Ago 16 2020
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Cultura

Dossier: Historia y actualidad de la naci贸n Mapuche

La cuesti贸n mapuche vuelve a estar en el centro de la escena: en el sur chileno, 27 presos pol铆ticos llevan m谩s de 100 d铆as de huelga de hambre mientras se intensifica la represi贸n y rebrota el odio racial. Historia y actualidad de un pueblo que lucha por sus territorios en Chile y Argentina desde la 鈥淧acificaci贸n de la Araucan铆a鈥 y la 鈥淐onquista del Desierto鈥. Un dossier especial de Noticias de Am茅rica Latina y el Caribe (nodal.am)

1.- La naci贸n mapuche no es argentina ni chilena

Diana Lenton *

NOTA - Mapuches, los guerreros de la PatagoniaLa situaci贸n de los mapuche no es diferente a la de los otros Pueblos Originarios. El Censo Nacional de Poblaci贸n realizado en 2001 en la Argentina聽 permite verificar que un 96,3% de los mapuche son argentinos por haber nacido dentro de las fronteras de la Argentina. El 89 % de los mapuche, adem谩s, ha nacido en la misma provincia en la que fueron censados. Esto nos dice que a pesar de que muchas personas creen que los mapuche son chilenos, la realidad es otra muy diferente.

Desde el punto de vista de la ciencia antropol贸gica, es un sinsentido equiparar variables de pertenencia 茅tnica y de estado-naci贸n, dado que son conceptos de diferente tipo, que no se afirman ni se niegan mutuamente. En otras palabras, ser mapuche no contradice ni impide el ser argentino o el ser chileno, como tampoco lo obliga, ya que son pertenencias de distinto orden.

Por otra parte, desde el punto de vista hist贸rico, pensar que ser mapuche es ser chileno es un anacronismo, dado que los sentidos de pertenencia ind铆gena se remontan a una antig眉edad mayor a la del trazado de las fronteras internacionales. Estos individuos que hoy son considerados chilenos o argentinos seg煤n hayan nacido m谩s all谩 贸 m谩s ac谩 de la Cordillera, tienen un origen familiar enraizado en alguna de las antiguas identidades territoriales (pehuenche, guluche, puelche, huilliche, moluche, picunche, waizufche, chaziche, lafkenche, furilofche, wenteche, nagche, mahuidache, etc.) que hoy componen en conjunto la ancestralidad mapuche y que antes de la consolidaci贸n de las fronteras estatales eran soberanas en un territorio compartido bajo sus propias reglas.

Ning煤n investigador que trabaje con fuentes antiguas puede negar estas presencias en el territorio pampeano y patag贸nico desde varios siglos atr谩s. No hay dudas de la preexistencia al Estado nacional, por ejemplo, de los pehuenche o de los huilliche, nombrados en infinidad de documentos virreinales y cr贸nicas de viajeros.

Cuando Alonso de Ercilla escribi贸 su poema 鈥淟a Araucana鈥, a mediados del siglo XVI, para describir la guerra de conquista en el centro-sur de Chile, eligi贸 un nombre po茅tico para la regi贸n circundante a la Plaza de Arauco, que extendi贸 a sus habitantes. Pero este nombre no refleja la interacci贸n entre las diferentes identidades territoriales ni es el nombre que los mapuche eligieron para representar su identidad en sentido amplio.NOTA - Mapuches, los guerreros de la Patagonia

Los pueblos asentados a uno y otro lado de la cordillara de los Andes reivindicaban identidades locales que los diferenciaban al interior de este conjunto, y a la vez, sosten铆an una identidad com煤n en virtud de las caracter铆sticas compartidas, en especial un idioma (mapunzugun), con sus聽 variantes regionales. Todos estos pueblos se mezclaban permanentemente, por medio de la circulaci贸n de personas y de productos comercializables, de alianzas militares y de matrimonios mixtos.

En cuanto a la tan debatida antig眉edad del t茅rmino mapuche, Francisco P. Moreno verific贸 en 1876 su utilizaci贸n 鈥揵ajo la forma mapunche鈥 para denominar a algunos de los participantes de un Parlamento reunido en el 谩rea de influencia del 鈥渓onko鈥 (cacique) Sayhueque. Es muy probable que se utilizara anteriormente, ya que lo que los documentos escritos nos informan es meramente eso: lo que se ha escrito. La utilizaci贸n oral de un t茅rmino suele preceder a su aparici贸n escrita.

Con el tiempo, el t茅rmino mapuche se fue extendiendo para abarcar al conjunto de subgrupos que comparten una cultura, y especialmente una lengua (el mapunzugun), aun con variaciones dialectales.

Las variaciones a trav茅s del tiempo en los nombres de los pueblos no necesariamente significan cambios en su identidad. En todo caso, son 铆ndice de nuevas relaciones con otros grupos, resultado del contexto hist贸rico concreto.

Por ejemplo, es sabido que para 1810 no exist铆a una sociedad que se presentara a s铆 misma con el nombre de 鈥淩ep煤blica Argentina鈥 Y sin embargo, en 2010 se celebra el Bicentenario del 鈥渘acimiento de la patria鈥, As铆, el nombre de una naci贸n no es inmemorial ni esencial sino contingente, y ello no afecta ni la 鈥渋dentidad鈥 ni el sentimiento nacional.

En 1878 Estanislao S. Zeballos escribi贸, por encargo del Ministerio de Guerra un alegato titulado 鈥淟a conquista de quince mil leguas鈥. Esta obra, donde Zeballos describi贸 a su conveniencia un territorio y una poblaci贸n que no conoc铆a, present贸 varios postulados que justificaron pol铆ticamente las campa帽as militares. Entre ellos, que el origen (y el destino) de los ind铆genas estaba en Chile. Al crear un enemigo 鈥渆xtranjero鈥, el Ministerio de Guerra lograba debilitar la oposici贸n que desde muchos sectores se hac铆a a la pol铆tica expansionista de los presidentes Nicol谩s Avellaneda y Julio Argentino Roca.

NOTA - Mapuches, los guerreros de la PatagoniaEn sus obras posteriores, Zeballos argumentar谩 cada vez con mayor 茅nfasis en la supuesta ra铆z chilena de los ind铆genas de la Pampa y la Patagonia; idea que ser谩 rescatada por la pol铆tica nacionalista a partir de 1920 y difundida como verdad 鈥渃ient铆fica鈥, aunque la ra铆z de su argumento no estuvo nunca en el 谩mbito de la ciencia, sino de la pol铆tica parlamentaria y militar. En Chile, por id茅nticos motivos, se atribuy贸 a los 鈥渁raucanos鈥 un origen pampeano, de manera que tambi茅n all铆 se convirtieron en 鈥渆xtranjeros鈥.

Se sabe que debido a las campa帽as militares, numerosas familias mapuche y tehuelche huyeron hacia Chile, donde algunas de ellas se establecieron definitivamente, pero otras regresaron al oriente de los Andes, de donde eran originarias, cuando las condiciones fueron propicias. Este origen 鈥渁rgentino鈥 de algunas familias aparentemente 鈥渃hilenas鈥, est谩 documentado en fuentes militares聽 y en numerosos registros de historia oral. Por ende, son tan falaces las afirmaciones que pretenden asignar origen 鈥渃hileno鈥 a los mapuche o araucanos, como las que afirman un origen 鈥渁rgentino鈥 para los tehuelche 鈥搊tro nombre impuesto-, quienes pasaron por similares vicisitudes.

Las migraciones afectaron a la totalidad de los pueblos originarios, quienes pueden por lo tanto no residir hoy en sus territorios de ayer. Sin embargo, son originarios y preexistentes, no porque sean 鈥渙riginarios鈥 de un territorio totalmente incluido en lo que hoy es territorio argentino y hayan permanecido est谩ticamente dentro de sus fronteras, sino porque son originarios de un territorio preexistente al trazado de las fronteras internacionales, y es en ese car谩cter de preexistentes que se hacen merecedores de derechos constitucionales espec铆ficos reconocidos en el derecho internacional.

Mientras esperamos que pronto se realice una decisiva aunque parcial reparaci贸n es indispensable comenzar a hacerse cargo, al menos, de la verdad y memoria hist贸rica, disipando las confusiones intencionalmente fraguadas y reproducidas por intelectuales al servicio de los poderosos de ayer y de hoy.

* Antrop贸loga, Profesora titular de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigadora del CONICET. Forma parte de la Red de Investigadores en Genocidio y Pol铆tica Ind铆gena.

2.- Contingencia y huelga de hambre, el Wallmapu como s铆mbolo colonial

Eduardo Cur铆n Paillavil *

Wallmapu | Cultura mapuche, Belgrano, UruguayEn las 煤ltimas tres d茅cadas de democracia neoliberal, el Estado chileno y sus gobiernos de turno, han profundizado sistem谩ticamente la violencia y represi贸n en contra nuestra naci贸n mapuche, la militarizaci贸n del territorio, la indolencia pol铆tica, el descaro del saqueo, siembra el terror por los campos y ciudades, los elementos de coacci贸n, control y vigilancia de los aparatos de seguridad, operan cual dictadura sanguinaria estuviese gobernando.

Resultado de esta doctrina colonial de Estado, se han asesinado hace solo unos d铆as cruelmente a j贸venes mapuche, se han allanado a comunidades, se han torturado, encarcelado y detenido a una centena de dirigentes que incluye a mujeres, ancianos y ni帽os.

Violadas hist贸ricamente todas las garant铆as jur铆dicas, procesal e investigativa, tenemos como respuesta en julio de este a帽o 2020 una desesperada huelga de hambre de un conjunto de miembros de la naci贸n mapuche que ya superan m谩s de 90 d铆as en distintas c谩rceles construidas en nuestro propio Wallmapu.

En este contexto, y bajo una declarada crisis sanitaria mundial, se vulneran los derechos que les asisten a los mapuche. En esa perspectiva, en ciudad de Nueva Imperial, el machi Celestino C贸rdova es internado en el hospital trasladado desde c谩rcel de Temuco, debido a su inminente deterioro de su salud en el que se encuentra, privados de sus derechos como autoridad espiritual y de salud, cumple una condena a todas luces injusta, en una c谩rcel construida para encerrar la protesta mapuche, profec铆a auto-cumplida del colonizador.

El colonialismo iniciado en el continente a finales del 1400 significa pandemia en todos sus t茅rminos, murieron a causa de esta invasi贸n m谩s de setenta millones de ind铆genas por efecto de enfermedades, desnutriciones, torturas, etc. Por lo tanto, este delito de lesa humanidad tiene responsables materiales que la emancipaci贸n futura debe reparar, ser铆a sin embargo ingenuo imaginar que habr谩 justicia efectiva de parte de los tribunales chilenos, manchados de sangre durante toda su historia y el ministerio de colonia y guardianes de cuarteles de violaciones de derechos humanos.En el Wallmapu, el Estado vulnera los derechos de los ni帽os y ...

Hasta el d铆a de hoy, no existen indicios concretos del cese de violaciones a los derechos humanos colectivos ind铆genas, ni creemos que los vaya a haber, como han establecido en convenciones y declaraciones de los organismos de la comunidad internacional, lo que hace pensar, que el camino diplom谩tico termina entrampado en una burocracia tecnocr谩tica que no garantizar谩 ni obligar谩 a ning煤n estado ni tribunal a hacer justicia efectiva.

Para el caso Mapuche, desde la ocupaci贸n militar de 1881 a la actualidad, los mecanismos de coerci贸n se han instalado mediante diversos m茅todos y t谩cticas para desmovilizar las leg铆timas luchas nuestras. De este modo, se instalan las mentiras del presente como verdades y se niegan las verdades del pasado para sepultar las del presente y el futuro.

Se utiliza e invoca la crisis sanitaria de occidente para profundizar crimen en contra de nuestra naci贸n, si no es de salud p煤blica, es financiera, recesiones truchas, inestabilidad pol铆tica, o necesario cuidado de la democracia la paz y el orden o, por 煤ltimo, el 鈥渆stado de derecho鈥, esa figura que nadie entiende, pero que el colonialista conoce en completa profundidad y que s贸lo beneficia la protecci贸n de sus robos y el despojo, en una legalidad que 茅l construy贸 fuera de todo nuestro consentimiento.

LAS CONTRADICCIONES EVIDENTES

La actual pandemia sanitaria, no se ha resuelto en t茅rminos de pol铆ticas de salud p煤blica, menos se ha discutido el modelo de salud, ni siquiera imaginar el m茅todo de salud mapuche, se ha criminalizado a la sociedad y se han decretados leyes coloniales. Cual comisarios de pel铆culas del oeste, aparecen decretos, multas, sanciones penales, etc., de tal manera que a las 茅lites no les interesa la salud de nadie en el mundo. De lo 煤nico que se acordar谩 la sociedad del futuro es del terror financiero, militar y policial de los gobiernos y en Chile de su indolencia total con los mapuche.

Ya no es tiempo de creer en las razones humanitarias que el colonizador promueve hip贸critamente mediante sus aparatos comunicacionales, al menos para los mapuche debe quedar claro: se intenta implantar un orden econ贸mico y pol铆tico sin nuestra presencia gen茅tica, mediante una ley que no resiste m谩s el confinamiento. Es una completa irresponsabilidad el c贸mo maltratan a centenas de integrantes de nuestra naci贸n, sin existir ni un m铆nimo de criterio para cautelar su derecho a la vida.

Coincidentemente, el colonialismo no retrocede en crimen, se perfecciona por el mundo, el Apartheid, copia y traslada las mismas t茅cnicas de dominaci贸n por todo el hemisferio. As铆, el guion represivo del medio oriente de Israel, traslada fielmente el terror al Wallmapu, de modo que se han importados armas de guerra, vigilancia a茅rea, drones, aviones vig铆as entre otros, veh铆culos terrestres y entrenamientos t谩cticos de la polic铆a y el ej茅rcito en plena pandemia y crisis sanitaria, de industria del mismo colonialista.

Largamente hemos sido responsables de todo lo negativo para el oficialismo gobernante. Sentados en zonas de derecha e izquierda parlamentaria, el colonizador debate su proclama en contra nuestra, promueve leyes anti-protesta, anti capucha, anti manifestaci贸n social, imprimiendo en nuestras venas la sumisi贸n, de tal manera que, al final del d铆a, cualquier disidencia, o toma de conciencia de nuestros derechos despojados, se resuelven con ofertas de ej茅rcito en las calles, polic铆as y funcionarios civiles para inmovilizar nuestras justas demandas.

Las c谩rceles, son inevitables, existe una sola manera de no ir a ella, 鈥渓a doblegaci贸n y sumisi贸n鈥, cuesti贸n a la que el pueblo mapuche nos hemos negados hist贸ricamente aceptar.

CONSPIRACI脫N INTERNACIONAL Y CRIMEN DESATADO.

No m谩s asesinatos, no m谩s violencia represiva en el Wallmapu ...La conspiraci贸n internacional de los estados coloniales donde es parte el Estado de Chile ha creado un clima de verdadera dictadura mundial, instala una doctrina del terror sistem谩tico, promoviendo el arresto domiciliario de la sociedad, el terrorismo colonial del saqueo, extracci贸n de recursos naturales y la explotaci贸n de ello, mientras la sociedad est谩 encerrada en sus casa.

