Ago 25 2016
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PolíticaSociedad

Dossier Colombia: Se firmó la paz, ahora hay que construirla

El gobierno colombiano y las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) firmaron este miércoles en La Habana el histórico Acuerdo Final para la Paz, que cierra casi cuatro años de negociaciones para poner fin a más de medio siglo de conflicto armado, y que será sometido a un plebiscito el 2 de octubre. El acuerdo final, integral y definitivo para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera –documento de más de 200 páginas- fue suscrito por el jefe del equipo negociador del gobierno, Humberto de la Calle, y el representante de las FARC, Iván Márquez, quienes presidieron la ceremonia junto con el canciller cubano Bruno Rodríguez.

El texto enumera los seis acuerdos preliminares alcanzados durante los tres años, 10 meses y cinco días de negociaciones, referidos a reforma rural integral, participación política y apertura democrática, cese del fuego bilateral, dejación de las armas por la guerrilla y garantías de seguridad, solución al problema de las drogas ilícitas, reparación a las víctimas del conflicto, y los mecanismos de implementación y verificación.

Tras la firma del Acuerdo Final de Paz, De la Calle proclamó: hemos llegado a la meta, si bien dijo que este “no es un acuerdo perfecto, pero es el mejor acuerdo posible. La mejor forma de ganarle a la guerra fue sentándonos a hablar de la paz. La guerra ha terminado, pero también hay un nuevo comienzo, agregó.

A continuación, Márquez resaltó que ambas partes ganaron la más hermosa de todas las batallas: la de la paz en Colombia. Tras apuntar que el acuerdo ha sido una construcción dura, llena de dificultades, pero trabajada con el corazón, llena de amor por la patria, precisó: esperamos alejar de manera definitiva el riesgo de que las armas se vuelvan contra la población. col menos victimas mas paz

Desde Bogotá, el presidente Juan Manuel  Santos anunció que el acuerdo será sometido a votación el 2 de octubre. Los antiguos miembros de las FARC, ya sin armas, tendrán voceros sin derecho a voto en el Congreso para discutir exclusivamente la implementación de los acuerdos hasta 2018, año de comicios, y a partir de ese momento participarán en las elecciones con una representación mínima asegurada por dos periodos, explicó el mandatario.

El defensor del Pueblo de Colombia, Alfonso Cajiao, saludó  y abrazó” el logro alcanzado. “La disminución de la violencia, los secuestros y las condiciones que afectan al goce efectivo de los derechos humanos tienen que ser saludadas por cualquier organismo de derechos humanos”, manifestó el Cajiao en una declaración a periodistas.

Paso a paso

Las conversaciones de paz comenzaron el 19 de noviembre de 2012 con sede permanente en La Habana, y tuvieron además a Venezuela y Chile como naciones acompañantes.  Fue el cuarto intento entre el gobierno colombiano y las FARC por lograr un acuerdo que ponga fin a un conflicto que ha dejado unos 300 mil muertos, 45 mil desaparecidos y casi 7 millones de desplazados internos, según cifras oficiales.

Activo desde 1964, el conflicto con las FARC estaba prácticamente detenido desde julio de 2015 cuando los rebeldes suspendieron unilateralmente sus acciones y el gobierno, en respuesta, interrumpió los bombardeos meses después. El cese del fuego bilateral y definitivo empezará a regir una vez que entre en vigor el acuerdo de paz. Entonces, las FARC entregarán la lista completa de sus miembros (el gobierno estima que son unos siete mil combatientes), se concentrarán temporalmente en 23 zonas y ocho campamentos de Colombia, y dejarán las armas en un plazo de seis meses.

Todo esto se hará con la verificación de un órgano tripartito compuesto por el gobierno, los rebeldes y observadores desarmados de la Organización de Naciones Unidas. Los fusiles serán fundidos y se levantarán tres monumentos.

Víctimas: Las víctimas del conflicto serán cobijadas por un sistema que buscará garantizar verdad, justicia, reparación y garantías de que jamás volverán a sufrir violencia. El esquema prevé la creación de tribunales especiales con un total de 48 magistrados –10 de ellos extranjeros–, que juzgarán a guerrilleros, agentes del Estado y civiles involucrados en delitos graves como secuestro, violaciones sexuales, desplazamiento y reclutamiento de menores, entre otros.

