Jul 11 2014
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Sociedad

Drogas y religi贸n

Recientemente el papa Francisco se manifest贸 contra la legalizaci贸n de las drogas. A los pocos d铆as, la Oficina de Naciones Unidas para las Drogas y el Delito present贸 su Informe Global de 2014. Seg煤n el estudio, hay en el mundo entre 125 millones y 227 millones de personas que consumen marihuana, por lejos, la sustancia psicoactiva de mayor uso.

La afirmaci贸n del pont铆fice y los nuevos datos de la ONU deben localizarse en el marco m谩s amplio y complejo respecto de la relaci贸n entre religi贸n y drogas.

Durante siglos, por ejemplo, algunas drogas (cannabis, coca y alucin贸genos) se utilizaron en rituales religiosos en diferentes 谩mbitos geogr谩ficos por parte de distintas civilizaciones. En la Edad Media, la Iglesia Cat贸lica repudi贸 el uso de drogas para esparcimiento y vincul贸 su consumo con la brujer铆a. Desde Am茅rica latina y durante la colonia, la Iglesia Cat贸lica demand贸 a las autoridades espa帽olas a que erradicasen completamente el cultivo y la masticaci贸n de la coca en Bolivia y Per煤; pr谩cticas ancestrales entre las comunidades andinas.

Entre 1875 y 1890, ramas de la Iglesia Protestante (metodistas, presbiterianos y baptistas) en Gran Breta帽a se sumaron a la campa帽a contra el comercio del opio, que tanto hab铆a afectado a China. Para el Islam, todas las sustancias que embriagan o intoxican, como las drogas, son haram (est谩n prohibidas). El juda铆smo desaprueba el recurso a las drogas. En s铆ntesis, 茅sas y otras religiones siempre han estado atravesadas, en un sentido u otro, por la cuesti贸n de las drogas.

Es importante subrayar que entre finales del siglo XIX y principios del XX, sustancias psicoactivas como la hero铆na, la coca铆na y la marihuana estuvieron disponibles y no eran ilegales. A su vez, en la gestaci贸n del vigente r茅gimen internacional antidrogas fue relevante la presencia de un cl茅rigo: el obispo episcopal de Manila, Charles Henry Brent, canadiense de origen y destinado por a帽os a una parroquia de Boston. En 1903, Estados Unidos envi贸 un Comit茅 del Opio 鈥揹el que formaba parte Brent鈥 a estudiar qu茅 suced铆a con la hero铆na en Asia. El informe que lider贸 Brent recomend贸 una pol铆tica prohibicionista.

Su entusiasmo de cruzado le permiti贸, con el pleno respaldo de Washington, presidir la primera conferencia internacional sobre el opio, que se efectu贸 en 1909, en Shanghai; conferencia que sent贸 las bases para la Convenci贸n Internacional del Opio de La Haya de 1912. Brent fue delegado de Estados Unidos en La Haya y despu茅s se convirti贸 en el capell谩n superior de las fuerzas armadas estadounidenses en Europa durante la Primera Guerra Mundial.

En tiempos m谩s pr贸ximos, el v铆nculo religi贸n-drogas ha tomado otras caracter铆sticas. Por ejemplo, en 1998 la Asamblea General de Naciones Unidas realiz贸 una Sesi贸n Especial sobre Drogas 鈥揳lgo que se repetir谩 en 2016鈥 y en su declaraci贸n final convoc贸, entre otros, a los dirigentes religiosos en el mundo a procurar una tarea un tanto grandiosa y quim茅rica: una sociedad libre de drogas.聽 marihuana

Paralelamente, existen 33 pa铆ses que aplican la pena capital a ciertos delitos relacionados con las drogas. De ellos hay 6 (China, Vietnam, Malasia, Singapur, Ir谩n y Arabia Saudita) que la utilizan mucho y de estos 煤ltimos en una predomina el Islam chi铆ta (Ir谩n) y en otra el Islam sunnita (Arabia Saudita). Sin embargo, hay que destacar que en Ir谩n se cultiva legalmente el cannabis, pues sus semillas se usan para prop贸sitos alimentarios. Adem谩s, en un pa铆s predominantemente sunnita como Marruecos, el Parlamento debati贸 en 2013 la legalizaci贸n del cannabis para fines medicinales e industriales.

En el actual contexto, el tema de la legalizaci贸n plena de la marihuana en Estados Unidos (los estados de Colorado y Washington) y Uruguay ha revivido el asunto del v铆nculo entre religi贸n y drogas. En el caso estadounidense se produce con un doble tel贸n de fondo. Por un lado, ya hay 22 estados y la capital, Washington, que han legalizado la marihuana para fines medicinales.

Por, el otro lado, seg煤n encuestas de Gallup, en 2001, al 58 por ciento de la opini贸n p煤blica le inquietaba mucho el problema de la drogas, mientras que en 2014 s贸lo al 34 por ciento le preocupa tanto. Asimismo, seg煤n otras encuestas de Gallup, en 1969 apenas el 12 por ciento favorec铆a la legalizaci贸n de la marihuana, mientras que en 2013 el porcentaje se elev贸 a 58 por ciento. A su turno, seg煤n una encuesta de 2014 del Pew Research Center, 54 por ciento de los estadounidenses respaldan dicha legalizaci贸n, al tiempo que otra encuesta de CNN/ORC Poll para este a帽o indica que el apoyo a la legalizaci贸n de la marihuana es del 55 por ciento.

cocainaEn una encuesta de 2013 del Public Religion Research Institute en Estados Unidos, el 58 por ciento de los protestantes blancos de las denominaciones principales del protestantismo y el 54 por ciento de los protestantes afroamericanos favorec铆an la legalizaci贸n de la marihuana, mientras el 69 por ciento de los evangelistas se opon铆an. Entre los cat贸licos, 48 por ciento estaban a favor y 50, en contra. Cabe destacar que entre los j贸venes (18-29 a帽os) cat贸licos, la aprobaci贸n de legalizar la marihuana llegaba al 50 por ciento. En Utah, donde el 60,7 por ciento son mormones, si bien el 71 por ciento de los mormones se opon铆an a la legalizaci贸n de la marihuana, el 75 por ciento de los cat贸licos, el 68 por ciento de los protestantes y el 50 por ciento de los jud铆os apoyaban la marihuana legal seg煤n una encuesta de 2013 del Libertas Institute.

En el caso de Uruguay y a pesar de que las encuestas (Cifra, Mori, Factum) indicaban que no exist铆a una mayor铆a a favor de legalizar la marihuana, el gobierno avanz贸 con esa iniciativa y logr贸 el respaldo del Legislativo. Corresponde remarcar que seg煤n la encuesta de Latinobar贸metro de 2014, Uruguay es el pa铆s de la regi贸n donde menos predomina el catolicismo: 41 por ciento (en Argentina es el 77 por ciento). Adem谩s, es uno de los dos pa铆ses latinoamericanos con menos confianza hacia la Iglesia Cat贸lica: mientras en la gran mayor铆a la confianza es superior al 60 por ciento, en Uruguay es de apenas del 48. En buena medida, el caso uruguayo expresa una acelerada secularizaci贸n. En consecuencia, la incidencia de la Iglesia Cat贸lica en el debate sobre la marihuana fue relativamente poco significativa.

As铆 entonces, las expresiones de Francisco contrarias a la eventual legalizaci贸n de las drogas se tropieza con una din谩mica en la que el paradigma prohibicionista 鈥揷on un sustrato cultural que atraviesa diversas religiones鈥 est谩 siendo severamente cuestionado. Al menos en cuanto a la marihuana, ser谩 dif铆cil revertir la tendencia a favor de la naturalizaci贸n de su consumo; en especial, en Occidente.

* Director del Departamento de Ciencia Pol铆tica y Estudios Internacionales de la Universidad Di Tella.

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