Jun 8 2006
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Cultura

Documental: – GABRIELA MISTRAL, EL EXTRAÑAMIENTO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En 2003 un realizador –como suele suceder, tal vez con más nombradía en el exterior que en su país– estrena Viola chilensis*, un viaje hondo al alma de Chile. Luis Vera no hace el relato de una vida, busca, expone, se asoma a la epopeya de futuro –un futuro popular– que tejió con dulzura y la violencia de la pena Violeta Parra; sus canciones dicen tanto y de modo tan simple, que los estamentos de la cultura oficial chilena prefieren se diluya en la nebulosa de los análisis anecdóticos. O profesorales.

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Otra suerte de polvo cósmico permea la vida chilena con la imagen brumosa de Gabriela Mistral. País de poetas dicen que es el “largo remo” acostado a orillas del Pacífico Sur, tal vez. Pero a pocos los desconocen tanto los chilenos como a sus poetas. No faltan estudios, pero termina por imponerse el estereotipo. Acaso resulte más fácil así.

No para todos, empero. No para Luis Vera, que estudió cine en Rumania, bebió de las fuentes cinematográficas suecas, ha mostrado su trabajo en Cannes, Montreal, Berlín, San Juan, La Habana, Trieste. Y que tal vez por su propio y prolongado exilio debió abrir la mirada para otear paisajes no constreñidos por un largo valle entre montañas y mar.

Es eso, esa mirada libre, atenta, crítica, con un inocultable sesgo latinoamericano demostrado con Miss Amerigua (1994), realizada en Paraguay, reflejo de la sordidez híbrida y corrompida de una cierta América, o con Bastardos en el paraíso (2000) –espejo de la migración política de millares de chilenos a Suecia y sus problemas–, lo que ilumina los claroscuros de lo que se podría llamar la segunda generación de cineastas chilenos formados en el exterior –la primera la componen Raúl Ruiz y Patricio Guzmán, en escala menor Miguel Littin–.

Y claroscuros, en la doble acepción de distribución de luces y sombras y contradicciones, componen los más de 80 minutos de Gabriela Mistral… el misterio de una cigarra. No es fácil allegarse a la vera de un escritor con el rigor y desprendimiento que exige la técnica documental, en especial si la iconografía es escasa, como en 1994 lo probó la airosa “reconstrucción” de los primeros años de Corázar del cineasta argentino Tristán Bauer. Pero este filme va más allá.

No intenta armar el rompecabezas Mistral, a cambio nos entrega –con reflexiva pasión– la imagen que dejó Gabriela de América, los ecos de su personalidad en otras personalidades. Era como “una estaua de madera negra de grande gentileza”, en el recuerdo de una poeta italiana. Otro testimonio nos la descubre como alguien que “escribió sobre las pasiones humanas”. Todos coinciden en su apasionada entrega a la educación, a la redención por la educación de la pobreza y la marginalidad.

Fuera de la película, los hechos que acaecen en Chile este otoño de 2006 –la revuelta ordenada, autodisciplinada, dramática –si no encubriera una tragedia– de los estudiantes son otro recordatorio suyo.”El viento errabundo de la noche mece los trigos”.

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La minuciosa arqueología de lugares que atravesó e interpretó el pétreo, duro y matricial lenguaje mistraliano y los enseres que alguna vez fueron su entorno inmediato, contribuyen a hacer de este documental una aventura espiritual a la que pocas veces se nos ha convocado.

El historiador Luis Vitale (Gabriela Mistral y la identidad latinoamericana, mayo de 2004) nos recuerda un texto de la poeta:

“Odio al yanqui ¡no!, nos está venciendo, nos está acorralando por culpa nuestra, por nuestra languidez tórrida, por nuestro fatalismo indio. Nos está disgregando por obra de algunas de sus virtudes y todos nuestros vicios raciales ¿por qué no odiaríamos? Que odiemos lo que en nosotros nos hace vulnerables a su clavo de acero y de oro: a su voluntad y a su opulencia.

“Dirijamos toda nuestra actividad como una flecha a ese futuro ineludible: la América española una, unificada por dos cosas estupendas: la lengua que le dio Dios y el Dolor que da el norte”.

El fatalismo indio ya no lo es: las naciones se han puesto en marcha. El resto, hasta la fecha, es asunto de política en las capitales. Y matar –dice una de las personalidades entrevistadas para el documental– es no entender la vida de una persona. El filme de Vera, así, conforma un paso importante para detener el constante asesinato de Gabriela Mistral.

No lo hemos visto al filme como parte de la programación de los canales deTV chilenos. Por fortuna es posible verlo en Arcoiris TV, con un clic.

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Ficha Técnica

Gabriela Mistral… el misterio de una cigarra

Dirección, guión y producción: Luis Vera
Cámaras: Raquel Baeza y otros
Edición: Mario Solis
Sonido: Jairo Molina
Música: Ernesto Calderón
Gráfica: Francisco Gilbert
Duración: 86.15 minutos

* Viola chilensis también puede verse en Arcoiris TV, aquí.

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