Sep 12 2013
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Pol铆tica

Documento: Carta de Eduardo Frei Montalva a Mariano Rumor, Presidente de la Uni贸n Mundial de la Democracia Cristiana.

El ex presidente Eduardo Frei Montalba dej贸 un escrito de 7.000 palabras que justifican la adhesi贸n del PDC al golpe en su carta al italiano Mariano Rumor, presidente de la Uni贸n Mundial de la Democracia Cristiana, fechada el 8 de noviembre de 1973 y publicada oportuna y extensamente por el diario El Mercurio. Frei Montalva expres贸 a Rumor su deseo de que 鈥渆l gobierno actual tenga 茅xito鈥 y para eso, muchos cuadros del PDC se convirtieron en asesores, funcionarios y ministros. 脡ste es el documento:
Santiago, 8 de Noviembre de 1973
Muy estimado Presidente y amigo:
He cre铆do de mi deber dirigirme a usted, y por su intermedio a la directiva de la Uni贸n Mundial de la Democracia Cristiana, para que conozcan nuestro pensamiento frente a los hechos ocurridos en Chile y su repercusi贸n exterior.
Tiene tambi茅n por objeto se帽alar c贸mo una propaganda muy concertada y dirigida pretende ensombrecer el nombre de la Democracia Cristiana chilena y en especial el de algunos de sus personeros, sin que hayan faltado quienes le han dado acogida, ignorantes de la verdadera realidad.
La Democracia Cristiana naci贸 en Chile justamente para defender la libertad, el derecho y la democracia. En cuarenta a帽os de existencia este Partido nunca ha tenido una vacilaci贸n en la defensa de estos principios y en su combate especialmente contra todas las fuerzas fascistas que en la d茅cada del 30 al 40 gozaban de tanto prestigio y se extend铆an en nuestro hemisferio. Combatimos as铆 a la Falange espa帽ola, al rexismo belga, al fascismo italiano y el nazismo alem谩n.
Personalmente di testimonio de ello, al igual que todo nuestro Partido, en libros, art铆culos y acciones correspondientes.
Fue este Partido el que en 1957 contribuy贸 a la derogaci贸n de la Ley de Defensa de la Democracia que exist铆a en Chile y que colocaba fuera de la ley al Partido Comunista. Por 煤ltimo, llegado este Partido al Gobierno que tuve el honor de presidir, dirigi贸 al pa铆s dentro del m谩s pleno respeto a las normas democr谩ticas. Ning煤n partido pol铆tico sufri贸, no digamos persecuci贸n, sino ni la m谩s leve molestia, al igual que en cualquier democracia europea. Y fue nuestro gobierno el que, arrastrando en esos a帽os muchos ataques, reanud贸 relaciones con Rusia y los dem谩s pa铆ses socialistas.
Los partidos que se han conducido de esa manera no pueden aceptar de nadie, ni de adversarios ni mucho menos de quienes se dicen amigos, la menor tacha a su limpia trayectoria democr谩tica. Y digo esto, porque para asombro nuestro estamos recibiendo ahora lecciones de democracia de los Partidos Comunistas y aun de quienes en su pa铆s ocuparon en el pasado cargos de Ministros en gobiernos dictatoriales.
Esta campa帽a de desprestigio de la Democracia Cristiana chilena ha sido acompa帽ada por una incesante propaganda nacida en los medios de izquierda marxista y acogida por insignificantes grupos democratacristianos, en el sentido de que la Democracia Cristiana chilena est谩 dividida o a punto de hacerlo, calificando a unos de 鈥渄erechistas鈥 y a otros de 鈥渋zquierdistas鈥. Si con ese criterio se juzgara a cualquiera de los PDC de Europa y Am茅ricaLatina, seguramente 茅stos aparecer铆an con mucho mayores se帽ales de divisi贸n que las que se pueden suponer en Chile, donde el Partido ha dado ejemplo de solidez y unidad en situaciones extremadamente dif铆ciles. Que existan en algunos puntos diferencias de opini贸n es natural en partidos democr谩ticos, pero eso no hiere su unidad fundamental. Esta maniobra de descalificaci贸n progresiva a unos o a otros, manejada por la prensa marxista o de extrema derecha, consideramos que constituye uno de los mayores peligros para el futuro de la Democracia Cristiana en cada pa铆s, si no existe un m铆nimo de solidaridad y respeto entre los distintos partidos y no caen en la trampa de hacerse eco de tales maniobras.
驴Qu茅 ocurri贸 en Chile?
Este pa铆s ha vivido m谩s de 160 a帽os de democracia pr谩cticamente ininterrumpida. Es de preguntarse, entonces, cu谩l es la causa y qui茅nes son los responsables de su quiebre. Nuestro juicio la responsabilidad 铆ntegra de esta situaci贸n – y lo decimos sin eufemismo alguno – corresponde al r茅gimen de la Unidad Popular instaurado en el pa铆s.
驴En qu茅 basamos esta afirmaci贸n?
a) Este r茅gimen fue siempre minor铆a y nunca quiso reconocerlo. Obtuvo en la elecci贸n presidencial el 36 por ciento de los votos. Subi贸 al cincuenta por ciento a los cuatro meses de elegido, en las elecciones municipales, siguiendo una vieja tradici贸n chilena en que el pueblo da su apoyo al gobierno reci茅n elegido. En los comicios parlamentarios del 73 baj贸 al 43 por ciento, a pesar de haber ejercido una intervenci贸n no conocida en la historia de Chile y haber utilizado toda la maquinaria del Estado, enormes recursos financieros y presi贸n sobre las personas y organizaciones, que lleg贸 hasta una violencia desatada que caus贸 varios muertos y numerosos heridos a bala. Por 煤ltimo, qued贸 comprobado con posterioridad un fraude de por lo menos 4 a 5 por ciento de los votos, pues los servicios p煤blicos, entre otras cosas, falsificaron miles de carn茅s de identidad.
b) Pero no s贸lo fueron minor铆a en el Parlamento. Fueron minor铆a en los Municipios; lo fueron en las organizaciones vecinales, profesionales, campesinas y progresivamente estaban llegando a ser minor铆a en los principales sindicatos industriales y mineros, como el caso del Acero, Petr贸leo, Cobre, etc. Igualmente, salvo en un solo caso, fueron derrotados en todas las organizaciones universitarias en que votaban los acad茅micos y los estudiantes y para qu茅 decir en las organizaciones espec铆ficamente estudiantiles.
