Ene 10 2012
469 lecturas

Opini贸nPol铆tica

Douglas Bravo* / Indianidad y nueva civilizaci贸n

El proceso de la conquista americana fue una confrontaci贸n y produjo el mayor genocidio de la historia ya que la superioridad militar de los conquistadores occidentales aniquil贸 paulatinamente a las fuerzas ind铆genas y posteriormente a las negras hasta llegar a una proporci贸n de 80 millones de muertos.

鈥淓n fin, se trata de la continuidad del desconocimiento y negaci贸n de las otras formas de pensar, saber y conocer, del pensamiento de las culturas originarias de Am茅rica, en tanto 茅stos nunca llegar谩n a ser formas de 鈥減ensar鈥 y 鈥渟aber鈥 propiamente dichos, minimizados por conceptos como el de 鈥渁nimismo鈥, o el 鈥渆xotismo鈥 m谩gico o m铆tico, jam谩s llegar谩n a calzar las dimensiones de un sistema de pensamiento.

芦Esta descalificaci贸n etnoc茅ntrica del 鈥減ensar鈥 fue del todo correspondiente a la instauraci贸n del sistema colonial/imperial. Sin embargo persiste a煤n despu茅s de la independencia y constituci贸n de las rep煤blicas.

芦Y ello es as铆 por cuanto la ruptura que supuso el proceso de independencia y el per铆odo republicano con la formaci贸n de los Estados en el Continente, no implic贸 una ruptura con el sistema colonial de pensamiento; muy por el contrario, este proceso reprodujo en su esencia tal sistema, generando lo que se ha dado en llamar colonialismo interno, que no es m谩s que la reproducci贸n del sistema colonial, que basa su funcionamiento en la negaci贸n del 鈥渙tro鈥 que 鈥渆st谩鈥 pero que no representa sino el pasado.

芦As铆 pues, se da continuidad a la colonialidad en tanto se insiste en su identificaci贸n con el pensamiento y el ser occidental鈥..鈥
Jos茅 Quintero Weir
El camino de las comunidades [1]

鈥淓n la esfera ideol贸gica, las organizaciones pol铆ticas indias, tienden a fomentar una identificaci贸n pan鈥攊ndia, opuesta a Occidente, que se expresa a trav茅s de la indianidad.鈥
Guillermo Bonfil Batalla [2]

Civilizaci贸n occidental contra civilizaci贸n indiana

El聽 12 de octubre se cumplen m谩s de 500 a帽os de la colonizaci贸n del Continente Abya Yala, y desde ese mismo momento se produce la resistencia tanto cultural, espiritual, religiosa, econ贸mica como militar de los ind铆genas. Fue una confrontaci贸n de valores contra valores, los de la civilizaci贸n occidental (tecnol贸gicos, cient铆ficos, jur铆dicos, militares, religiosos, culturales) frente a los de la civilizaci贸n de la indianidad y de la negrura. Esta confrontaci贸n produjo el mayor genocidio de la historia ya que la superioridad militar de los conquistadores occidentales aniquil贸 paulatinamente a las fuerzas ind铆genas y posteriormente a las negras hasta llegar a una proporci贸n de 80 millones de muertos [50 de ind铆genas y 30 de negros].

Las dos civilizaciones se remontan a varios milenios, la occidental arranca desde la filosof铆a griega, pero es con la modernidad, con la ilustraci贸n cuando se fundamenta en los paradigmas filos贸ficos, cient铆ficos, tecnol贸gicos, energ茅ticos, del Estado naci贸n, de la verdad, de la raz贸n, de la historia, del progreso, etc.

Es con estos paradigmas como se asienta con fuerza la industrializaci贸n, el desarrollo, el crecimiento econ贸mico que tanto conmovieron y obnubilaron a los seres humanos creyendo que se transitaba el camino de la libertad, de la igualdad, de la felicidad, de la fraternidad.

Esta civilizaci贸n occidental captura a todo el territorio Europeo y luego lentamente va conquistando otros territorios del planeta, 聽con invasiones colonialistas, dando nacimiento en el plano te贸rico a un conjunto de leyes de contenido absolutista, verticales, omn铆modas que dieron ayer y siguen dando hoy absoluta justificaci贸n a los grandes genocidios, ecocidios, violaci贸n de la soberan铆a de los pueblos, los cuales quedan refrendado por los organismos internacionales y regionales de ayer y de hoy como Las Naciones Unidas, La OEA, la OTAN, el Pacto de Varsovia, etc.

Esa filosof铆a occidental coloca al hombre como el propietario de la naturaleza, su due帽o absoluto y lo incita a conquistarla y ponerla a su servicio; aqu铆 se presenta una profunda diferencia con la filosof铆a de la indianidad, la cual considera al ser humano no como propietario de la naturaleza, si no como parte de ella, [ejemplo, extracto de la carta 聽del cacique ind铆gena norteamericano Seattle al presidente de EEUU, en 1854:

鈥溌緾贸mo intentar comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? La idea nos resulta extra帽a. Ya que nosotros no poseemos la frescura del aire o el destello del agua. 驴C贸mo pueden comprarnos esto? Lo decidiremos a tiempo. Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi gente. Cada aguja brillante de pino, cada ribera arenosa, cada niebla en las maderas oscuras, cada claridad y zumbido del insecto es santo en la memoria y vivencias de mi gente.

Sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras razones. Una porci贸n de nuestra tierra es lo mismo para 茅l, que la siguiente; para 茅l, que es un extra帽o que viene en la noche y nos arrebata la tierra donde quiera que la necesite. La tierra no es su hermana sino su enemiga y cuando la ha conquistado se retira de all铆. Deja atr谩s la sepultura de su padre, no le importa.

Plagia la tierra para su hijo, no le importa. Olvida tanto la sepultura de su padre como el lugar en que naci贸 su hijo. Su apetito devorar谩 la Tierra y dejar谩 s贸lo un desierto.鈥

En contraposici贸n, la tradici贸n de la civilizaci贸n indiana est谩 fundada y se orienta hacia la armon铆a y el orden c贸smico:

Este principio, seg煤n la indianidad, marcha en la direcci贸n l贸gica de colocar al ser humano en la necesidad de funcionar en armon铆a consigo mismo y con la naturaleza, no est谩 facultado para someterlo y ponerlo a su servicio, en consecuencia como el ser humano es parte integrante de esa naturaleza, tiene que existir una l贸gica de armon铆a y orden entre 茅l, la naturaleza y los instrumentos de los cuales el hombre y la mujer se valen para su subsistencia. No se concibe en estos principios 聽m谩quinas que degraden y destruyan la naturaleza, pero tampoco se conciben humanos que degraden, exploten y sacrifiquen a otros seres humanos [la g茅nesis de estos principios ind铆genas ocurre treinta mil a帽os antes de que se consolidaran las civilizaciones inca y azteca].

鈥淓l otro principio que rige la filosof铆a de la indianidad es el siguiente:
Los elementos integrantes el cosmos y la naturaleza funcionan colectiva y comunitariamente, cada uno tiene una posici贸n que no un privilegio ni una subordinaci贸n. Ahora bien, el ser humano parte integrante de la naturaleza y tambi茅n del cosmos, debe funcionar con el mismo principio del sentido colectivo y comunitario.

芦La civilizaci贸n occidental parte de principios diametral y cualitativamente distintos: el hombre es el centro del universo, est谩 por encima de los elementos constitutivos de la naturaleza. De manera concreta, esta concepci贸n est谩 expresada en una corta frase: Dios y Hombre. Es decir, el hombre est谩 facultado para someter a la naturaleza y al hombre mismo.

芦De aqu铆 se desprende, por la l贸gica misma del razonamiento, una determinada concepci贸n de la ciencia, de la tecnolog铆a, religi贸n, guerra, trabajo. Aqu铆 est谩 el fundamento b谩sico de la Ilustraci贸n, de la modernidad, del progreso, del desarrollo de la guerra y del racismo que ha llevado a la humanidad y a la naturaleza a un punto donde podr铆an estar desbordando los linderos de su destrucci贸n.

芦Esta situaci贸n se torna m谩s grave porque el capitalismo ha arribado a la era de la globalizaci贸n, de la mundializaci贸n bajo la hegemon铆a de las multinacionales cuya discrecionalidad en sus actuaciones amenazan con el estrangulamiento de las particularidades culturales, religiosas, econ贸micas, de los individuos, de los pueblos y de las naciones鈥.[3]

Otro principio que recoge sus h谩bitos, cultura, formas de vida, de trabajo y su lenguaje est谩 referido a la inclusi贸n del 鈥淵o鈥 individual dentro del 鈥淣os鈥 colectivo.

Finalmente puedo indicar que esta confrontaci贸n entre estas dos filosof铆as, la podemos ver claramente en la expresi贸n de Alberto Filipi en su ponencia al congreso 鈥淓l Pensamiento Pol铆tico Latinoamericano鈥漑4]:

鈥淟a degradaci贸n de la visi贸n de las historias extra鈥攅uropeas鈥. se funda en el presupuesto de que el 煤nico modelo de posibles futuras experiencias [pol铆ticas, econ贸micas, culturales, etc.] para todas las naciones extraeuropeas es el modelo c茅ntrico occidental; desde esta perspectiva las otras historias, para poder llegar a considerarlas como tales, estaban felizmente condenadas a repetir ab鈥攊mis el entero itinerario occidental originario; todo lo cual habr铆a adem谩s demostrado c贸mo las leyes rectoras del sistema en expansi贸n eran, como se predicaba, tanto universales como ineluctables鈥.

Crisis de paradigmas de la civilizaci贸n capitalista

El capitalismo avanz贸 hacia la etapa denominada globalizaci贸n bajo las directrices filos贸ficas del neoliberalismo y se expandi贸 a todo el planeta Tierra; es cierto que 聽al principio con la revoluci贸n 聽 rusa, se crey贸 que se 聽hab铆a inaugurado un nuevo sistema civilizatorio, un nuevo r茅gimen, un nuevo modelo de vida.

