Ago 9 2004
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Opinión

Dos reflexiones sobre la semana

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Dec√≠a Colin Powell respecto del enjuiciamiento de Saddam Hussein: ¬ęEl presidente iraqu√≠ debe ser considerado inocente hasta que se pruebe lo contrario. El mundo debe observar con cuidado, escuchar con cuidado. Presumamos que es inocente y dejemos que el pueblo iraqu√≠ decida a trav√©s de sus tribunales¬Ľ.

Ha pasado un mes. Nada para observar. Nada para escuchar. Nada para presumir p no su inocencia. El juicio sigue en un carril silencioso; las noticias confusas y muy parciales de los primeros días pronto desaparecieron del todo. Silencio de radio.

Pero, finalmente, en la semana que termina, se nos dio un nuevo comunicado sobre el ex presidente iraqu√≠. Un m√≠nimo “flash” para apuntar que Sadam Hussein hab√≠a sufrido un ataque cerebrovascular y se tem√≠a por su vida.

El cable –le√≠do tambien en los noticieros TV– a√Īad√≠a una aclaraci√≥n: quien suministraba la noticia eran los abogados de Hussein. Con eso brindaban la falsa certeza de que la fuente era de la otra parte: la “adversaria”, y que nada ten√≠a a que ver el flamante gobierno iraqu√≠ instalado por W√°shington. Poco importa que los abogados en cuestri√≥n hayan sido impedidos de asistir a su cliente cuando la primera comparecencia de √©ste al tribunal.

Bush no aparece comprometido. Ni los banqueros de la Reserva Federal, ni la CIA, ni la empresa Halliburton del vicepresidente de Estados Unidos, “Dick” Cheney ni ninguno de los etc√©teras y etc√©teras de toda la red de intereses privados instalados sobre ese escenario hacen le√Īa del √°rbol ca√≠do, que es Iraq.

El manejo parcial de las noticias permite hacer una consideraci√≥n escabrosa a prop√≥sito de ciertas drogas –muy utilizadas cuando es “necesario” por la CIA y otros sombr√≠os servicios– que suministradas en un individuo sano le provocan ataques cardiacos o cerebrales y a√ļn c√°nceres mortales.

No se puede probar que se hayan utilizado en el caso de Hussein –por m√°s que es cierto que esas drogas existen–, pero hay que tener en cuenta que la fuente de la informaci√≥n principal respecto al presunto ataque cerebral del ex presidente –que no es sus abogados– resulta terriblemente sospechosa: quienes le dan de comer y lo vigilan en todos los aspectos son sus carceleros. que tienen un largo historial de mentiras y medias verdades.

Porque, si a ver vamos, no era cierto lo de las armas de destrucci√≥n masiva, lo de las torturas sistem√°ticas practicadas por unos pocos soldados, el juicio justo a Hussein seg√ļn Powell, las razones de la ocupaci√≥n del pa√≠s y el por qu√© no se produce el retiro de las tropas…

Es una lista infinita. Basta mirar los títulos contradictorios de los diarios para descubrir mentiras y más mentiras.

Entonces hay muy poco para “escuchar y observar con cuidado” como pide el se√Īor Powell. Simplemente hay que esperar que Saddam exhale su √ļltimo suspiro. Eso s√≠, como corresponde, el parte lo dar√°n sus abogados.

Amen.

La muerte subatómica

fotoSiempre en el orden internacional una noticia que dio calosfr√≠o. La difundi√≥ a un corresponsal del diario argentino Clar√≠n (www.clarin.com.ar), Julio Alga√Īaraz, desde Roma; en una nota breve y prolija del 28 de julio informa sobre la muerte de dos soldados italianos a causa del uranio empobrecido utilizado en algunas armas por el aparato militar de EEUU.

La frialdad de las cifras dadas a conocer por el corresponsal provocan v√©rtigo en el lector. Bajo el t√≠tulo: “Mueren 2 soldados italianos por el S√≠ndrome del Golfo” se descubre que el s√≠ndrome no es otra cosa que el empleo de proyectiles con revestimiento de uranio empobrecido que contaminan el medio en Iraq.

Estas armas se emplean para perforar los tanques enemigos o cualquier otra superficie resistente. Se sigue leyendo en la nota que en el Hospital del Cielo en Roma se habilitó un pabellón especial para tratar unos veinte soldados con contaminación nuclear. Bueno, ¡Por fin ahora sabemos quien tiene las armas de destrucción masiva!

Buscadas en Iraq, ahora sabemos que estuvieron all√≠, pero de la mano de las fuerzas armadas estadounidenses. La nota de Alga√Īaraz permite saber que son 30 militares contaminados por el uranio, entre los vivos y los ya fallecidos. Hay tres mil soldados italianos estacionados en la ciudad de Nasirij√°. O sea, enferm√≥ el uno por ciento.