En vez de reconocer este hecho y buscar el consenso, trataron de manera implacable de imponer un modelo de sociedad inspirado claramente en el marxismo-leninismo. Para lograrlo aplicaron torcidamente las leyes o las atropellaron abiertamente, desconociendo a los Tribunales de Justicia. Cada vez que perd铆an una elecci贸n en las organizaciones sindicales y campesinas o estudiantiles desconoc铆an el hecho y creaban una organizaci贸n paralela afecta al gobierno, la cual recib铆a la protecci贸n oficial mientras eran perseguidos los organismos que respond铆an a una elecci贸n leg铆tima. As铆 se trat贸 a los estudiantes, a la clase obrera y a los campesinos.
En esta tentativa de dominaci贸n llegaron a plantear la sustituci贸n del Congreso por una Asamblea Popular y la creaci贸n de Tribunales Populares, algunos de los cuales llegaron a funcionar, como fue denunciado p煤blicamente. Pretendieron, asimismo, transformar todo el sistema educacional, basado en un proceso de concientizaci贸n marxista. Estas tentativas fueron vigorosamente rechazadas no s贸lo por los partidos pol铆ticos democr谩ticos, sino por sindicatos y organizaciones de base de toda 铆ndole, y en cuanto a la educaci贸n, ella signific贸 la protesta de la Iglesia Cat贸lica y de todas las confesiones protestantes que hicieron p煤blicamente su oposici贸n. Frente a estos hechos, naturalmente la Democracia Cristiana no pod铆a permanecer en silencio. Era su deber – y lo cumpli贸 – denunciar esta tentativa totalitaria que se present贸 siempre con una m谩scara democr谩tica para ganar tiempo y encubrir sus verdaderos objetivos. Eso fue lo que el pa铆s resisti贸. Fueron 茅stas las razones por las que la Corte Suprema de Justicia, por la unanimidad de sus miembros, denunci贸 ante el pa铆s el hecho de que por primera vez en la historia de Chile los Tribunales no eran respetados, se atropellaban las leyes y sus sentencias no se cumpl铆an. La Contralor铆a General de la Rep煤blica, 贸rgano que en Chile adquiere un verdadero car谩cter constitucional y que no s贸lo tiene funciones contables, sino que califica la legalidad de los decretos del Ejecutivo, rechaz贸 innumerables resoluciones del gobierno por estimarlas ilegales.
El Parlamento continuamente reclam贸 durante tres a帽os la violaci贸n de las leyes y el atropello al Derecho, sin ser o铆do. Esto culmin贸 cuando, aprobadas dos reformas constitucionales, el Presidente de la Rep煤blica se neg贸 a promulgarlas. Buscando un pretexto para no hacerlo, recurri贸 primero al Tribunal Constitucional, el cual dio la raz贸n al Congreso. Sin embargo, eso fue in煤til. Pretendi贸 despu茅s promulgar estas reformas de manera trunca, o sea, parte del texto, lo que rechaz贸 la Contralor铆a General de la Rep煤blica. Por 煤ltimo, se neg贸 lisa y llanamente a respetar la decisi贸n del Congreso Nacional. Esto llev贸 a la C谩mara de Diputados a aprobar un acuerdo destinado a se帽alar al pa铆s que se estaban atropellando abiertamente la Constituci贸n y las leyes y mostrar una lista abrumadora de casos concretos de c贸mo as铆 ocurr铆a.
Por haber ejercido estos derechos, la Democracia Cristiana es presentada por la propaganda comunista como fascista o antidemocr谩tica. Esta peregrina teor铆a parece haber encontrado acogida en algunos.
Pero cabe preguntar: 驴Qu茅 ocurrir铆a en cualquier pa铆s europeo en que la Corte Suprema de Justicia declara que el gobierno ha atropellado la ley y no ha acatado las sentencias judiciales?. 驴Qu茅 ocurrir铆a si el Congreso aprobase reformas constitucionales y el Ejecutivo se negara a promulgarlas y aun a publicarlas?.
Lo curioso es que el Partido Comunista y el Partido Socialista durante todos los gobiernos anteriores en que estuvieron en la oposici贸n la ejercieron en forma extrema. Cuando el gobierno de la DC triunf贸 con el 57% de los votos del electorado nacional (no con el 36%), el Partido Socialista oficialmente y el se帽or Allende, l铆der de ese Partido, declararon que no reconoc铆an el triunfo de la Democracia Cristiana. Se negaron a concurrir al Congreso Pleno, que en Chile es el tr谩mite correspondiente para la proclamaci贸n del Presidente de la Rep煤blica, y anunciaron textualmente que le negar铆an al gobierno de la DC 鈥渓a sal y el agua鈥. El Partido Comunista estuvo en una oposici贸n constante y total.
Para hacerlo recurrieron a la injuria, a la violencia, y el Partido Socialista una y otra vez manifest贸 que no respetaba el orden legal y democr谩tico, que no era sino un orden burgu茅s. Cada vez que hab铆a una huelga o un conflicto, el se帽or Allende y los partidos Socialista y Comunista lo promov铆an o acentuaban para llevar al extremo la situaci贸n. En su implacable cr铆tica al gobierno de la Democracia Cristiana, todo lo encontraron mal, y cuando la inflaci贸n llegaba al 20 por ciento, llamaban al pa铆s a la huelga general para derrocarlo.
隆Qu茅 distinta la actitud del Partido Dem贸crata Cristiano, que concurri贸 con sus votos a elegir Presidente al se帽or Allende cuando obtuvo s贸lo un 36 por ciento de la votaci贸n nacional y que no pidi贸 en compensaci贸n ni un solo cargo o influencia sino un Estatuto de Garant铆as Constitucionales que asegurara plenamente la democracia en Chile!. Pues bien, por boca de don Ren谩n Fuentealba primero, y de don Patricio Aylwin despu茅s, como presidentes del Partido Dem贸crata Cristiano, se denunci贸 que este Estatuto, que el Presidente jur贸 respetar, fue constantemente atropellado.