Ante estos hechos y otros, los mapuche no nos podemos dejar enga帽ar, sabemos de la existencia de los alcances del virus, pero tambi茅n sabemos de la intencionalidad pol铆tica y el aprovechamiento del gobierno para mantenernos en distancia social, temeroso de contagio y una ley de multa si rompemos con su mandato pol铆tico de criminalizaci贸n.

Es de sentido com煤n lo parad贸jico de la actuaci贸n del mundo pol铆tico en contra las naciones anexadas, colonizadas y ocupadas militarmente, como es el caso de la Naci贸n Mapuche, los gobernantes repugnan nuestras vidas, no hay razones para preocuparse de salvarnos del COVID-19.

Ante estos hechos, a los mapuche nos quedan pocas posibilidades de seguir respetando las leyes de orden sanitario, este protocolo es completamente impracticable cuando se est谩n muriendo en una huelga un conjunto de mapuche, que se les niega el cumplir el proceso de investigaci贸n en sus domicilios mientras este la crisis sanitaria.default

El control del ej茅rcito en las calles, las comunidades sitiadas, los cordones sanitarios en todas las ciudades de enclaves coloniales y el cierre de fronteras, hace imposible cualquier especulaci贸n jur铆dica de fuga, pero m谩s a煤n, el deterioro de la salud de los huelguistas, les imposibilita desplegarse de forma independiente.

Solo se confirma entonces, el odio racial y la injusticia que vivimos los mapuche por parte de la institucionalidad pol铆tica del Estado en todo su esplendor.

Se帽alamos en junio del a帽o 2019, al Congreso de Chile el cese de aprobaci贸n del presupuesto definido ITEM 茅tnico para reprimir al pueblo mapuche, y lo que hemos visto en los 煤ltimos d铆as es el desfile de veh铆culos t谩cticos, sofisticadas armas de guerras e incluso militares boinas negras amenazando a la movilizaci贸n mapuche, ante ello, si el desenlace fuera la muerte de unos de los huelguistas, no nos quedar谩 otro camino que, llamar a movilizarnos con todas nuestras fuerzas.

Ante estos hechos, sumado al incumplimiento de las leyes y recomendaciones de organismos internacionales en materias de derechos de los pueblos ind铆genas, que refiere el Convenio 169 de OIT, a la Declaraci贸n de Naciones Unidas de septiembre de 2007, e incluso la reciente Resoluci贸n Pandemia y Derechos Humanos en las Am茅ricas (CIDH, 1/20 del 10 de abril del 2020, a los mapuche no les quedar谩 otro camino que estallar en desobediencia civil y salir de sus casa, lof y enfrentar la injusticia jur铆dica y pol铆tica mediante movilizaci贸n y protesta, frente al genocidio que nos ofrece la institucionalidad del Estado.

* Soci贸logo mapuche.

聽3.- La criminalizaci贸n y el miedo hacia el pueblo mapuche como instrumentos pol铆ticos del Estado chileno

Francisca Fern谩ndez Droguett *

Religi贸n mapuche - Wikipedia, la enciclopedia libreLa d茅cada de los noventa se destac贸 por la visibilizaci贸n de diversos movimientos ind铆genas en Am茅rica Latina, que se articulan en torno a un entramado social y organizativo basado en la vida comunitaria de los pueblos ind铆genas, reivindicando ideas como autonom铆a, autodeterminaci贸n y territorio, que servir谩n de sustento para la movilizaci贸n social y pol铆tica de muchos otros movimientos sociales en el continente.

Espec铆ficamente en Chile en estos 煤ltimos a帽os ha tomado fuerza las reivindicaciones territoriales mapuche tanto en el 谩mbito rural como urbano, a trav茅s de la recuperaci贸n de tierras comunales usurpadas por el Estado chileno en los inicios de la Rep煤blica, en el marco de constantes enfrentamientos con empresas extractivistas, como las forestales, que han visto aumentar sus ingresos a costa de la explotaci贸n del bosque nativo, la usurpaci贸n y el acaparamiento de las aguas. Pero sobre todo este proceso de recuperaci贸n se ha enmarcado en la reivindicaci贸n de una territorialidad ancestral, que los constituye como pueblo.

Estado y pol铆ticas del miedo

La constituci贸n del Estado chileno se ha basado en la negaci贸n e invisibilizaci贸n sistem谩tica de los pueblos ind铆genas y afro [1] que han habitado el territorio, y en torno a la hegemon铆a de una violencia legitimada por s铆 misma.聽 Si bien tuvo uno de sus puntos 谩lgidos durante la dictadura c铆vico-militar, el aparato estatal se ha sostenido desde su conformaci贸n聽 a partir de la violencia focaliz谩ndose claramente hoy en la criminalizaci贸n hacia el pueblo mapuche movilizado en el marco de la represi贸n de la protesta social en Chile.

El Estado聽 de Chile ha sido el principal agente de una pol铆tica del miedo (Pincheira, 2014) sostenida en la persecuci贸n y el asedio constante hacia luchadoras y luchadores sociales, en especial del pueblo mapuche, mediante la instalaci贸n de supuesto sentimiento de inseguridad sobre la base de la consolidaci贸n del sujeto mapuche como terrorista y hoy tambi茅n como delincuente (Fern谩ndez y Ojeda, 2015).Racismo y Militarizaci贸n en el Wallmapu | Blog | teleSUR

Es as铆 que el miedo se convierte en el principal instrumento pol铆tico del Estado (Corey, 2009) en tanto dispositivo de control y gesti贸n (Agudelo, 2013; Foucault, 2006). El miedo funciona como聽 un modo de amedrentamiento hacia acciones colectivas visualizadas como transgresoras del orden social imperante, y como fundamento de la represi贸n de sectores sociales movilizados, a trav茅s de las fuerzas policiales desplegadas en marchas y movilizaciones, y聽 mediante la persecuci贸n penal y criminalizaci贸n de dirigentes (Pincheira, 2014).

Bajo esta l贸gica la movilizaci贸n se convierte en el campo del actuar delictivo al cual reprimir, siguiendo el mismo modelo de supresi贸n de organizaciones subversivas de izquierda que se encontraban activas a inicios de la d茅cada de los noventa en la postdictadura (Acu帽a, Fredes & P茅rez, 2010). Cabe destacar que este mismo patr贸n fue aplicado hacia las comunidades mapuche movilizadas en torno a la recuperaci贸n territorial de tierras ancestrales usurpadas por el propio Estado y hoy en manos de privados.

El mapuche como amenaza

El mapuche es presentado en la escena p煤blica como amenaza (Frey, 2000), correspondiendo a un enemigo potencial por su condici贸n de riesgo (Hoecker & Tsukame, 2000) y destructor de las relaciones sociales de la ciudadan铆a. Un terrorista, en un ambiente de fuerte polarizaci贸n y consolidaci贸n de un clima permanente de riesgo, de guerra permanente (Calveiro, 2006). El miedo se generaliza y naturaliza.

La aplicaci贸n de la Ley Antiterrorista ha sido uno de los mecanismos legales tanto de los gobiernos de la Concertaci贸n y la Nueva Mayor铆a (conglomerados que hist贸ricamente se han autopercibido de 鈥渃entro-izquierda鈥), como de la Alianza (que re煤ne a los partidos de la derecha liberal y conservadora), para reprimir a las comunidades mapuche. Conocida como Ley N掳 18.314, 茅sta tiene su origen en 1984, en plena dictadura c铆vico-militar, que tuvo como objetivo la persecuci贸n y el encarcelamiento de los opositores, tipificando como acci贸n terrorista el secuestro, los atentados con explosivos, amenazas, entre otras acciones.

Posteriormente, en 1991, se incluye el delito de incendio, siendo uno de los ejes de la criminalizaci贸n y encarcelamiento de autoridades mapuche los sujetos que cumplen el rol de lonko, weichafe y machi (Fern谩ndez y Ojeda, 2015), en el marco de constantes enfrentamientos de comunidades m

Luksic, Matte, Pi帽era, Angelini

apuche con empresas forestales que han visto aumentar sus ingresos a costa de la explotaci贸n del bosque nativo y el monocultivo de pino (Pairic谩n y 脕lvarez, 2011).

Desterritorializaci贸n y criminalizaci贸n

El pueblo mapuche ha visto reducido su espacio vital desde diversas pol铆ticas de desterritorializaci贸n (Toledo, 2004) en la colonizaci贸n, constituci贸n de ambas rep煤blicas (Chile y Argentina) hasta la actualidad, por medio de la creaci贸n de reducciones ind铆genas por parte del Estado (Marim谩n, 2012), la instalaci贸n de empresas extractivistas comandadas por familias como los Matte, Luksic y Angelini, que explotan de manera intensiva e ilimitada bienes comunes como bosques y aguas.

La usurpaci贸n de tierras por parte del Estado (y hoy transnacionales) ha sido la principal modalidad de ocupaci贸n territorial (Veres, 2014), la cual se ha visto intensificada con la privatizaci贸n de tierras y agua, mediante la instalaci贸n de forestales, proyectos hidroel茅ctricos, industrias de la celulosa, salmonicultura y miner铆a.

La represi贸n contra autoridades mapuche responde tambi茅n a la extensi贸n del control y聽 apropiaci贸n de la naturaleza por parte del Estado y transnacionales, por lo que no es casualidad que hoy est茅 en aumento la criminalizaci贸n de las figuras espirituales, como es el caso de la machi Francisca Linconao, quien fue acusada de participar en el ataque incendiario que dio muerte al matrimonio Luchsinger-Mackay, en el fundo Granja Lumahue, mismo caso en que fue condenado el machi Celestino C贸rdova, despu茅s de un largo proceso en el que se aplic贸 la Ley Antiterrorista y en el que hubo once imputados que debieron ser absueltos luego de que un supuesto 鈥渢estigo clave鈥 acusara a la fiscal铆a de arrancar declaraciones mediante tortura.

Otro caso emblem谩tico es el de la machi Millaray Huichalaf, acusada de la quema del fundo Pisu Pisu茅 junto otros comuneros, como el lonko (del Puelmapu, territorio mapuche en Argentina) Facundo Jones Huala, quien se encuentra actualmente preso en la ciudad de Temuco bajo una condena de 9 a帽os de c谩rcel.

Cabe destacar que durante el encarcelamiento de estas autoridades se le impide llevar a cabo sus ceremonias y ritualidades, correspondiendo a otro mecanismo de control y disciplinamiento corporal (Jer茅z, 2013). Los propios cuerpos de estas autoridades devienen en la materialidad del delito, en tanto cuerpo sancionado, sometido y vigilado (Fern谩ndez y Ojeda 2015). Uno de los hitos respecto del control ejercido por sobre el cuerpo es la exigencia en algunas audiencias del despojo de la vestimenta tradicional.

En este mismo escenario de criminalizaci贸n se insertan los casos de asesinato de Macarena Vald茅s, en la comunidad de Tranguil, Panguipulli, y Camilo Cantrillanca, de la comunidad de Temucuicui, Ercilla.

Macarena Vald茅s fue encontraba muerta y colgada en las afueras de su vivienda el 22 de agosto del 2016 (durante el gobierno de Michelle Bachelet, Nueva Mayor铆a), estableci茅ndose tempranamente por parte del Servicio M茅dico Legal como causa de muerte el suicidio, sin embargo organizaciones sociales y familiares gestionan una segunda autopsia donde se establece que fue colgada luego de encontrarse muerta.

Esto fundamenta la versi贸n de asesinato a causa de la lucha que encabezada junto a su compa帽ero Rub茅n Coll铆o por la defensa del territorio en el sector de R铆o Tranguil ante la instalaci贸n de una Mini Central de la empresa RP Global聽 y de su cableado de alta tensi贸n. Hasta el momento no existe ning煤n avance respecto de la investigaci贸n que lleva a cabo la Fiscal铆a.

Camilo Catrillanca fue un comunero mapuche asesinado el 14 de noviembre del 2018 al recibir, por la espalda, un tiro en su cabeza por parte del sargento Carlos Alarc贸n, miembro del Comando Jungla, durante el operativo del Grupo de Operaciones Policiales Especiales de Carabineros de Chile apodado con ese nombre, creado durante el segundo gobierno de Sebasti谩n Pi帽era (Alianza) a modo de polic铆a antiterrorista en territorio mapuche, siendo sus miembros formados en Colombia y Estados Unidos para el combate contra grupos subversivos.

Camilo en el momento de su muerte se encontraba manejando un tractor junto a un adolescente de 15 a帽os. Seg煤n la versi贸n de la polic铆a,聽 supuestamente se le dispar贸 por haber participado de un asalto a un veh铆culo, hecho que nunca se corrobor贸. El 09 de mayo del a帽o en curso la Fiscal铆a dio por cerrada la investigaci贸n para dar inicio a la preparaci贸n del juicio oral.

A modo de cierre

M谩s de una quincena de comuneras y comuneros mapuche han sido asesinados en el periodo posterior聽 a la dictadura c铆vico-militar en Chile (1973-1990), en el marco de pol铆ticas represivas por parte de los gobiernos de turno. Casos como el de Alex Lem煤n, asesinado el 2002 durante la ocupaci贸n del fundo Santa Elisa, propiedad de la Forestal Mininco; de Julio Alberto Huentecura Llancaleo, asesinado el 2004 supuestamente en una ri帽a al interior de la Ex Penitenciar铆a de Santiago, luego de haber sido detenido en Osorno y trasladado a Santiago.

AZdem谩s, la desaparici贸n forzada de聽 Jose Huenante Huenante en el 2005 en la ciudad de Puerto Montt; el asesinato de Mat铆as Catrileo en el 2008 y al a帽o siguiente de Jaime Mendoza Coll铆o, constituyen piezas de un engranaje represivo sostenido de manera sistem谩tica desde la instalaci贸n de discursos y pol铆ticas del miedo, en que toda diferencia y fisura con el relato unificador del Estado naci贸n se convierte en material de peligrosidad. No es casualidad que mapuche, migrantes, estudiantes, disidencias sexuales, entre otras posiciones de sujeto, conformen hoy el nuevo campo de criminalizaci贸n.

* Antrop贸loga, mag铆ster en Psicolog铆a Social, doctora en Estudios Americanos (menci贸n Pensamiento y Cultura), docente de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, parte del Movimiento por el Agua y los Territorios, de Somos Cerro Blanco y del Comit茅 Socioambiental Coordinadora Feminista 8M.

4.-Mapuches, los guerreros de la Patagonia

Cristina Barraza *

Los mapuches, gente de la tierra, seg煤n ellos mismos se llaman en su lengua, la mapudungun, conformaron el pueblo originario m谩s n煤meros de la actual Patagonia argentina y chilena. El pueblo, a la hora de la llegada de los conquistadores estaba, compuesto de gente que, como ahora, son fornidos y de baja estatura.

Es celebre la descripci贸n que hace el soldado y poeta espa帽ol Alonso de Ercilla y Z煤帽iga (1533-1594) sobre los varones de la regi贸n de Bio Bio en la Patagonia chilena:

鈥淪on de gestos robustos, desbarbados, bien formados los cuerpos y crecidos, espaldas grandes, pechos levantados, recios miembros de nervios bien fornidos; agiles, desenvueltos, atrevidos, duros en el trabajo, sufridores de fr铆os mortales, hambres y calores.鈥

Decimos que los mapuches eran originarios de estas tierras del sur de Am茅rica por cuanto se denominan de esa manera a aquellos pueblos cuyos habitantes son los primeros de una tierra o de una regi贸n geogr谩fica, todo lo cual ha quedado demostrado cient铆ficamente en relaci贸n a las tierras que hoy pertenecen a Chile aunque no tan certeramente en relaci贸n a la Patagonia argentina, cre谩ndose por ello una discrepancia entre historiadores, antrop贸logos, soci贸logos y estudiosos de la materia.Los Guerreros Mapuches Guerrero Weichafe 鈥 Conas - Mapuches ...

