Dic 8 2013
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Sociedad

Dos exfutbolistas colombianos y una oportunidad a la paz

Los dos ex futbolistas colombianos, Carlos “El Pibe” Valderrama y Mauricio “Chicho” Serna buscan fomentar las negociaciones de paz con las FARC a través de dos partidos, uno en La Habana y otro en Santa Marta, el barrio natal del talentoso ex volante. Entre los invitados figura Diego Maradona.

John Lennon cantaba “give peace a chance” (dale una oportunidad a la paz) en un mundo que no es éste, pero se le parece. Las guerras siguen. Ya no en Vietnam, pero sí en Siria, por citar ejemplos. También en Colombia, donde buscan en el fútbol una posibilidad para darles más impulso a las negociaciones de paz. La idea no surgió del gobierno de Juan Manuel Santos, ni de las FARC –cuyos jefes de inmediato la aceptaron con entusiasmo–, pero sí de dos ex jugadores que en su país hacen pata ancha: Carlos “El Pibe” Valderrama y Mauricio “Chicho” Serna.

El 29 de noviembre en el diario El Tiempo, los ídolos colombianos difundieron su propuesta. Invitaron a la guerrilla más antigua de América latina a organizar un picado por la paz.

La respuesta no demoró. Un partido de ida en La Habana (donde se están realizando las negociaciones hace un año entre el Estado colombiano y las FARC) y la revancha en el tradicional barrio de Pescadito, en Santa Marta, donde nació Valderrama. Se sumó el primer extranjero a la movida –el ex futbolista ecuatoriano Alex Aguinaga– y las convocatorias se extendieron a lo largo del planeta: desde Diego Maradona a Eric Cantoná, “verdaderos rebeldes del balón”, como los definieron los comandantes guerrilleros en un comunicado.

Los autores de la iniciativa ya venían tirando paredes por la paz. Este año se sumaron al Programa Me la juego por las víctimas. Recorrieron Colombia con su mensaje de reconciliación. Empezaron en Cúcuta, siguieron en Magangué y en otras localidades del Magdalena Medio. “Nosotros pensamos que el deporte nos ha dado mucho y sentimos que hay un momento en el país para ayudar. El gobierno no vino a nosotros, fuimos hasta la Unidad de Víctimas y nos compraron la idea”, contó Serna. “Es un mensaje de perdón. Por eso les decimos a las FARC que preparen un equipo para jugar un partido por la paz”, declaró Valderrama en la entrevista del periódico bogotano El Tiempo.

Desde Cuba, los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia contestaron rápidos de reflejos. En un primer comunicado agradecieron el gesto de la dupla: “Nos alegra particularmente el compromiso que manifiestan con las víctimas en particular y con la paz de Colombia en general. Sabemos que comparten dicho interés con el gremio de los futbolistas y con toda la afición del balompié de nuestro país”.

Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez, el comandante del Bloque Caribe y jefe de la delegación negociadora de las FARC, fue por más: “Vamos a lanzarle un SOS, un pedido de ayuda a Maradona para que nos acompañe; que venga a jugar con nosotros para que intentemos por fin alcanzar una paz que nos ha sido esquiva durante décadas”. En La Habana le sacaron una foto que lo mostró con la camiseta alternativa azul de la selección de Colombia y una pelota en las manos. Sonriente, hasta se permitió bromear con las precauciones que tomarían para el futuro partido: “Sólo puedo adelantar que al Pibe lo vamos a marcar con dos mujeres guerrilleras para que lo controlen”.

Tanja Nijmeijer, una joven holandesa que se sumó a las FARC en 2002 bajo el nombre de guerra Alexandra, integra la comisión que participa de las conversaciones en La Habana. Un segundo comunicado de la guerrilla colombiana difundido esta semana le atribuyó “haber insistido en la invitación al astro holandés Ruud Gullit”. Futboleros, los insurgentes demostraron que conocen muy bien quiénes son los jugadores o ex jugadores que profesan ideas de izquierda, aunque no necesariamente simpaticen con su causa y sí aspiren a la paz en Colombia.

Por eso, en el mismo texto mencionan que les gustaría que se sumen al Picado por la paz, el chileno Carlos Caszely, de reconocida militancia comunista e integrante del seleccionado de su país en los años ’70; el italiano Cristiano Lucarelli, otro ex delantero de ideas marxistas que le dedicó un gol del Livorno a Aleida Guevara, la hija del Che, cuando fue a verlo en un partido contra el Milan; Odelín Molina, arquero de la selección cubana; Rafael Dudamel, el ex arquero venezolano que suena como candidato a dirigir el seleccionado de su país, y varios más.

La cúpula guerrillera desafió a Serna y Valderrama para que se refuercen también con los compatriotas René Higuita, Leonel Alvarez, Iván Valenciano, Freddy Rincón, Adolfo “El Tren” Valencia y Víctor Aristizábal, quien ya participa en el Programa Me la juego por las víctimas. Desde La Habana, las FARC plantearon que participen mujeres en el partido por la paz porque –sostienen– las guerrilleras juegan al fútbol en la selva entre las pausas que les ofrece la guerra. Una guerra que, según el Centro Nacional de Memoria Histórica de Colombia (CNMH). provocó entre 1958 y 2012, 5,7 millones de víctimas de desplazamiento forzado, 218.094 muertos, más de 25.000 desaparecidos y unos 27.000 secuestrados. Estas cifras aparecieron en el informe titulado “¡Basta ya!” difundido este año y entregado al presidente Santos.

“Estamos dispuestos a todo lo pertinente para materializar cuanto antes estos dos partidos. Quedamos a la espera de su respuesta. Mientras tanto, nos alistamos física y tácticamente para salir a la cancha a jugarnos el Picado por la paz”, les respondieron las FARC en su carta abierta a Serna y Valderrama.

El ex volante de Boca, que ganó todos los títulos posibles con el equipo de Carlos Bianchi, aclaró por las dudas en el mismo reportaje: “Esto no es por el gobierno, es por el país”. Acaso porque durante esta semana, su compañero en la iniciativa por la paz tuvo que salir a desmentir que sería candidato a senador por el Partido Social de Unidad Nacional o Partido de la U de Santos.

Hace unos días, esa fuerza política había dado la información en su cuenta de Twitter, aprovechándose de la popularidad del Pibe. Valderrama, por ahora, prefirió seguir involucrándose en la defensa de las víctimas del conflicto bélico más largo de Latinoamérica.

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