Los bolcheviques derribaron al capitalismo zarista, derrotaron a su ej茅rcito, a sus polic铆as, estatizaron al capital financiero, las tierras de los terratenientes y capitalistas y todo el aparato industrial. A帽os despu茅s esa gigantesca revoluci贸n devino en capitalismo de Estado porque no fueron derribados los valores del capitalismo si no que por el contrario se ampliaron y afianzaron, es decir, no se planteo la confrontaci贸n de valores contra valores y eso ha sucedido con todas las revoluciones llamadas anticapitalistas del siglo pasado y de este siglo.

芦En Venezuela con mucho mas raz贸n el llamado socialismo del XXI naci贸 sin producir una ruptura con el modelo capitalista y por eso el socialismo del siglo XXI fue capturado sin haberse desarrollado y qued谩ndose por lo tanto en el capitalismo de Estado que existe desde el comienzo del siglo pasado. 聽Venezuela hoy, es no solo dependiente del imperio norteamericano si no de otros imperios tales como el japon茅s, el ruso, el chino, etc.

芦El discurso oficialista 聽y demag贸gico que se pregona, colocando a Venezuela en la segunda independencia, es para desvirtuar la verdadera realidad seg煤n la cual ayer 茅ramos dependiente solo de Estados Unidos y hoy hemos diversificado la dependencia hacia otros imperios.

La expansi贸n del capitalismo en su era de globalizaci贸n marcha en conjunto con 聽una profunda crisis civilizatoria en todos los 贸rdenes. Los paradigmas fundamentales de la civilizaci贸n occidental est谩n siendo desafiados en su totalidad: las grandes verdades filos贸ficas, cient铆ficas, culturales, tecnol贸gicas, energ茅ticas, sufren el impacto de nuevas corrientes que transgreden la l贸gica capitalista; la pluralidad, la diversidad, lo multicultural se enfrentan con fuerza a la unicidad cultural, cient铆fica y filos贸fica; las tradicionales formas organizativas: partidos sindicatos, gremios, federaciones de distinta naturaleza aparte de que est谩n cuestionadas se enfrentan a nuevas modalidades organizativas; los sujetos hist贸ricos tradicionales no solamente est谩n cuestionados por que no respondieron a lo que se crey贸 聽que era su papel, si no que adem谩s la comunidad donde todos caben juega un papel din谩mico

De esta verdad planteada planetariamente se desprende, que para la creaci贸n de una nueva civilizaci贸n, se tiene que reformular el concepto de revoluci贸n, como lo hemos sostenido frecuentemente:

鈥淎l colocarnos en la perspectiva de reconsiderar los conceptos dominantes arriba expuestos, no a la manera de recomponerlos, sino de crearlos de nuevo, de inventarlos, estamos terciando de hecho por una reinterpretaci贸n 聽del concepto mismo de revoluci贸n, entendi茅ndola como el inicio de un nuevo orden civilizatorio en todos los niveles, como la emancipaci贸n general del hombre.

Pero no basta. La nueva forma de pensamiento tiene que conducirnos a abordar la reinterpretaci贸n de otros factores complementarios tales como los instrumentos para esa revoluci贸n, las estructuras鈥攁poyo de las fuerzas sociales del cambio [partido鈥攅j茅rcito, etc.] y, desde luego, nos lleva tambi茅n a reinterpretar la misma acci贸n revolucionaria, el acto de revuelta, de revoluci贸n, de insurrecci贸n y de rebeli贸n total que tiene que llevar en s铆 toda la carga creadora, emancipadora y aut茅nticamente alternativa.

Al contemplar con esta 贸ptica la experiencia de las revoluciones producidas en el siglo pasado, es posible comprender por qu茅 ellas no rompieron en lo fundamental con la vieja civilizaci贸n. El desaf铆o planteado es, pues, la ruptura con los conceptos que atrapan y domestican a las revoluciones impidi茅ndoles trascender el marco de la civilizaci贸n capitalista; es el de la ruptura con los mecanismos internos de funcionamiento que caracterizan a la vieja organizaci贸n 鈥攍os partidos tradicionales鈥 y la ruptura del tipo de relaci贸n que establecen 茅stos con las fuerzas sociales del cambio esperado.