En efecto existen dos teor铆as en relaci贸n al reconocimiento de este pueblo como originario de Argentina. La primera les niega esa condici贸n por cuanto los considera 鈥渋ndios chilenos 鈥測 atribuye su existencia en nuestro territorio el haber invadido y exterminado a los tehuelches, a quienes si se los reconoce como originarios. Esta teor铆a es reivindicada por gran parte de la sociedad, en especial de la patag贸nica y es avalada por opiniones de parte de los cient铆ficos abocados al estudio pol茅mico tema que contin煤a debati茅ndose hasta hoy.

La segunda, que cuenta con el aval de historiadores y antrop贸logos de diferentes Universidades nacionales y de investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog铆a (Conicet), afirma que los mapuches viv铆an en estos territorios antes de que existieran los estados, ocupando territorios a ambos lados de la Cordillera de los Andes, y que, previo a la conquista, hab铆a mapuches en lo que hoy es Argentina, como tambi茅n tehuelches en lo que actualmente es el territorio chileno. Es m谩s, se sostiene que ambos pueblos se fundieron por alianzas matrimoniales y por desplazamientos, a tal punto que hoy, por ejemplo en la Provincia de Chubut existen familias que se consideran mapuche 鈥搕ehuelche.

A la llegada de los conquistadores espa帽oles es posible afirmar que una parte muy significativa del territorio chileno estaba ocupado por grupos ind铆genas que hablaban una misma lengua, pudi茅ndose estimar, por descripciones de cronistas de la 茅poca que conformaban una poblaci贸n de 1.000.000 de personas.

Seg煤n evidencias arqueol贸gicas, al estudiar los patrones de asentamientos, las cer谩micas, los cultivos, etc. se ha podido concluir que, en alg煤n momento 800 a 1000 a帽os AC, estos pueblos ya habitaban el territorio de Chile Es m谩s, hay evidencias en el sitio arqueol贸gico de Monte Verde, en Puerto Montt, que existi贸 poblaci贸n humana desde hace 13.000 a帽os.

Hoy, seg煤n varias ONG, la cantidad de personas consideradas mapuches en Chile oscila entre 800.000 y Parte de la c煤pula de las FARC planear铆an trasladarse a la Patagonia1.400.000, siendo esta 煤ltima cifra la que tambi茅n estiman las organizaciones ind铆genas. A su vez, en Argentina, se calcula que existen alrededor de 100. 000 personas de esta etnia, en su mayor铆a habitando en las provincias de Chubut, Neuqu茅n, Rio Negro y Buenos Aires. En particular es importante la presencia de estos grupos en el Parque Nacional Lan铆n donde residen 7 comunidades, constituidas por aproximadamente 3.000 personas, que ocupan unas 24.000 Ha en territorios que consideran como propios.

Si bien existen estudios que agrupan a los ind铆genas de habla mapuche d谩ndoles diferentes denominaciones, seg煤n el lugar en el que habitan, para ellos no existen diferencias, y de todos estos grupos el llamado araucano (denominaci贸n impuesta por los conquistadores), fue el que se resisti贸 exitosamente a ser colonizado, logrando rechazar en primer t茅rmino a los Incas y posteriormente, durante muchos a帽os, ofrecieron fuerte resistencia a los espa帽oles. Ellos habitaban en el territorio chileno al Sur del rio Biob铆o.

El pueblo mapuche reconoce a su territorio como base de su existencia y cultura, nadie es due帽o de la tierra seg煤n su concepci贸n cosmol贸gica y solamente le pertenece a quienes la habitan. Este concepto es de gran importancia para comprender el porqu茅 de los reclamos permanentes por su territorio, que contin煤an hasta nuestros d铆as.

Su cosmovisi贸n

Las religiones ind铆genas del mundo siempre han buscado respuestas sobre los interrogantes del ser humano en relaci贸n con la naturaleza, el medio ambiente, las relaciones reciprocas, y los efectos de la naturaleza sobre los seres vivientes y las cosas materiales. La identidad del mapuche, en forma similar, se liga a la tierra y a la naturaleza, y desde ese lugar se funde con lo sagrado, lo cual est谩 representado por las divinidades y los antepasados.

cosmovision mapuche - Revista EnfoqueLa palabra mapu o tierra es esencial en el contexto cultural mapuche. Pareciera ser que en su imaginario religioso no se puede separar mapu (la tierra) de wenumapu (que es plano superior donde se encuentran los seres protectores y los esp铆ritus de los antepasados), solo as铆 se garantiza la reciprocidad entre un orden natural y un orden sobrenatural. Por ello, la tierra no es propiedad de nadie en particular, sino patrimonio de toda la comunidad.

En la cultura mapuche el universo se representa como planos superpuestos. En los superiores habitan los seres protectores y los esp铆ritus de los antepasados, en el intermedio habitan los seres humanos, los animales, las plantas y ciertos seres espirituales y en el subterr谩neo habitan los seres hostiles a la humanidad o wekuf眉.

El rito es el que convoca y une al mapuche y es en esos espacios ceremoniales en donde se recrean el conjunto de las tradiciones sagradas y profanas que las divinidades legaron a los antepasados. Es importante conocer el concepto que poseen de reciprocidad con Ngenech茅n o Ser Supremo para comprender el sentido de esos ritos. El hombre debe devolver a la divinidad, con acciones, el equilibrio con el todo que pudo haber roto.

El Nguillatun

El m谩s importante de los cultos es El Nguillatun, ceremonia que congrega a un gran n煤mero de personas perteneciente a varias comunidades y que provienen de distintos lugares, a veces muy distantes. En ese rito la tribu, con su presencia f铆sica en el lugar, le 鈥減aga 鈥渁 la divinidad haciendo contacto con ella, siendo esa uni贸n espiritual beneficiosa para todos.

En esa energ铆a colectiva, fuerte, se olvida todo, nadie ah铆 es bueno o malo y en esa reciprocidad queda clara la visi贸n mapuche sobre el ser humano: la responsabilidad de los hechos de la naturaleza es del hombre que, por su descuido, ha realizado inadecuadamente los ritos a los antepasados y a las divinidades originando as铆 incluso las grandes calamidades como las epidemias, las sequias, las inundaciones etc.

En su cosmovisi贸n el ser humano tiene una responsabilidad c贸smica y con la realizaci贸n del Nquillatun la comunidad realiza una contribuci贸n para restablecer el orden y los desequilibrios que ha causado. Este es un ritual que pone en contacto rec铆proco al mundo profano con el mundo sagrado, con el fin de mantener el equilibrio en el universo.

El Solsticio En La Cosmovisi贸n Mapuche 禄 SER AZULTambi茅n, como parte de la ceremonia, en donde adem谩s se canta, se baila, se come y se bebe, se desarrollan rituales que simbolizan la lucha contra los esp铆ritus del mal, los llamados wekuf眉.

Esta ceremonia de organizaci贸n compleja, dura tres d铆as y posee tambi茅n un aspecto de sacrificio, como parte de los pedidos de protecci贸n y de favores a la divinidad y a los antepasados y es encabezada siempre por un lonko. Aquel que la encabeza tendr谩 a su cargo el sacrificio de un animal, generalmente un cordero, al cual se lo deg眉ella y su coraz贸n es ofrecido, cuando a煤n late, a Ngenechen, Padre y Madre, y a los antepasados. Luego, su sangre es usada para rociar el resto de las ofrendas que m谩s tarde se quemaran.

Es asimismo destacable en la cosmovisi贸n mapuche el uso de los colores y su simbolog铆a. El color negro es el color madre, es la base en donde los dem谩s colores se posan, pero tambi茅n representa lo oscuro, los esp铆ritus tenebrosos, y para diferenciar ambos simbolismos, cuando es opaco significa la oscuridad, si es brillante asume un significado de lo estable.

El amarillo representa al sol y a la renovaci贸n; el azul simboliza el universo, el orden, la vida, la espiritualidad y lo sagrado; el blanco representa la pureza, la curaci贸n, la longevidad y tambi茅n la sabidur铆a y prosperidad; a su vez el rojo es s铆mbolo de poder y fuerza, sobre todo de la lucha mapuche y su memoria de esos acontecimientos y el verde representa la naturaleza, la fertilidad la tierra y es el s铆mbolo de lo femenino. Todos estos colores aparecen en la bandera mapuche.

Su organizaci贸n social

Los mapuches se organizaban principalmente por los lazos familiares, con mayor fuerza en la l铆nea paterna, considerando como factor determinante de ello que practicaban la poligamia ya que cada hombre pod铆a casarse con cuantas mujeres le permitieran sus recursos. La mayor铆a pose铆a dos o tres esposas pero los m谩s ricos llegaban a poseer seis .Se valoraba tener muchos hijos y la mujer, lejos de ser una carga, constitu铆a la fuente m谩s importante de producci贸n. La primera esposa era la due帽a del hogar, circunstancia reconocida por las restantes y su hijo mayor, sin importar cuando naciera ser铆a considerado el primog茅nito.

Los sacerdotes, llamados machis eran en su mayor铆a mujeres ya que conoc铆an el valor curativo de las plantas y se las consideraba intuitivas, perceptivas y hasta dotadas de la facultad de hipnotizar.

A su vez las familias con un tronco com煤n se reun铆an en grupos denominados lof y sus rucas (que en mapudungun significa casa) se establec铆an cerca unas de otras, para facilitar as铆 la colaboraci贸n entre todos; cada lof, pose铆a un lonco, palabra que significa 鈥渃abeza 鈥渆n mapudungun.

El cargo de lonco posee aspectos religiosos, pol铆ticos y administrativos y puede recibirse por descendencia familiar, o por nombramiento de su comunidad, siendo generalmente ejercido por personas mayores. Los asuntos internos se discut铆an en los cahuines, en donde se reun铆an los indios principales y todos los que estaban unidos por un t贸tem

Se conformaban asimismo, en tiempos de dificultades o guerras, grupos de mayor tama帽o formados por varios lofs, esas agrupaciones llamadas rehues estaban a cargo de un jefe, llamado toqui. Las reuniones de varios grupos tot茅micos e denominaba levo y llegaban a reunirse de 1500 a 4000 personas. All铆 se tomaban decisiones colectivas no solo sobre las propias comunidades sino tambi茅n sobre lo resuelto en otros levos, sobre la guerra, la paz y otros conflictos.

Este pueblo carec铆a de cohesi贸n pol铆tica y social ya que reconoc铆a autoridad en diversas instituciones o personas seg煤n las circunstancias y la autoridad m谩xima global era inexistente.

Sus viviendas, las rucas eran construidas con materiales provenientes de la naturaleza, usando madera, totora, junquillo etc. y pose铆an un gran tama帽o dada la vasta organizaci贸n familiar descripta, llegando alguna a medir hasta 120 metros cuadrados.

El fog贸n o kultralwe era un detalle fundamental en cada vivienda, ya que con 茅l se calefaccionaba y se alumbraba la vivienda, prepar谩ndose all铆 tambi茅n los alimentos. Sus principales formas de subsistencia eran la caza, la pesca y la recolecci贸n de los pi帽ones del Pehuen u Araucaria, esta 煤ltima actividad persiste hasta nuestros d铆as. Con dicho fruto preparan comidas y bebidas .Fueron posteriormente incorporando la cr铆a de animales y la agricultura.

La familia era la encargada de trasmitir los saberes a los ni帽os tanto en lo cultural como en lo econ贸mico, siendo que ambos aspectos se encontraban unidos y eran indisolubles, se ense帽aba todo a partir de la pr谩ctica de las tareas cotidianas, como la elaboraci贸n de tejidos y alimentos, o la cr铆a del ganado.

Practicaban la exogamia, es decir que la pareja se buscaba fuera del grupo familiar de pertenencia.

Su lengua, m煤sica y arte textil

LA LENGUA

En primer t茅rmino diremos que la lengua mapudungun es una lengua aislada, lo que implica que no posee parentesco con ninguna otra y que, a la espera de mayores investigaciones, tambi茅n se la encuadra como una lengua no clasificada, siendo el significado de su nombre la frase: 鈥渉abla de la tierra鈥. En ella existen 6 vocales, entre 20 y 22 consonantes y entre 26 y 28 fonemas. Del mapudungun han pasado al espa帽ol muchas palabras sobre todos de nombres de sitios, plantas o animales (por ejemplo coihue < koywe) o Lan铆n, Nahuel Huapi, Temuco, Pehuajo etc.)

Los mapuches no ten铆an escritura cuando llegaron los conquistadores por lo que para escribirlo se usa el alfabeto latino. La primera gram谩tica del mapudungun fue escrita por el Jesuita Luis de Valdivia en 1606; esta y otras obras similares y posteriores, fueron de uso imprescindible para los sacerdotes de las misiones religiosas, en su tarea de evangelizaci贸n.

Si bien durante la 茅poca colonial, el uso de la lengua disminuyo en diversas regiones, debido, principalmente ,al proceso de mestizaci贸n que los mapuches eleg铆an para evitar la esclavitud de los descendientes en las encomiendas, en la regi贸n al sur del Rio Biob铆o continuo siendo la lengua habitual, ya que ese grupo de ind铆genas fue el m谩s resistente a la conquista , habiendo logrado incluso rechazar, en 1598, al conquistador espa帽ol ,oblig谩ndolo a abandonar las siete ciudades espa帽ola establecidas en la zona, las que fueron destruidas Es esta zona del vecino pa铆s chileno la que conserva en la actualidad mayor cantidad de miembros de esta etnia.

Actualmente en Argentina el mapudungun coexiste con el castellano y funcionan incluso varias escuelas interculturales, por ejemplo en la provincia de Neuqu茅n, que son biling眉es, con sus ventajas y desventajas. Poseen a su favor la integraci贸n intercultural y, como dificultad, que la alfabetizaci贸n en castellano requiere un mayor tiempo de aprendizaje.

EL ARTE TEXTIL

El arte textil Mapuche / C谩psula de video con el testimonio de ...Se han encontrado evidencias de tejidos en las zonas australes de Chile y Argentina que datar铆an de 1300 DC suponi茅ndose que este arte pudo haber llegado a trav茅s de contactos con las culturales andinas de Ecuador y Per煤.

Los testimonios de los conquistadores rebelan que los ind铆genas vest铆an prendas tejidas con pelos de cam茅lidos que ellos mismos confeccionaban. La prenda m谩s com煤n era y es el chamal, una manta cuadrada que los hombres usaban en la cintura, como pantal贸n y las mujeres usaban de a dos, una en los hombros y otra como pollera.

Los tejidos eran confeccionados por las mujeres y trasmitidos sus conocimientos, oralmente, de generaci贸n en generaci贸n.

LA M脷SICA, LOS INSTRUMENTOS Y LA DANZA

La m煤sica en esta cultura es parte primordial de los ritos religiosos, por lo que no es una mera expresi贸n art铆stica y, seg煤n la ocasi贸n, conecta los 谩mbitos terrenales con los espirituales, produciendo, tambi茅n, efectos curativos. La m煤sica puede ser vocal o instrumental.