Cuando se considera que estas bombas y proyectiles se descargaron con abundancia sobre todo el territorio iraquí, es fácil hacerse una idea de la cantidad de muertos y enfermos terminales que provocó una tecnología suprema, que no respeta las reglas más básicas de la vida.

Hay que pensar que los militares estacionados ah√≠ son profesionales a los que se protege para evitarles los efecros “colaterales” del uranio, mientras que la poblaci√≥n no tiene preparaci√≥n alguna e ignora el peligro –por lo cual la contaminaci√≥n es mucho m√°s dram√°tica– .

Quienes destruyen masivamente Iraq son, ir√≥nicamente, sus “libertadores”. As√≠ que el pueblo iraqu√≠ ahora torturado, gen√©ticamente alterado, infecundo, leuc√©mico, cancer√≠geno, est√° destinado a la desaparici√≥n parcial. Una curiosidad: todo ese horror ya lo presum√≠a Niccol√≥ Machiavelli (Nicolas Maquiavelo) en su famoso libro El Pr√≠ncipe, editado despu√©s de su muerte en 1527.

Machiavelli o Maquiavelo es desde entonces el autor preferido por los pol√≠ticos, que afirman es su libro de cabecera. Lo que llama la atenci√≥n es que este fuerte apego no tendr√≠a una explicaci√≥n racional entre tanto estadista probo, ya que es un manual que, en cierto modo, ense√Īa como manejarse en el poder de la manera m√°s sucia y cruel posible. “El fin justifica el medio”.

El lector sensible se puede llevar una sorpresa porque, seg√ļn los consejos de Maquiavelo para retener y perpetuarse en el poder, el pr√≠ncipe debe matar sin piedad a sus enemigos y a sus descendientes, extorsionar, enga√Īar, traicionar, robar, violar conciencias etc. siempre que exista la raz√≥n suprema de conservar las riendas del Estado. ¬ŅSer√° que nuestros pol√≠ticos finalmente encontraron en este autor las palabras necesarias para tranquilizar sus sentimientos de culpas por las andanadas que arremeten cuando est√°n gobernando? Misterio.

En el caso de Estados Unidos hay la adopci√≥n de conceptos fundamentales del libro que sugieren, en caso de invasi√≥n y conquista de un pa√≠s, elegir r√°pido un gobernante sustituto local para aquietar la rebeli√≥n de las masas y asesinar r√°pidamente a todos los que presentan los focos de resistencia. Estas palabras escritas con discernimiento y sabidur√≠a en 1513 son la actualidad del momento en la guerra de Iraq –y en otras partes–.

¬°Argentina, Argentina!

fotoEl periodismo local at√≥ su habitual venda en los ojos –y los tapones en los o√≠dos– para comentar una frase del presidente Kirchner: “Comparado con otros pa√≠ses del mundo el nuestro es bastante m√°s seguro”. Ardi√≥ Troya. Todos los periodistas se unieron en un coro de protestas: “¬ŅEn que mundo vive el presidente para decir que Argentina es un pa√≠s seguro?”

No. El presidente no dijo que Argentina es un pa√≠s seguro –contestaban desde la casa de gobierno–. Dijo que comparado con la actualidad delictiva que se desarrolla en otras naciones el nuestro es un pa√≠s bastante m√°s seguro.

Pero se respond√≠a “¬°C√≥mo va a decir que es un pa√≠s seguro! ¬°Mir√° la cantidad de secuestros que hay, √©sto es de loco!” Y as√≠ por una semana. Nadie parec√≠a enterado del grado de violencia se vive en, por ejemplo, Brasil, Ecuador, Chile, Per√ļ, Colombia, Venezuela, todas las naciones centro americanas, el tan venerado Estados Unidos de Am√©rica, o Italia, Francia, Espa√Īa, etc.

Es cosa de leer las estad√≠sticas de los delitos cometidos. Viv√≠ 10 a√Īos en Brasil –bell√≠simo pa√≠s, grandes amistades– pero pa√≠s aterrorizado de ser asaltado a cada vuelta de la esquina. Una que se divulg√≥ en aquellos a√Īos de comienzos de la d√©cada 1981/90 fue, por ejemplo, que el 30 por ciento de los habitantes de San Pablo Hab√≠an sido asaltados por lo menos dos veces en su vida.

Eso quiere decir la friolera cifra de seis millones de personas asaltadas dos veces ya que San Pablo tiene 18 millones de habitantes. ¬ŅNo es escalofriante?

El tipo de econom√≠a –de exclusi√≥n– predicada por el Fondo Monetario provoca estas situaciones sociales. El “mundo del mal” se instala con toda sus fuerzas entre nosotros, tra√≠do por los vientos del norte y acompa√Īando su pol√≠tica globalizadora.

Algo que, como es obvio, no se toma en cuenta.

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* Ex editor de fotograía en Editorial Perfil (Argentina), fotógrafo de Editorial Abril (Brasil) y corresponsal de varios medios periodísticos se ha incorporado como columnista habitual de esta revista.

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