Jul 18 2015
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Despacito por las piedras

DOS MENSAJES DISTINTOS: DEL PAPA Y GRECIA

El Papa Francisco, en reciente gira por la región, dio un mensaje esperanzador. Europa y el mundo financiero causaron indignación con el “apriete” a Grecia. Fue notable, la humanidad –con pocos días de diferencia- recibió dos mensajes tan distintos y contrapuestos que parecen provenir de mundos diferentes. Aunque, pensándolo bien, uno explica al otro. Si no hubiera un “sistema” que da cuenta, justifica y necesita de un historial de “aprietes” como los que recibió el pueblo griego no hubiera existido un Papa que, procurando salvar a la Iglesia Católica de una hecatombe del capitalismo que la cobijó, dijera lo que dijo sobre el “sistema” que “ya no se aguanta”.
Jorge Bergoglio, el Papa Francisco recordó que “cuando el capital se convierte en ídolo y dirige las opciones de los seres humanos y la avidez por el dinero tutela todo el sistema socioeconómico, arruina la sociedad, condena al hombre, lo convierte en esclavo”. En otro momento agregó que “ningún poder fáctico o constituido tiene derecho a privar a los países pobres del pleno ejercicio de su soberanía”. Tampoco se olvidó de mencionar la existencia de “nuevas formas de colonialismo que afectan seriamente las posibilidades de paz y de justicia que adoptan distintas fachadas como algunos tratados de libre comercio y la imposición de medidas de austeridad que siempre ajustan el cinturón de los trabajadores y los pobres”.
Hasta aquí el mensaje papal. Es claro y rotundo su espíritu universal. Junto al pedido de perdón por la masacre de los pueblos originarios, con motivo de la conquista, da una respuesta a la joven historia de Nuestra América. Su descripción sobre el “sistema”, su modo de acción y efectos, parece un recuento de lo que vienen padeciendo nuestros pueblos. Pero esas palabras del Papa también reflejan la historia de la milenaria Europa. Más aún, parecen explicar el agotamiento de una civilización que camina, arruinada la sociedad que le dio cuerpo, hacia su decrepitud ética.
En efecto, la historia política y económico-social de los últimos años de Grecia es un muestrario no solo de la crisis de ese país, sino también de toda Europa y de la falta de respuestas de la inmensa mayoría de sus dirigentes.
Una brevísima reseña nos permitirá reflexionar sobre algunos aspectos de la actual “crisis griega”. Grecia, es un pequeño país de ciento treinta mil kilómetros cuadrados y once millones de habitantes que debe 350 mil millones de euros, el equivalente al 180% de su Producto Bruto.
Entre 1967 y 1974 reinó la “Dictadura de los Coroneles”. A su fin vino un período que fue vivido como un renacimiento político y social. En 1980 ingresó en la OTAN y en 1981 se incorporó a la Comunidad Económica (antecedente de la Unión Europea -UE). Ese proceso fue simultáneo con una generalizada mejora social. Tal “mejora” estaba fundada, más que en un desarrollo económico en una “burbuja financiera” que permitió una aceleración incontenible de los gastos público y privado. La mayor parte del pueblo, conforme con esa posibilidad de mayor consumo, lo aceptó hasta que vinieron sus efectos no deseados que se manifestaron años después, con un endeudamiento imposible de cumplir. Entre las causas del mismo cabe citar: Un incremento de la evasión fiscal, un fuerte aumento de los gastos militares, ellos representan el porcentaje, respecto a la población, más alto de la UE. Alemania y Francia, a la cabeza de sus actuales verdugos, fueron los principales proveedores de armas. El altísimo nivel de corrupción también contribuyó al desequilibrio actual, la realización de las Olimpíadas de 2004, no le fueron a la zaga. (su costo se estima entre 15 y 20 mil millones de euros).
Todo ello fue derivando hasta hacer de la deuda Griega, una deuda impagable. Es muy difícil ignorar que quienes favorecieron ese endeudamiento fue la “troika” que gobierna Europa: El Banco Central Europeo (BCE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).
Según los números de sus acreedores Europa y el FMI ya han prestado a Grecia unos 233.000 millones de euros desde 2010. La mayor parte de esos recursos tuvieron como destino las arcas bancarias. Ahora han acordado un nuevo crédito por 86 mil millones de euros, en 3 años. Es difícil pensar que su destino no será el mismo. El último presupuesto aprobado fue 212 mil millones de euros. Más del 40% del mismo (87 mil millones) fueron destinados a la deuda y sus servicios. Como contrapartida al sistema educativo fueron destinados 5 mil millones.
En medio de una ingobernable crisis el pueblo griego, como castigo a los partidos tradicionales, le dio la administración del Estado a Syriza una coalición de izquierda que incluye a sectores radicalizados. Este partido proponía una negociación, en el marco de la UE, que les permitiera pagar la deuda en condiciones dignas. La situación se fue haciendo cada vez más compleja. La UE hizo una propuesta que el gobierno griego no aceptó y desafío a la UE convocando a un referéndum. Su resultado, con más del 60% a favor del NO aceptar las condiciones propuestas por la UE, exacerbó los ánimos. Alemania quería a Grecia fuera del área del Euro. Finalmente el lunes pasado, tras 18 horas de debate, los 19 países que tienen al Euro como moneda, el FMI y el gobierno griego cerraron un nuevo acuerdo. Éste es mucho más duro que el anterior. Más que un “Acuerdo” es la firma de una rendición humillante del gobierno griego. Puestos entre la “espada y la pared”, una dirigencia desorientada prefirió esa humillación a quedar fuera del Euro, aunque tuviera que desdecirse de sus promesas y expulsar a una parte de su propio Gabinete. Seguramente pesó, en esa decisión, la idea que el pueblo griego no obstante el voto por el NO, tampoco estaba dispuesto a correr los riesgos y el sacrificio de quedar fuera del sistema monetario europeo. Entre otras cuestiones se aprobaron recortes de gastos, aumentos de impuestos, incremento de la edad jubilatoria. Se privatizarán los puertos, los aeropuertos, los ferrocarriles, la distribución de agua y de electricidad, el sector financiero y las tierras que pertenecen al Estado. Esos recursos irán a un Fondo que garantice el pago de la deuda. Además, como si fuera una colonia, el gobierno deberá consultar y acordar con la troika todos los proyectos antes de someterlos a la votación del Parlamento.

La experiencia griega deja en claro que para decirle NO al “sistema”, como lo planteara el Papa Francisco, porque “ya no se aguanta”, hay que terminar con el cáncer de la idolatría consumista, preparar al pueblo y construir la fuerza que permita dar ese paso. De lo contrario, aprovechando esa tendencia al consumismo que el capitalismo promueve en los pueblos, la avaricia y fuerza de los banqueros y del poder político a su servicio terminarán imponiendo su voluntad.

Juan Guahán, Question

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