque no podr茅 conseguir justicia plena porque este pa铆s no respeta los derechos humanos. El portazo que recib铆 de Senadis fue vergonzoso. Se supone que est谩n para defender los derechos de los discapacitados. Me han abofeteado y me han hecho sentir desvalido, d茅bil, en el sentido de mi debilidad f铆sica. Tengo un gran dolor y frente a la sociedad me enfrento ahora con m谩s temor. En nuestro pa铆s, cualquier diferencia es castigada de una manera brutal. Eso han hecho conmigo. He sido castigado porque soy discapacitado y por otras cosas m谩s que no vienen al punto hablarlas ac谩鈥, agrega.
Seg煤n la Pol铆tica Nacional para la Inclusi贸n Social de las Personas con Discapacidad 2013-2020, 鈥渓as cifras son suficientemente elocuentes y dan cuenta de la necesidad y relevancia de desarrollar una 鈥榚strategia pa铆s鈥 para la discapacidad, pues el impacto de las consecuencias sociales y culturales que de ella se derivan puede hacer una significativa diferencia en la calidad de vida de millones de chilenos鈥. Otra tarea a煤n pendiente.

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