驴Cu谩l era el fondo del problema?
El fondo del problema es que este gobierno minoritario, present谩ndose como una v铆a legal y pac铆fica hacia el socialismo – que fue el slogan de su propaganda nacional y mundial – estaba absolutamente decidido a instaurar en el pa铆s una dictadura totalitaria y se estaban dando los pasos progresivos para llegar a esta situaci贸n, de tal manera que ya en el a帽o 1973 no cab铆a duda de que est谩bamos viviendo un r茅gimen absolutamente anormal y que eran pocos los pasos que quedaban por dar para instaurar en plenitud en Chile una dictadura totalitaria.
As铆 lo se帽alaron no s贸lo la Corte Suprema, la Contralor铆a y el Parlamento. Se agreg贸 la declaraci贸n del Colegio de Abogados, que en extenso documento indic贸 al pa铆s que el sistema legal hab铆a sido reiterada y manifiestamente atropellado. Por otro lado, el Partido Radical de Izquierda, que apoy贸 al se帽or Allende en la elecci贸n y que form贸 parte de su gobierno, se retir贸 de 茅l denunciando que hab铆a llegado a la certeza de que se iba al quiebre de la democracia por la acci贸n del gobierno que integraban. Hombres que hab铆an militado siempre en la izquierda chilena, que dirig铆an ese partido, se帽alaron con extrema dureza que el pa铆s estaba al borde del caos y que la voluntad del Ejecutivo era instaurar la dictadura totalitaria.
A esto se agreg贸 el Colegio M茅dico, que tradicionalmente apoy贸 al se帽or Allende, pues 茅ste fue Presidente de 茅l; el Colegio de Ingenieros y todos los dem谩s colegios profesionales. Fue, asimismo evidente un cambio en diversos sindicatos, que se manifest贸 en huelgas, de las cuales la m谩s prolongada fue la de los obreros del cobre. Todo, pues, conduc铆a a una situaci贸n cr铆tica.
Los partidos de gobierno ya no ocultaban sus intensiones. El Secretario General del Partido Socialista llamaba abiertamente a los soldados y marineros a desobedecer a sus oficiales y los incitaba a la rebeli贸n. En iguales t茅rminos se expresaban otros partidos de gobierno en forma de tal manera insensata que hasta el propio Partido Comunista manifest贸 su desacuerdo con ellos y en especial con el Partido Socialista, 鈥渜ue rechazaba todo acuerdo con la Democracia Cristiana y se un铆a cada vez m谩s al Movimiento de Izquierda Revolucionaria en su tesis de la revoluci贸n violenta e inmediata鈥. As铆 lo han declarado numerosos dirigentes comunistas.
Reveladora es la entrevista publicada en La Stampa, del 26 de octubre de 1973, en la cual se afirma por un alto dirigente que el Partido Comunista buscaba una soluci贸n pol铆tica, pero que en los 煤ltimos d铆as se encontraron con el discurso del Secretario General del Partido Socialista contra las Fuerzas Armadas y 鈥渃on su obstinado maximalismo al igual que el de Enr铆quez, jefe del MIR, y por eso nos hemos encontrado sin preparaci贸n ante el golpe鈥. La posici贸n del Partido Comunista, seg煤n la misma entrevista, que coincide con innumerables otras declaraciones y documentos, no difer铆a en cuanto a los objetivos, sino s贸lo ante la t谩ctica a seguir. 鈥淟as armas que ten铆amos – agrega -, de las cuales los generales han descubierto una m铆nima parte, desgraciadamente eran pocos los que las sab铆an usar, porque no hab铆a habido tiempo suficiente para adiestrar a la masa popular鈥.
O sea, vuelve siempre lo mismo: Ganar tiempo para obtener el poder total. El Presidente de la Rep煤blica declaraba respetar la ley, la Constituci贸n y la democracia, pero todas sus declaraciones eran de inmediato contradichas por los hechos, ya que todos los compromisos fueron violados y todas las afirmaciones desmentidas posteriormente por sus actos.
Innumerables documentos de sus asesores y de los dirigentes de los Partidos Pol铆ticos que conformaban la Unidad Popular han demostrado que todo su objetivo era ganar tiempo para consolidarse en el poder y para afianzar su posici贸n totalitaria, documentos que culminaron con la carta publicada del se帽or Fidel Castro, en la cual le recomendaba al se帽or Allende tratar con la Democracia Cristiana con el solo objetivo de ganar tiempo. El Partido Dem贸crata Cristiano, bajo la presidencia del se帽or Ren谩n Fuentealba, que abarc贸 parte del a帽o 71, el 72 y hasta despu茅s de las elecciones parlamentarias del 73, constantemente denunci贸 este dualismo. Igual ocurri贸 con la actual directiva. Acompa帽o a este respecto algunos documentos. A este cuadro pol铆tico se agregan dos hechos que han sido determinantes en el proceso chileno.
El primero, instaurado el gobierno, convergieron hacia Chile varios miles de representantes de la extrema izquierda revolucionaria de Am茅rica. Llegaron elementos tupamaros del Uruguay, miembros de guerrillas o movimientos extremos del Brasil, de Bolivia, de Venezuela y de todos los pa铆ses, como hay numerosos casos, por delitos graves inexcarcelables. La Embajada de Cuba se transform贸 en un verdadero ministerio, con un personal tan numeroso que era superior, la sola Embajada de Cuba en Chile, a todo el personal que ten铆a nuestro pa铆s en el Ministerio de Relaciones Exteriores el a帽o 1970. Esto da la medida. Adem谩s de ellos, nos vimos invadidos por norcoreanos y otros representantes del mundo socialista.