Poseen instrumentos de viento, de percusi贸n, de cuerdas y otros que suenan al ser sacudidos. De los instrumentos de viento el m谩s conocido y que ha llegado a 聽nuestros d铆as es la Trutruka, una trompeta natural con pabell贸n de cuerno. Se fabrica con ca帽a colihue que se vac铆a previamente para luego recubrirla con tripas de animales, principalmente caballos, para 聽evitar la fuga del aire; en un extremo se coloca un cuerno vacuno atado con tientos, para amplificar el sonido. Este instrumento puede medir entre 2 y 5 metros.

El Kultrum, es el instrumento sagrado m谩s utilizado, es de percusi贸n y su aspecto es similar 聽a un timbal. Su cuerpo se 聽construye con madera de 聽canela o laurel, que son arboles sagrados, y 聽lleva, en su parte superior, un parche de cuero de potro, guanaco u oveja. Antes de tensar el parche la Machi (sacerdote, consejera, sanadora y protectora del pueblo) canta hacia el interior de la caja, para dejar su alma en ella e introduce peque帽os objetos sagrados que luego suenan al sacudir el instrumento .

En el parche se dejan plasmado el s铆mbolo del universo mapuche ya que el Kultrun representa, en la cosmovisi贸n mapuche, a la mitad del mundo, dada su forma semi esf茅rica. Se representan all铆 los cuatro puntos cardinales, considerados los poderes omnipotentes de Ngnechen, en una cruz que tambi茅n contiene en los espacios intermedios la referencia a las cuatro estaciones del a帽o. La cruz se pinta generalmente con sangre de alg煤n animal sacrificado y tiene en si misma 聽m煤ltiples significados sagrados.

Como instrumento de cuerdas poseen el Kunkul kaweque, que es un arco hecho con colihue y 聽un hueso de caballo tensado con una cuerda fabricada con crines de caballo, fibras vegetales o 聽cuero.

Y, entre aquellos instrumentos que suenan con la sacudida, est谩 la Wada, fabricada con una calabaza con peque帽as piedra o semillas en su interior.

El baile posee, como ocurre con la mayor铆a de los pueblos originarios de Am茅rica, un car谩cter ritual y es protagonista principal en las ceremonias mapuches, representando la armon铆a entre el hombre y su entorno y asimismo la relaci贸n de ellos con los mundos espirituales. Por ello puede afirmarse que los bailes son la expresi贸n pura de la cosmovisi贸n mapuche.

Entre las danzas se destaca聽 el purun, protagonista central en la ceremonia del 聽Nguillatun. 聽Los participantes bailan en filas semicirculares mirando al altar ritual y siempre se baila en c铆rculo, para restablecer el orden, para unir lo desunido. La trutruca y el kultrun marcan el ritmo de la danza que puede durar hasta media hora, y que siempre se baila en parejas (puede ser un abuelo y su nieta), continuando el movimiento hasta que los caciques lo den por finalizado.

Existen tambi茅n danzas m谩s populares o recreativas como el baile del avestruz o choique puru que tambi茅n son realizadas en fiestas familiares,y otras que tienen car谩cter curativo, como la machi purun que 聽se baila, entre otras ocasiones, cuando se inaugura una ruca.

LA ORFEBRER脥A

La presencia de la metalurgia en el pueblo mapuche, al igual que en otros pueblos andinos puede encontrarse desde 聽la 茅poca prehisp谩nica. Sin embargo, la orfebrer铆a en plata adquiri贸 gran relevancia al interior de la comunidad mapuche, a fines del siglo XVIII, comenzando a ser desarrollada en forma intensiva por h谩biles artesanos que lograron crear una gran diversidad de formas y estilos.

Es interesante conocer c贸mo se hac铆an los artesanos del metal para la realizaci贸n de sus obras. Esto se relaciona con el comercio que se fue incrementando en el que participaban los poderos caciques de la sociedad mapuche.

Hacia fines del siglo XVIII se consolid贸 en territorio hoy chileno, en la zona lindera聽 de聽 un espacio de interacci贸n e intercambios comerciales entre espa帽oles y mapuches.聽 Los mapuches tra铆an desde el聽 lado oriental de la cordillera caballos y ganado vacuno, producto de sus andanzas por estas tierras y eran pagados por los espa帽oles con algunas mercanc铆as y con monedas de plata Estos 煤ltimos entregaban principalmente ganado vacuno y caballar y recib铆an en pago de los espa帽oles mercanc铆as varias y monedas de plata en gran cantidad. Estas monedas comenzaron a utilizarse como materia prima por los artesanos en lugar de usarse como valor de intercambio.

Orfebrer铆a de plata mapuche

Los orfebres martillaban y fund铆an las monedas para luego confeccionar distintos art铆culos, algunos usados para los arreos y aperos de los longkos聽 o jefes 聽y tambi茅n se convert铆an en alhajas para las mujeres. Estas joyas de plata daban categor铆a social聽 a los jefes y a sus mujeres quienes luc铆an las alhajas adornando sus trajes rituales y festivos Entre 1840 y 1870 la difusi贸n de los ornamentos de plata lleg贸 a remplazar a los聽 antiguos adornos hechos con cuentas de colores o chaquiras.

Durante el siglo XIX, per铆odo de auge de la plater铆a mapuche, se multiplicaron las formas de las piezas y sus dise帽os y decoraciones. No obstante, este fuerte desarrollo en la orfebrer铆a decay贸 con los procesos hist贸ricos conocidos como Conquista del Desierto en Argentina y Pacificaci贸n de la Araucan铆a en Chile, ya que estos produjeron un abrupto cambio de vida en los mapuches, por la perdida de territorios, la prisi贸n, las enfermedades y la enemistad con los blancos circunstancias que fueron en desmedro de su cultura y la orfebrer铆a quedo tambi茅n perjudicada por ello.

En la actualidad, sobre todo en la Regi贸n de la Araucan铆a chilena sigue presente la tradici贸n orfebre entre los plateros. La producci贸n actual, de menor escala, se dedica mayoritariamente a reproducir los sofisticados dise帽os ancestrales de formas antropoformas, fitomorfas, ornitoformas y geom茅tricas, en reducidas proporciones. Otras 聽piezas frecuentes en el pasado 聽relacionadas a lo ecuestre y a los objetos cotidianos, dejaron de realizarse.

La defensa de su territorio y su cultura 聽

Aunque la historiograf铆a tradicional ha querido convencer de que la aparici贸n de este pueblo se habr铆a producido entre los siglos XVIII y XIX lo cierto es que, como se ha visto, estudios arqueol贸gicos, relatos de misioneros y viajeros y la memoria oral del propio pueblo demuestran que el asentamiento mapuche en una amplia zona cercana a la Cordillera de los Andes, se remonta a 茅pocas muy anteriores a esos siglos. Este pueblo, convencido de sus derechos sobre la tierra ocupada por sus ancestros la defienden hasta nuestros d铆as de la apropiaci贸n que el blanco (winka) ha realizado de esos territorios para su explotaci贸n comercial y聽 conforme聽 su visi贸n tambi茅n la defienden de su degradaci贸n y del desequilibrio que esas acciones producen en la naturaleza.

En cuanto a la presencia del pueblo mapuche en lo que hoy es hoy territorio argentino vale considerar que a principio del siglo XVI una enorme ola migratoria hacia el oriente de los Andes introduciendo con mayor fuerza 聽su cultura y sobre todo su lengua, la que fue adoptada por otras 聽tribus. Fue una verdadera oleada cultural que acrecent贸 la presencia de la sangre mapuche, principalmente en la actual Provincia de Neuqu茅n y el sur de la de Mendoza.

Campa帽a del Desierto: Expropiaci贸n de tierras mapuche y sometimiento

EN CHILE

En la defensa de sus tierras los mapuches, mayoritariamente asentados en lo que hoy es el territorio chileno, resistieron, aguerridamente, primero la invasi贸n del Imperio Inca, frenando definitivamente su expansi贸n hacia el Sur, 聽y luego, la de Espa帽a, durante todo el siglo XVI, logrando expulsar a los espa帽oles de su territorio, durante algunos periodos. La llamada 聽Guerra de Arauco, en territorio chileno, se prolong贸 durante toda la primera mitad del siglo XVII hasta la 煤ltima gran rebeli贸n mapuche de 1655, fecha desde la cual las relaciones fronterizas se distendieron.鈥

A lo largo del tiempo la sociedad mapuche fue modific谩ndose, en primer t茅rmino por la necesidad de crear grandes ej茅rcitos para luchar contra el invasor y simult谩neamente tambi茅n porque 聽debieron crear 聽una mejor organizaci贸n para comerciar con los europeos y as铆聽 fortalecerse econ贸micamente, buscando tener 聽un mejor lugar en la negociaci贸n de los parlamentos. Estos eran los espacios en donde de una manera pomposa y ceremonial se reun铆an los caciques con los representantes de las fuerzas espa帽olas y posteriormente con el Gobierno de Chile, a fin de acordar soluciones pacificadoras, en la interminable Guerra del Arauco y fueron instaurados por las fuerzas invasoras copiando las estructuras de deliberaci贸n del propio pueblo mapuche.

El enfrentamiento armado entre mapuches y espa帽oles abarco todo el periodo colonial, puede considerarse que finalizo en la etapa republicana y fue denominado LA Guerra del Arauco 聽la cual tuvo su periodo de mayor belicosidad entre los a帽os 1550 y 1656.

El pueblo mapuche, activo y belicoso se resisti贸 asimismo a los abusos cometidos durante 聽la colonizaci贸n, en las llamadas 鈥渆ncomiendas鈥, sistema de trabajo聽 que resultaba ser una explotaci贸n de la mano de obra ind铆gena en favor de la agricultura o la miner铆a. Consist铆a en la asignaci贸n, por parte de Espa帽a, a sus s煤bditos, en reconocimiento por los servicios prestados en la conquista, de una cantidad de abor铆genes, para que, bajo su responsabilidad los evangelizara, pudiendo percibir los beneficios obtenidos con聽 el trabajo de ellos. El encomendero era, por lo tanto, quien dispon铆a de la vida de los ind铆genas. Este sistema se utiliz贸 en todo el territorio de la Am茅rica colonizada.

Las injusticias del sistema y los maltratos vieron crecer en el pueblo mapuche un odio hacia los blancos, que produjo que la poblaci贸n ind铆gena se organizara militarmente, logrando ser grandes estrategas gracias a l铆deres de la estatura de Lautaro y Caupolic谩n.

As铆 este pueblo, llevando siempre la iniciativa de la lucha, fue imponiendo respeto a sus rivales ya que, utilizando diferentes t谩cticas militares, con 聽malones, campeadas y malocas produc铆an muertes, exterminio, destrozo de sembrad铆os, de viviendas 聽e incendio de ciudades. Sin duda esta regi贸n聽 hubiera sido muy f谩cilmente defendida de los espa帽oles si los estos 煤ltimos 聽聽no hubieran contado con ind铆genas de las encomiendas, que pose铆an un odio ancestral hacia los mapuches y 聽que los apoyaron con sus conocimientos de la geograf铆a de la zona y tambi茅n sirvi茅ndoles 聽como esp铆as.

Dem谩s est谩 decir que esta guerra contribuyo 聽grandemente al empobrecimiento de la zona habitada por los mapuches 聽la cual, potencialmente era rica en recursos.

Cabe destacar asimismo la gran capacidad de los mapuches en adoptar, copiando y mejorando, los elementos y t谩cticas de los colonizadores, llegando a poseer una caballer铆a superior a la de los espa帽oles y una infanter铆a de primer nivel de entrenamiento.

Contribuyo asimismo a la prolongaci贸n del conflicto y a los fracasos de Espa帽a en doblegar a los mapuches, los errores cometidos por la Corona en la selecci贸n de los hombres que designaba como Gobernadores y 聽pon铆a al mando de las tropas, las cuales, por otra parte, estaban formadas por ancianos, enfermos, vagabundos y ociosos, ya que los mejores hombres hab铆an sido sacrificados en la conquista o en las guerras europeas.

Si bien los Gobernadores designados hab铆an sido exitosos en las conflagraciones europeas, se les asignaba un plazo exiguo de dos a帽os para terminar con el conflicto, lo cual imposibilitaba su 茅xito ya que el solo hecho de comprenderlo y de conocer el terreno les llevaba gran parte de聽 ese plazo, sumado a que los refuerzos y los recursos financieros 聽que Espa帽a enviaba, a su pedido, era escasos e insuficientes. La peque帽a cantidad de armas que se enviaban eran el sobrante de las guerras europeas .

El fracaso entonces en el cumplimiento de la misi贸n recib铆a las quejas de Espa帽a y su inmediato reemplazo. Los conquistadores demostraron una incapacidad de adaptaci贸n al modelo de lucha lo que genero la prolongaci贸n de la guerra.

As铆 los gobernantes se fueron sucediendo en sus fracasos, el mayor de los cuales fue el 23 de Diciembre de 1598, cuando el entonces Gobernador, Martin O帽ez de Loyola, pierde la vida en Curalaba, a orillas del rio Lumacu. La crisis que sigui贸 a este hecho fue de tal magnitud que聽 todas las ciudades del sur del Biob铆o 聽fueron desalojadas.

La crisis se transform贸 en un grave trance 聽econ贸mico por la p茅rdida de explotaciones mineras y agr铆colas en la zona ahora ocupada solo por los mapuches.

Para restablecer el orden se design贸 a un veterano y reputado estratega militar Alonso de Ribera quien 聽ide贸 una soluci贸n聽 basada, fundamentalmente, en dos pilares; una guerra ofensiva con el establecimiento de una frontera de guerra en las m谩rgenes del Biob铆o聽 con gran despliegue militar, y una defensiva que le 聽impuso, en cierta forma, 聽uno de los primeros sacerdotes jesuitas llegados al pa铆s el Padre Luis de Valdivia, basada en la evangelizaci贸n pac铆fica. Sin embargo, los escasos e intermitente recursos financieros que llegaban para el ej茅rcito, de casi 2000 hombres, que Ribera formara produjeron deserciones y motines, el conflicto era percibido como muy duro y en apariencia interminable.

En el a帽o 1608聽 el Rey Felipe III, autoriz贸 la esclavitud de los mapuches justificando la decisi贸n en la sublevaci贸n contra la Corona y en el ataque sufrido por los misioneros que pretend铆an evangelizarlos en la fe cristiana, exceptuando solamente a aquellos ind铆genas que se convirtieran al 聽cristianismo.

El 聽Padre Luis de Valdivia formulo la alternativa de lo que se conociera como la Guerra Defensiva. Se trataba de una forma m谩s pac铆fica de incorporar territorios a trav茅s del dialogo y la evangelizaci贸n. Para ello Valdivia llego a aprender la lengua nativa obteniendo algunos acuerdos aunque no muy efectivos .La idea consist铆a en desmantelar los fuertes y dejar atr谩s las incursiones armadas para apoyarse exclusivamente聽 en la acci贸n de los misioneros que se internaban en la regi贸n con prop贸sitos evangelizadores.

Esta estrategia no era del agrado de Alonso de Ribera, quien, por ese entonces, ejerc铆a su segundo mandato como Gobernador, lo que no impidi贸 que en 1612 se la estableciera en forma sistem谩tica, llegando incluso a suspenderse la orden de esclavitud del pueblo mapuche .Fue una estrategia bienintencionada pero fracaso y se regres贸 al Guerra Ofensiva en 1626 continuando as铆 el conflicto armado, con 茅xitos y fracasos para ambos bandos.