Y, finalmente, el reto de producir una acci贸n revolucionaria cualitativamente distinta que desencadene la rebeli贸n material y espiritual de la muchedumbre por ese sue帽o milenario de la humanidad de construir la sonrisa de la felicidad. De no ser as铆, todo cambio, toda transformaci贸n, se ver谩 atrapado por la avasallante fuerza de la adoraci贸n a la tecnolog铆a, a la m谩quina, al crecimiento econ贸mico, etc., tal como se conciben hoy. Y por tanto, arrastrar谩n inexorablemente hacia el domino de clase, la opresi贸n y explotaci贸n del hombre por el hombre, la divisi贸n del trabajo, la alienaci贸n; en fin, estaremos en el mismo camino de hundimiento de la humanidad.鈥

鈥淓l proyecto alternativo radical para la emancipaci贸n integral del hombre debe apoyarse en primer lugar, en una concepci贸n filos贸fica y pol铆tica, cuyos principios b谩sicos constituyan una ruptura definitiva con todas las ideolog铆as dominantes; 聽en segundo lugar debe apoyarse en una nueva manera de organizarnos cualitativamente distinta al sistema de partido, donde se anticipen la relaciones sociales y humanas 聽que habr谩 de predominar en el futuro.

芦Finalmente debe sostenerse en las luchas sociales y en las luchas ecol贸gicas鈥攁mbientales que permitan darle al factor reivindicativo y a las necesidades, un nuevo contenido; ello para que dichas luchas no solo promuevan una revuelta armada entre dos 聽ej茅rcitos sino que constituyan una confrontaci贸n global de valores contra valores entre dos civilizaciones: La vieja y la nueva, cada una con su sistema 聽de valores: econ贸mico, pol铆tico, cient铆fico, cultural, espiritual, tecnol贸gico, militar, sicol贸gico, ecol贸gico鈥攁mbiental鈥 [5]

Crisis del modelo energ茅ticvo del modelo energ茅tico f贸sil

Es evidente que estamos en presencia de una profunda y conmovedora crisis civilizatoria en general y su modelo energ茅tico en particular y al analizarla y plantear salidas, es inevitable contrastar la filosof铆a capitalista occidental 聽con la de la indianidad. 聽Ya pensadores, cient铆ficos y fil贸sofos de Europa y EEUU han venido planteando la terrible amenaza que esta crisis significa para la especie humana y para la naturaleza en general; los aportes que muchos de ellos han hecho son suficientes para entrar en reflexi贸n en torno a que sus consecuencias puedan ser superiores y mas pronunciadas a las de cualquier guerra que haya experimentado la humanidad, al respecto vale citar a Rifkin Jeremy en su libro La Econom铆a del Hidr贸geno[6] cuando dice:

鈥淓l calentamiento global constituye el pasivo del balance de la era industrial鈥 Este gasto energ茅tico se ha acumulado en la atm贸sfera de la tierra y ha comenzado a tener efectos adversos sobre el clima del planeta y sobre el funcionamiento de sus diversos ecosistemas. Al igual que otras civilizaciones anteriores, la sociedad industrial se est谩 聽acercando al estadio final de su r茅gimen energ茅tico, en el cual los costes de haber absorbido los residuos acumulados de toda la energ铆a consumida se han convertido en un factor econ贸mico comparable al valor neto de la energ铆a disponible que se produce y consume actualmente鈥 hemos comenzado a influir sobre la bioqu铆mica de la tierra y lo hemos hecho en menos de un siglo. Cuando las generaciones futuras vuelvan sus ojos hacia este per铆odo dentro de decenas de miles de a帽os, el 煤nico legado que encontrar谩n 聽por nuestra parte ser谩 un cataclismo inscrito en los anales geol贸gicos de la tierra.

芦El calentamiento de la tierra es el resultado de la progresiva acumulaci贸n en la atm贸sfera de gases que impiden que el calor se escape del planeta鈥..鈥

Debo recordarles que Jeremy Rifkin inform贸 聽por vez primera 聽sobre la verdadera situaci贸n de existencias de la energ铆a f贸sil de petr贸leo y gas en el orbe. 聽Alert贸 a los pa铆ses de la OPEP [Organizaci贸n de Pa铆ses Exportadores de Petr贸leo] y del mundo en general sobra la mentira planteada sistem谩ticamente por la AIE [Asociaci贸n Internacional de Energ铆a], organismo que sosten铆a que abundaban, con la finalidad de mantener sus bajos precios y justamente este cient铆fico norteamericano 聽demostr贸 su escasez al punto de que 茅l mismo habl贸 de la finalizaci贸n de la era petrolera y por lo tanto de esta civilizaci贸n sostenida por la energ铆a f贸sil.

Los pa铆ses imperialistas con excepci贸n de Rusia no poseen reservas suficientes de gas y petr贸leo, en algunos casos sin reservas de energ铆a f贸sil. Cifras estimadas de reservas mundiales: EEUU, 20 mil millones barriles; Arabia Saudita,194 mil millones; Rusia, 66 mil millones; Venezuela, 86 mil millones m谩s 300 mil millones de barriles de petr贸leo pesado.

Tambi茅n James Lovelock, el premio Nobel y cient铆fico ingl茅s dice en su interesante libro La Venganza de la Tierra[7]:

鈥淯n cambio clim谩tico irreversible puede estar tan pr贸ximo que no es prudente confiar en que los acuerdos internacionales salven a nuestra civilizaci贸n del calentamiento global鈥.