Quienes confiesen su responsabilidad en este tipo de acciones podrán evitar la cárcel, de lo contrario pagarán condenas de ocho a 20 años. Al final será la corte especial la que determinará la pena alternativa y la reparación, que en el caso de las FARC no está claro si lo harán con recursos propios. Sin embargo, se espera que la mayoría de guerrilleros sean amnistiados.

Narcotráfico: Se acordó un plan para la sustitución de narcocultivos en las zonas de influencia guerrillera, y los rebeldes se comprometieron a desvincularse de esa actividad. Las autoridades seguirán combatiendo el narcotráfico, pero darán alternativas de sustento a los campesinos que acepten la sustitución voluntaria. El consumo de drogas será tratado como problema de salud pública.

Política sin armas: Las FARC pasarán a ser fuerza política y recibirán garantías legales y de seguridad para contender en elecciones. El compromiso del gobierno es asegurarles algunos escaños en el Congreso (268 legisladores) por dos periodos si no logran los votos suficientes. También habrá circunscripciones especiales de paz en zonas castigadas por el conflicto donde serán elegidos representantes de movimientos no tradicionales, lo que se supone ampliará el espectro democrático.

col paz xa colLas FARC contarán con condiciones de seguridad para evitar que sus cuadros sean asesinados, como ocurrió a finales de los 80 y principios de los 90 con el asesinato en masa de dirigentes, militantes y simpatizantes de izquierda de la Unión Patriótica, partido que surgió del fallido proceso de paz de 1984.

Atención al campo: Históricamente, las FARC justificaron su lucha en la defensa de los campesinos pobres y víctimas de la violencia estatal. El gobierno se comprometió a dar mayor acceso a tierras, créditos y dotar de servicios básicos las zonas rurales azotadas por la violencia. Este punto exige millonarias inversiones a largo plazo.

Plebiscito: El acuerdo deberá ser sometido a plebiscito. Para su aprobación se requiere al menos de 4.4 millones de votos por el sí (13 por ciento del censo electoral). Sólo entonces el Congreso podrá aprobar las leyes y reformas necesarias para los pactos, cuya implementación tardará en principio hasta 2018. Si se impone el no, el acuerdo tal como fue negociado no podrá ser llevado a la práctica.

Historia del acuerdo final

El 26 de mayo de 2013, luego de casi seis meses de negociación, se logró el primer acuerdo parcial entre las dos delegaciones: el de una reforma agraria que incluye distribución de la tierra para los campesinos que no poseen o tienen terrenos insuficientes mediante la creación de un fondo de tierras.

El segundo acuerdo parcial se logró el 6 de noviembre de 2013 y fue el de la participación política para los guerrilleros. En este punto se garantiza el surgimiento de nuevas fuerzas en el escenario político colombiano. Entre sus lineamientos más importantes se encuentra la creación de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz, las cuales buscan promover la integración territorial y la inclusión política en zonas afectadas por el conflicto armado, al tiempo que se establece un periodo de transición en el que estas poblaciones contarán con una representación especial en la Cámara de Representantes.

El punto de las drogas ilícitas en el país se logró el 16 de mayo de 2014. El tema del narcotráfico, tercero acordado en las negociaciones, está centrado en varios ejes principales. En primer lugar, las FARC se comprometieron a poner “fin a cualquier relación que en función de la rebelión hayan establecido” con el narcotráfico. Este acuerdo también está sustentado en la prevención del consumo de drogas y el tratamiento de esta problemática en una política de salud pública.col paz ya

La Justicia Transacional y las víctimas, sin duda el tema más discutido en la agenda, fue firmado el 23 de septiembre de 2015, fecha en la que además el presidente Juan Manuel Santos y el jefe de las FARC, alias Timochenko, fijaron seis meses como plazo para firmar la paz. El plazo se venció en marzo de este año y, obviamente, no se cumplió.

Retos pendientes

Para diversos sectores este nuevo escenario plantea una serie de retos que deberán ser superados para lograr la consolidación de una paz estable y duradera.

  • Paramilitarismo: El Estado debe brindar las garantías necesarias para la integridad de los guerrilleros que se reintegren a la vida civil. En ese sentido es urgente que se sumen los esfuerzos necesarios para el desmonte real y efectivo de los grupos paramilitares que hacen presencia en 22 departamentos de Colombia y que ubican en situación de riesgo extremo a 88 municipios, teniendo en cuenta que durante el 2015 cometieron 1064 violaciones a los derechos humanos, entre amenazas, atentados, ejecuciones, torturas y violaciones sexuales.

El paramilitarismo no es solamente una amenaza para los y las integrantes de las FARC, sino para defensores de derechos humanos que temen que se pueda presentar una situación similar al genocidio dRecolecci_n_de_papas_en_Macho_Capaze la Unión Patriótica, así como que continúen las amenazas contra defensores y defensoras, sino contra quienes denuncian su persistencia, quieren recuperar las tierras o simplemente trabajan por la paz.

  • Pedagodía para entender los acuerdos: La paz debe convertirse en una ola que llegue a toda la ciudadanía tanto en las zonas rurales como en las urbanas, incluidos aquellos sectores que han sido víctimas directas del conflicto armado así como a los más escépticos frente al proceso de paz los que han vivido la guerra a través de las pantallas de sus televisores. Varios  sectores sociales han sumado sus esfuerzos para emprender actividades pedagógicas y culturales en distintas regionesdel país.
  • Cumplimiento de los acuerdos pactados: Hasta hoy, el gobierno ha incumplido el 87% de los acuerdos a los que ha llegado con diversos sectores sociales luego de paros en exigencia de condiciones dignas de salud, educación, trabajo y desarrollo agrario, principalmente.
  • Aprobación en el plebiscito: Todavía existe el riesgo de que gane el NO en el plebiscito pautado para el 2 de octubre próximo. El ejemplo de lo ocurrido con el brexit en el Reino Unidos sirve como ejemplo de ellos. Hace falta una inmediata una estrategia para la explicación de los acuerdos, ya que la mayoría de las personas están tomando decisiones basándose en información de medios de comunicación y no en una lectura juiciosa de los acuerdos
  • Solución de otros conflictos: El fin de conflicto armado permitirá que los conflictos sociales, económicos y políticos relacionados con la falta de garantías en salud, educación, inversión social, empleo y servicios públicos, que se manifiestan en la cotidianidad de muchas comunidades a lo largo y ancho del país sean resueltos, como lo han demandado desde Chocó, Putumayo, Cauca y Caquetá en las movilizaciones que sus poblaciones han protagonizado durante las últimas semanas.

(Sobre un informe de contagioradio)

Iván Márquez: La más hermosa de todas las batallasCUBA-COLOMBIA-FARC-PEACE TALKS

Hemos cerrado en el día de hoy en La Habana, Cuba, el Acuerdo de Paz más anhelado de Colombia. Tierra, democracia, víctimas, política sin armas, implementación de acuerdos con veeduría internacional, son, entre otros, los elementos de un acuerdo que tendrá que ser convertido, más temprano que tarde por el constituyente primario, en norma pétrea que garantice el futuro de dignidad para todos y todas.

Podemos proclamar que termina la guerra con las armas y comienza el debate de las ideas. Hemos concluido la más hermosa de todas las batallas: la de sentar las bases para la paz y la convivencia.

El acuerdo de paz no es un punto de llegada, sino el punto de partida para que un pueblo multiétnico y multicultural, unido bajo la bandera de la inclusión, sea orfebre y escultor del cambio y la trasformación social que claman las mayorías.

Hoy estamos entregando al pueblo colombiano la potencia transformadora, que hemos construido durante más de medio siglo de rebeldía, para que, con ella, y la fuerza de la unión, empiece a edificar la sociedad del futuro, la de nuestro sueño colectivo, con un santuario consagrado a la democracia, a la justicia social, a la soberanía y a las relaciones de hermandad y de respeto con todo el mundo.

Hemos suscrito compromisos sobre los seis puntos que integran la Agenda del Acuerdo General:col farc mujeres

Acuerdo “Hacia un nuevo campo colombiano: Reforma Rural Integral”, que busca la transformación de las condiciones de miseria y desigualdad que imperan en las zonas agrarias de nuestro país, llevando los planes y programas para el buen vivir y el desarrollo a partir de la titulación de las tierras en poder de las comunidades rurales.

Acuerdo “Participación política: apertura democrática para alcanzar la paz”, en el que el énfasis está en la eliminación de la exclusión a partir de la expansión de la democracia que permita la amplia participación ciudadana en la definición de los destinos del país.

Acuerdo “Solución al problema de las drogas ilícitas”, que diseña una nueva política de lucha contra las drogas de uso ilícito, mirando sus connotaciones sociales y brindando un enfoque con énfasis en los derechos humanos que supere las falencias de la fracasada “guerra contra las drogas”.

Acuerdo sobre Víctimas, consistente en un “Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”, una “Jurisdicción Especial para la Paz”, una Unidad para la Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto, planes de reparación integral, medidas de restitución de tierras y garantías de no repetición, entre otras.

Acuerdos sobre el punto Fin del Conflicto: “1. El Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo; 2. La Dejación de las Armas; 3. El Mecanismo de Monitoreo y Verificación que Naciones Unidas puso en marcha mediante el despliegue de observadores de países de la CELAC; 4. Se definieron acuerdos sobre garantías de seguridad y desmonte del fenómeno del paramilitarismo creando una Unidad de investigación y desmantelamiento de las organizaciones criminales, incluyendo las que hayan sido consideradas como sucesoras del paramilitarismo, y sus redes de apoyo…, pero con una visión no militarista sino de búsqueda de soluciones que eviten más derramamientos de sangre y dolor, y como aspecto quinto, lo más reciente consensuado fueron los acuerdos sobre Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil, en lo económico, lo social y lo político, lo cual a partir del indulto y la más amplia amnistía política, abre el camino para nuestra conversión en partido o movimiento político legal en el nuevo escenario social que surge del conjunto de los Acuerdos de paz.

Finalmente, tenemos también un Acuerdo sobre Implementación, Refrendación y Verificación, que dá las garantías para la planeación, financiación y presupuesto, como para la realización de los cambios normativos que permitan la materialización de los compromisos.

Durante el tratamiento de cada punto, en paralelo, trabajó la Sub Comisión de Género sobre el análisis del conjunto de los textos consensuados y los temas en debate, proveyendo insumos que abren paso a la plena reivindicación del ser humano.

col secuestrados-de-las-farcHemos cumplido la tarea. En los próximos días estaremos en Colombia realizando la Conferencia Nacional Guerrillera. Esa es nuestra máxima instancia de autoridad, a la que debemos subordinación, para someter a su veredicto la obra política que representa el Acuerdo Especial de Paz de La Habana. Confesamos que ha sido una construcción dura y llena de dificultades, con luces y tal vez con sombras, pero trabajada con el corazón lleno de amor por la patria y los pobres de Colombia. Nos asiste la convicción de que hemos interpretado fielmente el sentimiento de nuestros compañeros y compañeras de armas y de ideas, que siempre combatieron pensando en la solución política del conflicto, y, sobre todo, en la posibilidad de una patria justa; sin esos abismos horrorosos que hoy se interponen entre el desarrollo y la pobreza.

A los compañeros y compañeras recluidos en prisiones y calabozos del país y fuera de las fronteras, va nuestro mensaje de amor con la esperanza de tenerlos muy pronto construyendo en libertad la Nueva Colombia soñada por nuestros padres fundadores.

Al pueblo de Colombia lo abrazamos con toda la fuerza de nuestro corazón, para reafirmarle que la lucha guerrillera que se escenificó en todos los puntos de la geografía nacional no tuvo razón distinta a la dignificación de la vida humana, en el marco del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo a alzarse en armas contra la injusticia y la opresión. Lamentablemente, en toda guerra, pero especialmente en las de larga duración, se cometen errores y se afecta involuntariamente a la población. Con la firma del acuerdo de paz, que lleva implícito el compromiso de No Repetición, esperamos alejar definitivamente el riesgo de que las armas se vuelvan contra los ciudadanos.

La paz es para todos y abraza todos los estratos de nuestra sociedad llamándolos a la reflexión, a la solidaridad, y nos dice que es posible sacar el país adelante. A los estratos que sobreviven en las catacumbas de la desesperanza, el olvido y el abandono oficial, les decimos que es posible, confiando en la fuerza interior y decisión que todos llevamos por dentro, levantarnos de la miseria y de la pobreza.

Mientras tengamos vida, todo es posible, y mucho mejor si lo hacemos organizadamente. Ahí están los jóvenes de Colombia, siempre generosos, desde claustros y universidades, dispuestos a ayudar en la búsqueda colectiva de soluciones a la problemática social.

A los campesinos, hombres y mujeres llenos de humildad y de pureza, que buscan en el surco a través de su trabajo y sudor la soberanía alimentaria de Colombia, les ofrecemos un puesto de lucha en la Reforma Rural Integral acordada. A las comunidades afro de Colombia, a los pueblos indígenas, los invitamos a mirar en la geografía de todo lo acordado el enfoque étnico diferencial, ganado con su propia lucha. A las mujeres, les decimos, que haremos valer el enfoque de género que respira el Acuerdo Especial de Paz.

No será posible detener la poderosa fuerza del cambio originada en los sueños y esperanzas de un pueblo que reclama sus derechos. Nada podrá desviarnos del camino. El pueblo de Colombia exige respuestas a sus inquietudes y el gobierno debe darlas con acciones tangibles.col paz xa col

Habrá veeduría internacional para los compromisos de las dos partes, no sólo para la guerrilla como quisieran algunos, sino también para los compromisos del Gobierno en temas fundamentales del fin del conflicto, como la reincorporación en lo político, económico y social, en las garantías de seguridad, y en el tránsito de la guerrilla a movimiento político legal.

Nos suscita gran expectación el desarrollo del compromiso de las reformas y ajustes institucionales necesarios para hacer frente a los retos de la construcción de la paz. Para ello, consideramos, debe abrirse campo el Gran Acuerdo Político Nacional post plebiscito propuesto por las partes, al que invitamos a las fuerzas vivas de la nación para que en ese espacio pensemos en un nuevo marco de convivencia político y social que garantice tranquilidad a las generaciones venideras.

Tendremos paz si se respetan los acuerdos. El pueblo debe constituirse en garante principal de su cumplimiento. Acuerdo Especial de Paz y pueblo deben ser uno solo como mar y ola, donde los acuerdos son el mar y el pueblo la ola persistente exigiendo cumplimiento.

En nombre de las FARC-EP me dirijo a las naciones del mundo pidiéndole a los pueblos y a los gobiernos su solidaridad, su respaldo en todo sentido para que el más dilatado conflicto del continente se convierta en un referente y asunto del pasado que no debe repetir un pueblo.

Al Gobierno de los Estados Unidos que durante tanto tiempo apoyó la guerra del Estado contra la guerrilla y contra la inconformidad social, le pedimos siga respaldando de manera diáfana los esfuerzos colombianos por restablecer la paz, siempre esperando de Washington gestos humanitarios que concuerden con la bondad que caracteriza a la mayoría del pueblo norteamericano, amigo de la concordia y la solidaridad. Quedamos a la espera de Simón Trinidad.

Esperamos que el ELN pueda encontrar un camino de aproximación para que la paz que anhelamos sea completada con creces involucrando así a todos los colombianos. Finamente las FARC-EP expresan su más profundo agradecimiento al gobierno liderado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz y al pueblo de Cuba, todo lo que ha hecho por la paz de Colombia, gratitud eterna a la patria de Martí. Gracias también al Reino y al pueblo de Noruega por su contribución generosa y por su acompañamiento como garante a los esfuerzos de la reconciliación del país.

Nuestro reconocimiento y afecto a la República Bolivariana de Venezuela, por su aliento permanente a su hermana Colombia en la concreción del acuerdo de paz. Gracias Nicolás Maduro por continuar la obra que le encomendara el Presidente Chávez. Un agradecimiento a la Presidenta Michelle Bachelet y al pueblo de Chile por su acompañamiento extraordinario a una paz que saben muy bien, es esencial para consolidar la paz del continente.

Permítannos rendir el más sentido homenaje a los caídos en esta larga confrontación fratricida. A las familias, madres, viudas, hermanos, hijos y amigos nuestras condolencias por el luto y la tristeza de la guerra. Unamos nuestras manos y nuestras voces para gritar ¡Nunca más, nunca más!”.

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