Hubo sin embargo acercamiento entre los caciques mapuches 聽y las autoridades espa帽olas, y tambi茅n se llegaron a celebrar reuniones con 谩nimo de conciliar las posiciones. Entre esos parlamentos podemos destacar el de Quill铆n en 1640 y el Negrete, muchos a帽os despu茅s, en 1726. Fueren acuerdos solemnes que el Gobernador y el Rey ratificaban posteriormente, 聽en donde ambas partes asum铆an compromisos rec铆procos. Dado que 聽su cumplimiento fue 聽limitado se produjeron 聽聽nuevas insurrecciones ind铆genas y, como contrapartida, acciones represivas de los espa帽oles.

El Parlamento de Negrete logro afianzar por 聽un tiempo la paz pero las nuevas sublevaciones en la segunda mitad del siglo XVIII, motivaron 聽la restauraci贸n de la pr谩ctica de los Parlamentos .As铆 se realizaron 鈥樷 nuevos encuentros que finalizaron finalmente con la aceptaci贸n de 鈥渆mbajadores 鈥渕apuches ante las autoridades de Santiago.

Se lleg贸 as铆 una cierta pacificaci贸n y Espa帽a reconoci贸 la autonom铆a y libertad de los mapuches y estos a, a su vez se comprometieron a liberar 聽a los prisioneros blancos y dejar entrar a los religiosos cristianos .Se comprometieron tambi茅n a ser leales con Espa帽a ante cualquier invasi贸n extranjera lo que los llevo, en su mayor铆a,聽 a aliarse con la Corona en la Guerra de la Independencia.

Espa帽a聽 reconoci贸 la soberan铆a mapuche聽 en Chile , sobre聽 las tierras ubicadas al Sur del Biob铆o ,en el tratado de Quillin en 1640 y esta decisi贸n afecto tambi茅n al pueble mapuche ubicado al Este de la cordillera en los territorios que muy posteriormente formar铆an parte del territorio Argentino. Tan es as铆 que una delegaci贸n numerosa de puelches ( mapuches al este de la cordillera) concurri贸 al parlamento y al d铆a siguiente de su celebraci贸n聽 suscribi贸 el mismo tratado con el gobernador espa帽ol en estas tierras que hoy forman parte de nuestro pa铆s.

Debemos destacar que durante la guerra de la independencia chilena y argentina el pueblo Mapuche respeto a ultranza lo convenido en los Parlamentos , sobre todo en el de Negrete que confirma y refuerza los anteriores, en el sentido de聽 acompa帽ar a la Corona Espa帽ola en los conflictos armados. Este profundo 聽compromiso de lealtad, ratificado en el Parlamento de Quillin, y el aporte de聽 unos 6000 guerreros mapuches llevo a Espa帽a a restablecer su soberan铆a hasta 1817, aunque posteriormente la perdiera en las 煤ltimas batallas que tuvieron lugar en 1832. Durante este 煤ltimo periodo tambi茅n el pueblo mapuche se involucr贸 en la contienda defendiendo la corona espa帽ola con quien hab铆a logrado pactar el recupero de su territorio y el reconocimiento聽 de ciertos derechos.

Una vez finalizada la guerra el estatus adquirido pueblo mapuche en sus acuerdos con Espa帽a quedo en discusi贸n y tanto Argentina como Chile, a modo de represalia, se negaron a devolver a este pueblo el lugar que hab铆an adquirido. En el caso de Argentina ello se vio reflejado en las campa帽as militares iniciadas en 1820 con el fin de proceder a su extinci贸n. Los avatares de聽 las luchas internas hicieron que estas campa帽as no lograran su objetivo permitiendo as铆 la supervivencia del聽 pueblo mapuche.

Chile, por su parte, incumpli贸 un acuerdo que inicialmente celebrara en el Parlamento de Tapihue, en 1825 聽e inicio el ataque en 1861, logrando reci茅n derrotar en forma definitiva al aguerrido pueblo mapuche en el a帽o 1883 en acciones que significaron una verdadera masacre.

LA FIGURA LEGENDARIA DE LEFTRARU LAUTARO

El gran l铆der de la resistencia mapuche contra la dominaci贸n de los espa帽oles en lo que actualmente es territorio chileno fue Lautaro, (1534-1557).

Cuando solo ten铆a 11 a帽os de edad fue capturado por los colonizadores y convertido a servidumbre hasta los 17 a帽os, siendo su nombre original Leftraru , pero llamado Felipe Lautaro por los castellanos. Su cautiverio se llev贸 a cabo en la hacienda de Pedro Valdivia del cual llego a ser su paje personal. All铆 fue como se fue acostumbrando a manejar a los caballos, un animal desconocido para su pueblo, aprendiendo a montar con gran habilidad. Uno de聽 los capitanes de Valdivia le ense帽o el uso de lagunas armas y t谩cticas de taque de caballer铆a. Todos esos conocimientos los usar铆a posteriormente cuando se rebel贸 contra sus captores.

Lautaro, que nunca perdono las atrocidades que su pueblo sufriera, supo disimular su odio, a聽 la espera del momento de escapar y rebelarse. Participo con las fuerzas colonizadoras en la batalla de Andalien en la cual volvi贸 a ver los castigos despiadados que se les aplicaba a su pueblo, mutilaciones y muerte eran acciones ejemplificadores habituales del ej茅rcito espa帽ol.

Fue as铆 como planeo su fuga y su venganza, y en el a帽o聽 1552 la concreto poni茅ndose luego a disposici贸n del Lonco Colo Colo, y aunque debi贸 ganarse la confianza de su pueblo al poco tiempo se hab铆a transformado en el l铆der por su destreza y conocimiento de las estrategias militares.
Lautaro ense帽o a los mapuches,聽 durante m谩s de un a帽o, el uso del caballo, de las armas castellanas y de las t谩cticas de combate a campo abierto,聽 y a partir de ah铆 los mapuches quedaron mucho m谩s preparados para la lucha, siendo la primera batalla en la que apareciera la de Tucapel, venciendo al ej茅rcito espa帽ol, y logrando incluso capturar y matar al Gobernador Pedro de 聽Valdivia.

Posteriormente logro una nueva victoria con sus hombres 聽en la batalla de Marigue帽o, siendo este per铆odo el m谩s duro para el ej茅rcito ocupante ya que debieron retroceder abandonando ciudades importantes como la propia Concepci贸n, la que fue luego incendiada dos veces聽 por Lautaro.

Sin embargo, despu茅s de dos a帽os de ausencia de espa帽oles en la regi贸n, la hambruna y el tifus hicieron estragos en el pueblo mapuche聽 disminuyendo la fuerza guerrera del l铆der , quien igualmente logro reunir m谩s de 2.000 hombres y con ellos se atrevi贸 a cruzar, por primera vez, el Biob铆o y seguir su marcha hacia el norte.

Este ser铆a el comienzo de su fin ya que en Santiago se dispusieron聽 a repeler el avance y, el 29 de abril de 1557, en una maniobra sorpresa, de la cual participaron ind铆genas de otras tribus, como esp铆as, los espa帽oles atacaron por la noche el campamento mientras los mapuches, desprevenidos, estaban descansando. Lautaro pierde all铆 la vida a manos de una lanza enemiga. Su cad谩ver fue desmembrado y su cabeza exhibida en la Plaza de Armas de Santiago.

Actualmente, cada 29 de Abril se celebra el 鈥淒铆a de los H茅roes y M谩rtires de la Naci贸n Mapuche 鈥. Nadie m谩s tuvo su genio militar ni pudo igualar sus haza帽as, fue un gran estratega de su 茅poca.

LA LOGIA LAUTARO

Muchos a帽os despu茅s, en Europa, se fund贸 la Logia Lautaro, en referencia a este l铆der mapuche que hab铆a derrotado聽 a la Capitan铆a chilena en el Siglo XIV, siendo el Libertador de Am茅rica Don Jos茅 de San Martin uno de sus principales miembros. Fue una logia secreta y su principal misi贸n fue establecer gobiernos independientes de Espa帽a en Am茅rica Latina, siendo su influencia notoria en la independencia de Argentina y Chile, pa铆s que estaba representado en la Logia por Bernardo de O Higgins, l铆der de la independencia chilena y considerado el 聽padre de la patria.

EN ARGENTINA

Luego de la creaci贸n del Virreinato del Rio de la Plata,聽 en el a帽o 1789, los ind铆genas que hab铆an sobrevivido a la conquista de Espa帽a聽 manten铆an una frontera bien definida con los blancos, lo cual, sin embargo, no imped铆a que realizaran incursiones en las estancias 聽en busca de ganado para su alimentaci贸n.

Para entender el conflicto es necesario comprender que la relaci贸n entre indios y winkas fue compleja y con muchos matices, en donde el tema comercial posey贸 una gran importancia ya que a trav茅s de las聽 fronteras porosas que los divid铆an se hab铆a formado un verdadero comercio de ganado, de animales de nuestras pampas聽 que se vend铆an en el actual territorio chileno obtenido en los malones.

LOS MALONES

Es oportuno en este estado referirse a los malones, conocidos generalmente como las incursiones violentas聽 de ind铆genas en poblaciones blancas,聽 que causaban 聽聽depredaci贸n y el聽 cautiverio de cristianas.

Es menos conocido el verdadero objetivo de esas acciones, y la 聽relaci贸n de esos malones聽 con el comercio de esa 茅poca, entre Argentina y Chile. Lo cierto es que esas incursiones buscaban tambi茅n 聽hacerse de ganado para luego venderlo al otro lado de la cordillera. Los mapuches llevaban los animales capturados 聽arri谩ndolos por sendas complicadas, muchas de las cuales carec铆an de agua ,sufriendo el ganado desmejora y p茅rdida de peso. Sin embargo, antes de llegar a la zona en donde se comercializaban los animales eran engordados en 聽lugares con agua y pasturas, ubicados en territorios que hoy pertenecen a la 聽provincia de Neuqu茅n, en Argentina.

Seg煤n estimaciones se ha 聽afirmado 聽聽que, entre 1820 y 1870, los indios se apropiaron de 11 millones de cabezas de ganado, 2 millones de caballos y聽 2 millones de ovejas; asesinaron o capturaron a 50.000 personas, y sustrajeron bienes por valor de 20 millones de pesos.

Las聽 acciones comerciales聽 ten铆an el aval de las autoridades chilenas ya que ese ganado era muy apreciado por los consumidores de ese pa铆s andino y asimismo porque聽 el dominio araucano en el sur de nuestro actual territorio, entorpec铆a la colonizaci贸n argentina del sur patag贸nico, y ello聽 ayudaba al deseo chileno de incorporar como propia la regi贸n productora de ovinos, de los cuales se obten铆a 聽la lana tan apetecida por Gran Breta帽a, pa铆s con el cual Chile manten铆a lazos comerciales estrechos.

As铆 se desarrollaban los hechos 聽hasta la asunci贸n como gobernador de la Provincia de Buenos Aires, de don Juan Manuel de Rosas, en 1829, quien fuera el primer gobernante en incursionar en el territorio de los mapuches,聽 ranqueles y 聽pampas, en lo que fuera la primera guerra de conquista del territorio ind铆gena .

Es interesante observar la contradicci贸n que representa la denominaci贸n dada a estas incursiones militares de 鈥渃onquista del desierto 鈥. Si se hubiera tratado verdaderamente de un desierto simplemente bastaba con ocuparlo, si se deb铆a luchar era porque se encontraba ocupado por alguien. Lo que ocurre es que en la visi贸n聽 positivista de la 茅poca solo los hombres blancos eran considerados 鈥減ersonas 鈥, y de ah铆 el desprecio por los pueblos originarios que ocupaban los territorios, los cuales, dentro de ese paradigma, deb铆an ser exterminados.

El m茅todo empleado por Rosas fue mixto, ya que por un lado actuaba por la fuerza de las armas y, por otro, pactaba y hacia alianzas con caciques que se dispon铆an聽 a ayudar a cambio de algunos beneficios, principalmente relacionados con las tierras que ocupaban configur谩ndose de esa manera la categor铆a 聽lo que se llamaron los 鈥渋ndios amigos 鈥.

No logr贸 aliarse ni con los ranqueles ni con la Confederaci贸n de pueblos que respond铆a al Lonko Juan Manuel Cafulcura. Sin embargo pudo realizar negocios pac铆ficos con los indios y mitigar de esa manera la cantidad de malones con los que los ind铆genas obten铆an el ganado, siendo su aliado en esta cuestiones el Cacique mapuche Cafulcura.

EL CACIQUE CAFULCURA

Cafulcura fue un cacique mapuche聽 que tuvo prolongada actuaci贸n en el conflicto entre el gobierno y los ind铆genas ubicados en nuestras tierras actuales. Hab铆a nacido en Chile y cruzado la cordillera en 1830, radic谩ndose en la llanura pampeana, respondiendo a un pedido de protecci贸n de tribus asediadas por las fuerzas de Rosas quienes, a su llegada, ya hab铆an pactado con las fuerzas gobernantes. Esa situaci贸n que considero una traici贸n, 聽y otras lo llevaron a descabezar sangrientamente聽 a la tribu que lo hab铆a convocado y hacerse del mando.

A partir de 1835 llego a conformar una Confederaci贸n de pueblos聽 con la que domino gran parte del territorio de Buenos Aires, Mendoza, Neuqu茅n, Rio Negro y La Pampa y su poder se asentaba, asimismo, 聽en el control que sus hombres ejerc铆an sobre聽 los territorios donde se asentaban las Salinas Grandes, dominando as铆聽 el comercio de la sal, producto vital en esa 茅poca para conservar la carne. Fue un verdadero emperador, contaba con escribientes y cancilleres poseyendo incluso聽 su trono聽 de Monarca de Tierra Adentro.

Estos indios llamados araucanos por los blancos fueron muy temidos por su coraje, su destreza al montar y la pericia en el manejo de la lanza, y si bien se los tildaba de ser chilenos pertenec铆an a la naci贸n mapuche o araucana que ocupaba ancestralmente 聽territorios tanto de lo que actualmente es la Rep煤blica Argentina, como de la Chilena.

Sin embargo, cuando Cafulcura 聽comprendi贸 que le era imposible vencer a los blancos聽 hizo un pacto, en 1841, con Rosas y el mandatario le otorg贸 el rango de Coronel, reconoci茅ndole tambi茅n la entrega de ganado y alimentos que el cacique distribu铆a entre sus aliados, en especial entre los mapuches que hab铆an cruzado la cordillera y que le cubr铆an las espaldas de los posibles ataques rivales.

Calfulcura estuvo con sus hombres, junto a Rosas en la Batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, a ra铆z de la cual se produce la ca铆da de Rosas, y el ascenso de 聽Urquiza. Con este hecho se termina la relativa pacificaci贸n lograda por Rosas regresando Cafulcura y sus hombres a la Guerra de Malones que continuo por muchos聽 a帽os,聽 con muchas muertes por parte de ambos bandos.

Domingo Faustino Sarmiento, como Presidente, en 1872, ordena atacarlo por las sangrientas incursiones 聽que realizara en distintas ciudades y el cacique le declara la guerra, saqueando, a continuaci贸n, al mando de 8.000 guerreros, las ciudades de 9 de Julio, 25 de Mayo y Alvear. Pero su ocaso se est谩 acercando, y 聽el 11 de marzo de 1872 es derrotado en la batalla de San Carlos de Bol铆var, por el General Rivas y los guerreros del Cacique Catriel. Cafulcura muere al a帽o 聽siguiente, siendo su tumba profanada, 1879, por soldados del ej茅rcito de Roca.