芦Sin perder de vista que el peligro es global, las naciones deben empezar a reflexionar a nivel individual sobre como salvarse y salvar el mundo (鈥) A las potencias emergentes, india y China, les ser谩 dif铆cil contener el uso de combustibles f贸siles, igual que EEUU. No debemos esperar pues un acuerdo o directriz internacional.

芦En nuestro peque帽o pa铆s tenemos que actuar de inmediato como si estuvi茅ramos a punto de ser atacados por un poderoso enemigo. Primero hay que asegurarse de que nuestras defensas contra el cambio clim谩tico est茅n preparadas cuando empiece el ataque. Los lugares mas vulnerables son las ciudades situadas a nivel del mar entre ellas Londres y Liverpool鈥na vez que la tierra empiece a avanzar r谩pidamente hacia su nuevo estado mas caliente, el clima desbaratar谩 el mundo pol铆tico y empresarial. Las importaciones de comida, combustible y materias primas ser谩n cada vez m谩s dif铆ciles conforme a los proveedores de otras regiones se ver谩n desbordados por sequ铆as e inundaciones, de modo que necesitamos planear como sintetizar nuestra comida ultimando poco m谩s que aire, agua y unos pocos minerales y para hacerlo ser谩 imprescindible una fuente segura y abundante de energ铆a鈥︹

Este autor ve con tal gravedad 鈥渓a venganza de la tierra鈥 que llama a actuar con rapidez a las naciones en forma individual o colectivamente y propone que antes de que se consigan los reemplazos energ茅ticos no amenazantes para la naturaleza y ser humano debe procederse al uso de la energ铆a at贸mica. En este sentido ataca fuertemente a la mayor铆a de los ecologistas europeos que se enfrentan a las tesis del desarrollo de esta energ铆a por considerarla peligrosa y da帽ina.

En donde s铆 consideramos que Lovelock tiene plena raz贸n es en el punto acerca de que no debemos esperar acuerdos internacionales y la prueba fehaciente es el Protocolo de Kyoto, adem谩s de la reciente reuni贸n de Copenhague donde ni siquiera lograron un consenso para una declaraci贸n p煤blica, mucho menos 聽un nuevo protocolo que demande a los pa铆ses industrializados 聽y no industrializados a cumplir obligaciones para disminuir las emisiones de gases contaminantes, entre otras medidas.

En este mismo orden de ideas relacionadas con la crisis civilizatoria debemos citar a Lester R. Brown, autor del libro Salvar el Planeta:[8]

鈥淗ace dos a帽os escrib铆 un libro titulado Eco-Economy: Building an Economy for the Earth que defend铆a que el medio ambiente no era parte de la econom铆a, como creen muchos responsables de planificaci贸n de las empresas y economistas, sino que, en vez de ello, la econom铆a era parte del medio ambiente. Si aceptamos esta segunda 聽visi贸n, escrib铆, se deduce que la econom铆a debe ser dise帽ada para que sea compatible con el ecosistema del que forma parte.鈥

鈥淟a idea fundamental de este libro es que las principales amenazas actuales son m谩s ambientales que militares. Los terroristas son una amenaza, pero es probable que la destrucci贸n que causen los terroristas sea peque帽a si se compara con el sufrimiento mundial que se generar谩 si la econom铆a de burbuja medioambiental se desmorona.鈥

Mas adelante este mismo autor hablando de la restructuraci贸n de la econom铆a, advierte el porqu茅 se debe llevar a la velocidad de tiempo de guerra: 鈥淓l tiempo se acaba. A lo largo de la historia hemos vivido de los intereses generados por el capital natural de la Tierra, pero ahora estamos consumiendo ese capital鈥..El reto ahora es desinflar esa burbuja antes de que estalle.鈥漑9]

Crisis de la naturaleza

Los planteamientos extraordinarios de los cient铆ficos (Rifkin, Lovelock, Brown) que he citado constituyen un excelente resumen de la crisis de la naturaleza que sufre el planeta Tierra, sin embargo desglosar茅 algunos de sus aspectos:

a. Degradaci贸n de los suelos agr铆colas por el uso de agro鈥攓u铆micos y mono鈥攃ultivos, trayendo como consecuencia crisis de la agricultura.
b. Contaminaci贸n de r铆os, lagos y mares [a煤n no conocemos las terribles consecuencias del derrame petrolero del Golfo de M茅xico].
c. Agujero en capa de ozono.
d. Producci贸n de transg茅nicos y de semillas Terminator cuyas consecuencias para animales y seres humanos son perjudiciales para la salud.
e. Recalentamiento global que provoca extinci贸n de especies animales y vegetales, intensa reducci贸n progresiva de superficie de bosques y selvas, disminuci贸n constante de disponibilidad de agua dulce 鈥攍o que ya ocasiona confrontaciones por su control como en Bolivia y Ecuador鈥 y simult谩neamente aumento de la frecuencia e intensidad de sequ铆as e inundaciones.