Hombres conocidos en el continente por sus actividades guerrilleras eran de inmediato ocupados en Chile con cargos en la Administraci贸n, pero dedicaban su tiempo muchos de ellos al adiestramiento paramilitar e instalaban escuelas de guerrillas que incluso ocupaban parte del territorio nacional en que no pod铆an penetrar ni siquiera representantes del Cuerpo de Carabineros o de las Fuerzas Armadas.
El segundo, fue la acelerada importaci贸n de armas. El Partido Dem贸crata Cristiano denunci贸 continuamente este hecho. Hay m谩s de cincuenta documentos publicados por el Partido y dados a conocer en el Parlamento respecto a la aseveraci贸n. Llevado de su preocupaci贸n el PDC present贸 un proyecto de ley que fue aprobado y que sirvi贸 de base para iniciar acciones que revelaron la existencia de fuertes contingentes de armas importadas.
Despu茅s del pronunciamiento del 11 de septiembre estas denuncias de la Democracia Cristiana han quedado plenamente confirmadas. Las armas hasta ahora recogidas ( y se estima que no son a煤n el 40 por ciento ) permitir铆an dotar a m谩s de 15 regimientos y eso que una abrumadora proporci贸n a煤n no ha sido descubierta. Estas armas son todas de procedencia checa o rusa, armas que jam谩s ha tenido el Ej茅rcito chileno. Por lo dem谩s nadie ignora o descarta en Chile la existencia de estas armas.
Se trata de armas de todo tipo, no s贸lo autom谩ticas, sino que pesadas, ametralladoras, bombas de alto poder explosivo, morteros, ca帽ones antitanques de avanzados modelos y todo un aparato log铆stico de comunicaciones, de telefon铆a, cl铆nicas m茅dicas, etc., para poder concretar esta acci贸n. Se hab铆a establecido as铆 un verdadero ej茅rcito paralelo. Nos preguntamos, una vez m谩s, y preguntamos a los dirigentes de la Uni贸n Mundial de la Democracia Cristiana: 驴Qu茅 democracia puede resistir esta situaci贸n? 驴Acaso la Democracia Cristiana, sin armas y en consecuencia inerme frente a esta embestida, deb铆a quedar silenciosa? 驴Merece el calificativo de fascista o golpista por el hecho de haber denunciado esta realidad? 驴Pretenden acaso que lo democr谩tico era permanecer mudos, amparando la preparaci贸n desembozada de una dictadura impuesta por la fuerza de las armas?.
Es efectivo que como consecuencia de este extremismo armado de la izquierda y sin duda amparado por el gobierno, ya que se ha probado que muchos de los bultos que conten铆an estas armas llegaban consignados a la propia Presidencia de la Rep煤blica, naci贸 inevitablemente un extremismo de derecha tambi茅n armado. No nos referimos al Partido Nacional, sino a grupos extremistas de derecha, que la Democracia Cristiana nunca dejo de condenar con la misma claridad que a los de extrema izquierda. El otro elemento digno de considerarse fue la conducci贸n econ贸mica. El mundo conoce cu谩l es el resultado de la gesti贸n econ贸mica de la Unidad Popular.
Recibieron un pa铆s floreciente, en pleno desarrollo. El cobre, principal producto de exportaci贸n, hab铆a sido nacionalizado en un 51 por ciento y se hab铆a hecho una inversi贸n ya terminada que duplicaba su capacidad de producci贸n. Impulso decisivo exist铆a en la agricultura, en la industria y en otras actividades mineras. El pa铆s estaba absolutamente al d铆a en sus compromisos internacionales y hab铆a podido en los dos 煤ltimos a帽os de la Administraci贸n anterior prescindir de cr茅ditos externos, salvo algunos destinados a la instalaci贸n de nuevas industrias b谩sicas, celulosa, petroqu铆mica, etc., y se hab铆a acumulado una reserva que por primera vez el pa铆s ten铆a ascendente a 600 millones de d贸lares. El 煤nico hecho negativo era que la inflaci贸n hab铆a llegado al 30 por ciento en el 煤ltimo a帽o. En estas condiciones la Unidad Popular asegur贸 que terminar铆a con la inflaci贸n; que nunca m谩s pedir铆an cr茅ditos externos; que aumentar铆a la producci贸n, independizar铆an econ贸micamente al pa铆s y mejorar铆an el nivel de vida de la clase trabajadora.
驴Cu谩l fue el resultado de su gesti贸n?
El mundo la conoce. El total de las deudas l铆quidas contra铆das por la DC durante sus 6 a帽os de gobierno no llegaron a 400 millones de d贸lares, despu茅s de pagar todos sus compromisos internacionales y tener su cr茅dito absolutamente limpio.
En menos de tres a帽os el gobierno de la Unidad Popular que afirm贸 que no endeudar铆a al pa铆s seg煤n su programa, elev贸 esas deudas en cerca de mil millones de d贸lares, destinados no a inversi贸n, sino exclusivamente a comprar alimentos para paliar su fracaso en la agricultura. Adem谩s de eso dejaron de pagar todas las deudas externas y en dos a帽os se consumieron todas las reservas que les hab铆a legado el r茅gimen anterior. Por eso, en vez de independencia, llegaron a la mayor dependencia conocida en Chile.
La inflaci贸n en cifras oficiales el gobierno lleg贸 a 323 por ciento en los 煤ltimos doce meses, pero los Institutos Universitarios, teniendo consideraci贸n que pr谩cticamente el pa铆s viv铆a del mercado negro, estimaban que 茅sta superaba al 600 por ciento. El d贸lar en el mercado libre se transaba al t茅rmino del gobierno de la Democracia Cristiana a 20 escudos por d贸lar. En el mes de agosto reci茅n pasado llegaba a los 2.500 escudos por d贸lar, o sea, una devaluaci贸n de m谩s o menos el 12.000 por ciento.