La dinast铆a de los Catriel

Dentro de los 鈥渋ndios amigos 鈥渞eviste gran importancia las figuras de los 聽Catriel Los miembros de esta familia tuvieron en el siglo XIX gran influencia en la zona del centro de la que hoy es la Provincia de Buenos Aires. Era miembro de la tribu pampa que hab铆a sido objeto tambi茅n del proceso de transculturizaci贸n e influencia mapuche y por ello, entre otras consecuencias, hab铆a adoptado como lengua el Mapudungun. Estos pueblos de la pampa argentina, terreno de los Catriel, estaban entremezclados con mapuches, tehuelches y ranqueles.

El primer miembro de la dinast铆a fue Juan el padre, llamado 鈥渆l viejo鈥, cacique que, aliado con las fuerzas criollas,聽 integro鈥 聽las tropas de Juan Manuel de Rosas, en la primera campa帽a de conquista de los territorios ocupados por los pueblos originarios.

A su fallecimiento, en 1848, lo sucede su hijo Juan,鈥 el joven 鈥, quien continuo el camino de alianza con los blancos, iniciado por su padre, hasta su fallecimiento ocurrido en 1867.

Sucede a Juan 鈥渆l joven鈥, su hijo Cipriano integrante del ej茅rcito del General Roca y, a las 贸rdenes del General Rivas, participo en la Batalla de San Carlos de Bol铆var, 聽el 8 de marzo de 1872, en la que 聽el Cacique mapuche Calfucura fuera derrotado definitivamente. En la batalla el ej茅rcito criollo tuvo pocas bajas y logro recuperar prisioneros y ganado, huyendo Cafulcura. Esta batalla fue un hito muy importante para el declinar de las fuerzas ind铆genas ya que en ese bando fueron miles los muertos en la contienda.

Desde 1870 聽hab铆a comenzado 聽una nueva pol铆tica de hostigamiento hacia 聽los pueblos ind铆genas, ellos 聽聽molestaban con su asentamiento en tierras muy apetecidas y produc铆an mermas en las ganancias con sus permanentes incursiones en busca de ganado. Los Catriel hab铆an sido respetados 聽聽en sus territorios a cambio de la ayuda que brindaban al Gobierno, pero esta situaci贸n se modific贸 cuando, desde las autoridades se decidi贸 ir por todo, incluidos los asentamientos catrieleros en la zona de Azul.

Mal贸n Grande

Los Catriel solamente hab铆an roto las alianzas con el gobierno por periodos cortos, en la d茅cada de 1850, pero, finalmente en 1875 ante la pol铆tica de condiciones agobiantes impuestas por el entonces Gobernador Adolfo Alsina se rebelaron y se sumaron al llamado 鈥淢al贸n Grande鈥.

El 鈥淢al贸n Grande鈥 fue una alianza 聽entre diversos caciques con el prop贸sito de defender la frontera del avance de los ej茅rcitos criollos, arrasando para ello 聽con las poblaciones blancas 聽all铆 establecidas. Tres a帽os despu茅s, en 1878, en la Conquista del Desierto, los caciques son vencidos, apresados y muchos de ellos 聽recluidos en la isla Martin Garc铆a, isla que se convirti贸聽 en un aut茅ntico campo de concentraci贸n de ind铆genas apresados y confinados En ese lugar permanecieron, entre otros un gran grupo de catrieleros,聽 聽hasta 聽que les fuera concedida su liberaci贸n en 1886.

La nueva campa帽a para confiscar tierras

Familias mapuches tras la apropiaci贸n de sus tierras

Esta pol铆tica 聽que 聽comienza聽 en la gobernaci贸n de Adolfo Alsina (1866/1868) se asienta en la fuerza de los ej茅rcitos 聽y en el dictado de leyes que promueven la financiaci贸n de las campa帽as militares de recuperaci贸n de tierras, que se iniciar铆an a partir de ese momento. Tambi茅n fue detonante la intervenci贸n de la Sociedad Rural Argentina, instituci贸n que solicita la nueva campa帽a para confiscar tierras la cual se llevar铆a a cabo en 1876 bajo la presidencia de Nicol谩s Avellaneda y con Adolfo Alsina como Ministro de Guerra.

Es entonces cuando se construye una zanja defensiva a lo largo de 374 Km dentro de la Provincia de Buenos Aires desde el sur de C贸rdoba hasta las cercan铆as de Bah铆a Blanca, quit谩ndoles de esa manera a los ind铆genas las tierras en donde alimentaban caballos y ganados que obten铆an en los malones .Este hecho y la epidemia de viruela que se desato le cost贸 la vida a miles de originarios.

La famosa Conquista del Desierto

En 1877 el General Julio A. Roca, ante el fallecimiento de Alsina es nombrado nuevo Ministro de Guerra y con el trajo sus ideas respecto a la necesidad de exterminar definitivamente a los ind铆genas, descalificando la actitud defensiva de Alsina , ideas que Avellaneda apoya sobre todo porque se tem铆a que Chile avanzara sobre el territorio al sur del Rio Colorado , que estaba en disputa y que lo ocupara como parte de sus acciones de lucha contra el pueblo mapuche , 聽que ocupaba esos territorios a ambos lados de la cordillera.

Esta guerra, conocida como la Conquista de Desierto, se inicia en 1878 simult谩neamente con la creaci贸n de Gobernaci贸n de la Patagonia tuvo varias ofensivas y tuvo su asalto 聽final en Abril de 1879, con el avance final contra los guerreros ind铆genas, 聽hasta llegar al 聽Rio Negro, festejando el General Roca, ese 25 de mayo, en la isla Choele Choel, la victoria final. Esta contienda que tuvo por objetivo extender la frontera argentina en territorio mapuche, ranquel y tehuelche, ampliando las estancias e instalando asentamientos, ha generado opiniones diferentes sobre su legitimidad y metodolog铆a.

La versi贸n cl谩sica la defiende como una campa帽a militar legitima sobre territorios que se hab铆an heredado de la Corona espa帽ola, mientras que otra centra sus cr铆ticas en la ilegitimidad de arrebatar violentamente a pueblos originarios las tierras que hab铆an ocupado ancestralmente.

 

Despu茅s de la guerra

Como consecuencia de esta contienda 聽fueron muertos 2.320 guerreros y unos 10.539聽 ind铆genas capturados (en su mayor铆a ni帽os y mujeres), de los cuales unos 3.000 fueron llevados a Buenos Aires, encarcelados algunos en Martin Garc铆a, otros obligados a hacer tareas en establecimientos privados y las mujeres fueron colocadas en su mayor铆a 聽al servicio en casa de familia porte帽as.

Cabe relatar que antes de encarcelarlos, al llegar a Buenos Aires, algunos hombres, mujeres y ni帽os fueron obligados a desfilar por las calles de Buenos Aires, siendo aplaudida la escena por diverso grupos de ciudadanos. Se vuelve as铆, a partir de este triunfo final, en opini贸n de diversos 聽historiadores y soci贸logos, a instaurarse en Argentina 聽聽, una nueva forma de esclavitud, instituci贸n聽 tempranamente abolida en nuestro territorio en 1813.

Al finalizar 聽millones de hect谩reas se adicionaron al territorio dela Rep煤blica 聽y fueron adjudicadas a precio vil o regaladas a terratenientes, militares y pol铆ticos influyentes. Diez millones de esas hect谩reas聽 ya hab铆an sido adjudicadas previamente a los terratenientes que aportaron fondos. Los militares que recibieron cantidades menores y necesitaban efectivo terminaron vendi茅ndoles sus tierras a esos mismos estancieros, conform谩ndose as铆 la creaci贸n de los grandes latifundios de nuestra Patagonia.

La crueldad e injusticia de estas acciones b茅licas, 聽sumado a la injusta forma en que se distribuyeron estos territorios anexados, en favor de la clase dominante, y bajo el pretexto de聽 colonizar la Patagonia ha llevado al rechazo de la figura de Roca al punto de consider谩rselo, en posturas extremas, un genocida, lleg谩ndose a proponer y lograr聽 que su nombre聽 sea quitado de algunos de 聽los lugares en donde se lo hab铆a homenajeado.

Sin embargo, posiciones m谩s conciliadoras rescatan su actuaci贸n y su obra como Presidente y, sin justificar el accionar sangriento de la Campa帽a del Desierto, lo contextualizan en la 茅poca y 聽en el conjunto de 聽ideas reinantes en el mundo respecto de la supremac铆a de la raza blanca. Es 煤til en la interpretaci贸n de esta etapa de nuestra historia聽 considerar que, en el contexto del pensamiento de la 茅poca, los abor铆genes eran considerados seres inferiores que nunca avanzar铆an sin al padrinazgo del hombre blanco y que el conflicto era si se quiere ineludible ya que los blancos quer铆an las tierras y los ind铆genas no estaban dispuestos a cederlas pac铆ficamente.

Aviso publicado en Clarin

Una convivencia en paz se mostraba as铆 como una utop铆a. La decisi贸n fue el exterminio de esos pueblos, 聽que si bien 聽fue mayormente biol贸gico, tambi茅n pretendi贸 ser cultural, es decir que se buscaba que aquellos individuos que sobrevivieran fueran educados e integrados a la sociedad regida por el Estado. Para ello se usaron diversas formas, desde la servidumbre de mujeres y ni帽os, a la incorporaci贸n de hombres聽 a las Fuerzas Armadas, o a las fuerzas de trabajo forzado en establecimientos privados, con la intenci贸n de disolver聽 sus comunidades y el entramado familiar y social.

Sin embargo cientos de a帽os despu茅s los herederos de esos hombres derrotados est谩n en pie defendiendo su cultura y lo que considera sus derechos sobre tierras que pertenecieron a sus ancestros.

El conflicto en nuestros d铆as

Esta guerra sangrienta y despiadada cay贸 en el olvido de las generaciones siguientes, sobre todo a partir del auge de la generaci贸n del 80 que fomentara la inmigraci贸n europea en 聽busca del desarrollo de Argentina, aspirando a alcanzar el modelo de los pa铆ses civilizados y ricos.

Transcurre el tiempo y con la instauraci贸n de la democracia comienza un periodo en donde los reclamos se hacen m谩s audibles y los protagonistas se muestran mejor聽 organizados, recibiendo una聽 mayor comprensi贸n por parte de una porci贸n de la sociedad.

Se obtienen logros y uno de ellos fue el reconocimiento de sus derechos y que 聽fuera plasmado en la reforma de nuestra Constituci贸n del a帽o 1994, que en su 聽聽art铆culo 75 inc. 17 dice textualmente :

鈥淩econocer la preexistencia 茅tnica y cultura de los pueblos ind铆genas argentinos; garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educaci贸n biling眉e e intercultural; reconocer la personer铆a jur铆dica de sus comunidades; la posesi贸n y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano, ninguna de ellas ser谩 enajenable, trasmisible ni susceptible de grav谩menes o embargos; asegurar su participaci贸n en la gesti贸n referida a sus recursos naturales y a los dem谩s intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.

La norma existe pero en la practica la mayor铆a de esto grupos ind铆genas, entre ellos los mapuches,siguen esperando hoy la titularizaci贸n de las tierras que tradicionalmente han ocupado.

La falta de respuesta concreta聽 a la mayor铆a de los continuos reclamos ha colaborado para que 聽los mapuches de ambos lados de la Cordillera聽 no olviden y en algunos casos no perdonen, y el conflicto llega la 茅poca actual de la mano de ese resentimiento de siglos y con acciones, en las 煤ltimas d茅cadas, cada vez m谩s violentas, tanto en Chile como en Argentina.

Hay en el conflicto dos diferentes escenarios, el de aquellos que leg铆timamente reclaman sus t铆tulos y defienden su cultura y la ecolog铆a por medios pac铆ficos 聽y el de los falsos demandantes, el de los usurpadores, los violentos y hasta los criminales que no dudan en matar para ser escuchados.

Las diferentes migraciones que ocurrieron desde el oeste al este de la Cordillera de los Andes tuvieron 聽como resultado que las poblaciones a ambos lados de las monta帽as 聽聽presentaran 聽finalmente caracter铆sticas muy similares y la 聽voz reivindicatoria 聽de esta etnia en Chile y Argentina es similar y es, a la vez,聽 la m谩s escuchada聽 as铆 como sus acciones recuperativas de territorio resultan las m谩s visibles.

Comunidad mapuche en Buenos Aires reclamando sus derechos

En Chile se聽 lucha por la recuperaci贸n de tierras en su mayor铆a explotadas para la industria minera o 聽para forestaci贸n de especies como el pino, en perjuicio de las especies aut贸ctonas como la araucaria, arboles considerados sagrados por el pueblo mapuche y de cuyos frutos se han alimentado desde tiempos inmemoriales. En Argentina se quieren reivindicar los derechos sobre聽 las grandes extensiones de tierra que hoy est谩n en manos privadas o en poder del estado, en los Parques Nacionales.

Se reclaman tambi茅n el libre acceso a los lugares sagrados que hoy les son inaccesibles, sin olvidar las voces que alzan en pos de la defensa de la naturaleza, por ser 聽聽uno de los pilares de la cosmovisi贸n mapuche. Por ejemplo las explotaciones de pino y eucaliptus en Chile que se realizan en desmedro de las especies aut贸ctonas han degradado la tierra y consumido el agua de las reservas naturales, acrecentando聽 las deficientes condiciones de vida de estas poblaciones rodeadas de explotaciones forestales.

El pueblo mapuche en su mayor铆a realiza sus reclamos dentro del orden legal y los grupos radicalizados que accionan violentamente 聽no representan a este pueblo 聽en su conjunto. Claro que, en la actualidad estos pueblos han logrado hacerse m谩s visibles y las grandes concentraciones de tierra son de alguna manera el gran tema a resolver, Argentina y Uruguay 聽fueron los 煤nicos pa铆ses donde no hubo una reforma agraria y eso ha dejado huellas, m谩s all谩 del 茅xito o fracaso de dichas reformas, la existencia de enormes latifundios en especial en la Patagonia聽 argentina 聽es el condimento necesario para el avance de los reclamos.

Los medios de comunicaci贸n, en su mayor铆a tendenciosos colaboran con las dificultades para encontrar soluciones ya que, difundiendo realidades parcializadas confunden a la poblaci贸n, la cual, 聽con poco conocimiento de la ra铆z del conflicto, se embandera adoptando posiciones radicalizadas y a veces inconsistentes.

Los tiempos que vienen

Como pueblos maduros ser铆a positivo聽 dejar de criminalizar al pueblo mapuche, juzgando y condenando solamente 聽a aquellos radicalizados que enfrentan la ley y accionan con violencia, 聽que estemos dispuestos a escuchar y atender sus reclamos, comprendiendo su cultura y su visi贸n de 聽los espacios de tierra, sabiendo que 聽para ellos 聽no son medidos solamente desde lo f铆sico sino tambi茅n por lo que representan en el plano espiritual, en el de sus creencias.

Ellos mantienen la esperanza del inicio, en estas 茅pocas, de una nueva era, 聽la de Pachakutic, (en mapudungun significa el retorno de los tiempos) que fuera profetizada 聽como la 聽del renacimiento de la gloria de los antepasados, luego de siglos de opresi贸n, desde la 聽茅poca de la invasi贸n europea, ser谩, creen, un tiempo de retorno hacia la armon铆a. Se espera que el Pachakutic sea un tiempo de renacimiento para Sudam茅rica y para la zona andina en particular. Ojala esta profec铆a se haga realidad para beneficio de todos los que la habitamos.