Crisis de la especie humana

La superpoblaci贸n presente en el planeta Tierra, debe llamarnos a una gran reflexi贸n: podr谩 llevarnos a guerras entre naciones, entre pueblos, comunidades, pero al mismo tiempo es un factor que est谩 dentro de los planes geo鈥攅strat茅gicos y geo鈥攑ol铆ticos de las grandes potencias que adelantan acciones compulsivas para eliminar poblaci贸n a trav茅s de la difusi贸n de virus, enfermedades, campa帽as de esterilizaci贸n forzadas, fumigaci贸n de cielos con estelas qu铆micas [chemtrails] que afectan principalmente a masas empobrecidas, lo que tambi茅n les permite 聽apoderarse de la biodiversidad relativamente reducida en el mundo a trav茅s de la expulsi贸n de sus habitantes naturales en su mayor铆a ind铆genas y negros en zonas como, la Amazon铆a, la Orinoquia, regiones del Choc贸 en Colombia, del Dari茅n en Colombia-Panam谩, de M茅xico-Chiapas, en Centro-Am茅rica.

Esta realidad de la superpoblaci贸n aumenta las desigualdades sociales en la especie humana tales como discriminaci贸n racial, desempleo, exclusi贸n, 聽explotaci贸n humana y represi贸n; sabemos por informes de instituciones especializadas el problema 聽del aumento de enfermedades, hambre, mortalidad infantil, enfermedades mentales, etc.

Al ser humano se le reducen los suelos aptos para la agricultura y sostenimiento de la biodiversidad [ejemplo: hay pa铆ses del primer mundo que alquilan grandes extensiones de tierra en pa铆ses de 脕frica para 聽producir alimentos en detrimento de 茅stos] 聽y tomando en cuenta que en pocos a帽os seremos 10 mil millones de habitantes, habiendo sido superada la capacidad regeneradora y de producci贸n de alimentos de la Tierra por la demanda de la humanidad desde la d茅cada de los a帽os 80 y que adem谩s como dice Lester Brown en su libro Salvar el Planeta:[10] 鈥淐uando estalle la b煤rbuja econ贸mica alimentaria, inflada por el bombeo excesivo de los acu铆feros, aumentar谩n los precios de los alimentos en todo el mundo鈥, elementos que juntos a otros configuran las premisas para la instalaci贸n de una hambruna planetaria.

Confrontaci贸n de valores contra valores
y espacios convivenciales de la libertad

Am茅rica Latina y el Caribe due帽a de una tradici贸n milenaria de armon铆a c贸smica entre seres humanos, naturaleza e instrumentos de trabajo; tambi茅n entre hombre y mujer, est谩 llamada a formar parte de la vanguardia para el establecimiento de una nueva civilizaci贸n planetaria; basta con citar por ejemplo su poblaci贸n originaria con su filosof铆a de la indianidad enfrentada con su resistencia cultural integral [cultural, econ贸mica, ecol贸gica, espiritual, religiosa, militar, etc.], desde hace 518 a帽os a la civilizaci贸n capitalista occidental y ahora a su filosof铆a neoliberal de la modernidad provista de una lista de paradigmas en crisis.

Esta Pachamama, Aby-Ayala que se extiende desde Alaska hasta la Patagonia, presenta 聽fuentes de biodiversidad, de energ铆a, de cosmogon铆a, de utop铆as reales alternativas que pueden contribuir a salvar el planeta y son imprescindibles para 聽detener la destrucci贸n de la naturaleza y civilizaci贸n humana del terror铆fico desastre del calentamiento global.

Pero a su vez, los ind铆genas primigenios 聽de este 聽continente son los guardianes de las selvas, bosques, monta帽as, r铆os, lagos, demostrado en las recientes luchas victoriosas realizadas por las etnias de Ecuador y Bolivia en defensa del agua y los ind铆genas de Per煤 defendiendo la Amazon铆a peruana, de los pemones en defensa de la selva venezolana, de los yukpa de la sierra de Perij谩 en defensa de sus tierras ancestrales (la 鈥渞evoluci贸n bolivariana鈥 mantiene secuestrado en un fuerte militar al cacique yukpa Sabino Romero) y contra la miner铆a, 聽por lo tanto son los aut茅nticos exponentes de los espacios convivenciales de la libertad, ya que para ellos el uso de las aguas y de los recursos naturales forma parte intr铆nseca de su ser libertario y comunitario, de sus valores ancestrales y les resulta natural y obligado enfrentar los intentos capitalistas de disponer de estos bienes naturales en una conducta de nueva recolonizaci贸n; de manera que la confrontaci贸n de valores contra valores es en cierta forma la s铆ntesis del planteamiento filos贸fico, espiritual, pol铆tico, ecol贸gico, etc., de un gigantesco proyecto ut贸pico, que a煤n cuando lo estamos elaborando en los umbrales del siglo XXI en principio retoma de la antig眉edad de sus 聽luchas sociales, 聽de la antig眉edad de sus organizaciones sociales, los elemento v谩lidos para una nueva civilizaci贸n, y se entrelaza con otros pensamientos de otros continentes urbanos, rurales, semi-rurales que han ido configurando unos paradigmas filos贸ficos que superan a la modernidad, a la ilustraci贸n, al positivismo, al marxismo, a la posmodernidad y al neoliberalismo.

