Jul 8 2014
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Opini贸nPol铆tica

Dos escenarios que a mediano plazo compiten para Irak

La atenci贸n mundial al creciente empuje de las fuerzas conducidas por el Estado Isl谩mico en Irak y Siria (ISIS) ha desplegado un enorme debate acerca de lo que deber铆a hacerse, por todos los actores ajenos al ISIS, para contener lo que ampliamente se percibe como un movimiento muy peligroso. Sin embargo, en alg煤n punto la expansi贸n del ISIS alcanzar谩 sus l铆mites e Irak y la regi贸n m谩s amplia se asentar谩n mediante un arreglo de facto y la fijaci贸n de fronteras. Podr铆amos pensar que este es el escenario de mediano plazo.

Los actores mundiales solamente pueden decidir 鈥搚 promover鈥 una de dos alternativas para el escenario de mediano plazo en Irak: ambas compiten realmente y, de hecho, son muy diferentes. Una es la partici贸n de Irak en tres Estados 茅tnicos aut贸nomos (por lo menos de facto, tal vez en lo formal). La otra es un Estado iraqu铆 reunificado e incluyente, basado en el nacionalismo iraqu铆. Estas alternativas, en tanto se discuten abiertamente, por lo com煤n se presentan como debate anal铆tico. De hecho, entra帽an un debate pol铆tico.

La partici贸n de Irak en tres Estados 茅tnicos 鈥搒unita, chi铆ta y kurdo鈥 se ha discutido y promovido mucho tiempo antes de que el ISIS apareciera en el escenario como movimiento agresivo. Es com煤n que el argumento b谩sico insista en la existencia de inherentes hostilidades 茅tnicas presentes hace mucho en Irak, lo que se combina con una concentraci贸n geogr谩fica de los tres grupos 茅tnicos mayoritarios. Los proponentes tienden a decir que las hostilidades 茅tnicas son interminables y que la 煤nica manera en que se restaurar谩 la estabilidad en Irak es reconociendo esta realidad.

Existen problemas con esta argumentaci贸n. El primero es que las llamadas hostilidades inherentes hace mucho que han sido compatibles con las pr谩cticas contrarias, tales como el matrimonio mixto entre los grupos y la cohabitaci贸n pac铆fica en muchas 谩reas, especialmente en las 谩reas urbanas. La concentraci贸n etnogeogr谩fica hist贸rica se ha magnificado y consagrado en los 煤ltimos 10 a帽os, debido a las cuantiosas purgas 茅tnicas 鈥搇o cual es una consecuencia, m谩s que la causa, del intenso conflicto actual.

El segundo problema es que la partici贸n no crear谩 Estados 茅tnicos homog茅neos, dado que permanecer谩n minor铆as 茅tnicas en los tres nuevos Estados. Hablo aqu铆 no s贸lo de las personas sobrevivientes no purgadas de cada uno de los principales grupos 茅tnicos, sino por supuesto tambi茅n de grupos 茅tnicos m谩s peque帽os, tales como los cristianos, los turcos, los shabak (o kurdos chi铆tas) y los agn贸sticos religiosos (inconfesados). La homogeneidad 茅tnica es un objetivo irrealizable en cualquier parte.

Para constatar la realidad de esto basta con echar una mirada a Yugoslavia, donde el concepto de separaci贸n de un Estado unificado en sus componentes 茅tnicos se puso en pr谩ctica 鈥揷on las serias y continuadas consecuencias que ya conocemos. El ejemplo yugoslavo subraya el tercero y m谩s convincente argumento en contra de esta alternativa de escenario. Antes de la partici贸n, Yugoslavia era un importante actor geopol铆tico con una fuerte econom铆a. Ya no lo es m谩s. Despu茅s de la partici贸n, 驴habremos de decir de Irak que alguna vez fue un importante actor geopol铆tico con una fuerte econom铆a pero que ya no lo es m谩s?irak Estado Islamico de Irak y el Levante

Si volteamos a la otra alternativa de escenario su m茅rito es evitar, precisamente, las trampas del primero. Pero 驴sobre qu茅 base ser铆a posible construir tal escenario? Obviamente s贸lo una: la oposici贸n al papel imperialista de Estados Unidos (y del mundo occidental en general) en Irak. Esto es exactamente el por qu茅 algunos grupos la favorecen con fuerza y otros se oponen a ella tambi茅n con fuerza.

Dentro del Irak de hoy este resultado es impulsado 煤nicamente por un importante actor iraqu铆, los sadristas. Muqtada al-Sadr encabeza un movimiento chi铆ta que tiene la fuerza tanto pol铆tica como militar y que fuera severamente perseguido bajo el r茅gimen de Saddam Hussein. Sin embargo, desde el principio 茅l dijo que desea trabajar con los movimientos sunnitas serios (aquellos localizados entre las tribus 鈥搒heikdoms鈥 aquellos intelectuales urbanos y profesionales, inclusive ex baathistas) y con los movimientos kurdos principales. Su 煤nica condici贸n es que colectivamente se opongan a cualquier papel ulterior de Estados Unidos en Irak.

Hay muchas preguntas abiertas en el muy corto plazo. Una es qu茅 tan lejos est谩 dispuesto Estados Unidos a ir para frustrar el escenario sadrista y qu茅 tanta capacidad tiene para detener a Al-Sadr. La segunda es qu茅 tan preparado est谩 Ir谩n para sancionar la diluci贸n de un gobierno puramente chi铆ta en Irak en aras de uno anti-imperialista pero multi茅tnico. La tercera es qui茅n asumir谩 el papel de campe贸n de los grupos sunitas ajenos al ISIS en Irak. Si Estados Unidos parece intentar jugar ese papel haciendo un trato con Ir谩n, 驴no querr铆a Arabia Saudita jugar dicho papel y as铆 permanecer como actor geopol铆tico importante en la regi贸n? La cuarta es c贸mo puede Turqu铆a extraerse de la pesadilla del ISIS 鈥搎ue por lo menos en parte ayud贸 a crear.

Y, por supuesto, en cualquier escenario que resulte, la alternativa escogida tendr谩 grandes implicaciones para Siria y L铆bano 鈥搚 para Palestina.

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