Todos los 铆ndices de productividad hab铆an bajado: Industrialmente en m谩s de un 7 por ciento; en la agricultura cerca del 23 por ciento y en la miner铆a aproximadamente en un 30 por ciento. Rubros tan fundamentales como el trigo baj贸 su producci贸n de 14 millones de quintales t茅rmino medio en los seis a帽os anteriores, a menos de 8 millones. Muchos institutos de investigaci贸n afirman que a menos de 6 millones. La quiebra era total. Ahora cabe preguntar: 驴Era la Democracia Cristiana fascista o golpista por el hecho de haber denunciado esta pol铆tica econ贸mica que llev贸 al pa铆s a la inflaci贸n desatada, al envilecimiento de la moneda, a la paralizaci贸n productiva, al mercado negro, a la escasez y al hambre?.
Los que con tanta ligereza hablan sobre Chile deber铆an venir y recorrer las poblaciones perif茅ricas, los campos y las ciudades y preguntar c贸mo era necesario hasta diez horas de colas para conseguir 1/4 de litro de aceite, cuando se consegu铆a, o un kilo de pan, cuando se consegu铆a, o medio kilo de az煤car, cuando se consegu铆a.
驴Hay alguna democracia que resista estas tasas de inflaci贸n, la escasez y el mercado negro? 驴Es fascismo y golpismo denunciarlo? 驴Acaso el deber de un partido pol铆tico es silenciar estos hechos? Ellos eran democr谩ticos cuando atacaban sin tregua un gobierno DC que jam谩s cometi贸 errores. En cambio la Democracia Cristiana, 驴era fascista por el s贸lo hecho de defender el derecho a vivir dentro de nuestra Patria y antidemocr谩tica porque no se hacia c贸mplice del descalabro, de la corrupci贸n, de la inmoralidad y del desastre comprobado por quien quisiera venir al pa铆s y constatar lo que suced铆a?.
Sin embargo con la misma falsedad con que en el exterior se dec铆a que el ensayo pol铆tico era una v铆a legal hacia el socialismo, se daban pretextos para justificar este fracaso, que repet铆an algunos diarios de renombre universal. Estos fueron los argumentos principales que se esgrimieron para justificar el fracaso.
El primero, que las compa帽铆as norteamericanas expulsadas del pa铆s estaban dificultando las ventas del cobre. Efectivamente una compa帽铆a cometi贸 la torpeza de iniciar un juicio de embargo respecto a una partida de cobre, que la Democracia Cristiana por supuesto conden贸. Pero es necesario ver la realidad. El embargo afect贸 una partida de cobre cuyo valor era de dos millones de d贸lares en una venta anual de 600 millones de d贸lares o m谩s. Por otra parte, el embargo no se llev贸 a efecto porque los Tribunales franceses no acogieron la demanda de la compa帽铆a. 驴Puede decirse que 茅sta es la raz贸n para explicar el fracaso?. La segunda es el bloqueo econ贸mico, cuyas caracter铆sticas no se precisaron y que s贸lo podr铆a traducirse en imposibilidad de vender productos, lo que nunca ocurri贸 o la imposibilidad de obtener cr茅ditos, lo que tampoco ocurri贸, pues con cifras dadas por el propio gobierno anterior ante el Club de Par铆s, el Fondo Monetario y otros organismos se prueba que el gobierno de la Unidad Popular dispuso de m谩s cr茅ditos y endeud贸 al pa铆s m谩s que ning煤n otro en la historia de Chile en tan breve plazo.
El otro argumento es que 茅ste era el costo de la revoluci贸n y del avance social. Esto habr铆a sido verdadero si hubieran recibido un pa铆s estagnado. No es as铆. Recibieron un pa铆s en pleno proceso de transformaci贸n social y en plena marcha las reformas tributarias, educacional, agraria, la nacionalizaci贸n de las riquezas b谩sicas, al igual que activos planes de salud, construcci贸n de escuelas y viviendas.
La Unidad Popular, con el voto un谩nime del Congreso, nacionaliz贸 el 49 por ciento del cobre, ya que el 51 hab铆a sido nacionalizado en el gobierno de la Democracia Cristiana. Inici贸 un acelerado proceso de estatizaci贸n de industrias. La Democracia Cristiana no estuvo en contra de este proceso, s贸lo exigi贸 que se hiciera dentro de la ley, fijando los l铆mites del 谩rea social y privada. Nada de eso se obtuvo, pues se sigui贸 el proceso salt谩ndose la ley y muchas veces con atropellos, asaltos y violencia.
Pero la m谩s grave fue el tremendo fracaso del 谩rea estatizada. Se dijo que el gobierno financiar铆a el desarrollo econ贸mico con las utilidades de las empresas cuyo control tomar铆a el Estado. El a帽o 1973 estas empresas perdieron m谩s de 150 mil millones de escudos. Si se considera que el presupuesto nacional era una cifra equivalente, se medir谩 la magnitud del fracaso. Es tambi茅n efectivo que aceleraron al extremo la reforma agraria iniciada por la Democracia Cristiana, pero quisieron convertir toda la agricultura en haciendas estatales colectivas, lo que fue resistido por el campesinado. Se elimin贸 a los t茅cnicos, se desorganiz贸 toda la infraestructura, y en vez de respetar la ley, se asaltaron las propiedades y las ocuparon con gente que muchas veces no eran campesinos. Estas fueron, entre otras, las causas del fracaso agr铆cola. Ostensiblemente disminuy贸 la construcci贸n de viviendas y de escuelas. Basta decir que en tres a帽os no se construyeron ni 300 escuelas, mientras el gobierno de la DC construy贸 3.600. Estos son hechos. Un 煤ltimo aspecto que creemos necesario destacar, ya que no podemos referirnos a todo, lo constituye el clima de odio y violencia que reinaba en el pa铆s. Toda cr铆tica, toda observaci贸n, era contestada con las injurias m谩s violentas para quienes ten铆an la audacia de se帽alar los errores. El Partido Socialista y el Partido Comunista crearon organizaciones armadas. Los Socialistas la llamaron 鈥淓lmo Catal谩n鈥 y los Comunistas constituyeron la tristemente c茅lebre brigada 鈥淩amona Parra鈥. Se constituyeron, asimismo, los llamados 鈥渃ordones industriales鈥, que rodeaban las ciudades en forma estrat茅gica; y como consecuencia de la escasez, se organiz贸 el racionamiento sobre la base de organismos pol铆ticos que empadronaron a los habitantes para ejercer el control sobre la vida de la poblaci贸n.