De igual manera captura las experiencias alternativas que se han dado desde la llegada desde los conquistadores hasta nuestros d铆as.

鈥淟a confrontaci贸n de valores contra valores鈥.no es un producto acad茅mico surgido de discusiones te贸ricas previas sino, m谩s bien, reflexiones acerca de experiencias de luchas pol铆ticas y sociales que incorporan la memoria hist贸rico鈥攃ultural de 500 a帽os de resistencia civilizacional, que se ha venido constituyendo en una teor铆a y acci贸n social de lo real alternativo en contraposici贸n a un pensamiento social latinoamericano positivista, marxista, euro鈥攃茅ntrico y tecnocr谩tico que reprodujeron los ideales de la civilizaci贸n occidental, centrados en la relaci贸n depredadora hombre-M谩quina鈥 [11]

Sabemos que no ser谩 f谩cil vencer a los poderes congregados de la civilizaci贸n capitalista occidental con su nuevo orden mundial apoyado por el capitalismo monopolista privado y por el capitalismo monopolista de estado, con sus constituyentes derivadas que justifican las empresas mixtas como nueva herramienta de recolonizaci贸n y reapropiaci贸n de nuestras riquezas naturales y energ铆a, con su guerra preventiva, con su guerra infinita, con su IIRSA, con su ALBA, Plan Puebla Panam谩, Plan Colombia, Plan-Patriota, etc., pero tambi茅n, y es triste decirlo, tampoco ser谩 f谩cil desterrar la idea de una masa de subordinados, de empobrecidos, de marginados, de explotados, que en todo el planeta Tierra sue帽an que su emancipaci贸n y libertad vendr谩 de los instrumentos mec谩nicos, t茅cnicos que mas bien lo oprimen y llevan a oprimir a otros.

IIRSA como representaci贸n de la recolonizaci贸n en esta etapa del capitalismo en Am茅rica Latina[12]

鈥淎 pesar de que la iniciativa para la Integraci贸n de la Infraestructura Regional Suramericana [IIRSA] fue presentada hace m谩s de tres a帽os, lo cierto es que hay un desconocimiento enorme del proyecto por parte tanto de los habitantes de la subregi贸n sudamericana como por los latinoamericanos en general.

A diferencia del Plan Puebla Panam谩, que fue expuesto p煤blicamente y que ha sido difundido tanto por los medios de comunicaci贸n como por las oficinas de Comunicaci贸n Social de los gobiernos de los pa铆ses involucrados, lo que ha permitido la pronunciaci贸n de los gobierno mexicano y centroamericanos a favor y una multiplicidad de organizaciones de la sociedad civil en contra, los planes de la IIRSA, al ser ignorados por la mayor铆a de la poblaci贸n de Am茅rica del Sur, no permiten un posicionamiento claro de los gobiernos y menos a煤n de las organizaciones pol铆ticas.

Lo anterior no significa que sus l铆neas de acci贸n, proyectos y planes de financiamiento no se encuentren en marcha desde hace varios a帽os, asoci谩ndose a proyectos de m谩s larga data. As铆 en medio de todo el siglo que caracteriza el proceso del establecimiento del ALCA, la banca regional junto con los gobiernos nacionales y los organismos internacionales adelantan obras en los diferentes pa铆ses, sin que el ciudadano com煤n se pueda percatar de los alcances de las mismas, que son percibidas como obras aisladas, locales o nacionales, o hasta parte de los planes regionales, cuando en realidad tienen un alcance continental y se insertan en la crisis de sucesi贸n hegem贸nica.

Aunque los intentos por construir una infraestructura regional para unir los pa铆ses sudamericanos no empiece propiamente con la IIRSA, lo cierto es que 茅ste es el primer proyecto de envergadura regional en el que todos los gobiernos de los pa铆ses que la conforman concuerdan con los objetivos planteados.

Esta feliz coyuntura, sin embargo, no fue lograda por ning煤n pa铆s en particular ni construida a partir de una propuesta emanada de un proyecto pol铆tico de inspiraci贸n bolivariana o fraternidad sudamericana sino por organismos internacionales, los cuales si bien son regionales no parecen responder tanto a las necesidades m谩s vehementes de los habitantes de la subregi贸n como a las de la pol铆tica exterior norteamericana, que busca mejor ubicarse en esta parte del continente y mantener y fortalecer su hegemon铆a sobre ella.

El plan para la construcci贸n de la IIRSA fue redactado desde las oficinas del Banco Interamericano de Desarrollo [BID], apoyado por la Corporaci贸n Andina de Fomento [CAF] y el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata [FONPLATA]. El documento original fue presentado a los presidentes de Sudam茅rica durante la reuni贸n de la Cumbre de Presidentes de Am茅rica del Sur realizada en ciudad de Brasilia, entre los d铆as 30 de Agostos y el 1潞 de septiembre de 2000 y convocada por invitaci贸n de Fernando Henrique Cardoso, presidente de Brasil.