Comunidad Mapuche-Tehuelche de R铆o Gallegos

Quiero cerrar esta nota con versos del gran poeta chileno Pablo Neruda quien contribuy贸, incuestionablemente, a la lucha y a la esperanza de los pueblos originarios de Am茅rica y en especial de los pertenecientes a su amada tierra Araucana y que hizo de ello un verdadero compromiso.聽 Neruda escribi贸 una聽 聽monumental biograf铆a de todo un continente, en su Poemario 鈥淓l Canto General 鈥, narrando la聽 historia de Am茅rica聽 desde los d铆as precolombinos hasta la llegada de los conquistadores, la posterior explosi贸n descolonizadora, y la 茅poca contempor谩nea al poeta.

As铆 el poeta, en un fragmento del 鈥淐anto General 鈥, describe 聽a la Araucania, tierra de mapuches, y que fuera tambi茅n su propia tierra, diciendo:

Araucan铆a, ramo de robles torrenciales,
oh Patria despiadada, amada oscura,
solitaria en tu reino lluvioso:
eras s贸lo gargantas minerales,
manos de fr铆o, pu帽os
acostumbrados a cortar pe帽ascos,
eras, Patria, la paz de la dureza
y tus hombres eran rumor,
谩spera aparici贸n, viento brav铆o.Nacion Mapuche: TEJEDORAS MAPUCHES (NG脺REFE PU MAPUNCHE DOMO)

No tuvieron mis padres araucanos
cimeras de plumaje luminoso,
no descansaron en flores nupciales,
no hilaron oro para el sacerdote:
eran piedra y 谩rbol, ra铆ces
de los bre帽ales sacudidos,
hojas con forma de lanza,
cabezas de metal guerrero.

Digamos nosotros, parafraseando al聽 poeta que es positivo como naci贸n aceptar la responsabilidad sobre las acciones pasadas, ya 聽que聽聽 fuimos libres de tomar las opciones que quisimos,聽 por las que聽 aun estamos prisioneros de sus consecuencias. Desde la esperanza rescato el poder que, como sociedad, aun poseemos de hermanarnos, buscando el encuentro, disolviendo rencores y聽聽 curando, con 茅xito, las heridas abiertas, ya que: 鈥淓l triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error鈥 (Pablo Neruda).

*Centro Cultural Argentino de Monta帽a

5.- Las mujeres mapuche y el feminismo

Elisa Loncon Antileo *

M谩s de un mill贸n de mujeres pertenecen a los nueve pueblos ind铆genas reconocidos por la ley chilena. 驴Son feministas? Y si lo son 驴c贸mo conviven la defensa del g茅nero y las tradiciones ancestrales, que desde una mirada occidental parecen ser patriarcales? En este imprescindible e iluminador texto, la autora expone la vida de la mujer ind铆gena que sufre una discriminaci贸n que excede al g茅nero. Y da luces de c贸mo la cosmovisi贸n ind铆gena entiende lo masculino y lo femenino y se enfrenta al machismo.

En la sociedad mapuche y en los pueblos ind铆genas en general hay diversidad de pensamiento y diversidad de mujeres. No todas las hermanas ind铆genas se reconocen feministas, fundamentalmente porque consideran que su cultura promueve igualdad entre los hombres y mujeres y porque el feminismo se ha caracterizado por centrarse s贸lo en los derechos de g茅nero, dejando de lado la lucha interseccional que han impulsado a lo largo de la historia las mujeres ind铆genas.

La mujer ind铆gena lucha por la educaci贸n de sus hijos, por la lengua, la cultura, por el territorio, la vida de la naturaleza, entre otros.聽 En el 煤ltimo tiempo, algunas mujeres han construido su propio feminismo reivindicando la igualdad de g茅nero e instalando una lucha sostenida contra la discriminaci贸n, el racismo, la pobreza, y la defensa de la tierra. La mapu tiene vida y hay que respetarla, pero la tierra adem谩s es y ha sido la fuente para el sustento de sus hijos, dice la mujer mapuche. Tambi茅n hay mujeres que simplemente no quieren nada con el feminismo, por temor a ser influenciadas o colonizadas por el pensamiento occidental.

El concepto interseccionalidad refiere a la forma en que elementos econ贸micos, sociales y culturales y otros se relacionan e interseccionan en m煤ltiples niveles con la identidad de las mujeres; por ejemplo, en el caso de la mujer ind铆gena que es discriminada por ser mujer, por ser ind铆gena y pobre; aqu铆 confluye el g茅nero, la etnia y la clase; en cambio, no ocurre lo mismo con las mujeres blancas de clase alta, tal vez a ellas la sociedad machista patriarcal solo las afecta por ser mujer, por lo que reivindican igualdad de g茅nero considerando que lo dem谩s ya est谩 resuelto.

Para comprender la lucha de las mujeres mapuche es necesario conocer su historia, su presente y tambi茅n identificar las claves que orientan su accionar pol铆tico colectivo en su familia y comunidad, y su filosof铆a. Estos datos no est谩n en la literatura, porque gran parte del quehacer de la mujer est谩 en la memoria oral, la pr谩ctica comunal. No obstante, es posible encontrar algunos datos que permiten una aproximaci贸n a su realidad econ贸mica.

No todas las hermanas ind铆genas se reconocen feministas, fundamentalmente porque consideran que su cultura promueve igualdad entre los hombres y mujeres y porque el feminismo se ha caracterizado por centrarse s贸lo en los derechos de g茅nero, dejando de lado la lucha interseccional que han impulsado a lo largo de la historia las mujeres ind铆genas.

En las estad铆sticas las mujeres ind铆genas aparecen categorizadas en los indicadores de ruralidad. Cu谩l era la importancia y el rol de la mujer en la cultura mapuche?No hay datos desagregados sobre la violencia y la discriminaci贸n que les afecta, solo informaci贸n general.

Seg煤n el Observatorio de Mujeres y Territorios, de Rimisp y Casen 2015, las mujeres ind铆genas representan el 51% de la poblaci贸n ind铆gena de Chile, es decir, m谩s de un mill贸n de mujeres que reconocen pertenecer a los nueve pueblos ind铆genas reconocidos por la ley chilena (mapuche, aimara, rapanui, lican antai, quechua, colla, diaguita, kawesqar y yagan. Aqu铆 no est谩n inclu铆dos los selknam).

De esta cifra, las mujeres mapuche son las m谩s numerosas porque pertenecen al pueblo ind铆gena mayoritario, con una poblaci贸n total de 1.745.147. M谩s de la mitad son ni帽as y j贸venes (el 52% tiene de 0 a 29 a帽os). Residen en la Regi贸n Metropolitana, La Araucan铆a, y Los Lagos principalmente. Hay un gran porcentaje de mujeres viviendo en la ciudad, s贸lo el 23,4% vive en zonas rurales y constituyen el doble del promedio nacional de poblaci贸n rural.

La participaci贸n de las mujeres en el mercado laboral alcanza el 47%, frente al 71% de los hombres, con una tasa de desempleo de un 45% mayor; cerca del 30% de ellas son jefas de hogar y el acceso al trabajo es frecuentemente informal e inestable, con ingresos m谩s bajos de lo que perciben los hombres.

Las violencias m谩s conocidas derivan de la criminalizaci贸n y judicializaci贸n de la lucha social por parte el Estado en el contexto del conflicto que tiene con el pueblo mapuche, como son los casos de Lorenza Cayuhan (2015), Macarena Vald茅s (2016) y el de la machi Francisca Linconao (2013 鈥 2018).聽

En el primero, Lorenza, mientras era procesada injustamente por un caso de robo de una motosierra, un hacha y una lima a trabajadores de la empresa Fumivar que trabajaban para la Forestal Arauco, fue privada de libertad y debi贸 dar a luz a su hija engrillada y con la presencia de un gendarme var贸n en la sala de parto. Un testigo 鈥渟in rostro鈥 la inculp贸 del robo. El a帽o 2019 dos gendarmes fueron suspendidas de sus funciones por haber sido culpables de vejaciones injustas en contra de Lorenza.

En la historia las mujeres mapuche, ind铆genas y mujeres en general no figuran como hero铆nas, son excluidas de lo pol铆tico, su voces son desconocidas; aunque siempre han formado parte de los procesos sociales de sus pueblos y comunidades, ejerciendo como autoridad originarias y roles de representaci贸n importantes, sin embargo, no se han destacado sus nombres.

El Caso de Macarena Vald茅s se encuentra todav铆a en proceso de investigaci贸n. Ella fue una ambientalista que entre sus causas buscaba impedir la construcci贸n de la hidroel茅ctrica de RP Global en su territorio, comunidad Newen de Tranguil (Panguipulli)

En agosto 2016 fue encontrada sin vida en su hogar, colgada de una cuerda. Los familiares de la v铆ctima, no satisfechos con la investigaci贸n llevada a cabo por el Servicio M茅dico Legal, que adem谩s intento cerrar el caso calific谩ndolo como un suicidio, convocaron a un experto forense, quien concluy贸 que 鈥渆xiste la posibilidad que su cuerpo haya sido suspendido para hacer que la muerte pareciera un ahorcamiento suicida鈥. Macarena dej贸 a cuatro hijos peque帽os y a un pueblo que clama por justicia.

La machi Linconao vivi贸 la persecuci贸n policial por el caso Luchsinger-Mackay, matrimonio de colonos que perdieron la vida en el incendio de su casa; la machi fue acusada de participar en los hechos, incriminada por 鈥渢estigos sin rostro鈥. Finalmente qued贸 en libertad por inocencia; no obstante, durante el proceso vivi贸 discriminaci贸n, racismo y vejaci贸n de su identidad y de su rol de autoridad espiritual por parte la polic铆a.

Violencia hacia la mujer mapuche y de pueblos originarios - El ...Los tres casos, muestran la multidimencionalidad de las violencias que afectan a las mujeres ind铆genas en un solo cuerpo, como dice Tarcila Rivera (2020); son pr谩cticas del colonialismo interno (Gonz谩lez Casanova, 1969)[1] que ejerce el Estado contra los pueblos originarios, donde la discriminaci贸n y la negaci贸n de derechos est谩n institucionalizadas. El Estado ha criminalizado la demanda social y pol铆tica de los mapuche, y ello afecta a todos: mujeres, ni帽os, ancianos, dirigentes sociales, muchos de ellos encarcelados por haber actuado en defensa de su territorio.

Hoy el silenciamiento persiste. La mujer ind铆gena no tiene participaci贸n en la toma de decisiones pol铆ticas, ni en la soluci贸n de los problemas de violencias que le afecta; un ejemplo de ello lo constituye la pr谩ctica del Ministerio de la Mujer y Equidad de G茅nero que se ha negado a crear una secci贸n institucional para las mujeres ind铆genas.

En la historia las mujeres mapuche, ind铆genas y mujeres en general no figuran como hero铆nas: son excluidas de lo pol铆tico, sus voces son desconocidas; aunque siempre han formado parte de los procesos sociales de sus pueblos y comunidades, ejerciendo como autoridad originarias y roles de representaci贸n importantes. Sin embargo, no se han destacado sus nombres.

En la cultura colonial, la historia la han escritos los vencedores, hombres, y han llevado a las mujeres a pagar con lo m谩s caro: su propia identidad y presencia en el mundo. 聽Hoy el silenciamiento persiste. La mujer ind铆gena no tiene participaci贸n en la toma de decisiones pol铆ticas, ni en la soluci贸n de los problemas de violencias que le afecta; un ejemplo de ello lo constituye la pr谩ctica del Ministerio de la Mujer y Equidad de G茅nero que se ha negado a crear una secci贸n institucional para las mujeres Vestimenta t铆pica mapuche. | Mujer mapuche, Cultura mapuche, Mapuchesind铆genas.

En el mundo pol铆tico externo el hombre mapuche es m谩s reconocido que la mujer; como si las mujeres no tuvieran liderazgos y opiniones pol铆ticas. En lo econ贸mico, las mujeres han aportado gran parte del sustento familiar a partir de su participaci贸n en la econom铆a de subsistencia: siembran chacras, hacer huertas, cr铆an animales menores, venden los productos en la feria del pueblo y as铆 obtienen recursos para la alimentaci贸n y educaci贸n de sus hijos.

Tambi茅n educan: las nuevas generaciones ense帽an a sus hijos sobre la vida mapuche, los valores, la lengua y la cultura, pero este aporte tampoco se destaca en la sociedad patriarcal con la que conviven a diario.

Para entender la visi贸n que existe en la cultura sobre lo masculino y femenino, es necesario conocer algo sobre su pensamiento y filosof铆a presente en las pr谩cticas ceremoniales y en el discurso oral. En las personas como en la naturaleza, hay presencia de rasgos femeninos y masculinos; hay hombres, mujeres, gays y lesbianas, a estos 煤ltimos se les reconocen ambos esp铆ritus: 鈥榚pu rume pvji鈥.

Lo femenino y masculino tambi茅n se distinguen en la naturaleza. Los cerros pueden ser femeninos o masculinos, tambi茅n el viento, el puelche es masculino y el viento del lado opuesto es femenino (pensamiento pewenche), incluso el ciclo de un a帽o seg煤n la intensidad del fr铆o puede ser femenino o masculino: un a帽o fr铆o es macho y uno m谩s tibio es femenino (Co帽a, 1927-1988)[2].

Por cierto, las mujeres portamos esp铆ritus femeninos de la naturaleza, tambi茅n los hombres. Hay mujeres que tienen esp铆ritus del agua, del cerro, del mar, el arco iris, el caballo, y otros. 聽En el pensamiento mapuche nos encontramos frente a seres humanos que tienen la identidad de la naturaleza en su propia identidad. Por otro lado, en la 茅tica mapuche lo m谩s importante es ser che 鈥榩ersona鈥 y tener una vida equilibrada entre las personas con la naturaleza, m谩s all谩 de la identidad sexual (hombre, mujer, lesbiana, gay), importa el comportamiento de persona. Para ello hay que ser kimche, sabio; newenche, tener fuerza espiritual; poyence, afectuoso cari帽oso y norche, ser justo. Todos deben actuar como personas, respetarse entre ellos y respetar la naturaleza, eso es lo m谩s importante para el mapuche.

El mundo tradicional colectivo cada vez tiene menos fuerza; hoy en las comunidades existen pr谩cticas patriarcales y machistas provenientes del pensamiento euroc茅ntrico, de la escuela, el cristianismo, al que estamos expuestos los pueblos ind铆genas.

Como se puede ver, en la cultura mapuche tradicional, lo femenino y masculino va m谩s all谩 de la persona: se comparte con la naturaleza, as铆 se potencia la identidad y el sentido de ser. En las pr谩cticas culturales hay espacios para lo femenino, masculino, lo diverso sin discriminaci贸n, solo importa que, al tratarse de los seres humanos, ellos se comporten como personas y respeten la naturaleza.

Si se entiende el feminismo como una pr谩ctica de auto identificaci贸n con la naturaleza, pienso que en la cultura y sociedad mapuche el feminismo ha estado presente en la vida de las mujeres a lo largo del tiempo; como tambi茅n lo ha estado el sentido de ser masculino, hombre; o ambas en el caso del epu rume pvji. Estos espacios est谩n asociados a roles, funciones vinculadas a diferentes liderazgos y trabajos ejercidos en el espacio comunitario: hay tejedoras, sabias medicinales, madres, como otras pr谩cticas espec铆ficas. La mujer tiene espacio, derechos y participa de las pr谩cticas comunitarias, no est谩 aislada ni menos invisible en la vida comunal.TEJEDORA MAPUCHE (con im谩genes) | Tejidos en telar, Telas, Telar ...

Pero este mundo tradicional colectivo cada vez tiene menos fuerza: hoy en las comunidades existen pr谩cticas patriarcales y machistas provenientes del pensamiento euroc茅ntrico, de la escuela, el cristianismo, al que estamos expuesto los pueblos ind铆genas.

El pensamiento euroc茅ntrico pone al hombre como un ser superior a la mujer y a la naturaleza, y hemos seguido ese pensamiento, unos m谩s que otros, como modelo de civilizaci贸n, tal cual no los ha entregado la escuela.

Adem谩s de la violencia pol铆tica descrita anteriormente, hay violencia patriarcal e invisibilizaci贸n de la mujer por parte de los hombres, los propios hermanos: ello se expresa en maltrato dom茅stico, negaci贸n del derecho a la tierra por ser mujer en algunos casos y otros. El hombre, adem谩s, manifiesta temor y desconfianza frente a las mujeres que opinan como mujeres y se organizan en grupos de mujeres. El patriarcado es un mal transversal y tambi茅n hay mujeres mapuche patriarcales que lo fomentan, privilegiando a sus hijos hombres por sobre las mujeres.

Se necesita una cultura despatriarcalizante a todo nivel, incluyendo la cultura mapuche. La reflexi贸n de las mujeres es que hay que descolonizar la mente y la pr谩ctica, volver al valor de la naturaleza y de las relaciones de complementaci贸n en la diferencia entre lo femenino y masculino. Hay mujeres ind铆genas quienes piensan que el patriarcado es end茅mico en las culturas originarias (Julieta Paredes, 2017)[3], mujeres que trabajan con las culturas andinas hablan del entronque patriarcal, para explicar el patriarcado ancestral de los andinos que m谩s tarde empalm贸 con el patriarcado de los conquistadores espa帽oles, multiplicando la violencia contra las mujeres.

Desde una mirada mapuche y de su filosof铆a liberadora en tanto respeta a las personas y a la naturaleza por igual, no habr铆a entronque. Los andinos, a la llegada de los conquistadores, ya hab铆an incorporado la esclavitud, las castas y las relaciones jer谩rquicas que diferenciaban entre hombres y mujeres. En la historia mapuche el patriarcado entr贸 con el contacto con los colonizadores y con la guerra sostenida por siglos.

Las pr谩cticas femeninas de las mujeres con la tierra han sido valoradas por parte de la literatura feminista que rescatan los trabajos de las mujeres ind铆genas y campesinas en el mundo, sus aportes a la econom铆a de subsistencia que ha empoderado a las mujeres y le ha dado cierta independencia, adem谩s de cuidar la tierra y sustentar la seguridad alimentaria.

Silvia Federici (2013)[4] dice que las mujeres son quienes a lo largo de la historia del planeta han liderado la econom铆a de subsistencia; Vadana Shiva[5], tambi茅n destaca el mismo punto en sus m煤ltiples obras y videos, dice que las mujeres son la mayor expresi贸n de la fertilidad y productividad del planeta. Los huertos de verduras y plantas medicinales son necesarios para educar sobre la vida y el valor de la naturaleza, tambi茅n, para explorar estrategias de como resistir frente a la dependencia del supermercado.

En esta fecha cuando se conmemora el D铆a Internacional de la mujer, es necesario ampliar el feminismo. No existe uno s贸lo, porque existe diversidad de mujeres, de opresiones y violencias. Para ello es muy importante documentar y escribir sobre la historia de las mujeres. Tantos mujeres como hombres tendr谩n que escribir la historia de sus madres, abuelas y rescatar sus riquezas, sus verdades, saber qui茅nes son y de c贸mo formaron generaciones de mujeres libres o sumisas. Contar, nos permite darnos cuentas que podemos hacer teor铆a con los saberes que est谩n en nuestra memoria y experiencia, de los sue帽os que no tuvieron cabida en otro lugar, este ha sido el m茅todo como las mujeres mapuches contando sus historias recuperan su filosof铆a, lengua, y su idea de ser mujer en el mundo.

NOTAS Y REFERENCIAS

[1] Gonz谩lez Casanova, Pablo (1969). Sociolog铆a de la explotaci贸n, Siglo XXI, M茅xico.

[2] Co帽a, Pascual (1988). Testimonio de un cacique mapuche. Vol. 40. PEHU脡N EDITORES LIMITADA.

[3] Paredes, Julieta. (2017). 鈥淓l feminismocomunitario: la creaci贸n de un pensamiento propio.鈥澛Corpus. Archivos virtuales de la alteridad americana聽7.1

[4] Federici, Silvia (2012). Revolution at point zero: Housework, reproduction, and feminist struggle. PM press,

[5]Shiva, V. (2013). 鈥VandanaShiva聽Interview About Ecofeminism.

* Acad茅mica del Departamento de Educaci贸n de la Universidad de Santiago de Chile y profesora externa de la Pontificia Universidad Cat贸lica de Chile. Coordinadora de la Red por los Derechos Educativos y Ling眉铆sticos de los Pueblos Ind铆genas de Chile PhD en Humanidades, Universidad de Leiden, Holanda; Mag铆ster en Ling眉铆stica por la Universidad Aut贸noma Metropolitana de M茅xico y Profesora de Estado, menci贸n en Ingl茅s, Universidad de la Frontera de Temuco.

6.- Puelmapu: genocidio y resistencias en la tierra del Este

Voces del Wallmapu *

Puelmapu - Wikipedia, la enciclopedia libreSe suele considerar, desde la historia winka, la 鈥淐onquista del Desierto鈥 como el primer atropello al pueblo Mapuche. Pero Roca solo representa una cara de las muchas que el Estado Argentino us贸 para intentar eliminar a dicho pueblo. Gran parte de la err贸nea historia sobre el pueblo mapuche viene de cr贸nicas de viajeros, sacerdotes y militares europeos. Pero, a diferencia de otros pueblos exterminados, este s铆 cuenta con mujeres y hombres que pueden hablar de su pasado.

Wallmapu

Wallmapu es la comprensi贸n del territorio Mapuche, previo a los conceptos de divisi贸n pol铆tica que lo convierten en Estados diferentes. Existen diferentes formas de nombrar a los lofche (forma comunitaria de vida mapuche) en base al territorio que ocupan. En el norte, los pik眉nche; en el sur, los williche; en el llano, los wenteche; en el este, los puelche; en el mar, los lafkenche.

El pueblo Mapuche siempre ha realizado intercambios comerciales bajo sus propias formas de organizaci贸n social y pol铆tica. Ten铆an, por ello, un amplio desarrollo territorial. En los estudios arqueol贸gicos de Adan Hajduk, se hall贸 cer谩mica Pitr茅n (mapuche), que data del a帽o 1000, en el oeste de La Pampa y en el este de Neuqu茅n.

Por otro lado, en su investigaci贸n con fuentes originarias, Adri谩n Moyano, periodista del peri贸dico mapuche Azkintuwe, sostiene que la historia de la resistencia mapuche debe pensarse desde 1536, s贸lo 44 a帽os luego de que Col贸n desembarque a m谩s de 6.900 km. de Furiloche (Bariloche), cuando Pedro de Mendoza funda el Puerto de Nuestra Se帽ora Mar铆a del Buen Ayre. Un ejemplo de esto es la familia Gualmes que se traslad贸 a las cercan铆as de Furiloche en 1895 desde Colmallo, 120 km. al este del r铆o Limay, cuando Pedro Gualmes ten铆a ya 43 a帽os.

El Estado-Naci贸n frente a las otras naciones

En 1869, en el mapa con los l铆mites geogr谩ficos de Argentina que present贸 Nicasio Oro帽o al Congreso de la Naci贸n, la Patagonia no formaba parte del pa铆s. Los pueblos originarios no formaron parte del primer censo nacional debido a que no estaban sometidos al gobierno central.

Tres a帽os despu茅s, parte de este territorio fue sede de la batalla entre las huestes del cacique Calfulcur谩, quien sosten铆a una pol铆tica de enfrentamiento con otros referentes mapuche, y el ej茅rcito argentino, entre los que se encontraban los lonkos Coliqueo y Catriel, mapuches al mando de una fracci贸n originaria. Una lectura posible de esta batalla es que, en esa 茅poca, las alianzas correspond铆an m谩s a una necesidad pol铆tica que a una hegemon铆a 茅tnica.

Siguiendo los designios de la Sociedad Rural Argentina -creada en 1866-, en 1878, el general Julio Roca inici贸 el plan base para convertir a Argentina en fuente de alimento para las potencias. Para esto, era necesario controlar grandes extensiones de tierra que, en ese momento, eran controladas en su gran mayor铆a por las diferentes lofche. Resultado de esto, comenz贸 el genocidio de pueblos originarios, entre ello, asesinatos y desapariciones de muchas familias mapuche.

El Informe Oficial del Ej茅rcito Argentino dice que fueron 14.000 los guerreros que resultaron muertos o prisioneros durante este per铆odo. Hasta hace pocos a帽os atr谩s, el cuerpo del lonko Inacayal, que hab铆a sido llevado al museo de Ciencias Naturales de La Plata y exhibido vivo, era una pieza m谩s de este museo. El mismo a帽o en que comenz贸 la campa帽a, se crea la gobernaci贸n de la Patagonia, extendiendo el l铆mite hasta al sur de la provincia de Tierra del Fuego.

La estrategia que utiliz贸, en esta campa帽a, el Ej茅rcito Argentino no fue la de los grandes combates a campo abierto, sino que mandaban peque帽os grupos que se desprend铆an del grupo principal y, as铆, saqueaban, asesinaban y tomaban posesi贸n de las tierras. Esta campa帽a abati贸 a nombres importantes para la pol铆tica mapuche, muchos fueron asesinados, pero otros fueron tomados prisioneros y llevados a la isla Mart铆n Garc铆a: en ella, los primeros desaparecidos del Estado Argentino.

No sigui贸 el mismo destino el lonko Sayg眉eque, hijo de Chocor铆, un importante cacique manzanero, quien muri贸 de viejo en unas tierras negociadas con Roca a cambio de su rendici贸n. Su nombre cristiano, Valent铆n, proviene del pacto de su familia con el entonces gobernador de Buenos Aires, Valent铆n Alsina. Sin embargo, seg煤n las costumbres mapuche, esto no otorga el lugar de lonko, para serlo es necesario demostrar ciertas virtudes.

La suya fue la utilizaci贸n de una estrategia diplom谩tica para entablar pactos y acuerdos con los fortines criollos. El archivo de la Gobernaci贸n Ind铆gena de las Manzanas, proyecto de autonom铆a que lleva a cabo, que ten铆a los documentos sobre la diplomacia y la econom铆a de la regi贸n, fueron saqueados por la Campa帽a de Roca en 1881.

En 1883, en el territorio de lo que hoy es la provincia de Neuqu茅n, se produce el 鈥淐ombate de Apeleg鈥, conocido como uno de los 煤ltimos enfrentamientos entre la resistencia al mando de Sayg眉eque e Inacayal, y el Ej茅rcito Argentino. El resultado de esta sangrienta persecuci贸n fue de treinta muertos y 3200 personas que se entregaron en el fort铆n de Jun铆n de los Andes. Luego de esto, se produce, en el paraje S煤nica, el 煤ltimo gran parlamento de lonkos que a煤n resist铆an sin entregarse y finaliza con la captura de prisioneros, producto de la Campa帽a de Lino Oris de Roa.

Otra de las estrategias que tom贸 la Organizaci贸n Nacional fue de corte cultural e hist贸rica. Para erradicar la historia mapuche y originaria, convirtieron al cristianismo a todos los sobrevivientes cambi谩ndoles el nombre, signo de identidad originaria, por nombre espa帽oles.

Ciertos desiertos desiertos

Como una premonici贸n, el nombre de la campa帽a, encabezada por Julio A. Roca, dej贸 las antes tierras pobladas por distintos pueblos originarios, en su mayor铆a vinculados a los mapuche, despobladas y despojadas de todo indicio de cultura y organizaci贸n pol铆tica.

Este nuevo panorama dio la posibilidad de conformar grandes latifundios en Neuqu茅n, R铆o Negro y Chubut que fueron entregados y apropiados por capitales ingleses como la Argentine Southern Land Co.聽

Esta compa帽铆a lleg贸 a poseer, antes del siglo XX, m谩s de 585.000 ha., lo que le dio la posibilidad de manejar negocios en gran parte del territorio patag贸nico en asociaci贸n con otras empresas brit谩nicas. Este despojo se hace evidente cuando se observan los nombres de algunos de los territorios concedidos: Canu Lafquen, Rucu Luan, Pilca帽eu, Epu Lafquen, Huanu Luan, Maquinchao, Fofo-Cahuel, Cholila y Leleque, entre otros. Hoy en d铆a, la gran mayor铆a de esas tierras son, seg煤n el Estado Argentino, propiedad del grupo Benetton.

Entre 1911 y 1914, se crean las Polic铆as Fronterizas, fuerzas represivas especiales con jurisdicci贸n sobre las zonas cercanas a la cordillera. Su objetivo eran las poblaciones mapuche y se las atacaba en peque帽as partidas que daban golpes con el fin de aterrorizar, capturar personas y recursos, y mantener el control del territorio.

Pero, en la vida de los que no tienen nada, empezar de nuevo se vuelve una competencia que se hereda de generaci贸n en generaci贸n. Es as铆 que muchos pueblos lograron establecerse y desarrollar la ganader铆a exitosamente, a pesar del constante boicot del estado. Algunos de estos pueblos lograron ser reconocidos legalmente como colonias, como la Colonia Pastoril Aborigen Cushamen, como 鈥渞eservas鈥 o con permisos precarios. En 1937 en Nahuelpan, producto de la presi贸n de los terratenientes en el marco de la crisis econ贸mica, se produjo un desalojo que expuls贸 a 360 personas.

Mantener la esencia

El comienzo del nuevo siglo no trajo para los pobladores de Puelmapu una visi贸n de expansi贸n y esperanza. Las comunidades que se lograron asentar y recuperar territorios son constantemente atacadas por la Gendarmer铆a, la Prefectura, el Ej茅rcito, los jueces y el ejecutivo. En los 煤ltimos a帽os, comunidades como Vuelta del R铆o, Paichil Antriao o las Puf Lof en Resistencia del Departamento Cushamen han sido constantemente atacadas y resistidas.

La desaparici贸n forzada de Santiago Maldonado en Cushamen, el asesinato del weichafe Rafael Nahuel en la comunidad Lafken Winkul Mapu y la persecuci贸n pol铆tica seguida de extradici贸n al lonko Facundo Jones Huala, dan cuenta de la postura del Estado Argentino.

Hoy en d铆a, algunos de los territorios libres controlados por el pueblo mapuche son: Newwnkura, Kaxi Payi帽, Campo Maripe, Wirkalew, Motoco C谩rdenas, Cahsun, Pulgar, Pu Lof en resistencia de Cushamen, Calfullanca, Prane, Pillan Mahuiza, Vuelta del R铆o y Lafken Winkul Mapu.

*La Tinta

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