Como consecuencia de todo esto murieron cerca de cien personas y hubo innumerables heridos. As铆 muri贸 el ex Vicepresidente de la Rep煤blica y uno de los fundadores del PDC, don Edmundo P茅rez Zujovic, vilmente asesinado al salir de su casa por los miembros de una organizaci贸n extremista. Los tres asesinos hab铆an sido detenidos al final del gobierno de la Democracia Cristiana por haber perpetrado asaltos a mano armada y condenados por losTribunales de Justicia a varios a帽os de prisi贸n.
El primer acto del gobierno de la Unidad Popular fue dejar en libertad a estos detenidos por actos ilegales y entre ellos los tres que causaron la muerte de ese dirigente democratacristiano. Al indultarlos, el Presidente Allende justific贸 su acto llam谩ndolos 鈥渏贸venes idealistas鈥.
Tambi茅n murieron v铆ctimas de esta violencia varios dirigentes juveniles de la DC y quedaron centenares de heridos.
Cuando los obreros del cobre en huelga buscaron refugio en el local central del Partido fueron atacados y hubo que instalar una posta de auxilios que en el d铆a atendi贸, seg煤n informaci贸n oficial del PDC, a m谩s de 700 personas con heridas de toda especie, entre ellas 120 de car谩cter grave. Ese d铆a el presidente Aylwin y otros dirigentes, entre ellos yo mismo, est谩bamos en el local del Partido y pudimos ser testigos de lo que ocurr铆a.
Estas son las razones por las cuales el Partido Dem贸crata Cristiano estuvo en la oposici贸n, oposici贸n que progresivamente se hizo m谩s dura por efecto de los abusos cada vez m谩s graves que se comet铆an.
La posici贸n del PDC en esta materia es intachable. Pasando por encima de su inter茅s pol铆tico inmediato nunca rehuy贸 buscar soluciones para el pa铆s. Esto es tan claro que incluso se critic贸 acerbamente al partido por aceptar el di谩logo.
Cada vez que el Presidente de la Rep煤blica dese贸 conversar con la directiva, a pesar de las reiteradas veces que 茅sta fue enga帽ada, no se neg贸 a hacerlo para que no se quebrara el r茅gimen democr谩tico. De eso hay constancia en las declaraciones de los presidentes del Partido, se帽ores Ren谩n Fuentealba y Patricio Aylwin.
Cuando el conjunto de los obispos chilenos hizo un llamado para salvar la paz y evitar el conflicto y pidi贸 un di谩logo entre los hombres de buena voluntad, el Presidente del PDC acept贸 hacerlo y plante贸 p煤blicamente algunas bases para ello, que en 煤ltimo t茅rmino significaban como condici贸n b谩sica volver al respeto de la Constituci贸n y la ley. Todo esto que afirmo est谩 en documentos p煤blicos aparecidos en la prensa y difundidos por la radio y la TV. El Presidente de la Rep煤blica acept贸 en principio nuestro planteamiento, para despu茅s rechazarlo. A fines de agosto, a pesar de que estas conversaciones terminaron por la imposibilidad total de que el Gobierno aceptara los planteamientos del Partido 鈥 que eran extremadamente moderados, vistas las circunstancias – nuevamente hubo una reuni贸n en la cual el Presidente de la Rep煤blica, como lo ha dejado establecido el se帽or Aylwin, no present贸 una sola base de entendimiento, afirmaci贸n nunca rebatida.
La directiva del Partido lleg贸 a la convicci贸n de que exclusivamente se estaba ganando tiempo para preparar el control total del poder por parte de la Unidad Popular y acelerar su aparato paramilitar y el reparto de armas.
Nadie puede, pues, decir que la Democracia Cristiana no agot贸 los procedimientos para llegar a un acuerdo. Jam谩s se le hizo una proposici贸n seria. Nunca el Presidente ofreci贸 una f贸rmula de gobierno. Al rev茅s, se帽al贸 que ser铆a imposible el ingreso de la DC al Gabinete por la oposici贸n socialista y de los partidos integrantes de la Unidad Popular.
Las Fuerzas Armadas, llamadas por la propia UP, aceptaron por tres veces en estos a帽os integrar gabinetes ministeriales. Los partidos de la Unidad Popular, despu茅s de hacer profesi贸n durante 40 a帽os de antagonismo hacia las instituciones armadas, fueron precisamente los que trataron de mezclarlas en pol铆tica, a pesar de su reiterada voluntad de no aceptar. Su presencia no logr贸 modificar las l铆neas de acci贸n gubernativa para evitar la cat谩strofe que se advert铆a venir.
Pocos d铆as antes del 11 de septiembre, advirtiendo la directiva de la DC la gravedad de la situaci贸n convoc贸 a los jefes provinciales del Partido de todo el pa铆s, quienes por unanimidad recomendaron como supremo arbitrio que los senadores y diputados de la DC presentaran las renuncias a sus cargos sobre la base de que el gobierno llamara a un plebiscito y se sometiera a sus consecuencias para buscar as铆 una salida democr谩tica al poder. Esto fue aceptado por la directiva y los parlamentarios, que hicieron p煤blica su decisi贸n de renunciar. La proposici贸n de un plebiscito fue siempre rechazada, pues si obtuvieron el 43 por ciento en marzo del 73, despu茅s la situaci贸n se degrad贸 con gran rapidez, en especial porque se hizo ya perceptible el caos econ贸mico y pol铆tico.
Yo pregunto: 驴Puede un Partido hacer mayor esfuerzo y un mayor sacrificio, siendo mayoritario en ambas ramas del Congreso en una elecci贸n reciente en que tuvo que soportar el embate y la violencia del gobierno, que ofrecer p煤blica y responsablemente la renuncia de sus parlamentarios con el fin de buscar una salida democr谩tica para el pa铆s?. Esta es la realidad. Por eso la Democracia Cristiana chilena puede decir ante el mundo que una vez m谩s dio un ejemplo de honradez democr谩tica y de lealtad con sus principios. Un an谩lisis objetivo de los hechos revela que la raz贸n fundamental de que esta vieja democracia haya sufrido este embate fue el gobierno de la Unidad Popular, porque llev贸 al pa铆s a una situaci贸n que ninguno puede resistir y a煤n es admirable la solidez de la democracia chilena que resisti贸 tanto. Surge de todo esto una reflexi贸n b谩sica. 驴Por qu茅 lo ocurrido en Chile ha producido un impacto tan desproporcionado a la importancia del pa铆s, su poblaci贸n, ubicaci贸n y fuerza? 驴Por qu茅 la reacci贸n de la Uni贸n Sovi茅tica ha sido de tal manera violenta y extremada? 驴Por qu茅 el comunismo mundial ha lanzado esta campa帽a para juzgar lo ocurrido en Chile y para atacar a la Democracia Cristiana?. La raz贸n es muy clara. Su ca铆da ha significado un golpe grave para el comunismo en el mundo. La combinaci贸n de Cuba con Chile, con sus 4.500 kms. de costa en el Pac铆fico y con su influencia intelectual y pol铆tica en Am茅rica Latina era un paso decisivo en el control de este hemisferio. Por eso su reacci贸n ha sido tan violenta y desproporcionada. Este pa铆s les serv铆a de base de operaci贸n para todo el continente. Pero no es s贸lo esto. Esta gigantesca campa帽a publicitaria tiende a esconder un hecho b谩sico: El fracaso de una pol铆tica que hab铆an presentado como modelo en el mundo. 驴C贸mo explicar que esta experiencia que mostraban como camino a otros partidos democr谩ticos y al socialismo europeo haya conducido a un pa铆s organizado y libre a tan terrible cat谩strofe econ贸mica y pol铆tica, haya producido tal desesperaci贸n en las Fuerzas Armadas y en el pueblo chileno – pues 茅stas jam谩s podr铆an haber actuado sin la aquiescencia de la mayor铆a – hayan quebrado una tradici贸n tan larga y tan honrosa que constitu铆a nuestro orgullo?. Toneladas de propaganda no borrar谩n un hecho: Llevaron a un pa铆s de ejemplar vida democr谩tica al fracaso econ贸mico y al derrumbe de sus instituciones. Su esquema doctrinario y pr谩ctico era err贸neo y su conducci贸n desastrosa. Tres d铆as antes del 11 de septiembre, el Presidente de la Rep煤blica dijo al pa铆s: 鈥淣os queda harina para tres d铆as鈥. Se acababa hasta el pan. No hab铆a sucedido jam谩s. Eso es lo que no se quiere analizar. Mejor dicho, se quiere ocultar. Los socialistas europeos, democr谩ticos y pluralistas, se sienten obligados a respaldar un partido que proclamaba su desprecio a la legalidad y como objetivo la revoluci贸n armada y violenta. Si no se quieren ver los hechos ni los documentos, al menos podr铆an leer con atenci贸n las cr铆ticas que formulara a este partido por su extremismo el propio Partido Comunista, que varias veces lo llam贸 a la cordura. El otro hecho que la Democracia Cristiana debe analizar es el problema de las comunicaciones. No hay ninguna duda de que el caso chileno es un buen ejemplo de c贸mo un intenso aparataje de propaganda es capaz de presentar las mayores falsedades y convertirlas en realidad. Ya eso ven铆a ocurriendo desde el comienzo del r茅gimen, que como otros similares, no se limitaba en cuanto a gastos de propaganda.
Pero lo ocurrido despu茅s del 11 de septiembre es algo inveros铆mil para los chilenos. Fueron miles los que escucharon decir a la Radio de Mosc煤 que hab铆an muerto 700 mil personas, en dos d铆as. Otros hablaban de 30.000 y que corr铆an r铆os de sangre en Santiago. Para nosotros una sola vida humana no tiene precio. No decimos esto por disminuir la tragedia a que el pa铆s fue llevado, pero seg煤n nuestras informaciones, los muertos no llegar铆an a dos mil, lo que es bien diferente a tan burdas mentiras.
Entre las miles de falsedades que se propalaron: Murieron 35 parlamentarios. Falso. Ninguno. Fue asesinado Neruda. Falso y rid铆culo. Todos los 贸rganos de publicidad le rindieron homenaje como a nadie en muchos a帽os y en el edificio del Congreso Nacional la bandera se iz贸 a media hasta en se帽al de duelo.
Se destruy贸 el Hospital Barros Luco, el mayor de Chile. No hay un solo hospital destruido ni da帽ado en la m谩s m铆nima parte. En el Hospital Barros Luco no hay ni un vidrio quebrado .A qu茅 seguir. Son cientos de ejemplos.
No ha faltado un programa de televisi贸n en Europa que present贸 como se帽ales de bombardeo vistas del anterior terremoto.
Pedimos una sola cosa: Vengan a ver lo que decimos. Tenemos derecho a pedirlo a nuestros amigos. As铆 lo hizo el se帽or Bruno Heck, dirigente de la DCU, quien pudo comprobar la verdad.
Que vengan a ver si hay alguna casa bombardeada en alguna poblaci贸n. En todo Chile s贸lo dos, por desgracia: La Moneda y la casa residencial de los Presidentes, adquirida en el gobierno de la Unidad Popular.
Que vengan a ver si hay una industria o centro minero donde haya ca铆do una sola bomba. Nosotros no somos parte del actual gobierno. No defenderemos los errores que se cometan, inevitables algunos, en una situaci贸n tan terriblemente dif铆cil.
Pero tampoco podemos aceptar que la mentira se transforme en un sistema, mientras se ocultan las causas de una situaci贸n para encubrir la responsabilidad de quienes arruinaron y destruyeron la democracia chilena.
驴C贸mo se explica que quienes invadieron Hungr铆a y Checoslovaquia, que ahora mismo silencian o procesan a cient铆ficos, poetas y escritores, que no admiten ninguna cr铆tica, ni la sombra de una libertad de informaci贸n, pretendan dar lecci贸n de democracia a Chile y a este Partido?. Adem谩s de escandaloso, es rid铆culo. Alaban y mantienen relaciones con Cuba, con miles de muertos, y despu茅s de 12 a帽os, a煤n con miles de presos pol铆ticos. 隆 No son ellos los que pueden ense帽arnos a los democratacristianos y a Chile lo que es la democracia !.
Y lo que es a煤n peor. Sectores, es cierto minoritarios, en la propia Democracia Cristiana o en el mundo democr谩tico, se dejan influenciar por esta propaganda o bien le hacen eco para ganar posiciones pol铆ticas y recibir el t铆tulo de 鈥渋zquierdistas鈥. Pobre destino el de esos grupos: Ser谩n utilizados, primero, o servir谩n de puente para debilitar a nuestros partidos.
La posici贸n popular, de avanzada y de justicia que sustenta la Democracia Cristiana es tan s贸lida que no puede admitir este verdadero 鈥渃hantage鈥 pol铆tico. Y nadie puede darnos lecciones de amor a la libertad y la democracia. Somos realmente pluralistas y estamos dispuestos a concertar acciones con otras fuerzas pol铆ticas, pero no podemos hacerlo bajo un signo de permanente debilidad o sometimiento.
Cada partido en esto es soberano. Somos los primeros en respetar sus decisiones y comprender que es imposible juzgar desde fuera los condicionamientos de cada situaci贸n. Creemos, s铆, que para poder formular una opini贸n, lo primero que debe existir es respeto y solidaridad y la confianza necesaria en el testimonio de quienes han estado vinculados durante una vida por comunes ideales y la evidencia de haberlos servido con inquebrantable lealtad.
En esto sin duda el comunismo mundial nos da una permanente lecci贸n. Se帽or Presidente, 茅ste es a nuestro juicio el proceso de lo ocurrido en Chile. Naturalmente surge ahora la gran interrogante de cu谩l es el porvenir. A este respecto, es la directiva oficial del partido la que dar谩 una opini贸n autorizada.
Sin embargo, no puedo dejar de dar la m铆a propia, que he confrontado con un gran n煤mero de democratacristianos. A mi entender, Chile afronta un per铆odo en extremo dif铆cil y duro. Yo dir铆a tal vez el m谩s dif铆cil de la historia. El desastre econ贸mico no se conoc铆a en su verdadera magnitud. Reorganizar desde sus bases todo el aparato productivo, hacer renacer la agricultura, renovar la maquinaria, detener la hiperinflaci贸n, etc., ser谩 una tarea que exigir谩 enormes sacrificios.
Por otra parte, m谩s de la mitad de las armas no se encuentran a煤n, hecho cuya trascendencia es f谩cil de apreciar.
Desde luego nuestro partido no integra el gobierno, como ya lo he dicho. El gobierno est谩 formado enteramente por las Fuerzas Armadas y era dif铆cil, por no decir imposible, que as铆 no fuera.
Todos los chilenos, o al menos la inmensa mayor铆a, estamos vitalmente interesados en que se restablezca r谩pidamente la democracia en Chile. Y para esto es necesario que el pa铆s salga del caos y, en consecuencia, que el gobierno actual tenga 茅xito. Las Fuerzas Armadas – estamos convencidos – no actuaron por ambici贸n. M谩s a煤n, se resistieron largamente a hacerlo. Su fracaso ahora ser铆a el fracaso del pa铆s y nos precipitar铆a en un callej贸n sin salida. Por eso los chilenos, en su inmensa mayor铆a, m谩s all谩 de toda consideraci贸n partidista, quieren ayudar, porque creen que 茅sta es la condici贸n para que se restablezca la paz y la libertad en Chile. Cuanto m谩s pronto se destierre el odio y se recupere econ贸micamente el pa铆s, m谩s r谩pida ser谩 la salida.
La Democracia Cristiana est谩 haciendo, a mi juicio, lo que est谩 en su mano en esta perspectiva, sin renunciar a ninguno de sus valores y principios, siendo en este instante sus objetivos m谩s fundamentales:
– Pleno respecto a los derechos humanos – Pleno respeto a las leg铆timas conquistas de los trabajadores y campesinos. – Vuelta a la plenitud democr谩tica.
Sabemos que esto no es f谩cil. La situaci贸n entera no es f谩cil. Y por eso mismo debemos actuar con la mayor responsabilidad.
Se帽or Presidente: Exc煤seme usted lo extenso de esta comunicaci贸n, pero ello se justifica por la importancia del problema que trata y por la forma como se ha distorsionado la verdad.
Por desgracia, los innumerables documentos y actuaciones de la Democracia Cristiana durante estos tres a帽os no fueron dados a conocer en Europa. Esto justifica la extensi贸n de mi carta.
Quiero terminar dici茅ndole en esta ocasi贸n que recuerdo dos hechos de mi viaje a Europa de 1971. En esa oportunidad un gobernante europeo me dijo que nuestro pa铆s estaba perdido y agreg贸 textualmente: 鈥淐uando el comunismo agarra, nunca suelta鈥. Poco despu茅s un alto representante de la Democracia Cristiana en el gobierno de su pa铆s manifest贸 que el caso chileno era una caso perdido.
A ambos les dije que estaban equivocados, porque si bien Chile quer铆a un avanzado proceso de transformaci贸n social, jam谩s aceptar铆a un r茅gimen totalitario. Los dos me miraron con esa benevolencia con la que se trata a un visitante ingenuo.
Con la misma seguridad con que afirm茅 en ese entonces que Chile saldr铆a adelante, puedo afirmar hoy que, a pesar de lo duro y doloroso que pueda ser el esfuerzo, nuestro pa铆s se levantar谩 y volver谩 a dar una lecci贸n de democracia y de libertad. Y en esa tarea est谩 empe帽ado este pa铆s, y la Democracia Cristiana una vez m谩s desempe帽ar谩 un papel conforme a lo que ha sido su historia y es su porvenir. Saluda con la mayor atenci贸n al se帽or Presidente.
Eduardo Frei Montalva

 

 

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