Aqu铆, los presidentes suramericanos recibieron y adoptaron como anexo al comunicado presidencial un documento llamado 鈥淧lan de acci贸n para la integraci贸n de la infraestructura suramericana鈥. En esta reuni贸n se encontraban los mandatarios de Colombia, Ecuador, Per煤, Bolivia, Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Chile, Venezuela, Guayana y Surinam, quienes aceptaron este plan, afirmando posteriormente que hab铆a sido elaborado por ellos. En esta primera reuni贸n de presidentes de Am茅rica del Sur el objetivo primordial era estimular la organizaci贸n y desarrollo des espacio sudamericano a partir de la contig眉idad geogr谩fica, la identidad cultural y los valores compartidos.

Oficialmente, se considera que la iniciativa del IIRSA 鈥渟urgi贸鈥 de este encuentro. No obstante, cabe subrayar que no fue una iniciativa de un gobierno de la regi贸n sino del BID junto con la CAF quienes presentaron una primera versi贸n del Plan de Acci贸n para la ampliaci贸n y modernizaci贸n de la infraestructura en los pr贸ximos 10 a帽os y que la Cumbre lo aprob贸 encargando una segunda versi贸n a los miembros del Comit茅 de Coordinaci贸n T茅cnica [CCT], formada por el BID, la CAF y el FONPLATA.

鈥淎 decir del mencionado documento, el principal objetivo radica en la integraci贸n f铆sica de los pa铆ses de Sudam茅rica, tomando en consideraci贸n 鈥渆n t茅rminos de competitividad y sostenibilidad鈥 [www.iadb.org, 2003], es decir, en t茅rminos de la geoestrategia del capital. De esa manera, no solamente se trata de mejorar la infraestructura en s铆 鈥攙ial, portuaria, aeroportuaria, fluvial, etc.鈥, sino de concebir un proceso log铆stico integral que incluya la ruptura de las barreras aduaneras, vital para la aceleraci贸n de la movilizaci贸n de las mercanc铆as, la integraci贸n de las telecomunicaciones, la uniformidad de los mercados de servicios de log铆stica [fletes, seguros, almacenamiento y procesamiento de permisos] y hasta el pol铆ticamente correcto 鈥渄esarrollo sostenible鈥 local.鈥

Notas
[1] 聽 聽 Quntero Weir, Jos茅
El camino de las comunidades, Red_eZ, 2005, P谩g. 35 y 36
[2] Bonfil B. Guillermo
Utop矛a y Revoluci贸n El pensamiento pol铆tico contempor谩neo de los indios聽en Am茅rica Latina, Editorial Nueva Imagen, 1981, P谩g 11
[3] 聽 聽 Bravo, Douglas.
Utop铆a del Tercer Milenio, El Centauro, Ediciones, 1997, p谩g. 聽25 y 26
[4] 聽 聽 Filipi, Alberto.
Ponencia en Congreso 鈥淓l Pensamiento Pol铆tico Latinoamericano鈥.聽Caracas 1983
[5] 聽 聽 Bravo, Douglas.
La otra crisis. Otra historia. Otro camino. 1991, p谩g. 73 y 74
[6] 聽 聽 Jeremy Rifkin.
La Econom铆a del Hidr贸geno. Editorial Paidos, p谩g 164, 165, 166
[7] 聽 聽 Lovelock, James.
La Venganza de La Tierra. Editorial Planeta, p谩g. 33,34 y 35
[8] 聽 聽 聽Brown, Lester R.
Salvar El Planeta. Plan B: Ecolog铆a para un mundo en peligro. Ediciones聽聽聽 聽 Paid贸s Ib茅rica, 2004, p谩g. 19, 21
[9] 聽 聽 Brown, Lester R.
Salvar El Planeta. Plan B: Ecolog铆a para un mundo en peligro. Ediciones聽Paid贸s Ib茅rica, 2004, p谩g. 19
[10] Brown, Lester R.
Salvar El Planeta. Plan B: Ecolog铆a para un mundo en peligro. Ediciones聽聽Paid贸s Ib茅rica, 2004, p谩g. 25
[11] 聽Bravo, Douglas.
Utop铆a del Tercer Milenio, El Centauro, Ediciones, 1997, p谩g 11 y 12
[12] 聽Rodr铆guez C. Yenisey 聽Tesis para T铆tulo de Maestr铆a en Estudios Latinoamericanos: 鈥淎cciones聽de la pol铆tica exterior norteamericana por el control del espacio andino 聽amaz贸nico鈥. UNAM, 2005

* Ponencia 聽presentada en el seminario internacional Por una integraci贸n latinoamericana desde abajo (13 al 16 de julio de 2010).
En Ruptura.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario